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martes, 18 de diciembre de 2018

Ik hou van Amsterdam [English]


Run away from Amsterdam! Dodge what everybody does! Do not follow the flow! Build your own way just like an unfortunate man like Vicent van Gogh did, a man who died alone, poor and sad, but with the head held high after living a life many would desire. This Dutch genius waltzed to the grave thinking about potato eaters, peasants, wheatfield with crows, chairs, café terraces. He died thinking about himself.

Think about yourself if you want to visit Amsterdam. Do it with the cool head and warm heart, ready to discover an amazing city, a fascinating European capital with a charming trace... even if you visit during one of the wildest cold waves from the last decades. That was our case. But the low temperatures sharpened our senses and we felt eager to know the other side of Amsterdam, the one that runs awat from common places and tourist leaflets to get a feel for the city that goes beyond vices and sins. Welcome to the Amsterdam of nooks and retreats, of the alleys and museums. Welcome to the most delightful Amsterdam, where can be tasted in every bar, every bridge, every herring stand. Welcome to the everchanging city.

The core of our well-organized visit to the main city of the Netherlands were the museums. We wanted to take as a reference some of the most important cultural spaces. We wanted the Dutch Golden Age painting masters to be our guides before paying homage to the favorite son of Zundert while having a cup of coffee gazing at the canals and getting some fresh air to dive into the wonders of science in one of the most wonderful museums of Europe. Always counting with time. Time to stroll, to eat, to go shopping, to breath the brimming Amsterdam. Saving some time to visit a historical house full of mysteries and fantastic stories that we are going to tell in one of the next
articles.

Do it yourself

We wanted it to be a memorable trip, remembered by smaill details and things you cannot find in a travel guide. In fact, we went on our own way. We let our feet to lead us. That is how we discovered unique and fairly unknown places. We visited some extraordinary stores selling a great variety of stuff like rubber ducks, phallic gummies or vintage clothing.

Visiting the green areas and markets is a must in every city. Amsterdam has plenty of both. Vondelpark is a place to get away from the daily life. There is something magical about this place that makes it different depending on the season you visit it. Always has something to offer... and prepares you to the whirlwind of Leidseplein, the heart of the city. Bars, restaurants, shops, concert halls, theaters. What makes Amsterdam different to other places is that anything disturbs you, not even the cars or the noise, you never feel overwhelmed or inhibited. It is like sharing a piece of street with your friends or family. A truly cosy city. It is in the streets where the multiple markets linger: Bloemenmarkt, Albert Cuyp Markt, Waterlooplein... A wonderful urban environment.

Actually, there is something among all the things that we did that could be considered mainstream, probably the only one; a canal cruise seeing the most important places of interest from a totally different point of view!

(To be continued...)

Gallery pictures 
This article was originally published in Berenjena Company.



jueves, 6 de diciembre de 2018

Esa pequeña casa en Zaandam


La noche cae sobre Amsterdam y es hora de sumergirse en la cultura de bar de la ciudad. Los habitantes de este lugar tienen un sentido único para departir y compartir momentos alrededor de una buena ginebra vieja (oude jenever) o de una cerveza con cuerpo. Aquí no son excluyentes. Cualquier cosa vale con tal de cobrarse una buena conversación. Y tenemos variedad en ambientes: desde aquel que se desvive por la cultura clubbera (Amsterdam es una de las mecas de este movimiento), hasta rockeros (nuestros preferidos) pasando por establecimientos añejos que ha visto pasar la Historia tanto en sus buenos como en sus malos momentos como por ejemplo Hoppe (Spui, 18-20). La mañana sin resaca nos despierta para invitarnos a ir a una isla cuasi desierta en mitad de la urbe. Un lugar de mítica tranquilidad donde se disfruta del silencio y se respira bienestar. Es el Begijnhof, una comunidad de mujeres devotas o beguinaje propia de los Países Bajos que surgió a finales de la Edad Media y que sorprende por lo aislado que parece estar del mundanal ruido. Visita obligada para templar ánimos antes de emprender camino.

Y ese camino nos llevó por primera vez fuera de Amsterdam. Seguimos con la improvisación. Nos hablaron de Zaandam, de Zaansche Schaans, de su historia, de sus molinos, de sus paisajes. Llegamos a la Estación Central para de repente, entrarnos ganas de quedarnos a vivir para siempre en Zaandam. Pueblo bello, tranquilo pero animoso. Calles luminosas y transitadas, cafés que desprenden buenos aromas y conversaciones pausadas. Y seguimos unas huellas marcadas en el camino hasta descubrir, en un recoveco, una casa. Una casa especial. No quisimos entrar en un primer momento por no parecer curiosos… pero la curiosidad nos mató y traspasamos el umbral de un sitio peculiar.

Habíamos llegado a la Casa del Zar Pedro I El Grande de Rusia (Czar PeterHuisje), el hogar que fue expresamente construido para tan alta personalidad cuando visitó esta ciudad en 1697 mientras aprendía de las artes de la construcción naval. Sus planes: replicar esas técnicas en Rusia para construir la flota militar más grande jamás conocida. Allí estuvo el Zar un tiempo, viviendo en esa casa. Fue tal la impronta que dejó en Zaandam que la casa se mantuvo a lo largo de los años y los siglos. Ilustres visitantes (Napoleón o Isabel II de España, por poner solo dos ejemplos) franquearon la entrada de esta pequeña cabaña, de pareceres humildes pero donde se siente en sus estancias aún el calor humano. Hoy es el centro de información de un episodio histórico que parece anecdótico pero que es fundamental para conocer una parte importante de la Historia del Imperio Ruso en sus relaciones internacionales (entonces escasas con el resto del continente). Y para atender a los visitantes, allí está Farida Guseynova, que te explica con sumo gusto y detalle (por si aún te has quedado con ganas de saber más) todos los procesos históricos que confluyeron en la construcción de esa pequeña casa en Zaandam. Una sorpresa luminosa, una estancia de sobresaliente. No se lo pierdan mientras van de paso a los campos de Zaanse Schaans.

El viento te da de cara mientras contemplas la maravillosa comunión entre el agua y la tierra. Los molinos mueven sus aspas acompasadamente te das cuenta de lo bien aprovechada que ha estado la semana mientras piensas en la fatalidad de volver a la rutina y dejar atrás un país maravilloso, una gente cálida y amable, un mundo por contemplar...

Foto: @zuhmalheur
Artículo originalmente publicado en Berenjena Company.




jueves, 29 de noviembre de 2018

Nosce te ipsum


Entre museo y museo, entre tienda y tienda, después de pasear tranquilamente por calles y canales, toca hacer un alto en el camino para tomarse algo y reposar. Holanda es un lugar especial para compartir un rato de charla en un café o bar. Y si el país es maravilloso para esta actividad, Amsterdam es el paraíso. Una propuesta barata y de calidad para dejarse llevar durante un buen rato: junto a Centraal Station se encuentra Pipper’s (Home of the mini sandwich) que transporta a Holanda nuestra noción de montadito. Pequeños pero sabrosos bocados en magníficos panes que se paladean frente a unas vistas impresionantes de la ciudad. En Pipper’s (Harry Banninkstraat, 1; muy cerca de Centraal Station) no hay bullicio, están prohibidas las prisas. Comer es un arte y beber se debe hacer con moderación y con gusto por lo que se toma. Servir el café es una pasión en este establecimiento y no quedarás decepcionado al pedir cualquier especialidad de la casa. Tom, Simone y su equipo se afanan en conjugar productos holandeses, españoles, franceses, asiáticos con cierto punto de refinamiento pero con alegre desenfado. Ponen pasión en lo que hacen y eso es un acierto. No duden en pasarse. No se arrepentirán de lo maravilloso que puede llegar a ser una parada en Pipper’s.

