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viernes, 18 de agosto de 2017
Barcelona
No hay insensatez mayor que matar por algo que no existe...
Pero el ser humano es así de cruel con sus congéneres. Barcelona se levantará mañana triste pero con ganas de seguir adelante. Es lo único que nos queda. Eso y confiar en que en algún momento, el ser humano se de cuenta de lo hijo de puta que puede llegar a ser.
Ánimo Barcelona, para mi sigues siendo la gitana hechicera que nos tiene encandilados desde siempre. Te queremos. T'estimem.
sábado, 14 de noviembre de 2015
lunes, 12 de enero de 2015
Homo nesciens
El miedo. Todo fue por el miedo. Prometeo, al ver que el hombre estaba desprovisto e indefenso, robó a Zeus el fuego, que posibilitaría la habilidad técnica al ser humano para avanzar sobre los animales. Zeus, temiendo que los progresos del hombre fueran más allá de lo aconsejable para su posición como dios regente del Olimpo, montó en cólera y les otorgó un regalo envenenado. La alegre Pandora, portadora de una jarra llena de males. Males que afligen al hombre. El miedo a lo desconocido, como generador de cambios.
La insatisfecha curiosidad de los primeros filósofos en aquella Grecia clásica hizo que prosperara un conocimiento racional, sistemático y crítico. La filosofía daría la explicación que el mito proponía, pero de forma injustificada. Caería el miedo. Se alzaría la razón y la luz.
Los romanos tomaron de los griegos tantas cosas... Incluso el modelo de religión politeísta. Aunque la filosofía en Roma también trató de comprender de un modo racional la realidad, el panteón ganaba. La amenaza de una nueva religión que explicaba las cosas atemorizaba a los emperadores portadores del derecho divino por nacimiento. El miedo al nuevo y desconocido credo surgido en la veneración de un tal Jesús provocó matanzas y persecuciones. Las sombras volvían a aparecer.
Divisando el tiempo desde una posición de preeminencia, los cristianos querían arrinconar a los infieles musulmanes a recónditos parajes. El objetivo: liberar Tierra Santa; el medio: las Cruzadas. Todo en nombre de la cruz. Sangre y fuego, muerte y horror en honor a la verdadera religión. Ni rastro de la luz ni de la razón.
"¡Herejes! Van contra la verdad de Cristo. ¡Quemadlos!". La Inquisición puso de su parte. Vuelve el miedo a ganarle la partida a la razón. Más sombras.
A Mahoma no se le puede representar iconográficamente. Un dibujante piensa que la religión no es tan importante porque su función explicadora de la realidad ya la cumplen la filosofía y la ciencia. Creer en lo intangible es algo personal, pero podemos criticarlo. Dibuja a Mahoma, satiriza, hace humor. Libertad de expresión. Unos terroristas, cegados por la luz divina, matan en nombre de Mahoma. "Él dibujó antes", señala con su AK-47 aún humeante los cadáveres de los infieles. "Imponemos el miedo como verdad absoluta", añade.
Tengo miedo a que el hombre siga pensando en que una propia invención puede dirigir sus vidas. A veces pienso que la evolución ha dado de sí y tenemos ante nosotros una nueva especie: el Homo Nesciens. En eso sí que creo a pie juntillas.
La insatisfecha curiosidad de los primeros filósofos en aquella Grecia clásica hizo que prosperara un conocimiento racional, sistemático y crítico. La filosofía daría la explicación que el mito proponía, pero de forma injustificada. Caería el miedo. Se alzaría la razón y la luz.
Los romanos tomaron de los griegos tantas cosas... Incluso el modelo de religión politeísta. Aunque la filosofía en Roma también trató de comprender de un modo racional la realidad, el panteón ganaba. La amenaza de una nueva religión que explicaba las cosas atemorizaba a los emperadores portadores del derecho divino por nacimiento. El miedo al nuevo y desconocido credo surgido en la veneración de un tal Jesús provocó matanzas y persecuciones. Las sombras volvían a aparecer.
Divisando el tiempo desde una posición de preeminencia, los cristianos querían arrinconar a los infieles musulmanes a recónditos parajes. El objetivo: liberar Tierra Santa; el medio: las Cruzadas. Todo en nombre de la cruz. Sangre y fuego, muerte y horror en honor a la verdadera religión. Ni rastro de la luz ni de la razón.
"¡Herejes! Van contra la verdad de Cristo. ¡Quemadlos!". La Inquisición puso de su parte. Vuelve el miedo a ganarle la partida a la razón. Más sombras.
A Mahoma no se le puede representar iconográficamente. Un dibujante piensa que la religión no es tan importante porque su función explicadora de la realidad ya la cumplen la filosofía y la ciencia. Creer en lo intangible es algo personal, pero podemos criticarlo. Dibuja a Mahoma, satiriza, hace humor. Libertad de expresión. Unos terroristas, cegados por la luz divina, matan en nombre de Mahoma. "Él dibujó antes", señala con su AK-47 aún humeante los cadáveres de los infieles. "Imponemos el miedo como verdad absoluta", añade.
Tengo miedo a que el hombre siga pensando en que una propia invención puede dirigir sus vidas. A veces pienso que la evolución ha dado de sí y tenemos ante nosotros una nueva especie: el Homo Nesciens. En eso sí que creo a pie juntillas.
viernes, 21 de octubre de 2011
¿ADIÓS A LAS ARMAS?

