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miércoles, 10 de enero de 2018

Cosas por las que merece la pena vivir XV

Por Malcolm Reynolds, por Inara, por Jayne, por Kaylee, por Whas y por Zoë, por el pastor, el médico y su hermana inquietante. Por Joss Whedon y todos los que hicieron posible Firefly, una serie que se hizo demasiado corta...

Ah, y para Sheldon Cooper, la mejor serie de la tele.



But you can't take the sky from me...



jueves, 25 de mayo de 2017

Cuarenta años con la Fuerza

Día mítico. Tal día como hoy comenzaba la leyenda (y también el negocio).

Podría poner vídeos, fotos, memorabilia, recuerdos, escribir qué representa para mi la saga o hablar de su Lado Oscuro, pero no. Me basta con el cartel original. Ale, a verse la saga otra vez.





martes, 26 de abril de 2016

Día Alien

Sí. También hay un Día Alien.



Un día dedicado a la saga que comenzó con el clásico de Ridley Scott y que aún anda dando coletazos. Y todo es hoy, 26 de abril, en honor al planeta LV-426 (en países anglosajones 4-26 es como se denomina a este día), que es donde los tripulantes de la Nostromo se encontraron ciertos huevos sospechosos y al misterioso Space Jockey. Y claro, habrá proyecciones de la saga, cómics alusivos, Reebok sacará las zapas que llevaba Ripley...

Un día para volver a admirar a admirar a ese organismo perfecto ante el que no tenemos posibilidad alguna... aunque Ash nos tenga simpatía.



martes, 26 de enero de 2016

Quiero creer


Hoy es el Día X.




Y de postre...






domingo, 10 de enero de 2016

Star Wars: El despertar de la curiosidad

#GeorgeLucasnoteloperdonaréjamás

Bueno, sí. Ya te perdoné...

Era un día de septiembre de 1999 y todavía hacía calor en Chiclana. Quise pasar una buena tarde al frescor del aire acondicionado de los "nuevos" multicines, acompañado de mi nostalgia ochentera y mi amor por una saga. Pero entre los niños de corta edad que no entendían nada (normal, yo tampoco con esa historia tan enrevesada), padres ruidosos con sus palomitas y Jar Jar Binks, salí con el corazón encogido maldiciendo una y otra vez el nombre de George Lucas por no haberme dado lo que yo iba a buscar... Sí, amigos, era La amenaza fantasma. El Episodio I de Star Wars. Era aún verano y hacía calor.

Decepción. Pensé que ya nada volvería a ser igual. Que no tendría una héroe salido de la nada y que con tres o cuatro acciones valerosas se ganaría el protagonismo de la peli. Que no disfrutaría con un sinvergüenza socarrón que nos conquistaría a todos. Que no habría una chica de armas tomar que actuara como contrapunto de ambos. Que no disfrutaría de la parte cómica de dos droides a los que quería como hermanos. Que no odiaría/disfrutaría con un villano de los que hacen época. Que no ensoñaría con esos lejanos y viejos mundos que tito George nos proponía en la trilogía original de Star Wars. Salí decepcionado de aquella sala de cine aquella tarde del verano del 99.

BB-8. (Walt Disney Pictures).
Nostalgia. La puñetera nostalgia. Todo es por su culpa. Es el gran problema que tenemos los seguidores de la saga. Como somos unos impertérritos románticos, creemos que todo va a seguir tal cual, que todo lo que se nos cuente a partir de la trilogía original, tiene que ser igual de bueno, emocionante y excitante que aquellas tres películas. Pero no. No podemos analizar la nueva trilogía, la que ha empezado con el estreno del Episodio VII: El despertar de la Fuerza, con los mismos ojos con los que vimos aquellos capítulos de la lucha entre la Alianza Rebelde y el Imperio. No son las mismas películas, no son los mismos personajes (aunque salgan algunos conocidos) y sobre todo, no es el mismo tiempo. Estamos en 2016 y no en 1977. Demasiado tiempo. Demasiadas cosas han cambiado en nuestras vidas.

Por eso la nostalgia es la peor enemiga para ir a ver la película dirigida por J.J. Abrams. Se lo aconsejo. Déjenla en la puerta, la retoman cuando se pongan en el DVD el Episodio IV y serán completamente felices. Pero la nostalgia no tiene cabida en El despertar de la Fuerza porque si van con ella a la sala de cine, el resultado será desastroso.



