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martes, 2 de octubre de 2018
Vida de un viajante
Lo han vuelto a hacer. Sin perder ápice de sus señas de identidad (el absurdo, el humor, los personajes muy marcados y perfectamente desarrollados a lo largo de la trama), la Compañía Furtiva de Teatro ha sido capaz de no caer en la reiteración y aún así ser reconocibles dentro de la genialidad. Con Cruce de caminos, su tercer montaje en tres años, Carlos C. Laínez y Mili Lora han buscado nuevas fórmulas dramatúrgicas que calen en el espectador sin que por ello, se desestimen propuestas que gustaron en sus dos anteriores obras. Y lo han logrado con ciertas similitudes con uno de los grandes clásicos del teatro norteamericano, Muerte de un viajante. Es curioso cómo se parecen dos obras tan distantes. Ya, ya sé que me van a decir que me paso tres pueblos a la hora de comparar un Pulitzer con la obra de una compañía pequeña de aficionados al teatro, pero es que ahí reside la grandeza de La Furtiva; son así: descarados, impetuosos, insaciables en su búsqueda perpetua de la felicidad (teatral).
Déjenme que enumere dos o tres aspectos que me parecen coincidentes entre Cruce de caminos y Muerte de un viajante: por supuesto, comenzamos conociendo a un personaje, un viajante, un chamarilero, un vendedor que vaga por esos caminos polvorientos. Eso es lo más visible, pero es que en ambos textos encuentras claves como la distorsión del núcleo familiar (disfuncionales, malavenidas), la crítica a la sociedad de consumo, la insignificancia de ciertas virtudes o comportamientos morales y algunos más que no voy a mencionar por no pecar de pedante, que tampoco viene al caso.
Porque lo esencial es que La Furtiva vuelve a entregar una obra fresca, dinámica, con su mesurada dosis de humor absurdo, con sus acercamientos a lugares tan queridos por la pareja Laínez/Lora como el sarcasmo e ironía de los Monty Python, el mimo, el cine mudo, el musical y la sorpresa final, bien tamizada a lo largo de un texto bien compuesto y que es gloria para unos personajes que van y vienen en unos cambios de escena trabajados, que se transfiguran por momentos en otros caracteres y que ganan con el paso de los minutos de función. El regusto que queda tras haber presenciado este nuevo trabajo de La Furtiva es que necesitamos un segundo visionado de la obra, cosa fácil de hacer con esta compañía porque tienen la obstinada manía de actuar cada fin de semana en su teatro de La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14; Chiclana de la Frontera).
Aún están a tiempo de acercarse a ese polvoriento cruce de caminos y mientras esperan un bus hacia cualquier lugar, buscar la luz que arroja una charla cualquiera. Puede que incluso hagan algún negocio que les reporte beneficios suculentos. Palabra de crítico.
Fotos: @zuhmalheur
Galería de Flickr
Artículo publicado originalmente en Berenjena Company.
jueves, 30 de agosto de 2018
jueves, 24 de mayo de 2018
Palabra de Dios
-Te adoramos señor... Te adoramos por contarnos la Verdad, así con mayúscula grandota. La Verdad de tu obra, que no es sino la más perfecta de las creaciones. Una y trina.... Trinaranjus... Espera, espera, que me he liado. Es que a ver, esto de la religión como que lógica no tiene mucha, ¿no?
-No, pero como es la Palabra de Dios, hay que creerla.
-¿Por qué?
-Porque sí. Lo dice Dios y Dios es Dios.
-Ah... No lo entiendo.
-Tú haz como que crees y ya.
El ser humano es algo maravilloso. Es capaz de inventarse un ente para dar una explicación poco convicente de por qué -a su vez- ha sido creado por ese mismo ente. No me digan que no es algo divino. Lo es y punto. Dogma de fe. Créanselo. No hay más...
