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jueves, 18 de mayo de 2017

Las telarañas del movimiento LGTBI

El Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia se celebra el 17 de mayo. Esto es, ayer. Ese día de hace (solo) 27 años años, la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales. Entre esta fecha y la segunda mitad de junio, cuando se celebre por todo el mundo el Día del Orgullo Gay, este colectivo estará de fiesta, de reivindicación, de actualidad... Será foco de atención, afortunadamente, tras años de represión (muchas veces autoimpuesta), de oscurantismo, de estigmatización.

Es necesario este tipo de manifestaciones a modo de recordatorio. El camino andado, prácticamente empezado, aún está lleno de baches que de vez en cuando nos hacen recordar la importancia de celebrar este 17 de mayo o de festejar en el Orgullo. Yo soy más de lo primero que de lo segundo, qué le voy a hacer. Cosas de ser un tipo más soso o de ir haciéndome mayor.

Pero es curioso cómo en este mundo donde te escuchan más si más seguidores tienes (aunque tu mensaje sea una mierda) y triunfan etiquetas que pregonan aquello de #lovewins o #loveislove caigamos en los tradicionalismos en los que incurre el colectivo gay, bisexual y transexual. Luchamos por igualdad en derechos y ciertamente, se consiguió un avance gracias a algunas iniciativas legislativas propiciadas por el gobierno de Zapatero. Curiosamente lo que tuvo más eco es que desde entonces, los mariquitas nos podíamos casar. Cada cual que haga con su vida lo que le plazca, pero sinceramente no creo que lo más progresista sea conseguir casarse, una institución anquilosada, retrógrada y que esclaviza a los contrayentes mediante una mera relación contractual. Es desear algo que ves que no funciona en la otra acera. Eso no va conmigo, no señor. El amor no es eso.

Hablemos del amor... #lovewins. Sí, queda bonito como eslogan de Benetton pero leía a un compañero poner en una red social que qué pasa con el sexo. ¿Es que tenemos que identificar lucha por igualdad de derechos exclusivamente con el amor? ¿No hay amor entre heterosexuales? ¿Es menos gay alguien como yo que cree que lo del amor es un engañifa y que pone más valor en el sexo como verdadera muestra de cariño hacia otra persona? Si es que hasta la bandera arco iris, símbolo del movimiento, me da la razón. Cada color refleja un sentimiento, un estado de ánimo: no está el amor, el sexo, sí.

En fin, ahí os dejo pensando. No me lapidéis por criticarnos un poco a nosotros mismos. Es sano. Nos sentiremos más libres del guetto en el que a veces, estos comportamientos nos hacen permanecer.

Un beso (con amor) a todos y follad con precaución todo lo que podáis.

Sexo, vida curación, luz del Sol, naturaleza, magia, serenidad, espíritu.




jueves, 17 de marzo de 2016

Baile jondo


El éxito es para quien se arriesga...

Miradas y pasiones. Pasos bien trenzados y dados con firmeza. Pulsiones y genio. Reivindicaciones en la historia de las mujeres, que es la nuestra, la de todos pero aún sin contar. Por eso, toda ayuda es poca para volvernos a recordar la importancia capital de la mujer en la evolución de nuestra renqueante Historia: desde aquellas pioneras que levantaron la voz, hasta las que hoy apuntalan las oportunidades de igualdad pasando por las que las que sufrieron el olvido, el desamparo y la violencia. Y el arte vuelve a ponerse al servicio de este empeño enfundando en el traje del flamenco, del baile, del cante y del toque, en un espectáculo creado con mimo por Manuel Ramírez, bailaor chiclanero, jovencísimo él, pero graduado con honores tras haber contemplado su trabajo en Miradas. Flamenco por la igualdad, el espectáculo con el que volvió a pisar las tablas de su Teatro Moderno.