C
on todas las reservas del mundo, aún seguimos sin creernos que la banda terrorista ETA haya decidido decir adiós a las armas. ETA da este paso tras verse reducida a la mínima expresión gracias a la unión política y a la decisiva acción policial y ver como su antiguo apoyo político se distanciaba de sus posiciones violentas. Uno de los pasos definitivos fue el que dio el líder de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi en el juicio del llamado caso Bateragune. Otegi admitió que el atentado terrorista de la T-4 de Barajas con el que ETA rompió la anterior tregua marcó el origen del distanciamiento con la banda terrorista de su brazo político y de él mismo. El alejamiento de la izquierda abertzale de ETA ha sido el factor determinante que ha acelerado el final de la banda terrorista, materializado en el anuncio de cese definitivo de su actividad armada.
Ha sido el último y definitivo factor que ha contribuido a acabar con más de 40 años de terrorismo etarra, aunque para diciembre de 2006 ETA ya sufría un notable acoso policial, judicial, político y social. Otegi reconoció en su alegato en la Audiencia Nacional, el pasado julio, que la izquierda abertzale rechazaba el terrorismo porque la sociedad vasca ya no lo toleraba. Abrían los ojos los que apoyaban a los pistoleros. Tarde, pero los abrían. Pero para llegar hasta ahí, hasta ese rechazo social en Euskadi que ha obligado a la izquierda abertzale a reclamar a ETA su final, la lucha contra el terrorismo ha cubierto una larga marcha, muy lenta al principio; a paso acelerado desde el 2006, y muy acelerada en los últimos dos años.
Ahora toca acoger con todos los recelos del mundo -pero también con cierta esperanza- este cese definitivo de la violencia. Al nuevo gobierno le tocará lidiar con un futuro con menos bombas y más diálogo.
Foto: Efe.
domingo, 25 de septiembre de 2011
UNA NUEVA ESPERANZA

E
l que la mayoría de presos de ETA hayan suscrito un acuerdo para instar a abandonar las armas y afrontar el “problema vasco” por vías democráticas, es un paso definitivo para que ETA desaparezca? Sí y no. Lo es si los que empuñan las armas en la actualidad se deciden a terminar con esa tendencia al pistolerismo y al gatillo fácil para obtener la “liberación” del pueblo vasco. Pero no lo será si el anhelo de los presos y de la “renovada” izquierda abertzale, es el único que existe en ese mundo. El que los presos de ETA, históricamente un colectivo de los denominados duros, haya apostado en la declaración de Gernika, por “un definitivo abandono de las armas”, por el “uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos para resolver las cuestiones políticas” y por “el reconocimiento, reconciliación y reparación de todas las víctimas”, se puede definir como un paso decisivo pero no definitivo. Hay un matiz importante.
El documento no es tampoco una sorpresa. Detrás de él hay un trabajo, de meses, de convencimiento desde la izquierda abertzale de la inutilidad de las vías violentas y la posibilidad de defender el independentismo por vías políticas. Pero hace bien el Gobierno en no dejarse tentar por estos cantos de sirena puesto que lo definitivo (y decisivo), es que ETA emita un comunicado en el que diga que deja las armas. Ese es el principio.
Cierto es que fueron los líderes de la izquierda radical, los que llevaron a las cárceles el debate del documento del Acuerdo de Gernika. Una declaración suscrita, hace ahora un año, por los partidos que hoy integran Bildu y que fue la base para la tregua que ETA declaró en enero del pasado año. Este paso adelante de los presos prefigura un final definitivo de ETA porque la banda es especialmente sensible a las demandas de ese colectivo. Pero también hay que tener en cuenta que ese final definitivo puede aún hacerse esperar porque la declaración de Gernika introduce condiciones que el Gobierno no puede aceptar.
De nuevo estamos en las mismas. Habrá que esperar porque el último movimiento aún está por dar.
Foto: Efe.
martes, 13 de septiembre de 2011
LOS OTROS 11-S
C
omo ocurre con muchas efemérides de hechos señeros de nuestra Historia, al final acabamos saturados. Ha ocurrido en estos días con el décimo aniversario del atentado sobre Estados Unidos (no sólo sobre las Torres Gemelas, aunque bien es cierto que fue lo más llamativo), a cargo del fanatismo islamista. Muchos programas especiales, reportajes, entrevistas, revisión de las imágenes que no hacen falta que las repitan porque todos las tenemos en la retina... y muchísimos análisis.
Análisis que vienen a desembocar en las mismas conclusiones: un país que no atendió a la amenaza, un país que descuidó su seguridad, fallos clamorosos de coordinación entre las distintas agencias... y el terror... Luego vino la guerra preventiva (vaya invento, qué falacia), el incremento del odio hacia todo lo americano en el mundo árabe y las ya consabidas guerras en Afganistán e Irak, pasando por Saddam Hussein, las inexistentes armas de destrucción masiva, los talibanes, los gobiernos títeres pro occidentales, los atentados de Madrid y Londres... Todo eso ha sido expuesto con claridad meridiana en estos días de exhaustiva información y sesudos análisis por cuenta de los mayores expertos en el tema.
Sin embargo a mí el que más me ha gustado por sus escasas pretensiones de adoctrinar y sí de exponer claramente los hechos desde un punto de vista muy cercano, es el que pudimos ver en la Sexta a cargo de Jordi Évole, uno de las pocas personas en este país que se atreve con un periodismo descarado, directo, incisivo y a la vez riguroso. El Follonero se fue a pulsar las teclas de la islamofobia en España a los diez años de la caída de las Torres Gemelas e intentó desentrañar las claves del radicalismo en el Islam. La aversión del imán de Lleida a hablar entre las cámaras, los recelos mutuos entre musulmanes y españoles (pongo españoles pero pueden sustituirse por estadounidenses, italianos, alemanes o quienes sean), y la impactante declaración del preso de Guantánamo que vivía aquí (declaraciones sin matizar por Évole, expuestas sin más, crudas, directas, incómodas, pero muy definitorias de la situación del extremismo religioso de algunos, de muchos), son hechos que demuestran que el periodismo se puede hacer con unos cuantos ingredientes, una pizca de libertad y cierta dosis de descaro a la hora de hacer las preguntas exactas.