Pero es lógico que ustedes tengan ciertas reservas, algunas preguntas, someras dudas que plantear cuando se trata de analizar fríamente, al espejo de los datos objetivos, todo el asunto (trivial) de la Creación y de todo lo que la religión trae tras de sí. Quizás si nos ponemos estupendos y trascendentes, acabemos montando una guerra santa, pero si lo tomamos con humor, puede ser mucho más fácil. Eso es lo que pensó David Jaberbaum al escribir Obra de Dios, un montaje exitoso en Broadway que ha traspasado fronteras y que en España lleva dos años de gira gracias a una fantástica adaptación de Tamzin Towsend, Chema Rodríguez-Calderón y Mariano Peña. Precisamente, los dos últimos junto con Bernabé Fernández forman parte del trío de actores que lleva el peso de la función, aunque para hablar de pesos pesados nos tenemos que referir al intérprete que hace las veces de Dios. Mariano Peña es el encargado de conducir con soltura un papel que le viene como anillo al dedo. Dotado de gracia infinita, de sobriedad interpretativa (un personaje que puede darse fácilmente al histrionismo, está muy bien atemperado) y le secundan con eficacia, presteza y salero divino, Rodríguez-Calderón y Fernández, ambos arcángeles; uno muy fiel y el otro, un tanto díscolo y preguntón.
El cuasi monólogo de Peña avanza por desmontar tópicos con humor y claridad de ideas. No se equivoquen. No es una comedia desmadrada. Es un texto con amplias cargas de profundidad, con mucho donde rascar porque aunque el cariz de comedia que pasea por toda la obra haga de este espectáculo algo muy agradecido de ver, sales con la sensación de que te han cogido por las solapas y te han dado un baño de realidad. ¿Es que el ser humano es estúpido? ¿Es que se ha creído su propia creación? ¿Hemos inventado un ser para que se haga cargo de nuestras culpas como hijoputas que somos? Obra de Dios es un renovado catecismo de moral y de comportamiento humanista. No busca sentar cátedra, no quiere imponer dogmas. Persigue la liberación mental, el huir de presidios mentales. Pelea para que por encima de todo, la palabra que tenga más fuerza sea la nuestra, la del esfuerzo personal. Y con eso, poca broma, que estamos hablando de algo muy serio.
Fuente: www.berenjenacompany.blogspot.com
miércoles, 23 de mayo de 2018
Un día de furia... española
Michael Douglas salía de su mierda de coche en mitad de un atasco en una infernal autopista californiana cargado de una bolsa y encaraba su destino. Un destino que le llevaría a enfrentarse con la parte molesta de la sociedad (bueno, con la sociedad en sí, que ya de por sí es bastante molesta). Así comenzaba Un día de furia, película de Joel Schumacher que algunos tildaron de fascista pero que es un guilty pleasure muy disfrutable.
En ese filme la furia se desataba contra algunas personas que terminaban cayendo mal porque rápidamente (y no sabemos por qué) empatizábamos con ese trabajador del Departamento de Defensa en paro al que encarnaba Douglas. Algo hay de eso en Sin rodeos, el nuevo trabajo de Santiago Segura -primero tras el universo Torrente-, ya que salvando las distancias, (casi) todos los personajes de esta comedia nos caen bastante mal e incluso alguno raya en el odio extremo (ese pintor y su hijo). Todos, salvo la protagonista, una eficaz Maribel Verdú que sobrelleva como puede su vida de sufridora compulsiva en un mundo que no está hecha para ella.
El planteamiento de la cinta no es original tanto en cuanto es un remake de la película chilena Sin filtro, un auténtico fenómeno en su país que ahora nos llega tamizado por Segura en una producción que mezcla partes de sainete, costumbrismo y comedia urbana, aunque echamos en falta una mayor dosis de mala baba que es lo que habría convertido en Sin rodeos en un producto mucho más redondo. Solo en momentos puntuales (la aparición de Candela Peña o ciertos arranques de ira de Verdú) elevan el listón en este sentido. A pesar de esa escasa pulsión en los personajes, sí que vemos algunos retazos muy bien dibujados en algunos seres que pululan por la película, que hace que su visionado sea disfrutable como comedia ligera.
Lo más destacado del conjunto es que la historia no conceda nada al sentimentalismo como puro reflejo de lo puta que es la vida. No hay nada peor para narrar una historia que dejarse llevar por la sensiblería barata. Segura (al que agradecemos que explore otros territorios más allá del torrentiano) apuesta aquí por arriesgar cortando por lo sano, haciendo que el personaje de Maribel Verdú vuele libre y se crea la protagonista de este día de furia española. Sale ganando ella. Salimos ganando todos.