Lucía Manuel en los carteles, pero el espectáculo es por ellas y de ellas. Excelente cuerpo de baile el suyo, protagonista por encima del cabeza de cartel. Manuel fue el contrapunto necesario de cuatro bailaoras que dejaron momentos para la emoción con cotas de lirismo frío por la dureza de su representación (movimientos cortantes, rápidos, gestualidad minimalista acompasada por cantes ejemplares y serios) pero de una plasticidad exultante, muy en la línea del Bosque Ardora que presentó recientemente Rocío Molina en el Festival de Jerez, donde fue una de las grandes triunfadoras. El baile flamenco alcanza jondura, se eleva por encima de meras presunciones de tradición en el espectáculo ideado por Manuel Ramírez que entiende las posibilidades conceptuales del arte como nadie. Un concepto al servicio de una idea: la igualdad.

Un espectáculo, que todo hay que decirlo, supo encajar a la perfección los perfiles de los cantes (felicitaciones a la dirección musical de Juan José Alba) con las representaciones de las etapas históricas en el devenir de la mujer por nuestro (pasado) siglo. Nunca las alegrías sonaron más gozosas cuando la mujer se rebela contra imposiciones y toma conciencia. El flamenco se hace grande, el baile más jondo aún y mientras el público aplaude el baile libre, despojado de corsés de Manuel Ramírez, caemos en la cuenta de que el objetivo está conseguido.

El éxito es para quien se arriesga. Manuel Ramírez lo ha hecho y puede sentirse orgulloso de ello.





lunes, 29 de febrero de 2016

¡Agáchate mamita!

"Que te voy a dar tras tras...".

El mismo Ayuntamiento que se gasta mi dinero... tú dinero, en campañas para intensificar la igualdad de género, también se lo gasta en estas mierdas. Lean...

Danny Romero esto se llama agáchate
como todos agachados, tú sabes

Y a mi me gusta cuando te mueves
así cuando mueves la cabeza, cuando te acercas
a mi y poquito poquito me besas,
cuando mueves la cabeza

Y a mi me gusta cuando te mueves
así cuando mueves la cabeza, cuando te acercas
a mi y poquito poquito me besas,
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate

Despacio lento mamita yote siento
agresivo o violento haz este movimiento
y agáchate ven agáchate hacia la pared
agáchate atrévete ha hacerlo esta vez.

Tú me vuelves loco y sólo al caminar
tú me vuelves loco y te voy a dar
tra, tra, tra, mami déjate llevar
tra, tra, tra, que se que esto te va a gustar
tra, tra, tra, mami yo te voy a dar, pa´ lante y pa´tras

Y dale goza no seas mentirosa yo sé
que eres golosa, no te me pongas sosa
y dale más, ven agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate

Tú me vuelves loco y sólo al caminar
tú me vuelves loco y te voy a dar
tra, tra, tra, mami déjate llevar
tra, tra, tra, que se que esto te va a gustar
Agáchate.
tra, tra, tra, mami yo te voy a dar, pa´ lante y pa´tras

Esta "letra" es de una "canción" de un "artista" llamado Danny Romero. Un chavalín que "canta" electrolatino (?) y que ha sido contratado por el Ayuntamiento de Chiclana para dar un concierto para la juventud. Y con otros cuatro o cinco "cantantes" más que vete tú a saber qué lindezas ofrecerán a los jovenes chiclaneros.

Ustedes mismos...

Nota: Las faltas de ortografía de la letra de la "canción" son literales. No me he inventado nada.



martes, 26 de julio de 2011

IGUALDAD QUE NO DA IGUAL


E
l poder, y más concretamente el poder político, continúa en manos de los hombres. Pese a las medidas de fomento de la igualdad en todo ámbito de la sociedad y también en los puestos más representativos del escalafón político, la última estadística oficial confirma que los puestos más importantes del Gobierno están en manos de ellos: hasta un 67 por ciento de los altos cargos de la Administración General del Estado son de sexo masculino. Si bajamos a una esfera más local, el papel de la mujer emerge de forma más clara: en Albacete, la Alcaldía la detenta una mujer (en el anterior periodo corporativo, también), mientras que la portavocía de IU recae también en otra, y las mujeres abundan en la bancada socialista. Además, de las cinco candidaturas que optaron a la Alcaldía el pasado 22 de mayo, cuatro de ellas fueron encabezadas por mujeres.