Ese fue el otro 11-S que vivimos el domingo, pero no quiero cerrar estas líneas sin hablar de otro 11-S del que nadie se acuerda, de aquel en el que un presidente elegido democráticamente salió con los pies por delante del palacio presidencial tras haber sufrido un golpe de estado preparado por Estados Unidos y que colocó al sanguinario dictador Augusto Pinochet al frente de un país. Los muertos de Chile, los Osvaldo Letelier, los Víctor Jara, los Salvador Allende... los desconocidos se lo merecen. Vaya aquí mi recuerdo.
El programa completo de Salvados, en este link.
http://www.lasexta.com/sextatv/salvados/completos/salvados__domingo__11_de_septiembre/494743/1
omo ocurre con muchas efemérides de hechos señeros de nuestra Historia, al final acabamos saturados. Ha ocurrido en estos días con el décimo aniversario del atentado sobre Estados Unidos (no sólo sobre las Torres Gemelas, aunque bien es cierto que fue lo más llamativo), a cargo del fanatismo islamista. Muchos programas especiales, reportajes, entrevistas, revisión de las imágenes que no hacen falta que las repitan porque todos las tenemos en la retina... y muchísimos análisis.
Análisis que vienen a desembocar en las mismas conclusiones: un país que no atendió a la amenaza, un país que descuidó su seguridad, fallos clamorosos de coordinación entre las distintas agencias... y el terror... Luego vino la guerra preventiva (vaya invento, qué falacia), el incremento del odio hacia todo lo americano en el mundo árabe y las ya consabidas guerras en Afganistán e Irak, pasando por Saddam Hussein, las inexistentes armas de destrucción masiva, los talibanes, los gobiernos títeres pro occidentales, los atentados de Madrid y Londres... Todo eso ha sido expuesto con claridad meridiana en estos días de exhaustiva información y sesudos análisis por cuenta de los mayores expertos en el tema.
Sin embargo a mí el que más me ha gustado por sus escasas pretensiones de adoctrinar y sí de exponer claramente los hechos desde un punto de vista muy cercano, es el que pudimos ver en la Sexta a cargo de Jordi Évole, uno de las pocas personas en este país que se atreve con un periodismo descarado, directo, incisivo y a la vez riguroso. El Follonero se fue a pulsar las teclas de la islamofobia en España a los diez años de la caída de las Torres Gemelas e intentó desentrañar las claves del radicalismo en el Islam. La aversión del imán de Lleida a hablar entre las cámaras, los recelos mutuos entre musulmanes y españoles (pongo españoles pero pueden sustituirse por estadounidenses, italianos, alemanes o quienes sean), y la impactante declaración del preso de Guantánamo que vivía aquí (declaraciones sin matizar por Évole, expuestas sin más, crudas, directas, incómodas, pero muy definitorias de la situación del extremismo religioso de algunos, de muchos), son hechos que demuestran que el periodismo se puede hacer con unos cuantos ingredientes, una pizca de libertad y cierta dosis de descaro a la hora de hacer las preguntas exactas.
Ese fue el otro 11-S que vivimos el domingo, pero no quiero cerrar estas líneas sin hablar de otro 11-S del que nadie se acuerda, de aquel en el que un presidente elegido democráticamente salió con los pies por delante del palacio presidencial tras haber sufrido un golpe de estado preparado por Estados Unidos y que colocó al sanguinario dictador Augusto Pinochet al frente de un país. Los muertos de Chile, los Osvaldo Letelier, los Víctor Jara, los Salvador Allende... los desconocidos se lo merecen. Vaya aquí mi recuerdo.
El programa completo de Salvados, en este link.
http://www.lasexta.com/sextatv/salvados/completos/salvados__domingo__11_de_septiembre/494743/1
domingo, 10 de abril de 2011
¿QUIÉN ES EL ENEMIGO?

Y
a se lo decimos. ETA. Los pistoleros son los que tendrían que haber estado ayer en Madrid en el punto de mira de los miles de manifestantes que llenaron las calles de la capital, pero lo curioso fue que (no en todos los casos, pero sí en la mayoría), el destinatario de todos los mensajes críticos no eran los terroristas sino el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Es curioso que a una manifestación organizada por las asociaciones de víctimas del terrorismo (un colectivo totalmente fragmentado y en muchos casos enfrentado), acuda la plana mayor del Partido Popular (salvo Rajoy), y que el Gobierno que más cerca está de ver el final de los etarras gracias a la aplicación de la ley, sea el criticado. Probablemente, en España sea el único lugar donde esto ocurra.
Al Gobierno de Zapatero quizás se le pueda discutir el hecho de intentar, hasta las últimas consecuencias, llegar a un diálogo con la banda asesina que la propia ETA no quería consolidar. Lo demostró con el atentado de la T4. Aún así, Zapatero cometió el error de seguir dialogando con ellos. Ese puede haber sido el gran pero que se le puede poner a la gestión de la paz por parte del Ejecutivo socialista.
Pero bien es cierto, que con la aplicación de la ley, ETA está hoy descabezada, deslavazada, inactiva y dubitativa. Las Fuerzas de Seguridad del Estado no cejan en el acoso y derribo de unos terroristas que ven con certeza el final de su sangrienta causa.
La manifestación no ha debido servir a una causa: la de ejecutar a un Gobierno que en ésto, lo está haciendo bien porque siempre ha tenido claro lo que ha hecho y quiere hacer.
También lo tiene claro el PP. Sabe que cualquier excusa para arrinconar y someter a “tortura” al Gobierno, son réditos políticos. Lo lastimoso es que los que dicen ser representantes de las víctimas se dejen utilizar de esta forma por un partido. Al final, lo que muchos presumíamos: del acto de homenaje a las víctimas, al acto de censura hacia un Gobierno que suficiente tiene con lo que tiene.
miércoles, 5 de enero de 2011
UNA DÉCADA NUEVA, ¿UNA CUENTA NUEVA?