Fuente: www.berenjenacompany.blogspot.com
martes, 22 de mayo de 2018
sábado, 11 de noviembre de 2017
La medalla de Chiquito
La luz de Chiquito, con la que nos ha guiado por el camino del humor, de la felicidad, se va apagando poco a poco. Tiene ganas de encontrarse con su Pepita que le dejó solito hace ya unos años. Y desde entonces, Gregorio, nuestro Chiquito, estaba más tristón. Ya no soltaba tantos jaaarl, ni llamaba fistros a los que se cruzaban con él agradeciéndoles con sonrisa eterna todo lo que este malagueño universal ha hecho por todos nosotros.
Creo que estamos en deuda con Chiquito de la Calzada. Por llevar toda la vida trabajando por hacer felices a los demás. El éxito le llegó de mayor pero a tiempo. Lo ha disfrutado mucho y bien. Hasta que se le van yendo las ganas de vivir. Por eso, antes de que pase algo que nadie quiere, yo quería darle mi reconocimiento -que es también el de todos vosotros, lo sé- y a buen seguro que él, estará contento con eso. Es así de humilde.
A los que pedís (con justicia) que a Chiquito había que darle la Medalla de Oro o de Plata de Andalucía e incluso el que le nombren Hijo Predilecto, creo que ya vamos tarde. Yo no le quiero ver en el listado de premiados junto a la Duquesa de Alba, Felipe, un arzobispo o la Pantoja. Para mi, la mejor medalla que se va a llevar el gran Chiquito es la sonrisa de la gente.
Y ahora, pecador de la pradera, deja de quedarte con todo el mundo y despierta de ese coma para cagarte en nuestras muelas una vez más.
Ale, un chistaco...
Y Gregorio por malagueñas...
lunes, 30 de octubre de 2017
Oro, incienso y Scalextric
Llegó el rey Melchor a depositar a los pies del pesebre oro, regalo propio de la realeza con el que se honra a quien soñará algún día con poseer la grandeza del poderoso...
Oro puro en forma de humor. ¿Qué más quieren ustedes? En tiempos de zozobra, tiempos tenebrosos en los que vivimos, refugiémonos en dos cosas fundamentales: el pecado (capital, venial o lo que ustedes quieran) y la risa, antídoto felicísimo para la idiocia que hoy campa a sus anchas por este mundo que Dios padre ha dejado como un secarral. Oro puro lo que nos regaló Manu Sánchez con El último santo, la transfiguración del cuerpo del hombre en actor, en dominador de la escena y de los tempos narrativos. El que obró el milagro de convertir un monólogo en una inteligente sátira de la religión, de la fe ciega y de todo lo malo (es que tenemos mucho, oiga) que tiene el ser humano en su discurrir por este planeta. Oro puro el de un humorista, un payaso que desde el minuto uno sabe cómo meterse al respetable en el bolsillo a base de carisma a raudales, interacción y empatía. Manu sabe qué es lo que le gusta al público y lo da en cantidades industriales. ¡Que no se cansa el tío! ¡Dos horas y cuarto encima del escenario! Y ni un gallo le salió al malaje. Qué asco, qué envidia (sana) le tengo. Ora pro nobis.
En esas estábamos cuando vimos aparecer al segundo de los magos procedente de Oriente. La barba roja y rala nos hizo adivinar que se trataba del bueno de Gaspar, que vino a ofrecer al niño una cantidad interesante de incienso, esencia que denota majestuosidad...