Otra cosa es la igualdad entre hombres y mujeres del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que se queda en foto del Consejo de Ministros. En cuanto se baja al segundo, tercer o cuarto escalón, la preponderancia masculina en los sillones más importantes del Estado vuelve a ser tan indiscutible como que el 67 por ciento de los altos cargos son hombres.

Expresado en cifras, y a partir del último informe sobre función pública en la Administración General publicado recientemente, hay un total de 340 altos cargos en el poder central, de los que 231 son hombres y sólo 109 mujeres. La diferencia entre sexos se mantiene en el total del funcionariado civil, aunque la cifra está desvirtuada a favor de ellos debido a las fuerzas de seguridad. En cualquier caso, las tasas a favor del sexo masculino rozan el 70 por ciento.

Y si hasta aquí la desigualdad es importante, en la administración militar la balanza se vuelca hacia los varones con un 90 por ciento de presencia, a pesar del gran avance femenino en la tropa en las dos últimas décadas. Sólo en la Justicia y en la Seguridad Social las mujeres son mayoría, con una representación del 63,6 y del 60 por ciento, respectivamente.   

La distancia entre géneros en los altos cargos se mantiene sin contar a militares de carrera, policías y guardias civiles. En esta comparación, la mujer siempre va a salir perdiendo, por muchas políticas de igualdad que se empeñe el Gobierno de Zapatero en poner en marcha. Y si nos vamos a la empresa privada, piensen en cuántas mujeres dirigen grandes empresas, bancos, corporaciones, etcétera... Con los dedos de una mano se cuentan... y sobran.

Y no hablamos ya de los sueldos, porque aquí la diferencia ya es escandalosa. Ellas siempre están uno o dos escalones por debajo de ellos. El machismo recalcitrante que ha "gobernado" la sociedad española durante decenios está detrás de esta conducta que aunque se quiera reparar, parece que es algo ya inherente e incorruptible. Es algo triste, pero es esta triste realidad en la que vivimos.

Foto: fotografias.net



miércoles, 24 de noviembre de 2010

IGUALDAD DE PAPEL VS IGUALDAD EFECTIVA


H
ay cosas que hasta que no las vemos, no nos la creemos. Algunos tiran de fe para creer (pasa con Dios), pero con cierto tipo de leyes, también hace falta un esfuerzo para tratar de creer en ellas.

El Gobierno de Zapatero apostó desde su llegada al poder por la promulgación de un corpus social en el que estaba incluida una Ley de Igualdad. Puesta en marcha ésta a nivel estatal, algunas comunidades autónomas, han apostado por complementarla con legislaciones anexas que influyan en su ámbito territorial, aunque quizás también se hace para darle cuerpo al papel, por materializar lo que a nivel legislativo es un hecho, pero no a pie de calle.

Puede que ahí radique el problema de una legislación necesaria, actual y vanguardista. Hacen falta acciones puntuales, concretas, dentro de líneas estratégicas generales, que avancen en políticas activas en materia de igualdad.

Es lastimoso e increíble que a estas alturas del “partido”, aún tengamos que hablar de igualdad efectiva entre mujeres y hombres, pero la realidad es así de triste. Por eso, el que las Cortes regionales hayan dado luz verde a la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres en Castilla-La Mancha, es otro paso más. Una herramienta que a partir de ahora tienen que desarrollarse en políticas tendentes a derribar las barreras que el tiempo y el machismo han ido construyendo. Por lo tanto, queda todo el trabajo por hacer.

El edificio legislativo ya está construido, tanto a nivel nacional como regional. Ahora es momento de poner en marcha esas acciones positivas en pos de la equiparación de oportunidades, pero no nos equivoquemos: esto no es labor de una sola consejería, sino que debe ser una materia que, tirando de transversalidad, aporte ideas desde diferentes puntos de vista. Sólo de esta manera, la igualdad sobre el papel podrá convertirse en efectiva.