A
cudamos a los tradicionales tópicos. Acabó el 2010 y aprovechamos para hacer borrón y cuenta nueva. Queremos eliminar de la lista las tragedias colectivas e individuales (desastres naturales, hambruna, violencia de género, terrorismo...). Queremos dejar atrás la ominosa influencia de una crisis que no ceja en el empeño de perseguirnos por tercer año consecutivo. Queremos descolgarnos de la corrupción en política y los inútiles servilismos de ciertas conductas que no llevan a nada.
Por otro lado, anhelamos volver a ser centro de los comentarios por nuestro progreso y crecimiento económico, por saber hacer los deberes (que sí, que parece que los hacemos, pero han llegado tarde), por estar a la vanguardia en políticas sociales y de igualdad, por ser el país en el que todo el mundo puede contar con una oportunidad.
Desgraciadamente, esos deseos están lejos de cumplirse a día de hoy. Quedan doce meses por delante para demostrar(nos) que 2011 puede ser el año del relanzamiento, del despegue económico (ciertamente, lo que más nos preocupa en la actualidad).
Es el gran desafío que tenemos por delante. Zapatero y su Gobierno van a quemar las naves (las pocas que le quedan), en tratar que este año vea el aumento de la ocupación y la disminución de esa tragedia cotidiana que es el desempleo. Por delante, el Ejecutivo tiene otros retos por delante: déficit, pensiones, terrorismo, el paso por las elecciones de mayo que serán tomadas como un plebiscito de su gestión...
Sea como sea, este nuevo 2011 que ha echado a andar no puede ser otro año perdido, no puede quedarse en otra mancha negra en el calendario del siglo. Demasiado tiempo hemos desperdiciado analizando las causas que nos ha llevado a esta crisis, así que levantémos la mirada y busquemos la puerta de salida. España (y Castilla-La Mancha, por consiguiente), tienen condiciones de sobra para sortear esta peliaguda situación. Deseamos de todo corazón, que el trabajo no esté en peligro de extinción... por el bien de todos.
Foto: definanzas.com
lunes, 6 de septiembre de 2010
LA MISMA PALABRERÍA HUECA

L
o decíamos ayer en este mismo espacio. Deponer las armas y entregarse a la Justicia. Esa es la única salida que le queda a los asesinos. El resto, el discurso típico independentista y victimista aderezado con unas cuantas dosis de odio hacia todo lo que huela a español, es el vestido que los terroristas siguen utilizando a pesar de encontrarse en coma profundo tras una lucha sin cuartel planteada desde el Estado de Derecho con las herramientas de la ley.
ETA decreta un alto al fuego. Bien, ¿y qué? Se supone que los que blanden pistolas quieren ahora un gesto de cesión por parte de las instituciones democráticas, en este caso, el Gobierno español. Pero la ceguera que sufren desde hace años les impide ver que quienes tienen que hacer gestos no son los que están de parte de la ley, si no ellos mismos que han asesinado, torturado y maniatado la voluntad de los vascos (y del resto de españoles) durante tantos decenios. Con un gesto basta: dejar las armas de forma incondicional. No valen excusas, no cabe la palabrería hueca y vana de los comunicados etarras. No valen las capuchas. No vale ETA como interlocutora para solucionar el problema vasco porque ETA misma se ha desautorizado utlizando la violencia para obtener fines políticos.
Parece que la izquierda abertzale se ha dado cuenta (tan tarde), de que la banda terrorista es una rémora, un parásito que ha estado alimentándose de una prefabricada refriega política en la que las armas siempre imponían la última palabra. Ahora quiere soltar lastre invocando un alto al fuego permanente y verificable. Pues ni una ni otra cosa. ETA cesa el fuego y ya está. Pero no hay nada nuevo bajo el sol. Con la acción judicial y policial, ETA ya había cesado sus acciones porque simplemente estaba asfixiada. No hay que dar pábulo por tanto, a cierto tipo de demagogia con mucha forma, pero sin ningún fondo. Los demócratas esperamos sin bajar la guardia. ETA ya sabe lo que tiene que hacer. Ahora es hora de que lo haga.
domingo, 5 de septiembre de 2010
POLÍTICA DE HECHOS CONSUMADOS

A
estas alturas del camino, nadie cree ni a ETA ni a la izquierda abertzale. Sencillamente porque han jugado durante todo este tiempo a Pedro y el lobo (siendo el lobo, la posibilidad de la paz). Ahora que ellos pregonan la posibilidad de una vía firme hacia la paz, no se les cree, porque sus vaivenes ideológicos, sus timoratas decisiones y, sobre todo, la acción de las pistolas, han acallado el eco de una posibilidad de acabar con el problema del terrorismo separatista. No hay credibilidad en el entorno etarra y de eso, la responsabilidad recae única y exclusivamente, en los propios terroristas. Así que no valen los balones fuera y las excusas destempladas de los partidos que o bien apoyan al entorno de los asesinos o bien lo secundan con medias tintas.
Viene esto a cuento por la declaración de la izquierda abertzale indicando a ETA que decrete un alto al fuego permanente y verificable desde la esfera internacional. Podría haber sido una buena idea antes de que a ETA le diera por colocar una bomba en la T4 de Barajas, matando a dos personas. El pequeño hilo de la esperanza que había en la negociación con la banda se quebró de cuajo ese día. La desconfianza supuró y la herida se hizo más grande.