Pero entonces, llegó el día para ver la nueva peli...

Sala de cine a oscuras.

Logo de Lucasfilms.

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...

Star Wars y la música de John Williams... Orgasmo.

Vaya por delante que el Episodio VII me ha parecido una buena película en general y una muy buena película de aventuras y ciencia-ficción en particular. Traté de mantener una mente abierta y no dejarme llevar por el sentimentalismo de warsie clásico para ver qué de nuevo me ofrecía Abrams. Y lo cierto es que, tras una pátina de velado remake de Una nueva esperanza, este nuevo comienzo ofrece una historia conocida pero que es el motor de las grandes historias que el cine lleva contándonos casi 125 años: la lucha entre el bien y el mal, el mito fundacional del héroe salvador y la amistad/amor como pegamento de las relaciones humanas. No podemos decir que Abrams ha jugado a lo fácil "plagiando" a Lucas porque son historias universales las que maneja la mitología de Star Wars y la verdad es que si algo funciona para qué modificarlo.

Abrams ha sabido conducir un reto peliagudo. Un guión aparentemente sencillo pero que sabe cuadrar las situaciones (Lawrence Kasdan de nuevo en el equipo, tras ser responsables de lo mejorcito de la trilogía original), un fantástico equilibrio entre momentos dramáticos y de comedia, la gestión de la tensión en ciertas escenas, un uso dinámico de la acción, como ya demostró en Star Trek y un estilo visual creíble. No hay personajes con los que no empaticemos. No hay un Jar Jar Binks. No se abusa del croma y se vuelve a un diseño de producción cuidado y artesanal.

Esa cobertura ayuda a que los actores anden finos. Se me saltan las lágrimas al ver de nuevo a Harrison Ford, Carrie Fisher o Peter Mayhew en sus papeles clásicos, pero los nuevos se han aclimatado rápido y de forma muy fiable a esta galaxia tan lejana. Daisy Ridley, John Boyega y Oscar Isaac han dado carnalidad a unos personajes bien definidos y de los que queremos saber más. No hay miradas infantiles, ni sobreactuaciones. Hay buena materia prima que habrá que desarrollar en los dos próximos episodios. Pero eso será cosa de Rian Johnson y de Colin Trevorrow.

(Walt Disney Pictures)
Pero hay otro actor nuevo con un personaje crucial. Adam Driver. El villano. Kylo Ren, alto representante de la malvada Primera Orden y que me ha descolocado. Sus momentos humanos (ese lado tan dubitativo, esa inseguridad...) no sé si están buscados o simplemente, es la parte del guión dónde más falla esta película. Sí es cierto que luego retoma su reverso tenebroso cuando en un momento climático de la película... (aquí vendría un SPOILER así bien grande, pero no lo voy a destripar) ... Esperemos que sea el surgimiento de un malo maloso con todas las de la ley... Y no quiero mentar Hayden Christensen haciendo de futuro Darth Vader. Ups...

Mención aparte a alguien que me ha enamorado desde el primer momento: BB-8. Sí, alguien. El droide que viene a ser el "nuevo" R2-D2 y que tan pronto aparece en escena se convierte en un actor más. Un aplauso para sus diseñadores y sus manipuladores porque hay más alma en ese robot que en cientos y cientos de actores que van en busca del estrellato en escuelas de arte dramático de todo el mundo.

Por lo demás, es el comienzo de una nueva aventura. Poderoso comienzo diría yo que deja con ganas de más Star Wars, con ganas de ver cómo sigue resurgiendo esa Fuerza de la que tantos nos enamoramos en los 80... aunque una tarde calurosa del 99 estuviera a punto de echarlo todo por la borda.

Y nada más, que la Fuerza os acompañe. Yo por lo pronto, ya he perdonado a George Lucas.



viernes, 18 de diciembre de 2015

Star Wars strikes back


Hace mucho tiempo -exactamente cuatro décadas- en una galaxia muy muy lejana, nació el mito. Ya hace 38 años desde que un joven, hasta entonces prácticamente desconocido, George Lucas deslumbrara al mundo con la primera entrega de Star Wars (La guerra de las galaxias) conocida más tarde como el Episodio IV. Una nueva esperanza dentro de la cronología interna de la saga.