Foto: JCCM



miércoles, 30 de septiembre de 2009

UN SUFRAGIO VERDADERAMENTE UNIVERSAL


L
a lucha de la mujer por la equiparación de sus derechos con los del hombre ha sido producto de una lenta y difícil pugna, aún no concluida. Una de sus fechas clave fue la del 1 de octubre de 1931. Ese día, de verdad se pudo hablar de sufragio universal en el país, puesto que la mujer pudo acceder al voto en unas elecciones.

Cuando la mujer pudo salir de la esfera puramente doméstica y participar en los espacios públicos, comenzó a demandar y organizarse para la reclamación de sus derechos. Reino Unido, Canadá y Estados Unidos fueron los países precursores en el siglo XIX en la lucha por la consecución del sufragio femenino. España fue mucho más lenta que los países de su entorno en buscar ese logro, ya que tuvo una economía esencialmente agraria, donde la industrialización tardó en aparecer, iniciándose sólo de forma tímida en Cataluña y en el País Vasco. La clase burguesa liberal aún no está afianzada a fines del siglo XIX y principios del XX. Además, el absolutismo monárquico con sus ideas tradicionales y conservadoras, y el destacado rol de la Iglesia Católica, fueron factores determinantes para mantener a la mujer alejada de los temas políticos, actividad que se consideraba típica de hombres. Las féminas no se podían alejar de su papel de esposa y madre, porque se rompería con la estructura familiar, básica para el orden social de la época.

Las mujeres que trascendían el ámbito doméstico y se agrupaban, lo hacían con un fin de caridad cristiana, aunque lentamente comenzaron a preocuparse por su situación social, requiriendo ser tenidas en cuenta en los terrenos culturales y laborales. Ese fue el fin planteado por la Junta de Damas de la Unión Iberoamericana de Madrid, en los albores del siglo XX. El centro Iberoamericano de Cultura Popular Femenina, fue creado en 1906. Sin embargo, a pesar de estos fugaces intentos por darle un “sitio” a la mujer en la sociedad del momento, los puestos más importantes eran ocupados por hombres.

La política empezó a ver en las mujeres un nuevo “instrumento” para sus fines. El nacionalismo catalán encontró en ellas la posibilidad de apoyo para su causa, creando el Partido Conservador Catalán, en 1906, una sección femenina de la Lliga Regionalista: La Lliga Patriotica de Dames, para apoyar a los hombres, pero sin cumplir un papel electoral activo, sino de influencia sobre sus maridos. Si bien en esos años comienzan a surgir algunos proyectos de incluirlas en el electorado aunque de manera parcial (incluir a las mujeres solteras como electoras, pero no como candidatas), todos son rechazados.

Las feministas
Pero las cosas comenzaron a cambiar. Carmen de Burgos fue una de las pioneras en exponer a través de las páginas de El Heraldo de Madrid, dos encuestas cuyos temas eran respectivamente el voto femenino y el divorcio.

Los partidos empezaron a moverse y en reconocer en la mujer un posible agente político de futuro. El PSOE fundó en Madrid la Agrupación Femenina Socialista en 1912, y en 1913 fue por primera vez incluida una mujer en su Comité Nacional: Virginia González. Por su parte, el sector católico conservador creó sus propias organizaciones en defensa del statu quo. Así en 1912 liderado por María Doménech, se fundó la Federación Sindical de Obreras. María Echarri también creo en esos años el Sindicato de la Inmaculada.

Una revista hecha por mujeres en aquellos años fue El pensamiento femenino destinada a las mujeres, pero con un sentido basado en la religión cristiana, fomentando la participación en la órbita de la asistencia social. Con el mismo criterio surgió en 1917 La voz de la mujer, dirigida por Celsia Regis que un año más tarde, fomentó la creación de la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, liderada por María Espinoza de los Monteros, que en su discurrir logró que las mujeres pudieran acceder a la universidad y a la administración pública. Esta organización básicamente inclinada a la derecha, e integrada por mujeres de clase media, tenía su correlato de izquierda en la Unión de Mujeres de España que funcionaba en Madrid, con admisión más abierta a todo tipo de clases y creencias religiosas. Estos dos grupos se distanciarán de manera decidida a partir de 1920, los que les impedirá tomar intervención en la Alianza Internacional de Mujeres Sufragistas.