Hablando de maravillas… El ser humano también es capaz de logros formidables que animan al progreso de la civilización. Parte de ese conocimiento lo tenemos en Nemo, el lugar donde podemos conocernos a nosotros mismos a través de esos descubrimientos científicos que contados de otra forma, son accesibles para todos… ¡e incluso divertidos!

Nemo es fascinante. Desde su ubicación (Oosterdok, 2; junto al Ij, frente a la ciudad), pasando por el propio edificio y su propia configuración interna (cada planta es un área temática). Es un regalo para todos los sentidos y es que hay que interactuar con todo lo que Nemo te propone. No se trata de ser mero observador sino que es obligado tocar, escuchar, hablar, sentir, experimentar, reir, gozar. No hay tiempo para el descanso en Nemo. Aprendes por la experiencia. Es maravilloso cómo han podido incardinar el conocimiento científico, que a veces puede ser difícil de hacer llegar al común de los mortales, con un mensaje sencillo de entender. Y es que si lo vives en primera persona, es natural que lo asimiles con cierta facilidad.

Nemo es lugar donde la fantasía y la magia se transforman en realidad. Donde el juego se da la mano con el progreso humano. El sitio donde te sientes orgulloso de pertenecer a la raza humana. El espacio donde te sientes muy pequeñito al darte cuenta de todo lo que aún te queda por aprender. Nemo es visita ineludible cuando estás en Amsterdam, incluso si no te van los números, la ciencia o la técnica. Nemo es puro humanismo, pero ¿saben lo mejor de todo? ¡No quieres irte de allí!

Foto: @zuhmalheur
Artículo originalmente publicado en Berenjena Company.



miércoles, 24 de octubre de 2018

Ik hou van Amsterdam


Huyan de Amsterdam. Huyan de hacer lo que hace todo el mundo. No sigan la corriente. Construyan su propio camino como lo hizo un desventurado Vincent van Gogh que moriría triste, solo y pobre al final de sus días pero que lo hizo con la cabeza alta por haber vivido una vida que ya muchos quisieran. Al menos, el genio holandés se fue a la tumba pensando en comedores de patatas, en paisanos, en campos con cuervos, en sillas, en cafés. Se murió pensando en sí mismo.

Piensen en sí mismos si quieren visitar Amsterdam. Háganlo con la cabeza fría y el corazón caliente, prestos a descubrir una ciudad fascinante, una gran capital europea pero que en el fondo tiene un poso cercano, amigable, luminoso… incluso si uno lo visita durante una de las olas polares más salvajes de los últimos decenios, como fue nuestro caso. Pero el frío agudizó nuestros sentidos y nos sentimos ávidos de conocer esa otra Amsterdam, la que huye de sitios comunes, del panfleto turístico, para tomarle el pulso a la ciudad que va más allá del vicio y el pecado. Bienvenidos a la Amsterdam de los rincones, de los recovecos, de las callejuelas, de los museos. Bienvenidos a la Amsterdam que se saborea bocado a bocado en cada bar, en cada puente, en cada puesto de haring. Sean bienvenidos a una ciudad que se reinventa en cada visita.

Nuestro paso por la principal ciudad de los Países Bajos tiene como eje vertebrador los museos. Quisimos tomar como referencia algunos de sus espacios culturales más importantes para articular una visita que sin estar organizada, sí que tuvo cierto grado de lógica interna. Queríamos que fueran los maestros flamencos de la pintura del Siglo de Oro nuestros guías, para después rendir pleitesía al hijo predilecto de Zundert mientras tomábamos un café tranquilo, pausado, mirando a los canales y tomábamos aire para zambullirnos en la magia de la ciencia en uno de los museos más maravillosos de Europa. Todo ello con tiempo. Con tiempo para pasear (a pesar de la gélida temperatura), para comer, para comprar, para respirar Amsterdam por los cuatro costados e incluso dejando espacio para la sorpresa en forma de una histórica casa que visitamos por casualidad. Allí nos topamos con historias fascinantes que les contaremos en otro artículo.

Hazlo tú mismo

Queríamos que fuera un viaje único, recordado por pequeños detalles, por algo que no vieras o consultaras en una guía turística. De hecho, no pedimos información turística alguna sino que nos dejamos llevar. Que los pies nos llevaran por esta calle, por aquella plaza. Que tu instinto te guiara hacia donde vieras algún punto de interés. Así descubrimos callecitas llenas de encanto con tiendas que sin ser únicas, sí que imprimían un sello singular a lo que vendían ya fueran patitos de goma, gominolas con forma fálica o ropa vintage.

En toda ciudad que se precie uno debe hacer dos visitas ineludibles: al pulmón verde y a sus mercados. Amsterdam está sobrada de ambos. Vondelpark es un lugar único, de desconexión del estrés y de unirse a la naturaleza. Hay algo mágico en este parque que lo hace distinto según la temporada del año que lo visites. Siempre te ofrece algo alternativo… y te prepara para dejarte en la vorágine de Leidseplein, bullicioso centro de la vida de la ciudad. Bares, restaurantes, tiendas, salas de conciertos, teatros. En un exiguo espacio encontramos el pulso de la urbe, aunque lo que diferencia a Amsterdam de otras ciudades es que todo aquí te sienta mejor: no te molestan los coches, no estorba el ruido, no te sientes agobiado y/o cohibido. Es como compartir un trozo de calle con tus amigos, con tu familia. Así de acogedora y leal es la capital de Holanda. Y en la calle, es donde se viven los múltiples mercados de la ciudad: Bloemenmarkt, Albert Cuyp Markt, Waterlooplein... Focos de vida, de ambiente, de compras a buen precio. Indispensable.

Y como aquí nadie te va a poner mala cara por querer ir por libre, puedes hacer algo que todo el mundo hace en Amsterdam: un crucero por los canales porque conocer su historia es saber de la historia de sus habitantes. Probablemente fuera la única concesión mainstream que pudimos hacer durante toda nuestra estancia.

(Continuará...)

Galería completa de fotos 
Artículo publicado originalmente en Berenjena Company.



domingo, 21 de enero de 2018

Algo que contar

Puede que os importe una mierda, pero os voy a contar cómo ha sido mi domingo...

Me levanté pronto para ser fin de semana y lo primero que hice fue ducharme y leer las noticias locales en un periódico de tirada provincial. Allí supe -gracias a un publirreportaje supongo que bien pagado por quien manda en esta ciudad-, que un festival veraniego donde vienen algunos artistas interesantes (otros son unos bodrios impresentables), costará al Consistorio "solo" 121.000 euros. Pensé que ya no podré pasear con turistas y chiclaneros por el poblado contando su Historia y haciendo un poquito de memoria, que falta nos hace. También vi un faldón de publicidad turística del pueblo y pensé que quizás el Ayuntamiento debería gastarse ese dinero en periódicos como El País, Liberation, The Guardian o el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Total, los que vivimos aquí, ya sabemos que Chiclana tiene sus encantos. Pero es que yo no entiende de cosas turísticas y menos, de gobernar una ciudad.

