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viernes, 20 de enero de 2017

Patriotismo extrapatriótico


Los españoles de bien, al parecer todos los que votan al PP y por correspondencia a los puros de corazón de Ciudadanos, debe parecerles bien que el Gobierno de Rajoy siga sin pedir perdón en nombre del Ejecutivo a las víctimas del Yak-42. Bravo, eso sí, por la decisión de María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, de reunirse con ellos y presentarles excusas en nombre del... Estado.

Pero sin ánimo de parecer frío e inhumano (que debo serlo a los ojos de los españoles de bien), pues no voto a Rajoy ni a Rivera, sobre la ignominia del Yakolev subyace un vergonzoso recorte de recursos económicos para trasladar a los militares asesinados por el Gobierno de Aznar ese día. Sí, asesinados. Los familiares me darán la razón. Los españoles de bien, aquellos que son patriotas extrapatriotas (remedando al bueno de Luis Bárcenas, otro gran español), no.

Españoles de bien.
Se escamoteó dinero y recursos para trasladar a esos militares a sabiendas de que se les metía en un cascajo y pasó lo que era inevitable. Más de 60 cadáveres. Lo de la pseudo investigación posterior fue criminal. Todos lo saben, menos los españoles de bien que siguen votando al PP (incluidos muchos militares que siguen depositando su confianza en un Gobierno que les despojó de sus compañeros).

Y salvando las distancias y a riesgo de seguir pecando de frialdad de corazón, otro tipo de atrocidad gubernamental. Una clase de terrorismo de Estado que tiene que ver con el recorte de fondos en Defensa para ciertas cosas (importantes). Porque sepan ustedes que en plena crisis el único ministerio que seguía aumentando su cuota en los Presupuestos Generales del Estado era el de Defensa. Lo que ocurre es que no se escatimaba en ciertos aspectos (compra de material bélico por ejemplo a democracias como Venezuela, Israel o Arabia Saudí) y sí que se hacía en cosas que no importan a los españoles de bien como es este caso. Pinchen aquí y se enterarán del lamentable estado en que se encuentran los Archivos Históricos de la Armada, una auténtica mina para los investigadores de nuestra Historia, esa que gusta tanto a los españoles de bien. Esos tan patriotas.





lunes, 17 de enero de 2011

PENSIONISTAS DE PRIMERA Y DE SEGUNDA


D
e todos es sabido que los ex presidentes del Gobierno no se quedan desamparados una vez que dejan el cargo. Reciben una pensión vitalicia a la que no le han hecho ascos. Unos 80.000 euros anuales, algo más de lo que puede ganar Zapatero desempeñando actualmente el cargo. El debate político se ha centrado esta semana en la “polémica” (por llamarla de alguna forma), de que tanto Felipe González como José María Aznar han cerrado filas en torno a su asignación. La quieren, no quieren renunciar a ella y quieren cerrar cualquier disquisición en torno a lo que ellos creen que es legítimo. Luego está el asunto de que ambos han empezado a “trabajar” para dos grandes empresas energéticas cobrando, claro, sueldos un tanto elevados.

Como está recogido en la legislación vigente el hecho de que estos ex altos cargos (y otros de la administración) reciban una pensión vitalicia en virtud de sus servicios a la patria, creemos que no hay debate que valga. Todo es puro artificio en torno a lo que se ha dicho en los últimos días. González y Aznar tienen derecho a defender lo suyo.

Quizá el debate haya que centrarlo en las reformas pertinentes para que los políticos que dejen la actividad pública no cobren esos emolumentos al cargo del erario de todos. Es bien sabido que ningún ex presidente se va a morir de hambre. Los mencionados tienen cubiertas las espaldas con sus puestos en ciertas empresas y su actividad como conferenciantes, así que en algún momento futuro (puede que éste no sea el mejor), se abra un turno de palabra sobre la pertinencia de ahorrar gastos públicos en el pago de pensiones a personas que hayan tenido responsabilidades en la Administración. En tiempos de crisis probablemente la ciudadanía lo agradezca, más aún tal y como está el asunto de las pensiones para el común de los mortales.

El ex ministro Jordi Sevilla quiso hacer algo de eso con la Ley de Incompatibilidades, pero misteriosamente ni el PP, ni su propio partido han hecho mucho por sacarla adelante... ¿Por qué será?