Grande y majestuoso en todos los sentidos fue el espectáculo que nos mostró Manu Sánchez en el Teatro Moderno de Chiclana. Su sentido del espectáculo denota un conocimiento especial de lo que un montaje de estas características tiene que mostrar. Su presencia única en escena hace que la música, la iluminación, la ambientación, tengan que arropar al artista. Pero háganme caso, Sánchez ha demostrado en sobradas ocasiones que a pelo es un comunicador bestial, un tipo que tira por atajos para conseguir su objetivo: la risa. Y lo consigue con un humor fácil -que no facilón-, subyugante porque todos caemos en la cuenta que la diatriba de Manu es conocida pero nos encanta vernos reflejados en esos espejos deformados que el artista sevillano nos pone delante nuestra. Y dentro de ese humor, se va destilando la crítica, atemperada y de bajo nivel en algunos momentos, provocativa en otros, siempre necesaria. En el ambiente huele a esencias, huele a incienso, como en una mañana fresquita de Domingo de Ramos, pero sin capillitas por la calle que a veces son mu pesaos. El señor es mi pastor, nada me falta.
Se nos estaba haciendo ya tarde (y estábamos sin comer ni ná), cuando se nos presentó ante nosotros el magnánimo Baltasar, venido de lejanas tierras africanas... aunque el pobre dio un rodeito bueno. Se postró ante la criatura y dejó colocado a sus pies... mirra no, ¡un Scalextric! Como bien diría la madre de Brian (en La vida de Brian, claro): ¿Eso de la mirra qué es?...
Aún no sabemos qué es la mirra pero sí qué es un Scalextric. Y ciertamente, para la diversión de chicos y grandes, jugar con un circuito de carreras es mejor. Por un circuito sinuoso, furibundo, con más ritmo que el Sarandonga de Lolita nos llevó Manu Sánchez en El último santo. Una obra impecable desde el punto de vista narrativo aunque hay que decir una verdad sagrada: Manu lo tiene fácil. Las religiones, en especial el cristianismo, ya te da los guiones escritos y luego el humorista puede escoger donde quiera para poder hacer el humor y a través de él, provocar la risa en el público. En este montaje, los tópicos no suenan rancios, porque al costumbrismo, Manu Sánchez sabe sumar un magnifico conocimiento del material de partida. Creo sinceramente que nadie puede sentirse ofendido (hablo de los creyentes) con una obra así, pero ¿no es el humor una obra divina? ¿No está hecho el humor para poder subvertir el orden imperante y criticarlo? No reirse es pecado, pero de los malos. Pero aún vendrá algún demonio que quiera buscarle tres pies al gato y criticar a El último santo como una obra ofensiva. Pobres diablos. ¡Ay Manu! ¿Por qué nos has abandonado?
Oro, incienso y un Scalextric se llevó el niño, que más contento que unas pascuas, nunca supo lo que el ser humano (el verdadero demonio de este mundo) le tenía reservado. Cruel destino, pero ante ello y antes de que llegue el tan anhelado Apocalipsis, riámonos joé, que de momento es gratis. ¡Qué barbaridad chiquillo!
Foto: @zuhmalheur
Oro puro en forma de humor. ¿Qué más quieren ustedes? En tiempos de zozobra, tiempos tenebrosos en los que vivimos, refugiémonos en dos cosas fundamentales: el pecado (capital, venial o lo que ustedes quieran) y la risa, antídoto felicísimo para la idiocia que hoy campa a sus anchas por este mundo que Dios padre ha dejado como un secarral. Oro puro lo que nos regaló Manu Sánchez con El último santo, la transfiguración del cuerpo del hombre en actor, en dominador de la escena y de los tempos narrativos. El que obró el milagro de convertir un monólogo en una inteligente sátira de la religión, de la fe ciega y de todo lo malo (es que tenemos mucho, oiga) que tiene el ser humano en su discurrir por este planeta. Oro puro el de un humorista, un payaso que desde el minuto uno sabe cómo meterse al respetable en el bolsillo a base de carisma a raudales, interacción y empatía. Manu sabe qué es lo que le gusta al público y lo da en cantidades industriales. ¡Que no se cansa el tío! ¡Dos horas y cuarto encima del escenario! Y ni un gallo le salió al malaje. Qué asco, qué envidia (sana) le tengo. Ora pro nobis.
En esas estábamos cuando vimos aparecer al segundo de los magos procedente de Oriente. La barba roja y rala nos hizo adivinar que se trataba del bueno de Gaspar, que vino a ofrecer al niño una cantidad interesante de incienso, esencia que denota majestuosidad...