Luego cogí el coche y junto a mi compañero, nos fuimos a visitar ciertos enclaves de la provincia. Probamos la manteca colorá con higadito en la Venta La Arenosa de San José del Valle y disfrutamos de la belleza del interior de Cádiz entre nieblas mientras nos encaminábamos a Ubrique. Casi al final del trayecto, un susto: un grupo de ciclistas que no iban en fila india, yo que trato de adelantarlos y un coche a velocidad desorbitada por el otro carril. ¿El culpable? Sí, lo han adivinado: yo. Al parecer soy demasiado torpe para comprender que no me vale con respetar a los ciclistas y observar las normas de circulación. También tengo que hacer lo que a los demás les salga de la polla.

Con el susto aún en el cuerpo, llegamos a Ubrique y buscamos la Oficina de Turismo. Sí, sí. Está abierta en domingo. Al parecer, en este pueblo serrano interesa tener más la oficina atendida que irse a Fitur. Allí nos informaron de forma muy amable de los puntos de interés y echando un poco de valor para acometer las cuestas, paseamos por las angostas calles del casco histórico. Gran ambiente, cantidad de terrazas y muchísima gente. Da gusto. Comimos en un buen sitio. Cosas sanas pero nos pusimos hasta las patas. También nos sorprendió que en Ubrique ponían todas las semanas una peli de cine clásico, como El fantasma y la señora Muir. Gratis. En pantalla grande. Qué suerte tienen los ubriqueños. Otro paseíto y para casa, previo paso por Jerez para un café y comprobar que a pesar del "aterrador" frío y de que era domingo, los lugareños estaban en la calle.

De vuelta al hogar, disfrutamos de canciones alienígenas mientras que la ermita de Santa Ana vista desde lejos nos informaba que volvíamos a Chiclana.

Y eso es todo. Gracias por la atención pero es que solo quería tener algo que contar.





sábado, 8 de julio de 2017

Sin rumbo

Hace un par de años, coincidí en un acto con uno de los jefazos de una de las más importantes cadenas hoteleras de las que están en el Novo. Tras un par de cervezas y media hora de charla me dijo: "Mira que he hablado con alcaldes y concejales de Turismo, con expertos en esta temática poseedores de toda la sabiduría. Pues eres el único que ha analizado a la perfección lo que le pasa a Chiclana".

No es por lanzarme flores, pero pretendo usar la crítica constructiva para mejorar un pueblo que está en coma desde hace treinta años. Y a los hechos me remito. Lo último, la cancelación in extremis de Alrumbo, festival que nació en Chiclana y cuya historia se resume en:

-Alrumbo nace y crece en Chiclana.
-Nadie apoya al festival desde el punto de vista institucional y se tienen que largar.
-Chipiona y Rota lo acoge y se desarolla de forma vigorosa.
-Vuelve a Chiclana con todas las bendiciones del mundo.
-Los vecinos de la zona se quejan, los hoteleros se quejan, algunos empresarios "turísticos" se quejan.
-El PSOE declara Hijo Adoptivo a uno de esos empresarios "turísticos" que siempre se quejan.
-Alrumbo se cancela.
-Alrumbo se celebrará en 2018 en otra ciudad que no sea Chiclana.

Mientras tanto, el pueblo se queda sin un inmejorable escaparate, más de 2.000 personas se quedarán sin trabajar y los artistas tendrán un hueco en esta semana que bien podrían aprovechar para haber cerrado otro bolo. Todo aspectos negativos. Los vecinos de la zona donde se iba a desarrollar el evento y esos empresarios "turísticos" son los únicos que ganan.

Creo que un día tendremos que sentarnos a repensar Chiclana. Así en su conjunto porque aún no nos hemos dado cuenta que vivimos en una ciudad fallida.



domingo, 24 de abril de 2016

Visit Chiclana

Un poco de autobombo...



Nace Visit Chiclana, una nueva dimensión de los tours turísticos

Emprender desde lo cultural. Es el objetivo de un grupo de chiclaneros que se ha lanzado a crear una marca –Visit Chiclana-, a través de la cual ofrecen tours guiados por el centro de la ciudad pero con un marcado cariz cultural. Es uno de los atractivos que ofrece esta iniciativa y que la hacen diferenciarse de otras propuestas que existen actualmente. La visita guiada por el centro de Chiclana que ofrecen estos emprendedores se configura como un paseo calmado, con momentos para detenerse en los detalles de las explicaciones y con tiempo para que el turista que opte por este tour, observe con detenimiento la arquitectura, el patrimonio artístico, la distribución de nuestras calles, a la par que aprende datos esenciales sobre la milenaria Historia de Chiclana y comprende mejor nuestra forma de ser con el anecdotario más clásico de nuestras vivencias.

Visit Chiclana se compone de una ruta que todos los martes, jueves y viernes parte a las 10.30 horas desde la parada de autobuses de Paciano del Barco para luego sumergirse en un paseo de unos 3,5 kilómetros en el que se emplean unas dos horas que mostrará lugares como la ermita de Santa Ana, la iglesia y convento de Jesús Nazareno o el complejo arquitectónico de la Plaza Mayor, para concluir rindiendo visita a una de las históricas bodegas chiclaneras, Vélez, fundada en 1857, donde los usuarios serán agasajados con una copa de fino elaborado en las barricas de tan añeja empresa. Las visitas, de momento, pueden realizarse en español e inglés, y están abiertas a toda clase de público. El precio por persona es de 15 euros (diez en caso de jóvenes entre 12 y 18 años, mientras que es gratuito para menores de 12).

Visit Chiclana. Una caminata con el que poder hacer ejercicio en una ruta fácil y amena aprendiendo además lo esencial de nuestra Historia, nuestros personajes y nuestras tradiciones.

Para más información:
www.visitchiclana.com




lunes, 21 de septiembre de 2015

La perpetua

Si Dios no lo remedia, el próximo jueves el Ayuntamiento de Chiclana en Pleno dará vía libre al nombramiento de la Virgen de los Remedios (patrona de Chiclana) como Alcaldesa Perpetua de la ciudad, según propuesta del Grupo Socialista (aunque el instructor del expediente es Nicolás Aragón, edil del PP y con pasado reconocido en el mundo cofrade). Al parecer, el PP votará lógicamente a favor y no sabemos aún si el PSOE (partido que gobierna) votará a favor o se abstendrá -me inclino más por esta opción-. En ambos casos, la moción saldría adelante pese a contar con la negativa de IU, PCSSP y Ganemos.

Es como si a mi me da por proponer para Alcalde Perpetuo al Maestro Yoda, ser de luz en toda la galaxia conocida. Sería una imbecilidad, claro. Pues como con la Virgen de los Remedios. Igualito.

La perpetuamente subvencionada alcaldesa de Chiclana
hablando sobre la regularización urbanística
(Foto: Paco López)
Podría darles un manojo de razones por las que es una mala idea nombrar Alcaldesa a un trozo de madera policromada en la que gran cantidad de chiclaneros creen fervorosamente. Podría empezar por ejemplo con el artículo 16 de la Constitución española vigente que habla del carácter aconfesional del Estado (que no laico) por lo que usted, ciudadano chiclanero, si ve que el Ayuntamiento aprueba este nombramiento puede ir el viernes por la mañana al Tribunal Constitucional y denunciar a los que han presentado la iniciativa y a quienes la hayan apoyado. Se la admitirán porque es un nombramiento inconstitucional... Lo que pasa es que como la Justicia en España es interpretable pues... También podría aludir a la imagen retrógrada que en el resto de Europa se tiene de los españoles por mantener ciertas tradiciones relacionadas con la religión. "Qué curiosos los españoles que creen en esculturas", me dijo una señora en Berlín. Al menos los protestantes se ahorran esa parte.