¿A qué juegan entonces los abertzales? Simple pragmatismo: ante la soledad y el aislamiento político al que está siendo sometida por la Ley de Partidos, los herederos de Batasuna buscan volver al redil político vasco. De ahí los gestos de alejamiento con los asesinos, ahora que están en el peor momento de su historia, acosados política, policial y judicialmente. Los abertzales quieren volver a la arena y saben que el principal obstáculo que tienen en ese empeño no es Madrid ni la “política españolista”, si no ETA.
Todo este proceso caerá como fruta madura... de un lado o de otro. La izquierda abertzale esperará un gesto de PSOE y PP pero este no llegará, aferradas ambas formaciones al imperio de la ley. Aquí el único gesto válido es la deposición de las armas y la entrega a la Justicia de los pistoleros.
miércoles, 14 de octubre de 2009
CON LAS ARMAS DE LA LEY

E
TA volvió ayer a tener un mal día. La mil veces descabezada banda terrorista vuelve a trastocar a la izquierda abertzale en busca de interlocutores aunque no se sabe muy bien para qué. Ayer, el juez Baltasar Garzón tocaba a rebato contra un nuevo intento de poner en pie el edificio abertzale, esos que buscan soluciones al conflicto vasco pidiendo compromiso a los que están con la Constitución, mientras reivindican la lucha armada por otro lado.
Cayó el nuevo invento auspiciado por ETA para intentar vertebrar un discurso político que sostenga la acción asesina que mantiene desde hace medio siglo. Y en la nueva aventura abertzale, cómo no, está Arnaldo Otegi, que otra vez tendrá que responder ante la Justicia por buscar nuevos caminos políticos donde la ley no lo permite. Con él, destacados miembros del sindicato LAB y del mundillo tétrico que rodea a la banda de asesinos (como ex miembros de la disuelta mesa nacional de Batasuna o ex afiliados al Partido Comunista de las Tierras Vascas).
El caso es que esta nueva “idea” de ETA, bautizada como Bateragune (que significa “todos juntos”) cae en los errores del pasado. El camino para la paz se busca fundamentando el discurso precisamente en eso, en la paz, y no en la negación de lo evidente y en meter la cabeza bajo tierra cada vez que ETA pone una bomba-lapa o dispara a alguien a sangre fría. Quien quiera diálogo que lo busque, pero bajo la premisa de la no violencia. Antes de que se produzca eso, presión policial y judicial frente a los violentos.
La nueva operación policial que ha cercado otra vez al entorno etarra y a los que los vindican, es la prueba palmaria de que el camino emprendido es el adecuado. A cada nueva tentativa de montar un aparato político que sostenga a ETA, los terroristas deben saber que las armas de la ley están prestas para cortarle las alas.
domingo, 4 de octubre de 2009
LA SALIDA DE LA MADRIGUERA

E
nfrascada como está en la disyuntiva interna sobre qué camino tomar (ya saben, dejar las armas o no) y a sabiendas de que el crédito en España lo tiene a cero, ETA asoma la cabeza al exterior para buscar foros donde exponer su macabra “teoría”. Y para ello se ha fijado en los parlamentos de Suiza y Gran Bretaña.
Después de que el Gobierno de Zapatero diera portazo a la vía del diálogo (algo que se demostró erróneo en cuanto los etarras pusieron bombas en Barajas, aunque en condiciones normales era un riesgo que había que asumir para conseguir la paz), la banda terrorista y su círculo de acólitos ha puesto sus miras en los parlamentos anteriomente citados para que en esos foros se discuta sobre la denominada “cuestión vasca”. Afortunadamente, el trabajo desarrollado por la diplomacia española ha sido diligente y se han podido echar atrás ambas iniciativas que dejan desamparada una vez más, a ETA y a los que apoyan sus iniciativas asesinas desde ámbitos presuntamente políticos.
ETA ha tenido carta blanca durante muchísimo tiempo allende nuestras fronteras. Hasta hace poco, en muchos medios de comunicación europeos, a esta banda de criminales se la calificaba de grupo separatista, haciéndole un flaco favor a la memoria de las más de 800 víctimas que sufrieron el terror etarra.
Esa impunidad de la que ETA ha disfrutado en otros países, se ha acabado. El Gobierno ha dispuesto la total estrangulación de las actividades apologéticas de este atajo de asesinos y prueba de ello ha sido la eliminación de ambas iniciativas en sedes parlamentarias.
Por otro lado, ETA mantiene su contradicción desde que volvió a matar. Con una mano llama a la sociedad vasca y a los políticos al diálogo, y con la otra coloca bombas-lapa y aprieta gatillos. Bajo esta premisa es difícil que su credibilidad sea de nuevo tomada en consideración. Ahora tenemos a esta pieza en su madriguera, agazapada, pero esperamos que pueda ser presa fácil para la democracia.
sábado, 12 de septiembre de 2009
2001: LA INFAMIA
U
n 11 de septiembre no sólo se quebraron los cimientos de las Torres Gemelas. También los nuestros. Los de nuestro mundo al que llamamos civilizado frente a los “bárbaros” de Al Qaeda. Utilizamos la palabra “bárbaro” en su sentido etimológico literal, aquel con el que los antiguos griegos llamaban a todos los extranjeros, a los desconocidos. Y es que ese 11 de septiembre de 2001 empezamos a conocer a aquellos que estaban ahí pero que no les habíamos hecho mucho caso.
Ocho años después, queda la memoria. Los casi 3.000 fallecidos en los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono siguen pesando como losas en la conciencia colectiva de los estadounidenses, que aún se preguntan por qué. El análisis superficial y apresurado muestra ciertas causas. La política, que algunos tildan de imperialista pero que aquí asumiremos como unilateral, granjeó la enemistad de ciertos países musulmanes. La nefasta reacción de la Administración Bush en Afganistán e Irak (los países señalados como responsables de la matanza), provocó una oleada de indignación contra Estados Unidos que aún se mantiene, a pesar de la llegada al poder de un Barack Obama, que busca más tender puentes que bombardearlos.
Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos de EEUU echan la vista para otro lado cuando alguien les dice que los talibanes y Al Qaeda fueron formados y armados con fondos procedentes de su país, que incluso los Bush mantuvieron tratos económicos con la familia Bin Laden, y que el régimen basado en el miedo implantado por el anterior inquilino de la Casa Blanca fue otro puntal más para sacar adelante sus siniestros planes contra todo lo que oliera a musulmán.
Ocho años. Por encima de reconstrucciones vanas, EEUU debe tomar esa jornada como un verdadero “memorial day”.
lunes, 31 de agosto de 2009
CUANDO VIVIR, ES LO QUE CUESTA

V
olver a vivir. Tan simple como eso... y tan justo. Que la despiadada faz del terror y la muerte se aleje, que no afecte a vecinos que sólo quieren normalidad. Dicen que el fin de ETA está cercano, que está más debilitada que nunca. Tendremos que creerlo, pero mientras tengan una pistola a mano, una bomba que poner en los bajos de un coche, aún tendremos ese pesar que nos acompaña desde hace medio siglo.
Entre los que aseguran que la banda terrorista está más debilitada que nunca está el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, voz autorizada (no en vano, está en el punto de mira de los asesinos), como perseguidor de los etarras y como vasco. Pero tras el titular que vende, el juez ha dicho aún algo más interesante y que creo que la sociedad vasca aún no se ha parado a analizar: la desaparición de ETA “no traerá una Euskadi normalizada”. Da que pensar. Grande-Marlaska aprieta las tuercas a los suyos, dando un toque de atención a la sociedad vasca que se ha instalado en el victimismo sin pensar que el problema no sólo está en los muertos que dejan tras de sí los pistoleros sino que la política (y sus diversas tomas de consideración en Euskadi), divide aún más a esta sociedad, donde más de una generación no sabe qué es vivir sin terrorismo. Cuesta recuperarse de eso.
Buena piedra de toque la dejada por el superjuez, que abre la senda a una ardua labor que debe ser asumida por todos en el País Vasco, empezando por su lehendakari. Patxi López, en el escaso tiempo que lleva en Ajuria Enea, ha impuesto un nuevo estilo de ser el presidente de todos los vascos, aunque haya muchos de ellos que lamentablemente, lo vean como el enemigo.
Mediante la acción policial y la determinación política, Grande-Marlaska cree que se puede minar tanto a la izquierda abertzale como a los terroristas pero avisa que desde el punto de vista judicial, un endurecimiento de las penas no serviría para mucho. Doctores tiene la iglesia. Quizás debemos apuntarnos esta advertencia.
domingo, 2 de agosto de 2009
¿DÓNDE CORTAR EL CUELLO DE LA SERPIENTE?

E
n ocasiones nos sentimos hastiados, sentimiento al que se llega por la frustración, por todos los tópicos y frases rimbombantes que los responsables políticos pronuncian después de un atentado de ETA. Como cada año, los asesinos vuelven a aparecer en verano para amargarnos la siesta estival y nuestro reposo anual. Primero volando por los aires una casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos. Horas después, segando la vida de dos jóvenes agentes de este mismo cuerpo. Dèja vu con aroma siniestro el que cada dos por tres dejan los pistoleros, cada vez más jóvenes en la infecta labor de matar.
Tras ser abortada la vía del diálogo en varias ocasiones (incluida, no lo olvidemos, una abierta por José María Aznar cuando era presidente), a los españoles sólo nos queda acordarnos de las armas del Estado de Derecho. La actuación, cada vez más eficaz, de las Fuerzas de Seguridad del Estado, han mermado en la última década la posibilidad de actuación de una banda terrorista que en este 2009 ha cumplido medio siglo de trágica existencia.
Pero sinceramente creemos que esto no es suficiente. El problema debe ser atacado de raíz y al ser reclutados desde jóvenes, los cachorros de ETA empiezan a familiarizarse con términos como “bomba-lapa”, “amonal” o “extorsión”, desde que son unos adolescentes aquejados de acné. Esos que queman banderas españolas, que enaltecen el terrorismo en plazas de pueblos de Euskadi, esos que queman cajeros y autobuses, deben ser el objetivo. La serpiente de ETA tiene su espina dorsal (su cantera, su pervivencia futura), en esos jóvenes que están mamando el odio y la violencia larvada en el seno de una ideología caduca e incongruente con el actual contexto social y político vasco, español y europeo.
Por ello, actuar para coartar una vida encaminada hacia el abertzalismo más radical (encauzando su educación de base), debe ser la difícil pero posible tarea para empezar a cazar serpientes.
miércoles, 8 de julio de 2009
RUBALCABA I EL IMPLACABLE

A
lfredo Pérez Rubalcaba es el gran capo de la lucha antiterrorista. El ministro más valorado del Gobierno Zapatero. La hormiguita trabajadora que pasito a pasito va poniendo granitos de arena uno encima de otra para enterrar bajo el manto de la justicia a la gente de ETA. Clausurada la via del diálogo por el empecinamiento de la izquierda abertzale y por las bombas puestas en Barajas, la acción de las Fuerzas de Seguridad del Estado y el imperio de la ley es lo que toca en estos tiempos duros que vivimos.
En este contexto, Rubalcaba es la personificación de la tenacidad, de la fuerza implacable contra los violentos. El de gesto adusto y determinación a prueba de las balas de los mafiosos de ETA. Es la bestia negra de los terroristas vascos porque bajo su imperio, han ido cayendo cúpula tras cúpula de los asesinos. Lo que seduce de este hombre (no van a escuchar ustedes críticas del PP al ministro del Interior), es su prudencia, su humildad y su afán por buscar el trabajo bien hecho. En el Gobierno no hay quien le tosa y Zapatero le deja manga ancha para actuar en su departamento porque los resultados están a la vista.