Foto: elproyectomatriz.wordpress.com



domingo, 22 de noviembre de 2009

EXECRABLE POLITIZACIÓN


D
icen los familiares de los tripulantes vascos del Alakrana que no acudieron a dar la bienvenida a sus familiares a Seychelles (en viaje organizado por el Estado) porque se sentían utilizados por el Ejecutivo. Partiendo de la base de que el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer (poner de su parte para solucionar este conflicto), y que el secuestro fue “facilitado” por el propio armador del barco por consentir que se faenara en zona vedada para los pescadores al estar infestada de piratas, resulta inconcebible que se piense que Zapatero va a sacar réditos políticos de ese traslado a las Seychelles de las familias que llevaban penando 47 días sin saber casi nada de sus familiares.

Por otro lado, la actitud del Partido Popular en estos días dista mucho de lo que se entiende por elegancia política y respeto institucional. Nada más tocar puerto seguro, las cohortes de Rajoy fueron a la yugular de un Gobierno que ha actuado cuando la sensatez lo requería. ¿Quién quiere sacar partido del secuestro del Alakrana?

Donde también intenta picar estos días el PP es en el asunto SITEL, ese sistema de escuchas que consideran reprochable cuando los papeles muestran que fueron Acebes, Rajoy y Aznar los que lo instalaron. La Justicia le ha otorgado pátina de legalidad al sistema y aún así, a cuenta de la trifulca entre González Pons y Rubalcaba del otro día, el PP ataca con este nuevo ariete a un Gobierno zarandeado por la crisis económica, que en estos momentos, es el principal problema del país.

Sin embargo, debemos preguntarnos a qué viene el interés del PP por este sistema y por qué contadiciendo el sentir de los jueces, pide encarecidas explicaciones al Gobierno. Es curioso como un caso de corrupción, como el Gürtel, fraguado en escuchas telefónicas, esté desvelando el sueño de los populares. Huele y mucho a que el PP quiere “matar” un sistema que puede enterrar las aspiraciones de Rajoy de ser presidente del Gobierno.



martes, 25 de agosto de 2009

PASAJES ESTIVALES


C
uando despertó, Aznar todavía estaba allí. Y como una sílfide, oiga. A falta del tradicional posado veraniego de Anita Obregón, nuestros ojos se han regocijado con la inusual visión de los abdominales del ex presidente y del paseo playero de la Duquesa de Alba y su novio (probablemente acabe arrepintiéndome de haber escrito esta frase). Pardiez. El verano se va apagando mientras mis calores indican lo contrario. Sin embargo, los albaceteños tenemos ya cercana la Feria, esa que ya se huele (incisivo titular reiterado año tras año de los medios locales), con lo cual nuestros problemas se volatilizarán durante unos días.

Pero el estío ha dado para mucho más. Como por ejemplo para enterarnos que uno (una) puede acusar sin pruebas a otros y salir de rositas, mientras el pavloviano corifeo aplaude (ataque al enemigo, salivación constante). Por otro lado, por meterse en camisa de once varas con algunas amistades que presuntamente movían dineros de una parte a otra realizando dádivas al presidente de la Generalitat valenciana, a Paco Camps no le llegó la camisa al cuerpo durante un buen ratito y eso, a pesar de que tenía a Mariano siempre detrás... o al lado, no lo recuerdo. Al final, los amistosos jueces dijeron que nada de nada, que Paco está poco menos que para vestir santos... A buenas horas, mangas verdes.

La gripe sigue pululando y los que nos dedicamos a esto de escribir lo que pasa por el mundo (o por el pueblo), le estamos dando mucha vidilla, tanta que cuando llegue la gripe normal no contaremos los miles de muertos que aparecen cada año. Si es que siempre hubo clases... de gripes. Por precaución creo que voy a encargar una gurteliana bufanda para no acatarrarme... y de paso aceptaré unas anchoas de Santoña que aseguran que están muy ricas y que son buenas para alejar cualquier gérmen, Revilla dixit.