Por otra parte, es curiosa la deriva capillita que está tomando este pueblo en los últimos años. Cuando yo era niño y la Semana Santa solo significaba siete días de vacaciones, recuerdo una Chiclana de poco ánimo religioso. Sin embargo, los últimos Gobiernos municipales han alentado la creación de nuevas hermandades, cofradías, grupos de costaleros y círculos de jóvenes de temática religiosa. Lo inquietante es que la juventud se refugie en algo tan inane como la religión para ocupar el tiempo libre, pero que cada palo aguante su vela. Más preocupante es sin embargo, que todo quien ha gobernado en los últimos años en Chiclana ha subvencionado de buena gana a todos estos grupos, consolidando una esfera capillita que hace 20 años no existía. Todo ello, en detrimento de otros colectivos sociales que sí son verdaderamente útiles para la sociedad.

También podría darles muchas razones de por qué es una mala idea hablar en un Salón de Plenos de religión, pero simplemente voy a ofrecerles una cuestión para reflexionar. A mí, como ateo y persona totalmente despreocupada de sentimientos religiosos (una cosa menos en la que perder mi tiempo), no me parece especialmente grave que se quiera hacer Regidora Perpetua a la mentada santa. Es especialmente grave que se pierdan cinco minutos (serán más) en debatir en sesión plenaria un asunto que no es capital para los vecinos. Porque para Chiclana sí es capital un Ayuntamiento que sepa qué hacer para poner en marcha algún plan de empleo, que sepa gestionar una mínima solución de supervivencia para cientos de familias chiclaneras que están en el umbral de la pobreza, que sepa cómo dotar de más y mejores infraestructuras a un  pueblo con hechuras de ciudad y con servicios básicos que no alcanzan unos mínimos criterios de calidad (empresas públicas en situación económica cuanto menos delicada, concesionarias que no cumplen con sus compromisos de contratación laboral, menoscabo de servicios públicos en algunas zonas del término municipal...), un Ayuntamiento que tenga alguna idea clara de cómo manejar la cuestión turística (¿tan difícil es?), que sepa cómo dinamizar la vida de una ciudad muerta, que ponga en marcha ya el perentorio Plan de Usos de Sancti Petri, que sepa reorganizar el desastre urbanístico y que se deje de zarandajas para realmente centrarse en lo que gente espera de sus gobernantes: que gobiernen.

Probablemente, todas estas cosas y algunas más que se quedan en el tintero no pueda solucionarlas la Virgen de los Remedios como Alcaldesa Perpetua por mucho que se le pida, aunque siempre habrá crédulos en este pueblo con un nivel de paletismo supino para intentar timarnos con la opinión contraria. Quizá pueda resolver todas estas problemáticas el Nazareno para el cual, algunos están pidiendo la Medalla de Oro de la ciudad. Pasmoso. Parece que Dios quiere que algunos carguemos con la perpetua, cadena perpetua de tener que aguantar a tanto tipo que quiere hacernos perder el tiempo. Es nuestro sino, amigos.



martes, 20 de septiembre de 2011

LO QUE LA FERIA NO SE LLEVÓ


P
robablemente lo que diga en estas letras no guste a alguno, pero la Feria de Albacete necesita un reset inmediato. Necesita cambios, transformaciones, ideas, novedades, dinamismo... porque (otra vez) ha sido igual que siempre.

Tengo claro que un acontecimiento como una fiesta mayor, caso de la Feria de Albacete tienen elementos comunes, imperturbables, que apenas avanzan porque exactamente en esto (en su inmutabilidad), reside la clave del éxito, pero la Septembrina no puede caer en una monotonía que le haga perder atractivo ante los visitantes (los albaceteños van a seguir yendo a la Feria sí o sí). Sin embargo, no nos podemos conformar con seguir siempre el mismo (es el mismo, háganme caso) programa de todos los años. Poco cambia.

Además, este año, ya sea por la crisis o por cualquier razón que se nos escapa, la programación ha carecido de la chispa que ha tenido otros años. Por ejemplo, el pasado año hubo una serie de actuaciones en el Teatro de la Paz (humoristas, monologuistas), que supongo que no salió demasiado caro y que se podía haber perpetuado en el tiempo. Pero la idea cayó a pesar de su éxito de público.

El resto... más de lo mismo. Los mismos actos religiosos (no nos vamos a meter en eso, puesto que están en el origen mismo de la Feria junto a las actividades ganaderas y comerciales), los mismos actos folklóricos, las mismas verbenas, las mismas actuaciones... y el mismo Recinto Ferial...

Aqui viene cuando pueden anatemizarme. Una Feria que gana adeptos cada año y que aspira a traer a más visitantes bajo el paraguas de la Declaración de Interés Turístico Internacional (qué poco han usado esta denominación los políticos este año, cuán trillada estaba en los dos años precedentes), necesita espacios amplios, cómodos. Propongo un cambio de ubicación. Esperen antes de lapidarme por blasfemo. Todas las grandes ferias han pasado por el trance y no ha pasado nada. La singularidad de que Albacete tenga un recinto específico para la Feria es algo que no se debe perder. Simplemente optaríamos por mover atracciones, carpas, casetas y demás zonas de diversión hacia una zona abierta, con buenos accesos, amplias zonas de aparcamiento, dejando La Sartén para los actos más oficiales, los institucionales y los que requieran de una mayor solemnidad. Una Feria, dos centros.

Yo le veo más ventajas que inconvenientes, pero claro, yo no soy nadie...

Foto: José María Martínez.



viernes, 2 de septiembre de 2011

LA FERIA Y SUS COSAS

L
es juro que me he intentado reprimir, que no quería hacerlo, que pensaba en otros temas para empezar la semana, pero... entre que el final del verano no está siendo muy pródigo en acontecimientos de interés (sinceramente, los vaivenes económicos y las reformas constitucionales no me parecen lo suficientemente interesantes como para largarles el rollo un día más), he tenido que caer en el tópico, y como sé que a ustedes gustan... pues ración de Feria (les prometo más antes de que la Septembrina acabe).



Hoy les hablaré de fechas y de turismo. Hablemos de lo primero. La alcaldesa ha lanzado una idea; la de cambiar las tradicionales fechas de celebración de la principal fiesta de los albaceteños. Que nos vayamos olvidando de esos díez días (bueno, once), que van del 7 al 17 y que hagamos como en muchas ferias andaluzas que van cambiando para coger siempre en fin de semana. Aquí, como somos un poquito más exagerados que en otras partes, siempre queremos dos tazones, así que nos cojan en dos fines de semana. Todo ello para que se haga más negocio. Proposición lícita la lanzada por la alcaldesa. El momento económico hace pensar en que todos los movimientos para ayudar a los empresarios del sector (feriantes, y sobre todo, hosteleros), son pocos y que la Feria, siendo un motor económico de la ciudad, tiene que ser un punto culminante para cuadrar las cuentas del año.

Sin embargo, la tradición también pesa. Si elimináramos las fechas de siempre, corremos el riesgo de perder un poco de nuestra esencia, que aunque para algunos no sea importante, lo es desde el punto de vista de los 300 años que contemplan ya a esta fiesta. Lo importante de todo este asunto es que se debate, que es algo sano hacerlo, y que se llegue a un consenso bueno para todo el mundo, incluso para los sufridos ciudadanos que pueden ver como se amplía la Feria algún que otro día (esto es, más gasto).