De nuevo de la mano de la Iglesia surgió en 1919 la Acción Católica de la Mujer en defensa de los derechos de la mujer dentro del ámbito de la familia, reivindicando su papel importante dentro de la órbita del hogar.

En plena crisis del sistema político de la Restauración borbónica, a fines de 1919, se presentó un proyecto de Burgos Mazo, diputado conservador, que nunca llegó a tratarse, sobre el voto femenino, que les permitía siendo mayores de 25 años, elegir pero no ser elegidas, votando un día diferente al asignado a los hombres.

Bajo la dictadura de Primo de Rivera, se dictó en 1924 el Estatuto Municipal que concedía la posibilidad de sufragar en las elecciones municipales a ciertas damas, que debían ser emancipadas, solteras, y mayores de 23 años. La mujer casada era excluida de esta posibilidad, pues según la concepción bastante arraigada en la época, podría originar rencillas domésticas, si los cónyuges optaran por votar a diferentes candidatos. Se basaba además en el concepto de voto familiar, considerando a la familia como unidad de criterio al momento de sufragar.

Kent, Campoamor...
En 1926, surgió en Madrid el Lyceum Club donde personajes de la talla de Victoria Kent, María de Maeztu y Zenobia Camprubí, entre otras, abogaron por reformas más trascendentes en la equiparación de derechos entre los sexos, como las reformas de los artículos del Código Civil, que establecieran privilegios por razones de masculinidad. Pero los logros concretos en favor de la mujer llegaron de la mano de la instauración de la Segunda República, en abril de 1931, que elaboró una constitución de corte liberal. Con respecto a los derechos políticos de las mujeres, las primeras en ejercer cargos de diputadas en junio del 31, al inicio de la República cuando se les permitió acceder a los escaños pero no elegir, por un decreto del gobierno provisional de la República de mayo de 1931, fueron Clara Campoamor, por el Partido Radical y Victoria Kent, por Izquierda Republicana. A estas se agregó a fines de ese año, por el PSOE, Margarita Nelken, quien sostenía que solo la mujer educada y la obrera, debería poder sufragar, por su mayor conocimiento del mundo y de las circunstancias político-sociales, que aquellas confinadas al ámbito doméstico. Ellas fueron las que abrieron la senda para que el Congreso de los Diputados diera luz verde al verdadero (ahora sí) sufragio universal, el 1 de octubre de 1931.

La Constitución republicana, basada en la efectiva equiparación de derechos constituyó un antes y un después en los derechos de la mujer. Las causas que se reconocían en el texto no debían dar lugar a privilegios jurídico. Dentro de ellas figuraba el sexo gracias a la intervención de Clara Campoamor, que se opuso férreamente al planteamiento de Kent, que sostenía que acordarle derechos a la mujer era lógico, pero inoportuno, ya que sus votos irían para los partidos de derecha, por la gran influencia de la iglesia sobre la conciencia femenina.

El artículo 36 era el que le otorgaba la calidad de sufragante en iguales condiciones que al hombre (siempre siendo mayores de 23 años). Esta disposición se complementó con el artículo 40, donde se eliminaba la discriminación por sexo en los empleos y cargos públicos. Por el artículo 46 se protegía a la mujer en su desempeño laboral, sobre todo con respecto a la maternidad. Por el artículo 53, podían acceder a ser diputadas siendo mayores de 23 años. Aún se avanzó sobre otras reivindicaciones, como la igualdad de sexos dentro del matrimonio, aceptándose el divorcio cuya ley fue aprobada en 1932, con notable oposición de la iglesia y de los conservadores.