ETA tiene motivos para estar preocupada con un ministro como Pérez Rubalcaba. Su caza sin cuartel al terrorista está dejando diezmada a la organización hasta el punto de que cada vez los presos son más jóvenes. No van a prisión a temprana edad porque sean reclutados de adolescentes, sino porque las Fuerzas de Seguridad los cogen antes. Pero, ojo, Rubalcaba sabe, y así lo repite cada dos por tres, que a pesar de estar en horas bajas, ETA sigue matando, algo tremendamente fácil cuando no se tienen escrúpulos de ningún tipo.
Escrúpulos que tampoco tiene el ministro, pero esta vez para ver el final de ETA. Sabe que será difícil mientras él se mantenga en el Ministerio, pero también es sabedor de que está poniendo las bases para que en un futuro, esperemos que no muy lejano, los que siembran de cadáveres nuestra democracia cejen en su empeño desvastador. Rubalcaba lo tiene en mente y su departamento cumple a pie juntillas sus órdenes. La coordinación entre los distintos cuerpos policiales del país y la intensa colaboración internacional (sobre todo, con Francia), ha provocado que los pistoleros se vean cercados. Para ellos sólo existe una salida. Lo dice el propio Rubalcaba: “entrar a formar parte de ETA es entrar directamente en prisión”. El ministro sabe que tras el fallido diálogo (algo que había que intentar una vez más, así que a ver si dejamos de hablar de traición de Zapatero), cuenta con un respaldo importante: el de los 46 millones de españoles que ven en el político cántabro un azote implacable de los malhechores.
domingo, 5 de julio de 2009
LA HUIDA AL MONTE DEL NACIONALISMO VASCO

H
emos subido hasta aquí acompañados de nuestra bandera que no pretendemos colocar en ningún lugar por significado de conquista militar sino como símbolo de un sentimiento noble y vivo”. Vana palabrería la de Iñigo Urkullu, presidente del Partido Nacionalista Vasco, ayer mientras subía al monte Gorbea, depositario de no sabemos qué esencias de lo vascuence.
Mucho dolor y resquemor ha dejado en el PNV la llegada a la Lehendakaritza de un Patxi López aupado a la poltrona de Ajuria Enea por los votos del PP. Ese sentimiento viene dado por el sentido de posesión que los nacionalistas vascos moderados creen tener del poder en Euskadi. Se olvidaron pronto (justo cuando emprendieron la aventura de Lizarra de la mano del mundo abertzale), que durante una década compartieron poder y sintonía con el PSOE. Anclados que están en posiciones inmovilistas más propias de la época fundacional del partido de la mano de Sabino Arana.
Duele perder el poder, pero creer que en manos de otro el apocalípsis va a llegar, suena a choteo. El PNV, sabiéndose desalojado del mando de Euskadi, empezó a echar por tierra el gobierno de López aún sin haber comenzado. Y se ha lanzado al monte (Gorbea), en busca de respuestas a su pesar. Lo español nos ataca. La conjura PSOE-PP nos odia. Los abertzales ya no confían en nosotros. Estamos solos. Este discurso de plañidera y de justificación facilona no casa con un partido que ha demostrado altas miras en la construcción nacional (la de Euskadi y también la de España). Y además, las palabras de Urkullu entre la niebla del monte resultaban especialmente vagas en un momento en el que las fuerzas políticas democráticas deben estar más unidas que nunca. La guadaña de ETA ha vuelto a aparecer y se ha llevado la vida de un gudari vasco. Uno de esos a los que tanto apela la palabrería nacionalista (la del PNV y la del entorno etarra).
Esperemos que de una vez por todas, el PNV sepa encontrar entre tanta niebla mental, una salida a su padecer actual.
jueves, 25 de junio de 2009
RETROCEDER NUNCA, RENDIRSE JAMÁS

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o hay lugar para los débiles de espíritu en la lucha antiterrorista. No caben las medias tintas ni la indecisión. Solo hay espacios de libertad, de esperanza y de determinación, en los que las únicas armas válidas son las que provee la democracia. Demasiadas oportunidades han tenido los pistoleros, los que juegan con el dolor de los demás, para abandonar la senda de muertes que han ido labrando durante los últimos cuarenta años en nombre del pueblo vasco. Ese pueblo que ya está harto de que se juegue con ellos y se utilice su nombre en vano, en virtud de una lucha que no tiene sentido en el marco constitucional actual.
ETA ha perdido. Lo hizo desde aquel día de 1959 en que asesinó a su primera víctima en nombre de (su) libertad, equivocado fundamento cuando se quieren imponer opiniones y razones con la pistola y la bomba lapa.
Ejemplos como el de la viuda de Eduardo Puelles, asesinado hace unos días, ya no son extraños. La valentía se ha apoderado de los vascos que quieren el fin de esta lacra y el de quienes en nombre de (su) democracia, le ríen las gracias a los terroristas y hablan de “malos momentos futuros” o de “inadecuados discursos”, cuando lo que se tiene que hacer es arrimar el hombro y arriconar a los que se encapuchan en busca de sangre.
ETA ha perdido desde que pisoteó el diálogo como forma de llegar a la paz. Todos los gobiernos, desde la reinstauración democrática, han intentado hablar con los asesinos para conciliar una salida airosa a este problema. Ahora que se han echado definitivamente al monte en busca de “la liberación del pueblo vasco”, llegan las buenas noticias de las detenciones masivas de integrantes de la banda terrorista. Es el momento en el que, ante la desesperación de las víctimas, la única salida que resta es confiar en que las ratas sigan cayendo.
lunes, 20 de abril de 2009
SOBRE DERECHOS (y III): LA DESPIERTA CONCIENCIA DEL PUEBLO

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ace unos meses en EL PUEBLO...