Sin embargo, otra herramienta esencial para captar más beneficios en la Feria es una buena promoción turística. Hay que seguir ahondando en el camino emprendido durante los últimos años en ferias sectoriales tipo Fitur, donde la Septembrina se ha convertido en eje de la publicidad institucional realizada para dar a conocer a Albacete y su provincia. Aunque sea una medida más a medio-largo plazo, las tradiciones pueden merecer que se les dé un voto de confianza... Tendremos que conservar algo de nosotros, ¿no?

Créditos: youtube.com



jueves, 7 de abril de 2011

UN PLAN DE ALTOS VUELOS


E
n España, los reinos de taifa aún perviven. Toda ciudad quiere tener de todo, como por ejemplo que el AVE pase por su puerta, que tengan Ciudad de la Justicia, Palacio de Congresos... o aeropuerto. Así, durante los años de bonanza económica, proliferaron los proyectos (a veces faraónicos), para construir aeródromos por doquier. Aún hoy se inauguran instalaciones mastodónticas donde faltan lo principal: aviones. Razón: señores Camps y Fabra.

Se habla insistentemente de revitalizar el Aeropuerto de Albacete, inaugurado hace cinco años y medio. Partamos de la base de que somos una ciudad mediana, con un limitado interés turístico (seamos realistas, no somos un destino marcado en rojo por los touroperadores), pero que sí puede sacar potencialidades de donde antes no se han sacado. Observemos también que por situación geográfica, las comunicaciones de Albacete con este país, son por lo general, bastante buenas, pero el Aeropuerto existe y hay que sacarle el jugo.

Acierta la universidad regional en aconsejar tirar del turismo presente y futuro para darle un poco más de vida a esta instalación. Es posible que la instauración de puesto fronterizo, anime a que se hagan más vuelos por parte de los albaceteños, aunque también es responsabilidad de la única empresa que opera actualmente vuelos, de mejorar su servicio, adaptando horarios y precios a las necesidades de los clientes. Más destinos y consolidación de la línea actual, son compromisos que tienen que ser ineludibles.

Estamos despegando, y no olvidemos que el vuelo, nada más comenzar, ha entrado en una fase de turbulencias que parece dejaremos atrás en poco tiempo. Lo que está meridianamente claro es que si no se quiere dejar morir al Aeropuerto, el esfuerzo para revitalizarlo tiene que ser de todos. ¿Alguien no embarca?

Foto: El Pueblo.



viernes, 12 de noviembre de 2010

CONTINGENTES Y NECESARIOS

L
os que sentimos verdadera devoción por Faulkner, tenemos una cita ineludible en la Sierra del Segura, porque fue en esos parajes donde hace casi 25 años que el albaceteño José Luis Cuerda se enroló en una aventura a medio camino entre la astracanada y el absurdo más mordaz. Junto a una pandilla de buenos actores y tres pueblos entregados (Ayna, Liétor y Molinicos), el padrino de Amenábar parió una de las películas de culto más admiradas en los últimos años: Amanece que no es poco.



Años después, este filme sigue y seguirá haciendo dinero; no ya en taquilla ni en los videoclubs, sino en los propios pueblos que sirvieron de escenario a su rodaje. Primero, a través de una ruta por esos municipios, ahora con un centro de interpretación inaugurado por el presidente de la Junta, José María Barreda, que ha aprovechado un edificio histórico como es la ermita de Nuestra Señora de los Remedios (sin uso sacramental), para ofrecer una panorámica general de una cinta que ya es historia del cine español.

Sirva este centro de interpretación como una herramienta más de la riqueza que puede ofrecer nuestra provincia. Embarcada en el importante reto de convertirse en referente del turismo rural, todo lo relacionado con Amanece que no es poco ya es un recurso potente para atraer a nuevos visitantes a este bello paraje serrano de la provincia.

Son éstas las ideas que hay que poner en marcha. Son éstas las ideas que deben recibir contínuos impulsos para hacerse un hueco en el difícil mercado turístico del país. Quienes sean fans de la película de Cuerda, se sentirán tentados a acercarse por Ayna, Liétor o Molinicos. La riqueza cultural, histórica y natural de estos municipios hará el resto. Apostemos pues por lo que ya de por si nos ha legado el discurrir del tiempo y la historia. Son atractivos más que suficientes como para que todos los albaceteños nos sintamos contingentes, pero también necesarios.



viernes, 17 de septiembre de 2010

COMPARTIENDO (Y HACIENDO) PROVINCIA


L
a Feria de Albacete se está revelando como una magnífica propagandista de la provincia. A través del magnífico stand de la Diputación, los pueblos de Albacete se asoman a la Feria postulándose como poseedores de interesantes incentivos con el fin último de que sean más conocidos y valorados.

La Feria cumple de esta manera con uno de sus objetivos, ser vertebradora no sólo de la realidad de la capital, si no también de los pueblos de toda la provincia. La fiesta de estos díez días que están a punto de concluir se complementa con la oferta informativa de esa otra realidad albaceteña, en versión provincial, que la tenemos aquí cerca pero que muchos desconocen.

El esfuerzo de la Diputación por dar a conocer esos valores, a menudo escondidos u olvidados, de nuestros pueblos, hace que la Feria sea uno de los recursos promocionales más importantes con los que cuenta esta institución.

Hacer provincia desde todos los frentes. Hacer provincia tomando como referencia el desarrollo de la capital, locomotora industrial y comercial a la que el resto de municipios deben aferrarse para ganar el futuro.

Pero este esfuerzo por poner en vanguardia a nuestros pueblos, no debe cejar una vez que se cierre la Puerta de Hierros. Eso lo sabe Diputación, que se está mostrando como un elemento fundamental para el desarrollo de estos municipios, muchos de ellos casi sin recursos para poder afrontar esos retos del futuro. El trabajo de apoyo debe ser continuado, vertebrador, integrador. Los próximos años tienen que ser importantes tanto para Albacete ciudad como para su provincia. Es por ello que todos los esfuerzos saben a poco. Es por ello que siendo un todo se pueden afrontar las adversidades con mejor cara que yendo cada uno por su lado.



martes, 7 de septiembre de 2010

LA FERIA DEL TERCER CENTENARIO

E
ditorial del especial de Feria publicado por el diario EL PUEBLO de Albacete.

Ya está aquí. Parecía lejano el 2010 y las celebraciones tricentenarias, pero ya ha llegado. Durante los dos últimos años hemos vivido acompasados entre la Declaración de Interés Turístico Internacional de nuestra Feria (otorgada en 2008) y los fastos del Tercer Centenario de la Confirmación del principal evento festivo de la localidad. Un gran caudal de información que desde las páginas de este medio hemos intentado ofrecerles con el mayor de los rigores.

Pero el camino emprendido no llega a su fin. La Feria del 2010 no es un punto final. El Tercer Centenario, como epítome de todos los proyectos, actuaciones, desarrollos, ideas... es una mera excusa para vindicar el nombre de la Feria de Albacete, no sólo como una fiesta (circunstancia importante, esencial), si no como un “artefacto” poliédrico que ahonda en las raíces del ser albaceteño para convertirse en un vehículo de propulsión económica de la provincia. La Feria crea riqueza y no existe ya escéptico que lo dude. Esta realidad califica ya de por sí la extraordinaria naturaleza de la Septembrina como catalizador del desarrollo y de la realidad de la ciudad.