Tal como temían los partidos de izquierda, en las elecciones de 1933, las primeras en la que participaron los grupos femeninos, ganó la derecha. A ellas se les culpó de la derrota de la izquierda, aunque parece más plausible que la causa fue la unión de los partidos de derecha en la CEDA. Este gobierno conservador, sin embargo, no recluyó a la mujer de su participación ciudadana, ya que seis mujeres ocuparon bancas de diputadas.

En 1936, el triunfo fue para la izquierda unificada en el Frente Popular, lo que demostró que tal vez en la unión estaba la posibilidad del triunfo. Pero sin importar demasiado en este caso quien ganaba, las vencedoras reales eran las mujeres que comenzaban tímidamente a asomarse a la vida política, aunque no duró mucho tiempo. La Guerra Civil y la dictadura de Franco hicieron que los logros femeninos conseguidos (y los masculinos también), retornaran a una penosa casilla de salida. La participación política popular se limitó en estos años a plebiscitos para asegurar a Franco su poder absoluto.

Cuando en junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones tras la dictadura, la mujer pudo participar libremente. Ahora la lucha continúa por otros derroteros.



martes, 14 de abril de 2009

ELLOS SON EL SEXO DÉBIL


E
n una sociedad como la actual en la que se apuesta por la igualdad de géneros, apelando incluso en determinadas circunstancias a la discriminación positiva, los hombres empiezan a aparecer como el sexo débil en ciertos ámbitos, pero en el que se llevan la palma es en el educativo. El fracaso escolar en los chicos casi dobla (45 por ciento frente al 26), al de las chicas. Tanto es así que si “eliminásemos” de las estadísticas a la parte masculina, España estaría en unos parámetros normales de fracaso escolar equiparándose a países que nos llevan en este momento, lustros de distancia en la lucha contra esta lacra.

España suspende un año sí y otro también en los informes PISA, esos que dicen que apenas tenemos idea de matemáticas y que en lenguaje estamos a la cola de los países europeos. La vergüenza que nos da conocer estos datos lleva la reflexión hacia el punto en el que nos hacemos ciertas preguntas como por qué los chicos caen en el fracaso escolar en mayor proporción que sus compañeras o si está en crisis el sistema educativo. Los expertos dan variadas razones para explicar este fenómeno y puede que todas sean válidas, pero lo que está claro es que en el fondo de la cuestión arrastramos vicios del pasado.

Ni el actual sistema educativo es tan malo, ni el que nos dejó la Ley General de Educación del 70 era tan perfecto. Probablemente es que antes las estadísticas nos la traían al pairo y ahora nos bombardean más con estos datos, pero fracaso escolar existía y existirá, a no ser que nos pongamos manos a la obra de forma seria y coherente. Lo de los vicios del pasado lo decía porque a pesar de lo avanzado en tiempos democráticos, la pesada losa del franquismo nos sigue pasando factura.
En determinados aspectos seguimos teniendo defectos de una educación monocolor, cerrada, conservadora y para nada transversal. Los posteriores intentos por modernizar nuestra educación han chocado luego con disputas políticas (¿qué sabrán ellos de educación?) y con la falta de recursos (por lo general monetarios), para llevar a cabo unas ideas que sobre el papel parecían acertadas.

El caso es que también el aspecto biológico afecta al hecho de que las chicas superen a los chicos. Ellas aprenden a leer antes y su nivel de comprensión y madurez es más elevado en edad infantil. Sin embargo, ellos apuntan alto en áreas de ciencias. El componente cultural y atropológico también juega fuerte puesto que aún colea el estigma de que la mujer debe pensar en fundar una familia (¡ay!, esos resabios franquistas), y por ello le van más estudios de letras y humanísticos que los de ciencias que son más exigentes... O eso dicen.

Quizás podamos sacar de las terribles cifras que arroja el fracaso escolar, algo positivo. Y es que la mujer puede dar un paso de gigante al apuntarse el tanto de ser el sector de la población mejor formada del país. Toca ahora que a las que parecen ser el sexo fuerte, las dejen “encargarse” de llevar adelante esta sociedad. Esa quimera puede ser realidad si el “sexo débil” no empieza a tomar nota.



sábado, 28 de marzo de 2009

OLIVER LOS ENCANDILA


D
ecíamos hace unas semanas (bueno, mejor meses) en EL PUEBLO...