En cuanto a lo de la crisis, Spain is different! Como siempre llegamos tarde a todo. Ahora que Francia y Alemania salen de ella, nosotros seguimos en negativo, nunca positifo. Los españoles siempre por detrás (como Mariano), y la crisis ninja sigue rebanando cabezas de trabajadores, mientras unos anuncian subsidios que calman el hambre de hoy pero no el de mañana, otros hablan de subir impuestos a los ricachones y otros (que sí tienen el bolsillo bien resguardado), hablan de moderar salarios mientras la empresa para la que ¿trabaja? se lo modera... pero al alza. ¡Ay, este Gobierno! ¡Ay, qué oposición!

¡Recórcholis! Se me está acabando el espacio y medio verano sin diseccionar. Con lo que daría un jugoso y jocoso argumento para comentar las vacaciones de Federico Jiménez Losantos (¿con quién se habrá metido? ¿Con el que le pone el tinto en el chiringuito?), o del show montado por Coto Matamoros en Tailandia, o de Cristiano Ronaldo y su figura de macarra chic, o de... Me voy a callar.

A mi lo que de verdad me perturba (aparte del calor y de Perdidos), es pensar en esta clase política e imaginarme a Mariano en plena conversación con el resto de su partido donde uno diría: “¡Qué! ¿Nos vamos?”, los otros le responderían “Sí, vámonos”, y al final no se mueve nadie. Como en Esperando a Godot, pero en plena calle Génova.



domingo, 2 de agosto de 2009

¿DÓNDE CORTAR EL CUELLO DE LA SERPIENTE?


E
n ocasiones nos sentimos hastiados, sentimiento al que se llega por la frustración, por todos los tópicos y frases rimbombantes que los responsables políticos pronuncian después de un atentado de ETA. Como cada año, los asesinos vuelven a aparecer en verano para amargarnos la siesta estival y nuestro reposo anual. Primero volando por los aires una casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos. Horas después, segando la vida de dos jóvenes agentes de este mismo cuerpo. Dèja vu con aroma siniestro el que cada dos por tres dejan los pistoleros, cada vez más jóvenes en la infecta labor de matar.

Tras ser abortada la vía del diálogo en varias ocasiones (incluida, no lo olvidemos, una abierta por José María Aznar cuando era presidente), a los españoles sólo nos queda acordarnos de las armas del Estado de Derecho. La actuación, cada vez más eficaz, de las Fuerzas de Seguridad del Estado, han mermado en la última década la posibilidad de actuación de una banda terrorista que en este 2009 ha cumplido medio siglo de trágica existencia.

Pero sinceramente creemos que esto no es suficiente. El problema debe ser atacado de raíz y al ser reclutados desde jóvenes, los cachorros de ETA empiezan a familiarizarse con términos como “bomba-lapa”, “amonal” o “extorsión”, desde que son unos adolescentes aquejados de acné. Esos que queman banderas españolas, que enaltecen el terrorismo en plazas de pueblos de Euskadi, esos que queman cajeros y autobuses, deben ser el objetivo. La serpiente de ETA tiene su espina dorsal (su cantera, su pervivencia futura), en esos jóvenes que están mamando el odio y la violencia larvada en el seno de una ideología caduca e incongruente con el actual contexto social y político vasco, español y europeo.

Por ello, actuar para coartar una vida encaminada hacia el abertzalismo más radical (encauzando su educación de base), debe ser la difícil pero posible tarea para empezar a cazar serpientes.



martes, 28 de abril de 2009

Y NO TIENE ABUELA



E
l ego subidito, la modestia arrinconada, la suficiencia de creerse superior a los demás y un aura (que él se cree que tiene), de ser que está por encima del bien y el mal. Así hemos visto en la última semana al ínclito ex presidente, José María Aznar. Con más pelo y menos bigote, el ex líder del PP manifestó que con él en el Gobierno no habría esta crisis. Y tan pancho se quedó el chaval. Sus acólitos de la FAES le aplaudieron a rabiar, mientras que en Génova no se si hubo regocijo por sus palabras o pesar por lo que se le puede venir encima al pobre de Mariano Rajoy.

