No solo es este medio. Son más. Incluso alguno de ellos, audiovisual, pero es la triste paradoja de este país que invierte dinero en "luchar" contra la violencia de género (quizá sea mejor, un buen sistema educativo que vaya a la raíz del problema) mientras los políticos no tienen ni puñetera idea de cómo actuar.
El periodista Alfons Quintà asesina a su exmujer y después se suicida
El hombre, convaleciente de una grave operación de corazón, utilizó una escopeta de caza
Titular y subtítulo son de La Vanguardia: aquí, el artículo completo. Juzguen ustedes mismos si consciente o inconscientemente hay un doble rasero a la hora de calificar a las víctimas.
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martes, 20 de diciembre de 2016
sábado, 14 de noviembre de 2015
martes, 21 de abril de 2015
miércoles, 18 de marzo de 2015
viernes, 21 de octubre de 2011
¿ADIÓS A LAS ARMAS?

C
on todas las reservas del mundo, aún seguimos sin creernos que la banda terrorista ETA haya decidido decir adiós a las armas. ETA da este paso tras verse reducida a la mínima expresión gracias a la unión política y a la decisiva acción policial y ver como su antiguo apoyo político se distanciaba de sus posiciones violentas. Uno de los pasos definitivos fue el que dio el líder de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi en el juicio del llamado caso Bateragune. Otegi admitió que el atentado terrorista de la T-4 de Barajas con el que ETA rompió la anterior tregua marcó el origen del distanciamiento con la banda terrorista de su brazo político y de él mismo. El alejamiento de la izquierda abertzale de ETA ha sido el factor determinante que ha acelerado el final de la banda terrorista, materializado en el anuncio de cese definitivo de su actividad armada.
Ha sido el último y definitivo factor que ha contribuido a acabar con más de 40 años de terrorismo etarra, aunque para diciembre de 2006 ETA ya sufría un notable acoso policial, judicial, político y social. Otegi reconoció en su alegato en la Audiencia Nacional, el pasado julio, que la izquierda abertzale rechazaba el terrorismo porque la sociedad vasca ya no lo toleraba. Abrían los ojos los que apoyaban a los pistoleros. Tarde, pero los abrían. Pero para llegar hasta ahí, hasta ese rechazo social en Euskadi que ha obligado a la izquierda abertzale a reclamar a ETA su final, la lucha contra el terrorismo ha cubierto una larga marcha, muy lenta al principio; a paso acelerado desde el 2006, y muy acelerada en los últimos dos años.
Ahora toca acoger con todos los recelos del mundo -pero también con cierta esperanza- este cese definitivo de la violencia. Al nuevo gobierno le tocará lidiar con un futuro con menos bombas y más diálogo.
Foto: Efe.
domingo, 25 de septiembre de 2011
UNA NUEVA ESPERANZA

E
l que la mayoría de presos de ETA hayan suscrito un acuerdo para instar a abandonar las armas y afrontar el “problema vasco” por vías democráticas, es un paso definitivo para que ETA desaparezca? Sí y no. Lo es si los que empuñan las armas en la actualidad se deciden a terminar con esa tendencia al pistolerismo y al gatillo fácil para obtener la “liberación” del pueblo vasco. Pero no lo será si el anhelo de los presos y de la “renovada” izquierda abertzale, es el único que existe en ese mundo. El que los presos de ETA, históricamente un colectivo de los denominados duros, haya apostado en la declaración de Gernika, por “un definitivo abandono de las armas”, por el “uso de medios exclusivamente democráticos y pacíficos para resolver las cuestiones políticas” y por “el reconocimiento, reconciliación y reparación de todas las víctimas”, se puede definir como un paso decisivo pero no definitivo. Hay un matiz importante.
El documento no es tampoco una sorpresa. Detrás de él hay un trabajo, de meses, de convencimiento desde la izquierda abertzale de la inutilidad de las vías violentas y la posibilidad de defender el independentismo por vías políticas. Pero hace bien el Gobierno en no dejarse tentar por estos cantos de sirena puesto que lo definitivo (y decisivo), es que ETA emita un comunicado en el que diga que deja las armas. Ese es el principio.
Cierto es que fueron los líderes de la izquierda radical, los que llevaron a las cárceles el debate del documento del Acuerdo de Gernika. Una declaración suscrita, hace ahora un año, por los partidos que hoy integran Bildu y que fue la base para la tregua que ETA declaró en enero del pasado año. Este paso adelante de los presos prefigura un final definitivo de ETA porque la banda es especialmente sensible a las demandas de ese colectivo. Pero también hay que tener en cuenta que ese final definitivo puede aún hacerse esperar porque la declaración de Gernika introduce condiciones que el Gobierno no puede aceptar.
De nuevo estamos en las mismas. Habrá que esperar porque el último movimiento aún está por dar.
Foto: Efe.
miércoles, 24 de febrero de 2010
¿FORMADORES O REPRESORES?

O
tro asunto para sentarse, proponer ideas y debatirlas. Eso que no se hace en este país. Cada vez que hay alternancia en La Moncloa, los sistemas educativos sufren una conversión fulminante, sesgando todas las reformas aportadas por el Gobierno anterior y aportando nuevas medidas sustitutorias. Cuando de nuevo se produce un cambio, más reformas. Así se llega a prostituir un sistema educativo que ya no lo reconocen ni los legisladores que lo parieron.
Ahora la moda es la de hablar de la autoridad en clase. Debate ficticio, inventado, interesado, por algunos para poner contra las cuerdas al Gobierno de turno. ¿Existe violencia en las aulas? Sí, pero no vayamos a comparar un colegio o instituto de nuestro país con Columbine. Eso es hacerle un flaco favor a nuestra educación.
Es una realidad el hecho de que existen problemas en las aulas. Alumnos díscolos, con falta de disciplina, con graves faltas de comportamiento y convivencia que de vez en cuando tienen altercados con los profesores. Algunas, como la ínclita Esperanza Aguirre, busca infundir de “autoridad” la figura del maestro. Ya nos imaginamos a los docentes armados hasta los dientes en vista de la “peligrosidad del ganado” con el que se tiene que enfrentar (si me permiten el símil).
Sin embargo, como tantas veces ocurre cuando habla un político, el revestir de autoridad al profesor no es más que un brindis al sol que no ataca al problema en su génesis, que no es otro que la familia. El aspecto más urgente que debemos abordar en la cuestión educativa es el papel de los padres. En los últimos años, hemos asistido a una clamorosa dimisión de la figura paterna como elemento educador de sus vástagos. Sí, si. Han leído bien. Educador. Aquí quien educa son los padres. Quien forma, el profesor. Cuestión de matices (de grandes matices, diríamos), que se nos ha perdido por el husillo de la desinformación interesada que algunos hacen de este problema. En cuanto sepamos donde tenemos que actuar y busquemos prioridades, podremos empezar a hablar. Hacerlo antes de eso, es perder el tiempo.
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