Grande y majestuoso en todos los sentidos fue el espectáculo que nos mostró Manu Sánchez en el Teatro Moderno de Chiclana. Su sentido del espectáculo denota un conocimiento especial de lo que un montaje de estas características tiene que mostrar. Su presencia única en escena hace que la música, la iluminación, la ambientación, tengan que arropar al artista. Pero háganme caso, Sánchez ha demostrado en sobradas ocasiones que a pelo es un comunicador bestial, un tipo que tira por atajos para conseguir su objetivo: la risa. Y lo consigue con un humor fácil -que no facilón-, subyugante porque todos caemos en la cuenta que la diatriba de Manu es conocida pero nos encanta vernos reflejados en esos espejos deformados que el artista sevillano nos pone delante nuestra. Y dentro de ese humor, se va destilando la crítica, atemperada y de bajo nivel en algunos momentos, provocativa en otros, siempre necesaria. En el ambiente huele a esencias, huele a incienso, como en una mañana fresquita de Domingo de Ramos, pero sin capillitas por la calle que a veces son mu pesaos. El señor es mi pastor, nada me falta.
Se nos estaba haciendo ya tarde (y estábamos sin comer ni ná), cuando se nos presentó ante nosotros el magnánimo Baltasar, venido de lejanas tierras africanas... aunque el pobre dio un rodeito bueno. Se postró ante la criatura y dejó colocado a sus pies... mirra no, ¡un Scalextric! Como bien diría la madre de Brian (en La vida de Brian, claro): ¿Eso de la mirra qué es?...
Aún no sabemos qué es la mirra pero sí qué es un Scalextric. Y ciertamente, para la diversión de chicos y grandes, jugar con un circuito de carreras es mejor. Por un circuito sinuoso, furibundo, con más ritmo que el Sarandonga de Lolita nos llevó Manu Sánchez en El último santo. Una obra impecable desde el punto de vista narrativo aunque hay que decir una verdad sagrada: Manu lo tiene fácil. Las religiones, en especial el cristianismo, ya te da los guiones escritos y luego el humorista puede escoger donde quiera para poder hacer el humor y a través de él, provocar la risa en el público. En este montaje, los tópicos no suenan rancios, porque al costumbrismo, Manu Sánchez sabe sumar un magnifico conocimiento del material de partida. Creo sinceramente que nadie puede sentirse ofendido (hablo de los creyentes) con una obra así, pero ¿no es el humor una obra divina? ¿No está hecho el humor para poder subvertir el orden imperante y criticarlo? No reirse es pecado, pero de los malos. Pero aún vendrá algún demonio que quiera buscarle tres pies al gato y criticar a El último santo como una obra ofensiva. Pobres diablos. ¡Ay Manu! ¿Por qué nos has abandonado?
Oro, incienso y un Scalextric se llevó el niño, que más contento que unas pascuas, nunca supo lo que el ser humano (el verdadero demonio de este mundo) le tenía reservado. Cruel destino, pero ante ello y antes de que llegue el tan anhelado Apocalipsis, riámonos joé, que de momento es gratis. ¡Qué barbaridad chiquillo!
Foto: @zuhmalheur
domingo, 24 de septiembre de 2017
¡Doce puntos para ellas!
Solo nos votaba Portugal. Solo Portugal nos daba los doce puntos anhelados, los deseados, los que celebrábamos con furibunda pasión. Luego nosotros le devolvíamos el regalo como la buena acción del vecino que se siente correspondido. Doce puntos eran lo más. Representaban el éxito, aunque luego nos quedáramos de los últimos de Eurovisión. Así hemos sido siempre porque nos conformamos con poco.
Los doce puntos de los Miércoles de Teatro se los doy al Grupo de Teatro Ilusión. Un grupo de chiclaneras (bueno, algún chiclanero también ayuda) que cerró con brillo la trigésima edición de este encuentro veraniego de las artes escénicas. Por segunda vez consecutiva tienen el honor de cerrar el ciclo y han repetido éxito. En esta ocasión, el grupo liderado por Pepa de España se presentaba ante el respetable con la obra Y que le guste a mi madre, original de la propia Pepa. Una obra marcada por las coordenadas ya tradicionales en esta compañía que ha dado nuevos bríos a la escena chiclanera: humor de corte costumbrista, situaciones delirantes, personajes muy bien caracterizados, golpes de efecto en la narración y un buen ritmo a la hora de desarrollar los acontecimientos.