Pero la senda hay que continuarla porque el Tercer Centenario no acaba en cuanto se clausure la Puerta de Hierros el próximo día 17. El Tercer Centenario tiene que continuar una labor que debe quedar como remanente para la realidad de Albacete. De momento, al calor de esta efeméride van a quedar apuestas como la mejora de infraestructuras (arreglos en las calles Feria y San Julián), adecentamiento de parques y jardines, un impulso decidido a las actividades culturales relacionadas o no con el ciclo ferial, y quizás lo que es más importante, poner a Albacete en el mapa, porque tanto la Declaración de Interés Turístico Internacional como el Tercer Centenario, han sido (y deben seguir siendo), dos trampolines para la imagen de la capital provincial. Es ahora, con parte del bagaje ya en el zurrón, cuando los réditos conseguidos se tienen que amortizar en distintos foros no sólo por el bien de la Septembrina como evento festivo y social, si no también para que Albacete deje a un lado la imagen arquetípica de capital de provincias, y convertirse así en una ciudad anclada en el siglo XXI que apuesta, sin renunciar a sus raíces, a convertirse en paradigma del desarrollo. Y pensar que todo comenzó en 1710...




viernes, 13 de agosto de 2010

PASOS DE GIGANTE


O
jo al dato. Castilla-La Mancha crece (y mucho) como destino de turismo rural. En concreto, en un año particularmente malo para este sector productivo (aunque se ha notado un prometedor repunte en los últimos meses), la región se ha colocado en el segundo lugar en cuanto a número de visitantes en turismo rural mientras que es la tercera en cuota de mercado. Pasos de gigante. Trabajo bien hecho. A las pruebas nos remitimos. Hace escasamente una década, Castilla-La Mancha no podía ni soñar con estar en esta posición.

Pero los parabienes tienen que servir como acicate para seguir ahondando en un modelo productivo basado en ofrecer a los turistas el rico patrimonio histórico-artístico, las tradiciones, el impresionante entorno natural de sus cinco provincias, la oferta gastronómica y el calor de sus gentes. La autocomplacencia sería en estos momentos el peor enemigo para un despegue programado y que debe continuar en los próximos años para mejorar las estadísticas que hoy analizamos.

El problema de la región es que llegó tarde al reparto de la tarta. A pesar de los progresos realizados, deben existir herramientas que canalicen los esfuerzos encaminados a hacer del turismo rural una industria con cimientos fuertes. En este sentido, la aprobación del Plan Estratégico de Turismo es una prueba de la apuesta decidida que la sociedad castellanomanchega (el documento ha obtenido un respaldo unánime de las fuerzas políticas, económicas y sociales de la comunidad), quiere hacer por un modo productivo que puede colocar a la región en el mapa de los principales destinos de interior.

Toca convencer de las bondades que ofrecemos. Hay otro tipo de turismo: sostenible, concienciado, cultural... Un turismo, que además, crea riqueza. ¿Quién da más?



jueves, 5 de agosto de 2010

PRIORIDADES EN PLENO AGRO


E
n ocasiones tenemos una leve memoria. Abusamos de nuestra posición de “potencia industrial” y ya hemos olvidado nuestro pasado reciente en el que el campo ha sido base de nuestra economía. No hace tanto, una generación o dos a lo sumo.
Ahora que está de moda hablar de inversión en infraestructuras (primero como medida para salir de la crisis y luego en su reverso tenebroso, con sus recortes para acotar el déficit), conviene echar un vistazo a nuestro medio rural donde también faltan infraestructuras. Quizás no hablamos de planes hiper millonarios, ni de grandes obras de ingeniería, pero el arreglo de caminos rurales, la preservación de entornos naturales, la apertura de vías verdes, la preparación de cañadas, entre otras actuaciones se apetecen imprescindibles en una región como la nuestra en la que el principal sustento de muchas familias, sigue siendo el campo.

Un total de 226 millones de euros va a destinar el Gobierno regional a desarrollo rural. Una noticia de la que debemos congratularnos puesto que no sólo hablamos de un componente productivo (el sector primario en Castilla-La Mancha sigue generando riqueza, y esto es una verdad incuestionable), si no que se tocan en este ámbito aspectos tan variados y esenciales como la conservación del medio ambiente, la adecuación de zonas de esparcimiento para los ciudadanos o espacios educativos para nuestros niños y jóvenes. Con un nuevo matiz económico, esas zonas pueden revelarse como un motor productivo de primera magnitud si el turismo rural cala (como ya lo está haciendo) con profundidad.

Las sierras de Alcaraz y del Segura, el Campo de Montiel, el Valle de Alcudia y Cabañeros son zonas que se van a ver beneficiadas por el impacto económico de la Junta. Es necesario que entre todos, respetando nuestra historia y tradiciones, sepamos sacar provecho a nuestro agro.



jueves, 3 de junio de 2010

QUEMADO, ALBÓNDIGAS, ALBACETE


T
res días, tres. Descanso, asueto, puente. Gloriosos conceptos para quien puede disfrutarlos y no tener que atender los discursos de rigor y los reconocimientos del Día de la Región. Unos cuantos albaceteños celebraron la efeméride largándose de la capital del Llano en busca de paraísos en forma de playa... o de albondiguilla...

La cercanía de la Nueva York de La Mancha con destinos de sol y playa es propicio para que en fines de semanita largos, las costas se llenen de albaceteños. “El calor de Albacete es distinto. El de la costa es mejor”. ¿Mejor o distinto? Escuchábamos a unos paisanos plantearse esta disyuntiva en pleno paseo nocturno. Aunque lo mejor del fin de semana fue... “Playas como ésta no las tenemos en Albacete”. Dios alumbró alguna mente en ese instante.

Los paseos cuasi veraniegos suelen dejar en la cuneta algunas víctimas. Ciertos incautos que por no hacer caso de sabias recomendaciones, salen a pelearse con la canícula y terminan claudicando ante la quemazón del astro rey. Un poco de after sun y listo.

El episodio chiringuitesco es otro cantar. A pesar de no encontrarnos en plena ola estival, las hordas de turistas abordan restaurantes y emplazamientos de hostelería similares en busca de las distintas variedades de arroz levantino. Reservas con horas de antelación, hacerse el hueco ante el desparrame del turista inglés que está al lado y no deja que te acomodes bien, las moscas revoloteando por la improvisada jaima, el servicio, particularmente no demasiado bueno, y un arroz pasado de sal que te lo comes por que sí. Porque es verano, porque supuestamente estamos descansando y porque es lo que hacen los españoles de bien. Las ganas de largarte a tu casa a hacerte unas patatas con huevo, aumentan peligrosamente.

El último día del puente lo dedicas a la vuelta... pasando antes por ese trocito de Suecia que se ha incrustado en mitad de la huerta murciana. Ya saben ustedes a que me refiero, así que me evitan tener que pronunciar la palabra maldita (y de paso no hago propaganda gratis, que no está el horno para bollos). Pero aunque más o menos me lo temía, me resistía a creer que entre vajillas a 18,95 y velas perfumadas a 2,95, iba a encontrarme a algún paisano... Faltó que los presentes en la celebración albaceteña del Día de la Región se fueran para la provincia vecina a buscar sartenes a buen precio.

El resto de los “llaneros”, allí estaban. Quedó el regusto dulce de meterse entre pecho y espaldas unas albóndigas suecas, regadas con salsa de nata sueca, mientras de postre te comías una tarta de almendras sueca para terminar comprando unas cuantas chuminadas que pagabas con tu tarjeta de crédito española.