El 25 de mayo de 1977, Darth Vader, Luke Skywalker, Obi Wan Kenobi, Chewbacca, Han Solo y la princesa Leia irrumpieron en los cines cosechando un éxito sin precedentes que sorprendió a propios y extraños y convirtió al film en un clásico de la ciencia ficción y en uno de los más taquilleros de todos los tiempos.

A partir de ahí la historia es de sobra conocida, millones de fans atrapados por la Fuerza, por esa lucha de los caballeros jedi y los sith, entre el bien y el Lado Oscuro, que siguen la saga como si de una religión se tratara y consumen de forma compulsiva todo lo que tenga que ver con el universo warsie.

Pero los comienzos no fueron tan galácticos. En su primer fin de semana, la primera entrega de Star Wars recaudó 1.554 dólares en las apenas 40 salas en las que se estrenó. A finales del año la cifra llegó a 36 millones de dólares y el film se exhibía en más de 2.000 cines. Fue el primer film de la historia en superar la barrera de los 300 millones de dólares y la película más taquillera de todos los tiempos durante dos décadas, hasta la llegada de Titanic en 1997. Recaudó cerca de 800 millones de dólares, casi 70 veces más de lo que costó, tan sólo once millones de dólares de la época. Y además del reconocimiento del público, Star Wars. Una nueva esperanza también logró el de la crítica y estuvo nominado a diez Oscars, entre ellos a los de mejor película, mejor director y mejor guión original, aunque finalmente solo se llevó seis estatuillas, todas ellas en categorías técnicas.

Ahora, casi cuarenta años después, en todo el planeta legiones de fans se lanzarán a las calles perfectamente ataviados con sus trajes de soldados imperiales o caballeros jedi para rendir homenaje a la saga en los múltiples desfiles y eventos que se organizan en todo el globo. Hoy se estrena Star Wars. El despertar de la Fuerza, el considerado séptimo capítulo de la saga galáctica, ya bajo el paraguas de Disney y con Lucas al margen del proyecto. Los meses atrás han sido de un continuo y gigantesco hype por la gran repercusión que tiene la vuelta de un universo que tiene mucho de mítico en varias generaciones. J.J. Abrams es el responsable de que nadie vulnere las reglas del mundo warsie. Hasta hoy, los millones de fieles seguidores habrán disfrutado de las más de 13 horas de metraje galáctico de las seis películas anteriores para ponerse en antecedentes, aunque la marca dejada a lo largo de los años por esta historia y sus personajes es tan fuerte, que no hace falta acudir a las películas precedentes... aunque siempre es un placer volver a acudir a la trilogía original.



Anakin Skywalker luchando contra Obi Wan, Leia junto a R2-D2, Han Solo y Chewbacca, el mítico casco de Darth Vader, el malvado emperador Palpatine, Luke Skywalker iluminado por los dos soles de Tatooine, el maestro Yoda o el Halcón Milenario son algunas de las inolvidables imágenes de Star Wars que los fans tendrán en mente hoy cuando vean el nuevo material que se estrena en todo el mundo. En las oficinas de Disney, sus directivos reirán con sonoras carcajadas

Una saga lucrativa
Porque cuatro décadas después, no hay ninguna duda de que la de Lucas es la saga más lucrativa de la historia del cine. Según los datos de la revista Forbes, las luchas entre los caballeros jedi y los sith han generado unos beneficios que rondan los 30.000 millones de dólares (datos de hace dos años, con lo cual, habrán subido en unos cuantos milloncejos). En esta mareante cifra entrarían la recaudación en taquilla, las ventas en DVD, los innumerables videojuegos y juegos de mesa, libros, cómics y un inmenso catálogo de juguetes creados más pensando en los fetichistas fans de la saga que en la diversión de los más pequeños.
Y lo que queda. Porque Disney no va a cejar en su empeño de ordeñar la vaca. Spin offs (Rogue One), otras dos secuelas (Episodios VIII y XI) y proyectos paralelos, más un aluvión de merchandising.

Mientras, que la Fuerza nos acompañe...



domingo, 5 de abril de 2015

Lo imposible

La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible.
(Arthur C. Clarke)