Sobre el gallego pende el recuerdo de ocho años de absolutismo "pepero" encarnados en la figura de Aznar. Él personalizaba todo lo bueno y lo malo que tiene ese partido. Consiguió el despegue económico de España en su primera legislatura (ayudado eso sí, por la dinámica mundial que ya entonces enfilaba la recuperación), y sorprendentemente concitó apoyos que no se esperaban. Lo malo llegó con la mayoría absoluta, como siempre. El Aznar dialogante encontró en su amigo Bush lo que le faltaba: la presencia internacional y el carisma de líder reconocido más allá de los Pirineos. Craso error. Llegaron las malas noticias para el Partido Popular y la pérdida del prestigio ganado en los cuatro primeros años. Aznar lo hizo y él mismo lo deshizo. Murió como político en esos días de amiguismo bushiano, guerras ilegales y mentiras camufladas de dignidad presidencial. En bambalinas, se encontraba un Mariano Rajoy que entre hilillos de plastilina veía el fin del aznarato.

Retirado de la política, Aznar es ahora como el perro del hortelano de la política nacional. Aún cree que su opinión es necesaria y por eso habla de economía, de aborto, de familia y de religión, queriendo sentar cátedra dentro y fuera de su partido. Lo que ignora es que en la sociedad apenas tiene calado lo que diga el ex presidente. Otra cosa es lo que se diga en su partido, donde al parecer la mayoría no echa cuenta de las diatribas de su ex líder. Por eso, porque ya no lo escuchan, Aznar busca abrigo en tiempos pasados que para él fueron mejores. De ahí su foto con su primer gabinete, donde quería reflejar que ese equipo sacó a España de la anterior crisis y de paso, mandar un recadito a Rajoy (otro más): no le gusta su forma de hacer oposición. Curiosamente a él le gusta la que llevó al actual presidente popular a perder por segunda vez ante Zapatero.

Otra cosa es lo de la crisis. Como "ideólogo", Josemari tiene la receta para salir de la crisis. Claro, que es muy fácil decir, pero hacer... Lo suyo consiste en flexibilizar el mercado laboral, vulgo despido por la cara. Desde la patronal se aplaude a Aznar, mientras los trabajadores no saben ya si temblar por los cuatro millones de parados o por que no haya un Aznar, segunda parte.

Aunque lo que me parece más interesante es ver si Aznar aplicaría esa receta si aún se mantuviera en el poder. ¿Despido libre? No, gracias. La última vez le costó una huelga general. Ese es el castigo que reciben los chicos pasados de listo que no tienen abuela.



domingo, 26 de abril de 2009

CODO CON CODO





S
e acerca el 1 de mayo, día del Trabajo, festividad que se presume calentita habida cuenta del marasmo económico en el que estamos sumergidos. Ante las dificultades que vivimos (indicadores negativos, crecimiento bajo cero, cifras de paro por las nubes y subiendo), los sindicatos alertan en estos días del peligro de la desunión entre las fuerzas sociales.

Con un precavido planteamiento, las centrales obreras de este país llaman a la unión de esfuerzos para sortear los efectos de la recesión, ahora que ésta parece que incide con más virulencia sobre la ciudadanía. Es de alabar esta llamada a la cordura, a la sensatez y al trabajo conjunto puesto que el poner palos en la rueda sólo servirá para reavivar los males que penamos en estos momentos. Toque de atención por tanto, el que recibe la oposición que de boquilla llama a la coordinación de esfuerzos y por detrás tira la piedra contra el tejado del Gobierno buscando réditos políticos e inmediatos efectos electorales.

Está claro que Zapatero y su equipo económico pecaron de inocencia a la hora de prever la incidencia de esta feroz crisis, pero no menos cierto es que el Partido Popular no ha presentado soluciones. Estas son las que los sindicatos quieren ver sobre la mesa para poder trabajar en una senda común que nos lleve a mitigar los latigazos que nos llevamos con cada mal dato que se nos ofrece.

Tampoco vale apuntarse a la vía fácil. Bajo el eufemismo de la flexibilidad laboral se esconde otra tragedia: el despido libre y la indefensión de los trabajadores ante un sistema que no les ofrece alternativas. No es la panacea por tanto, la que quiere probar una patronal que se empeña en darle la razón a un José María Aznar que sin atisbo de clemencia para con la clase trabajadora, se apuntó a la reforma laboral.
Ante los derrotistas, la próxima jornada del 1 de mayo, debe ser una inmensa reclamación de la preservación de los derechos de todos los trabajadores.



lunes, 20 de abril de 2009

SOBRE DERECHOS (y III): LA DESPIERTA CONCIENCIA DEL PUEBLO


H
ace unos meses en EL PUEBLO...