Ayer en esta misma editorial les hablábamos del papel que ha jugado en el último medio siglo Amnistía Internacional, en su afán por concienciar a la humanidad sobre los delitos que se cometen contra su propio ser. Hablábamos también de despertar conciencias dormidas, de escuchar alto y claro la voz de los pueblos en repulsa de los atentados contra la dignidad humana. Hacía mucho tiempo que no sentíamos esa pulsión y esa pasión ciudadana por ser contestatarios, inconformistas, beligerantes contra la sinrazón y la barbarie.
Se nos venían a la memoria las multitudes echadas a la calle en aquel 2003 cuando España alzó su voz contra el desguisado de Irak y le dejó claro a Aznar que por ahí no siguiera. Ahora, en 2009, en otro desaguisado en otra parte del mundo, se hace necesaria otra vez una reacción de similares características. El pueblo palestino, sus ciudadanos, la gente de a pie, la que no protagoniza portadas de los periódicos, la que no empuña armas en contra del enemigo hebreo, la que vive sobreviviendo, merece el mínimo gesto que ayer tuvo lugar en la plaza del Altozano. Un grupo numeroso de albaceteños (no vamos a entrar en guerra de cifras porque ni siquiera nos gusta ese tipo de guerra), se puso del lado de los dolientes, de los que sufren y no de los gobiernos, de esos que no se entienden porque no quieren, de los que empuñan armas, ejerciendo el terrorismo de estado, y dijeron que aquí lo que importa es la paz y que en este caso, el ataque desproporcionado viene de Israel. Y si no comparen. Víctimas palestinas, casi 900; víctimas de Israel, no llegan a la veintena.
En una guerra pierde todo el mundo, eso está claro. Igual de lamentables son los caídos de un bando que de otro, pero como viene sucediendo desde 1967, cuando uno ve imágenes de tanques, misiles, artillerías y miles de hombres enfrentándose a tirachinas y piedras, uno lo tiene más o menos claro.
martes, 10 de marzo de 2009
LOS GRITOS DEL SILENCIO
R
ecuerdo que esa mañana estaba constipado. Iba a llamar al trabajo para decir que no iba. Me encontraba mal y lo que menos deseaba era ponerme delante del ordenador en otra de esas jornadas maratonianas de diez u once horas escribiendo, metiendo notas de prensa, redactando algún reportaje que tenía olvidado. Antes de hablar con mi jefe, me fui a la cocina a por un ibuprofeno. Me lo tomé y puse la tele. Y allí ví el horror, en la expresión más cercana, quizás, a lo que describía Kurtz en El corazón de las tinieblas. Llamé a la redacción y allí estaban todos paralizados pegados a la tele que en esos momentos sólo nos relataba confusión mezclada con tristeza e impotencia.
Me fui directamente al trabajo. Lo primero que hice aquel jueves 11 de marzo de hace cinco años fue ponerme a escribir (sin saber exactamente qué es lo que había pasado), un artículo de opinión como este. Lleno de desazón, mis dedos apenas podían recorrer el teclado para expresar lo que sentía. Mientras escuchaba los comentarios de mis compañeros, dirigiendo exabruptos hacia los responsables (desconocidos en esos momentos), de la masacre, yo sólo pensé en los ocupantes de esos trenes, sólo pensé en Atocha, El Pozo, Santa Eugenia... en los trabajadores, en los estudiantes, en sus padres, madres, hijos, esposos... en sus vidas truncadas.
Poco a poco íbamos sabiendo más. Nadie escribía. Todos mirábamos la tele. A las doce del mediodía, concentración en el Ayuntamiento. Alguien tenía que ir. Me tocó. Sólo se escuchaban los gritos del silencio. Puede que ese sea el momento más doloroso al que pueda asistir en toda mi carrera. Fue insoportable, pero a la vez dolorosamente bello porque la gente no acudió a una convocatoria, sino que fue algo espontáneo. Todos perdimos algo en esos raíles ensangrentados por el fanatismo y por eso estábamos allí.
Seguimos paralizados. Cada cinco minutos se conocían datos nuevos. El Gobierno, mientras tanto, zozobraba y nos mentía. Muchos pensamos en un primer momento que fue ETA pero Arnaldo Otegi condenó el atentado. Algo olía a podrido en La Moncloa. No fue ETA. Todos lo supimos en ese momento, incluso Aznar, pero él se empeñó en mentir y en pasar a la historia como el presidente que jugó con la memoria de 191 muertos y 1.858 heridos. Dos días después, supo cómo se lo pagó el pueblo.
Por la tarde fue momento de empezar a escribir algo. Sin ganas, sin pulso, sin ánimo. Mientras trataba de esbozar un artículo con un mínimo de cordura y de imparcialidad, a uno le entraron ganas de arremeter contra el fanatismo, contra el odio de un ser humano contra otro, contra la (mala) política, contra el engaño, contra la distorsión informativa. Aquella tarde, sólo pude escribir de historias mínimas, del señor que iba a hacer algunas compras al centro de Madrid, del estudiante que acudía a la universidad, de la señora que visitaba el hospital a ver a un pariente. No quise hablar de versiones oficiales o de líneas de investigación. Hubiese vomitado encima de todo ello. No tenía cuerpo para copiar y pegar de agencias y sólo para poner negro sobre blanco lo que me salía del alma.
Ese fue el único día que toqué el asunto del 11-M. Esas horas me dejaron KO. No he vuelto a escribir de ello desde ese jueves 11 de marzo de 2004, y creo que tampoco he tenido una conversación sobre ello desde aquellos días. Cinco años pasan rápido pero a uno le quedan marcados a fuego ciertos recuerdos. Ese día es uno de ellos.
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