Y eso, querido lector, es el descanso que cualquiera se podría haber procurado en estos puentecillos con los que el calendario nos agasaja... A buen seguro, repetiremos el ritual. Ya se sabe, somos animales de costumbre.



miércoles, 20 de enero de 2010

CON...FITUR...AS


U
no de los mayores escaparates del mundo comienza hoy. La Feria Internacional de Turismo de Madrid, Fitur, comienza su trigésima edición con la intención de olvidarse de la crisis y apostar por la promoción turística como un resorte fundamental para sortear las destemplanzas económicas. En España, más si cabe, puesto que hablamos de la principal industria nacional, que además, se ha visto afectada por los bajos ánimos provocados por la recesión. El país necesita recuperar visitas y en el año pregonado como el de la recuperación, Fitur se convierte en la principal lanzadera para obtener tal fin.

Albacete se suma este año al evento en plenos preparativos de lo que va a ser la celebración del III Centenario de su Feria de septiembre. En los dos últimos años, múltiples han sido las ideas surgidas en torno a este acontecimiento que en teoría, debe poner a la ciudad en el punto de mira de los profesionales del sector, más incluso después de que ya llevemos más de un año disfrutando de la Declaración de Interés Turístico Internacional.

Ideas, proyectos, actuaciones... Negro sobre blanco la cosa pinta bien. Con los días de fiesta en el horizonte, 2010 se presenta como una oportunidad única de hacer de la ciudad un punto de interés más allá de las navajas y los tópicos típicos. Actuaciones en infraestructuras, adecentamiento de calles en la zona adyacente al Recinto Ferial, impulso a la imagen de la ciudad no ya en el extranjero, sino en el resto del país (Albacete, esa gran desconocida), inversiones propias y ajenas, ¿una ocasión propicia para dejar atrás definitivamente la crisis?...

Eso sobre el papel. Pero en este país somos especialistas en que lo que está planeado luego no se lleva a ejecución y grandes acontecimientos quedan en un hecho puntual con cierta trascedencia temporal y que luego desaparecen como lágrimas en la lluvia. Este año, el año del III Centenario, debe empezar a dar frutos ya. Un hecho tan excepcional como cumplir tres siglos de Feria debe vivirse a los largo de los doce meses del año y no tan sólo en los diez días de fiesta. Queda claro que del 7 al 17 de septiembre, albaceteños y visitantes deben sentir la Feria como algo único, irrepetible, memorable, pero la Septembrina debe dejarnos herencia y ahí las cosas no parecen tan claras.

En el debe del Ayuntamiento, en especial del equipo de Gobierno, tenemos apuntados todos esos proyectos que bajo el paraguas del III Centenario debe servir a la ciudad para relanzarse como un destino apetecible, como una capital de provincias, sí, pero que mira al futuro con determinación, como un centro económico que aprovechando su excepcional situación, tiene que ser la locomotora del progreso de Castilla-La Mancha. Fitur es la primera parada. Veamos qué se nos ofrece. Brindemos por un año tricentenario de proyectos definidos y de alegrías para el futuro. Y esperemos que el humo de esa máquina no se disipe dejando la nadería más absoluta.



domingo, 6 de diciembre de 2009

AMSTERDAM: ALGO MÁS QUE PECADO




H
eldhaftig, vastberaden, barmhartig” (“Valiente, decidida, misericordiosa”). Amsterdam está marcada por su historia reciente. Tras la invasión nazi en la Segunda Guerra Mundial, le fue otorgado ese lema que resume el carácter del que vive en la capital. Curtidos, pero abiertos; liberales, pero orgullosos de las tradiciones. Holanda es diferente y Amsterdam es el reflejo de la personalidad neerlandesa.

De Amstedam se ha dicho de todo: ciudad permisiva, del pecado, de los fumetas, de las bicicletas, del mercado de pulgas y de las flores. Pero bajo esta urbe, una de las más animadas de toda Europa, se esconde una pulsión por la vida impresionante que por ejemplo, el Día de la Reina (el 30 de abril), se desparrama por todos sus rincones. La gente sale a la calle a vender lo que no le sirve. El manto naranja (el color nacional), lo invade todo y denota que esta ciudad es la más mediterránea de las no mediterráneas.

Como toda ciudad abierta al mar, Amsterdam refleja el espíritu abierto de sus habitantes. Como por arte de magia, esa visión del mundo aperturista, se transmite no sólo al resto del país sino también al visitante. Amsterdam es acogedora por naturaleza y contiene suficientes atractivos como para dedicarle un artículo como éste. Pero, ¿qué les parece si nos damos una vuelta por la capital holandesa?

El paseo puede iniciarse en Centraal Station, la puerta de acceso terrestre a la ciudad. A pocos pasos de allí se ubica la ciudad más acuática, el último barrio de moda en Amsterdam. Oosterdokseiland, o isla de las dársenas del este, es un proyecto que servirá para ampliar el territorio metropolitano. Concluirá con la mayor biblioteca pública de Holanda, un conservatorio de música, hoteles, restaurantes y viviendas de arquitectos de primerísima fila. A pesar de estar en crecimiento, la zona del puerto suscita suficiente interés para atraer la atención del viajero. Un conjunto de pasarelas sobre el agua conducen al contemporáneo Stedelijk Museum, al Club 11, restaurante de día y bar de copas de noche, y al Nemo, un museo de la ciencia rodeado de agua.

La plaza Dam es nuestra siguiente parada. Contiene la esencia de Amsterdam, aunque a ella no llega el agua. Es el corazón peatonal y el mejor ejemplo de la convivencia entre viandantes, tranvías y bicicletas. Agua, bicicletas... Casi sinónimos de lo que es esta ciudad. Por un lado, no se puede comprender la historia de esta capital sin su relación de amor-odio con el agua. Casi la mitad de su superficie ha sido ganada al mar. Con eso está dicho todo. La bici... bueno, para comprenderlo es mejor ir allí y vivir esa... cultura.

Ahora vámonos de museos. El Van Gogh (en Paulus Potterstraat, 7), alberga la más amplia colección de obras del pintor holandés, lo que lo convierte en un lugar de visita imprescindible. Muy cerca, también en el entorno del Museumplein, hay otra pinacoteca fundamental, el neogótico Rijksmuseum. Otra cita curiosa la tenemos en el barrio judío, un distrito que contaba con más de 100.000 habitantes antes de la Segunda Guerra Mundial. Casi todos fueron deportados, y la mayoría, asesinados. Hoy, resisten varios templos restaurados como la Gran Sinagoga -paradójicamente, la más pequeña y antigua-, arrasada por los nazis y restaurada para acoger la sede del Museo Judío.

Los amantes de los paseos puramente turísticos (y quizás rutinarios, aunque no por ello, dejen de ser interesantes), pueden pasarse por la Casa de Ana Frank (en la calle Prinsengracht), ver la belleza de Amsterdam desde los canales en alguno de los múltiples cruceros que existen o tumbarse en el césped del impresionante Vondelpark.

Clubs y bares
Una vez alimentado el espíritu, hagamos lo propio con goces más terrenales. No. No nos vamos a ir al Barrio Rojo, porque eso ya sería caer demasiado en el topicazo. ¿Para qué? El avezado lector ya sabe lo que es y lo que se va a encontrar allí. Mejor cultivemos la cultura club. En Amsterdam tenemos un buen número de ellos (Hotel Arena, Escape, Powerzone, Supperclub, Chemistry, Melkweg, Paradiso, Panama o Club 11), donde asistir a incesantes sesiones de trance o progressive, pasando por el mejor rock de la escena independiente.