Ayer en esta misma editorial les hablábamos del papel que ha jugado en el último medio siglo Amnistía Internacional, en su afán por concienciar a la humanidad sobre los delitos que se cometen contra su propio ser. Hablábamos también de despertar conciencias dormidas, de escuchar alto y claro la voz de los pueblos en repulsa de los atentados contra la dignidad humana. Hacía mucho tiempo que no sentíamos esa pulsión y esa pasión ciudadana por ser contestatarios, inconformistas, beligerantes contra la sinrazón y la barbarie.

Se nos venían a la memoria las multitudes echadas a la calle en aquel 2003 cuando España alzó su voz contra el desguisado de Irak y le dejó claro a Aznar que por ahí no siguiera. Ahora, en 2009, en otro desaguisado en otra parte del mundo, se hace necesaria otra vez una reacción de similares características. El pueblo palestino, sus ciudadanos, la gente de a pie, la que no protagoniza portadas de los periódicos, la que no empuña armas en contra del enemigo hebreo, la que vive sobreviviendo, merece el mínimo gesto que ayer tuvo lugar en la plaza del Altozano. Un grupo numeroso de albaceteños (no vamos a entrar en guerra de cifras porque ni siquiera nos gusta ese tipo de guerra), se puso del lado de los dolientes, de los que sufren y no de los gobiernos, de esos que no se entienden porque no quieren, de los que empuñan armas, ejerciendo el terrorismo de estado, y dijeron que aquí lo que importa es la paz y que en este caso, el ataque desproporcionado viene de Israel. Y si no comparen. Víctimas palestinas, casi 900; víctimas de Israel, no llegan a la veintena.

En una guerra pierde todo el mundo, eso está claro. Igual de lamentables son los caídos de un bando que de otro, pero como viene sucediendo desde 1967, cuando uno ve imágenes de tanques, misiles, artillerías y miles de hombres enfrentándose a tirachinas y piedras, uno lo tiene más o menos claro.



martes, 10 de marzo de 2009

LOS GRITOS DEL SILENCIO




R
ecuerdo que esa mañana estaba constipado. Iba a llamar al trabajo para decir que no iba. Me encontraba mal y lo que menos deseaba era ponerme delante del ordenador en otra de esas jornadas maratonianas de diez u once horas escribiendo, metiendo notas de prensa, redactando algún reportaje que tenía olvidado. Antes de hablar con mi jefe, me fui a la cocina a por un ibuprofeno. Me lo tomé y puse la tele. Y allí ví el horror, en la expresión más cercana, quizás, a lo que describía Kurtz en El corazón de las tinieblas. Llamé a la redacción y allí estaban todos paralizados pegados a la tele que en esos momentos sólo nos relataba confusión mezclada con tristeza e impotencia.

Me fui directamente al trabajo. Lo primero que hice aquel jueves 11 de marzo de hace cinco años fue ponerme a escribir (sin saber exactamente qué es lo que había pasado), un artículo de opinión como este. Lleno de desazón, mis dedos apenas podían recorrer el teclado para expresar lo que sentía. Mientras escuchaba los comentarios de mis compañeros, dirigiendo exabruptos hacia los responsables (desconocidos en esos momentos), de la masacre, yo sólo pensé en los ocupantes de esos trenes, sólo pensé en Atocha, El Pozo, Santa Eugenia... en los trabajadores, en los estudiantes, en sus padres, madres, hijos, esposos... en sus vidas truncadas.

Poco a poco íbamos sabiendo más. Nadie escribía. Todos mirábamos la tele. A las doce del mediodía, concentración en el Ayuntamiento. Alguien tenía que ir. Me tocó. Sólo se escuchaban los gritos del silencio. Puede que ese sea el momento más doloroso al que pueda asistir en toda mi carrera. Fue insoportable, pero a la vez dolorosamente bello porque la gente no acudió a una convocatoria, sino que fue algo espontáneo. Todos perdimos algo en esos raíles ensangrentados por el fanatismo y por eso estábamos allí.