Y que le guste a mi madre es una nueva muestra de cuánto bueno nos ha traído el Grupo de Teatro Ilusión. Al público y a las propias integrantes de la compañía. Creo que no podremos agradecer lo suficiente a Pepa de España su empeño en sacar adelante a este grupo bien avenido y mejor trabajado. Se nota el tesón, la perseverancia, el máximo respeto por el texto de cada montaje. Y se nota donde es más importante: sobre el escenario. Ese trabajo afanoso se traduce en una puesta de escena eficaz, en un espectáculo que da sus frutos porque funciona con la precisión de un reloj suizo. Y si algo falla, no pasa nada, porque las actrices de esta compañía tienen los arrestos suficientes como para poder salir de una situación comprometida. Ahí está la frescura de su propuesta.
No les voy a contar de qué va Y que le guste a mi madre porque seguro que tendrán oportunidad en un futuro cercano de ver este montaje. Este o cualquier otro (en octubre representan en el Teatro Moderno de Chiclana La reliquia, obra de la que ya le hablamos aquí), porque da igual con qué concurran las chicas de Ilusión. El resultado será igual de beneficioso para nuestra salud: risas, bienestar, buen rollo. Solo quiero imitar un poco a doña Suplicio, alma mater de esta obra y otorgar puntos: doce, como la máxima distinción en Eurovisión. Doce puntacos porque el esmero y el trabajo del Grupo de Teatro Ilusión lo merecen. Esta vez no hace falta que Portugal les vote. El público, en cada montaje, les da esos doce puntos y todos los que ellas merezcan.
Solo nos queda decir ¡viva el teatro, viva el Grupo de Teatro Ilusión!
Foto: @zuhmalheur
Los doce puntos de los Miércoles de Teatro se los doy al Grupo de Teatro Ilusión. Un grupo de chiclaneras (bueno, algún chiclanero también ayuda) que cerró con brillo la trigésima edición de este encuentro veraniego de las artes escénicas. Por segunda vez consecutiva tienen el honor de cerrar el ciclo y han repetido éxito. En esta ocasión, el grupo liderado por Pepa de España se presentaba ante el respetable con la obra Y que le guste a mi madre, original de la propia Pepa. Una obra marcada por las coordenadas ya tradicionales en esta compañía que ha dado nuevos bríos a la escena chiclanera: humor de corte costumbrista, situaciones delirantes, personajes muy bien caracterizados, golpes de efecto en la narración y un buen ritmo a la hora de desarrollar los acontecimientos.
Y que le guste a mi madre es una nueva muestra de cuánto bueno nos ha traído el Grupo de Teatro Ilusión. Al público y a las propias integrantes de la compañía. Creo que no podremos agradecer lo suficiente a Pepa de España su empeño en sacar adelante a este grupo bien avenido y mejor trabajado. Se nota el tesón, la perseverancia, el máximo respeto por el texto de cada montaje. Y se nota donde es más importante: sobre el escenario. Ese trabajo afanoso se traduce en una puesta de escena eficaz, en un espectáculo que da sus frutos porque funciona con la precisión de un reloj suizo. Y si algo falla, no pasa nada, porque las actrices de esta compañía tienen los arrestos suficientes como para poder salir de una situación comprometida. Ahí está la frescura de su propuesta.
No les voy a contar de qué va Y que le guste a mi madre porque seguro que tendrán oportunidad en un futuro cercano de ver este montaje. Este o cualquier otro (en octubre representan en el Teatro Moderno de Chiclana La reliquia, obra de la que ya le hablamos aquí), porque da igual con qué concurran las chicas de Ilusión. El resultado será igual de beneficioso para nuestra salud: risas, bienestar, buen rollo. Solo quiero imitar un poco a doña Suplicio, alma mater de esta obra y otorgar puntos: doce, como la máxima distinción en Eurovisión. Doce puntacos porque el esmero y el trabajo del Grupo de Teatro Ilusión lo merecen. Esta vez no hace falta que Portugal les vote. El público, en cada montaje, les da esos doce puntos y todos los que ellas merezcan.