Si quieren bares algo más “normalitos”, no dejen de pasarse por Rembrandtplein y Leidseplein, auténtico centro de la vida social de la capital junto a la histórica plaza Dam. Si están esperando a que les hable de los coffe shops... sí, existen, y sí hay permisividad con las drogas... pero no se crean todo lo que cuentan. Cerca de Leidseplein se encuentran algunos de los de más solera. Pero un consejo: visitar Amsterdam es un auténtico placer para los sentidos. Si van a un coffe, por favor, no se pasen.



domingo, 29 de noviembre de 2009

ISLANDIA (Y III): A LA CAZA DE LA AURORA BOREAL


L
os inversores comenzaron a sacar su dinero de Islandia hace un año y medio aproximadamente. Se temían lo peor. Desde inicios de 2008, la corona islandesa comenzó un viaje por la devaluación de hasta más de un 25 por ciento, mientras que el mercado de valores se desplomó hace un año. La inflación y los tipos de interés, por las nubes. La descompensación en la balanza comercial islandesa es acusada, sobre todo a causa del gasto en consumo de los últimos años. El sueño islandés se quebró, pero no había que cruzarse de brazos...

La crisis no afecta a todos por igual. Siempre hay gente buscando una oportunidad para sacar beneficios, gente que buscaba que sucediera algo así. Algunas transacciones económicas parecían más las apuestas en un juego de Las Vegas que verdaderas operaciones financieras de instituciones. Algunas voces en el país norteño apelan a que la crisis será resuelta pero recuerdan que hay que tomar medidas. Entre todas ellas la que más reluce es la unión al euro. Y precisamente la moneda de la Unión Europea tiene mucho que ver en el relanzamiento que Islandia está teniendo como destino turístico preferente de muchísimos europeos que han visto en la devaluación de la corona y en la fortaleza del euro, una oportunidad económica de visitar Islandia. Ahí está la oportunidad que algunos buscaban en esta pequeña isla del norte del continente. ¿Se sabrá aprovechar?

Pues al parecer sí. Resulta imperioso para los islandeses salir a buscar ingresos extranjeros genuinos, en reemplazo de los que la crisis se llevó. Y el turismo es una excelente alternativa para estos fines. De esta forma se espera paliar en parte el impacto de la crisis, e incentivar la inversión extranjera que tanto necesitan. Así que... démonos un paseo por la isla...

Diez razones
Una vez que hayamos decidido viajar a Islandia podemos establecer diez actividades imprescindibles para enamorarse ese país y de su capital, Reikiavik.

En primer lugar sus aguas termales. Aunque la idea de llevar bañador a un país de gélidas connotaciones como Islandia puede sonar peregrina, en Reikiavik es tan necesario como la bufanda, incluso en pleno invierno. Sólo en la capital hay 126 piscinas públicas, cifra que no está nada mal para un país de 300.000 habitantes. En verano, rara vez se alcanzan los 20 grados centígrados y, durante el invierno, la temperatura media en Reykjavik es de cero grados. A media hora de la capital, la Laguna Azul (www.bluelagoon.com) invita a flotar en sus aguas sulfurosas, una experiencia única.

El agua de Islandia no es sólo disfrute físico sino también visual. Todo el país está repleto de géiseres, cascadas, fuentes termales y otros fenómenos naturales. Fuera de Reikiavik, no es una mala opción empezar por Nesjavellir, una zona geotérmica situada en el precioso entorno del lago Þingvallavatn. En Þingvellir se encuentra el parlamento operativo más antiguo del mundo, el Alþingi del año 930. La ruta prosigue por la cascada de Gullfoss y las fuentes termales de Geysir y Strokkur, con chorros de agua caliente. Otras espectaculares cascadas islandesas que bien merecen una visita son la de Seljalandsfoss y la de Skogafoss.

Islandia al volante. Pocos países se complementan tan bien con los viajes de amor por la libertad como Islandia. Las vastas extensiones del paisaje despoblado ofrecen multitud de posibilidades para los deportes de aventura y la ciudad de Reikiavik cuenta con la oferta de cualquier ciudad europea. Para no perderse nada, lo mejor es recurrir a un coche para moverse con absoluta autonomía. La Carretera 1, de forma periférica, recorre todo el país a lo largo de 1.340 kilómetros. Apenas tiene tráfico así que, a pesar de ser la carretera principal, sólo cuenta con un carril por sentido. Fuera de ella, la mayor parte de vías por donde se puede transitar son caminos con gravilla, por lo que será mejor alquilar un 4x4 y tener cuidado con los imprevistos que puedan aparecer, como por ejemplo, ríos sin puente.

Pero hay dos acontecimientos que superan la espectacularidad del paisaje islandés. Entre los meses de junio y julio, el Sol de Medianoche, un fenómeno visible las 24 horas del día, es la atracción principal. En septiembre, comienza la temporada de la espectacular aurora boreal, ese precioso brillo multicolor que aparece en el cielo nocturno de los países escandinavos.

¿Dónde descansamos? Las opciones de alojamientos son muy variadas en todo el país y se ajustan a todos los gustos y presupuestos, desde los hoteles tradicionales a los hoteles de verano (internados acondicionados), pasando por hostales, granjas y cámpings. Sin duda, lo más pintoresco es alojarse en granjas, como las de la cadena Icelandic Farm Holidays. ¿Y en cuanto a la comida? La oferta gastronómica islandesa es variada. Muy recomendables el pescado, el marisco, el cordero y el skyr, una especie de yogur de origen vikingo. Algo más de riesgo entraña la carne de tiburón, ya que su intenso sabor no siempre gusta. En Reikiavik destacan restaurantes como Humarhúsi y Rír Frakkar, y, un poco más asequibles, Apótek y Hotel 101.

Islandia es uno de los mejores lugares del mundo para avistar ballenas, especialmente desde abril hasta septiembre. Desde escurridizas especies como la ballenas azul hasta las más populares como la jorobada. Además, la ballena Minke, la marsopa y el delfín blanco suelen acercarse a las costas islandesas.

Esencias culturales
El Reikiavik cultural. La capital islandesa acoge el Museo Nacional, lleno de reliquias del pasado, y la Casa de la Cultura, que contiene piezas como la Edda Menor, un manual de poética cargado de mitología, o la Saga de Egill, una de las obras maestras de la narrativa escandinava medieval, escrita en prosa. Para aprender un poco más sobre la isla, en Bogarnes, a 74 kilómetros de la capital, el Centro de los Asentamientos recrea las condiciones en las que tuvieron que sobrevivir los primeros pobladores de la isla.

Vámonos de compras. Aparte de los mercados de pescado y marisco, imprescindibles en un país que mira tanto al mar, Reikiavik ofrece multitud de lugares donde el visitante podrá disfrutar de sus compras. Una buena idea es acudir a Handverk Og Honnun para adquirir cerámica, vidrio y otras piezas de diseño. Por último, una vsita al barrio más de moda, el pequeño Distrito 101 -llamado así por su código postal- y su momento de auge es el viernes por la noche, cuando las calles de esta céntrica zona de unas 20 manzanas están abarrotadas. Tiendas, restaurantes, bares, teatros, galerías,... Todos esos locales tienen hueco en el 101. Y la noche se hace especialmente joven y larga en este sitio cuando la luz del sol no se apaga.

Un reportaje de Raúl Moreno y Miguel Á. Bolaños