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lunes, 21 de junio de 2010

EL REMAKE DE CHERNOBIL


A
algunos directivos de cierta compañía petrolifera, la corbata le está apretando demasiado en las últimas semanas. El indecoroso vertido de petróleo en el Golfo de México aún no se ha cobrado víctimas pero Obama busca a quien patear el culo (lo dijo tal cual en la televisión) porque está viendo que su Katrina particular puede restarle votos en el sur si no actúa con decisión ante el desastre.

Estados Unidos está viviendo su particular versión de Chernobil. Un tétrico remake con distinto protagonista, pero con parecido final. Desolación, destrucción, catástrofe. Unos títulos de crédito empapados de fuel que van a dejar un poso amargo en ese sur azotado hace cinco años por el temporal y ahora por la marea negra.

En busca de respuestas, soluciones y responsabilidades se halla ahora la administración Obama, aunque parece que ya es tarde. Sin embargo, algo bueno debemos extraer de toda esta funesta experiencia. Ya van demasiados avisos y aún seguimos con los brazos cruzados. El presidente de EEUU tiene en este desastre la excusa perfecta para caminar hacia un modelo productivo sustentado en las energías renovables y dar así una “estocada” al lobby petrolífero, instigador de ciertas conductas inapropiadas en el pasado. Se interesó Obama por el modelo energético español y debería tomar nota de las malas pasadas que le ha jugado el petróleo o la energía nuclear a su país. Exxon Valdez, Golfo de México, Three Mile Island... nombres asociados ya a la leyenda negra de formas de combustible que no casan bien con el movimiento en pro de solucionar el cambio climático.

Cierto es que los intereses de las petroleras son importantes, tantos que incluso pueden decantar hacia un lado u otro elecciones (más en EEUU, al financiarse los partidos de lucrativos “regalos” de ciertas compañías). Pero no es menos cierto, que con acontecimientos tan terribles como este vertido del Golfo de México, urge encontrar un alternativa a las energías basadas en los combustibles fósiles. En pocos años escaseará el petróleo y los precios subirán (tanto de los combustibles, como de casi todo), por eso, es el momento de que la comunidad internacional se ponga manos a la obra y busquemos en la naturaleza aquello que nos puede evitar males mayores.



lunes, 26 de enero de 2009

EL FUTURO


E
l primer toque de atención llegó en 1973. Los países productores de petróleo cerraron el grifo a las naciones que necesitaban del oro negro para su día a día. Desde entonces, la dependencia ha ido creciendo, mientras el petróleo se ha convertido en regulador de los mercados económicos, que se han quedado a merced de las fluctuaciones del barril de este escaso elemento.

El cambio climático que ya se nos ha instalado en nuestras vidas (mal que le pese a algunos negacionistas), hace más urgente un cambio de mentalidades y lo que es más importante, un cambio en nuestras acciones. El petróleo escasea, se acaba, no va a ser la solución del futuro, pero la energía vamos a seguir necesitándola. En España la situación es diáfana. Importamos más del 80 por ciento de la energía que consumimos y eso cuesta dinero, por eso son loables los intentos por acudir a otras fuentes de energía renovables y limpias en contraposición del petróleo que nos hace esclavos de sus designios (o de los designios de los que poseen barriles).

El actual Gobierno socialista parece tenerlo claro. El futuro está en generar energía a través de recursos alternativos no contaminantes. El problema está en que es más caro y como ocurre en el caso de la energía solar, no se puede almacenar. Desarrollar iniciativas como la pila de combustible propulsada por hidrógeno, alternativa propuesta por la empresa albaceteña Ajusa, puede ser un buen método para el futuro. Una propuesta que parece utópica pero que si no nos la tomamos en serio, acabaremos por rendirnos al imperio de la ley petrolero, que a fin de cuentas, va a resultar al país mucho más gravoso (piensen en la cantidad de divisas que van a parar a los países de la OPEP), que el invertir en tecnología de energías consideradas limpias.

Toca valentía en las decisiones para acometer el cambio. Obama se apuntó a la transformación y esperemos que bajo su mandato, las circunstancias cambien. Nos jugamos nuestro futuro más inmediato.