Seguimos paralizados. Cada cinco minutos se conocían datos nuevos. El Gobierno, mientras tanto, zozobraba y nos mentía. Muchos pensamos en un primer momento que fue ETA pero Arnaldo Otegi condenó el atentado. Algo olía a podrido en La Moncloa. No fue ETA. Todos lo supimos en ese momento, incluso Aznar, pero él se empeñó en mentir y en pasar a la historia como el presidente que jugó con la memoria de 191 muertos y 1.858 heridos. Dos días después, supo cómo se lo pagó el pueblo.

Por la tarde fue momento de empezar a escribir algo. Sin ganas, sin pulso, sin ánimo. Mientras trataba de esbozar un artículo con un mínimo de cordura y de imparcialidad, a uno le entraron ganas de arremeter contra el fanatismo, contra el odio de un ser humano contra otro, contra la (mala) política, contra el engaño, contra la distorsión informativa. Aquella tarde, sólo pude escribir de historias mínimas, del señor que iba a hacer algunas compras al centro de Madrid, del estudiante que acudía a la universidad, de la señora que visitaba el hospital a ver a un pariente. No quise hablar de versiones oficiales o de líneas de investigación. Hubiese vomitado encima de todo ello. No tenía cuerpo para copiar y pegar de agencias y sólo para poner negro sobre blanco lo que me salía del alma.

Ese fue el único día que toqué el asunto del 11-M. Esas horas me dejaron KO. No he vuelto a escribir de ello desde ese jueves 11 de marzo de 2004, y creo que tampoco he tenido una conversación sobre ello desde aquellos días. Cinco años pasan rápido pero a uno le quedan marcados a fuego ciertos recuerdos. Ese día es uno de ellos.



martes, 30 de diciembre de 2008

LAS IDEOLOGÍAS ¿GUIANDO? AL PUEBLO


L
levaba ya varios días rumiando el ocuparme de la polémica generada por el presidente de la Federación Españolas de Municipios y Provincias. Pedro Castro llamó "tontos de los cojones" a los votantes de derecha, y claro, se ha formado un circo impresionante. Entre las tibias disculpas del socialista, el ataque en bandada de los populares y la cobertura mediática que se le ha dado al asunto (nimiedad por otro lado, de los millones de muertos por hambre que hay en el mundo o de los cientos de personas que cada día pierden la vida en Irak, nadie dice nada), hemos convertido un asuntillo menor en tema de conversación nacional.

Hay que rechazar que un representante de lo público y además presidente de una organización municipalista, se exprese de esa manera insultando a los votantes conservadores, pero lo que me extraña es que el Partido Popular se haya molestado. Total, no son de derechas, ¿o sí?

A ver que yo me entere. Cuando ese señor de melena ondulada al viento y mostacho ya casi inapreciable que dice ser sumo pensador de esa cosa llamada FAES, que en su día incluso llegó a ser presidente de este nuestro país y que responde al nombre de José María Aznar, hacía como que gobernaba, no se cansaba de repetir que su partido era de centro y rehusaba calificarse como de derechas. Vale Josemari. Oído cocina.

Luego cuando el de barba entrecana y voz atiplada que creía que los chorreones de petróleo del Prestige eran "hilillos de plastilina", que hace caso cuando se le nombra como Mariano Rajoy, asumió el poder, también reiteró su compromiso de "centralidad". Centrados pues en lo que no es derecha ni izquierda, el PP pasó a ser un partido "modelno" y ahuyentó pajarracos del pasado y fantasmas desvaídos.

Hete aquí que recuperamos al crucificado señor Castro al que de nuevo afeamos la conducta para con el contrario, pero al que absolvemos en parte, puesto que si el PP es un partido de centro, ¿a qué viene molestarse por lo de los votantes de derechas?¿Es que insunúan los próceres populares que ellos son de derechas?¿Qué pensará de ello el atribulado Mariano?¿Y Josemari?¿En qué mar de dudas ideológicas se halla sumido el electorado del PP? Dudas, dudas, dudas...

Izquierdas, derechas, centros, extremismos. Ideas para ser devotamente consideradas pero que en un país donde manda el pragmatismo más recalcitrante y el resultadismo más insultante, parecen más pasadas de moda que los tapetes de ganchillo del sofá de la familia Alcántara... ¡Ay!, si es que a veces creo que contra Franco se vivía mejor...