Solo nos queda decir ¡viva el teatro, viva el Grupo de Teatro Ilusión!
Foto: @zuhmalheur
miércoles, 23 de agosto de 2017
Guananá temé (al servicio de Primital Bros.)
De igual forma que el poderoso Zod hacía con sus súbditos terráqueos una vez sojuzgado el hijo de Jor-El, los habitantes del planeta Chiclana se reunieron atemorizados en el Teatro Moderno para lanzarle besitos al anillo de poder que portaba el gran jefe de The Primitals. Loado sea Él, el todopoderoso que con una simple muestra de su mano, todos caíamos rendidos a su magnificencia.¡Guananá temé! (que traducido resulta algo así como, "lo que usted diga, jefe").
Magnificencia y poder. Entre estos dos conceptos bascula The Primitals, montaje co producido entre Yllana y The Primital Bros. que cautivó a su paso por Chiclana en sus Miércoles de Teatro. Una propuesta única, sencilla como propuesta (comedia musical a capella) y que no engaña al espectador. Es justamente lo que se le ofreció... aunque el espectáculo fue digno de dioses (kryptonianos).
Magnificencia y poder porque se buceaba en la insondable idea del poder humano. ¿Qué ocurre cuando ansiamos querer más, ser más,... ser más que otros? Dos de estos aborígenes con portentosas facultades para el canto sufrieron en sus carnes la erótica del poder. Deseo, ira, venganza, castigo, rendición y vuelta a la realidad. Todo ese camino fue recorrido de la mano de un ramillete de temas (canciones populares, éxitos del pop y el rock, grandes bandas sonoras y excepcionales arias de ópera), en una hora y media de impresión bajo la fantástica doble dirección de The Primital Bros.: Santi Ibarretxe en la parte musical y Joe O'Curneen en la producción y dirección escénica.
Magnificencia y poder porque el público chiclanero asistió a una puesta en escena sobria pero que fue envuelta en ropajes de lujo con las voces de los actores. Intérpretes que sorprendieron por una infatigable entrega y por una esplendorosa propuesta surgida de sus prodigiosas gargantas. Es fabuloso comprobar cómo ciertas canciones o algunas arias apuntalan el discurso de la dramaturgia. Es fastuoso oír las voces de Íñigo García, Pedro Herrero, Manu Pilas y Adrián García. Versátiles, ágiles, potentes, plenas de sentido y embriagadoras, tanto como si se entona la inquietante Sweet dreams de Eurythmics, la épica Bohemian Raphsody de Queen o la perturbadora Nessum Dorma de Turandot. Momentos de emoción, de ebullición sentimental que sirvieron de temple a una puesta en escena cómica, dinámica y con muchísima personalidad. Un tenor agudo, un bajo barítono... Una locura y una envidia de voces. Un regalo para el público asistente que aplaudió con emoción los momentos más líricos de la representación.
El que esto suscribe no conocía de antemano el trabajo de The Primital Bros. Me fustigo por ello como el gran jefe hacía con su esclavo o como el imperturbable Zod hacia con los humanos inferiores. Pero no me extraña que Yllana haya tenido el buen ojo de acompañarlos en esta aventura magnífica... Y poderosa.
Magnificencia y poder. Entre estos dos conceptos bascula The Primitals, montaje co producido entre Yllana y The Primital Bros. que cautivó a su paso por Chiclana en sus Miércoles de Teatro. Una propuesta única, sencilla como propuesta (comedia musical a capella) y que no engaña al espectador. Es justamente lo que se le ofreció... aunque el espectáculo fue digno de dioses (kryptonianos).
| Foto: @zuhmalheur |
Magnificencia y poder porque se buceaba en la insondable idea del poder humano. ¿Qué ocurre cuando ansiamos querer más, ser más,... ser más que otros? Dos de estos aborígenes con portentosas facultades para el canto sufrieron en sus carnes la erótica del poder. Deseo, ira, venganza, castigo, rendición y vuelta a la realidad. Todo ese camino fue recorrido de la mano de un ramillete de temas (canciones populares, éxitos del pop y el rock, grandes bandas sonoras y excepcionales arias de ópera), en una hora y media de impresión bajo la fantástica doble dirección de The Primital Bros.: Santi Ibarretxe en la parte musical y Joe O'Curneen en la producción y dirección escénica.