Como el encantador de serpientes que mira fijamente al ofidio y mientras toca la flauta, va llevando a su terreno al bichillo. Carmen Oliver ha conseguido (trabajo le ha costado), aunar los intereses municipales, con todo lo que conlleva poner de acuerdo a PSOE, PP e IU, con los de los representantes de los empleados del Ayuntamiento. Consenso total entre sindicatos y políticos, y satisfacción ¿desmesurada? por llevar a buen puerto un acuerdo que en circunstancias normales podría ser tachado de ordinario o de lógico. Pero no señores. Que estamos en crisis y el nuevo acuerdo marco/convenio colectivo que el Consistorio de nuestra ciudad tendrá hasta la conclusión del actual periodo corporativo, roza lo inusitado por los avances salariales de los trabajadores (aumento anual del complemento específico de un 3,25 por ciento hasta llegar al 13 a la finalización del acuerdo), por la protección laboral del empleado (con medidas potenciadoras de la formación, la salud laboral y la promoción interna), y por el amplio capítulo dedicado a los derechos sociales. Se nota la mano de los sindicatos en este aspecto, pero creemos que la sensibilización de la alcaldesa por estos temas (sin olvidar la inestimable acción de Teresa Losa), ha jugado un papel fundamental en que se amplíen derechos como el aumento de días por paternidad.

Novedoso y pionero también el Ayuntamiento de la ciudad al asumir como propio un compromiso de igualdad en sus instalaciones. Loable por tanto el esfuerzo municipal en hacer cumplir una ley que algunos “traviesos” tratan de obviar.

En este éxito, Carmen Oliver ha jugado fuerte. No ha querido tener problemas en lo que resta de periodo corporativo. El horizonte de 2011 está cerca y la alcaldesa sabe que se la juega. Ella no puso su cara en el cartel electoral. Ella no ganó las elecciones. La oposición acecha y ella tiene que reivindicarse. Obtener un acuerdo tan amplio como este, es un tanto a su favor.



miércoles, 7 de enero de 2009

UNA ASIGNATURA PENDIENTE MENOS


Y
a tocaba.. En pleno siglo XXI, una institución centenaria como la Guardia Civil alcanza la democracia. Inusitado era que mientras el resto del país disfrutaba de las comodidades de la libertad, los miembros de la Benemérita se guiaban aún por reglamentos estáticos, inmovilistas y más basado en lo consuetudinario que en la realidad palpable a pie de calle.

Muchas han sido las reticencias a las que han tenido que hacer frente los miembros del benemérito cuerpo. La lucha denodada por conseguir democratizar el Instituto Armado emprendida hace años por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), da sus frutos en forma de futuro Consejo en el que estará representado el Gobierno en la figura del Ministro del Interior (ese es otro paso, desvincular de su carácter militar al cuerpo), y miembros de todas las escalas. Queda patente el deseo democratizador e integrador de todos los que forman parte de la Guardia Civil.

Pero no queda ahí la cosa, porque el próximo día 22, la Guardia Civil aparte de sumarse a la democracia, buscará lo que hace mucho debía haber conseguido de no haber sido un elemento deudor del régimen franquista: la consideración de “trabajadores” de todos sus agentes, porque hasta este momento, no había opción de discutir sobre cuestiones tan normales como los derechos que deben ser inalienables para cualquier “currante”. Eso se escapaba de la esfera de la Benemérita y con estas elecciones, por fin se va a subsanar.

Con un programa altamente progesista (desarrollo de políticas de igualdad, complementos salariales, fomento de la presencia social del cuerpo, etcétera), la Guardia Civil quiere enterrar aspectos negros de su pasado y reafirmar lo que una mayoría de españoles ya tiene en consideración: que es una de las instituciones más respetadas del país. Logros estos que no restan espacio a la memoria de aquellos que cayeron en el desempeño de su labor, entonces sin derechos algunos.