Magnificencia y poder porque el público chiclanero asistió a una puesta en escena sobria pero que fue envuelta en ropajes de lujo con las voces de los actores. Intérpretes que sorprendieron por una infatigable entrega y por una esplendorosa propuesta surgida de sus prodigiosas gargantas. Es fabuloso comprobar cómo ciertas canciones o algunas arias apuntalan el discurso de la dramaturgia. Es fastuoso oír las voces de Íñigo García, Pedro Herrero, Manu Pilas y Adrián García. Versátiles, ágiles, potentes, plenas de sentido y embriagadoras, tanto como si se entona la inquietante Sweet dreams de Eurythmics, la épica Bohemian Raphsody de Queen o la perturbadora Nessum Dorma de Turandot. Momentos de emoción, de ebullición sentimental que sirvieron de temple a una puesta en escena cómica, dinámica y con muchísima personalidad. Un tenor agudo, un bajo barítono... Una locura y una envidia de voces. Un regalo para el público asistente que aplaudió con emoción los momentos más líricos de la representación.
El que esto suscribe no conocía de antemano el trabajo de The Primital Bros. Me fustigo por ello como el gran jefe hacía con su esclavo o como el imperturbable Zod hacia con los humanos inferiores. Pero no me extraña que Yllana haya tenido el buen ojo de acompañarlos en esta aventura magnífica... Y poderosa.
lunes, 31 de julio de 2017
El milagro de la bilocación
Bilocarse:
De bi- y el lat. locāre 'colocar', der. de locus 'lugar'.
1. prnl. Dicho de una persona: Hallarse en dos lugares distintos a la vez.
La Iglesia Católica, institución muy ducha en darnos lecciones absolutas de moral en nuestra vida cotidiana, confirma la existencia del milagro de la bilocación, sobre todo en algunos de sus santos más queridos como San Martín de Porres. Lo malo es que luego llegaba Santo Tomás de Aquino, o sea, uno de los suyos, afortunadamente un tipo con una mente más preclara, y negaba tal prodigio de la naturaleza o de la santidad, vaya usted a saber. El caso es que el truquito de magia de la bilocación sigue dando juego a lo largo de los siglos y si no que se lo digan a Íker Jiménez.
El pasado miércoles asistimos en el Teatro Moderno a otro ejercicio de bilocación. O se intentó. La compañía Qué Jarte, nueva por estos lares, aterrizaba en Chiclana de la mano de Pepa Rus en la dirección con un texto de Bernardo Rivera, a la sazón, actor único en este espectáculo. El curso de tu vida trata de desmontar en tono de comedia, ciertos nuevos usos que los ciudadanos (tontos) de este lugar llamado planeta Tierra, nos empeñamos en acometer. En este caso, el hacernos crudiveganos, que ya por el nombre tiene que ser una cosa horrorosa.
El curso de tu vida trata de desmontar todo eso. Trata. No lo consigue. Porque lo que pudiera ser un buen punto de partida para destrozar de forma inmisericorde la mojigatería que el ser humano está demostrando a pasos agigantados, se convierte en un quiero y no puedo, en un montaje plano donde la comedia se ausenta desde el primer momento, a no ser que por comedia se entienda tirar de tópicos y de chascarrillos localistas (el sevillano pijito, el tipo de Cuenca con pocas luces).
Lamentamos esta oportunidad desaprovechada porque Rivera yerra en varias cosas. En primer lugar, en un texto que no sabe hacia dónde ir. Tras más de una hora, el público no sabía qué se le estaba contando y se llega a un final atropellado, mal hilvanado y que apunta a una razón familiar escondida para explicar la actuación de cada uno de los personajes. En segundo lugar, los personajes. Solo hay un actor para cuatro o cinco caracterizaciones. El peligro de querer bilocarse cuando uno no puede hacer milagros. El problema viene cuando cada uno de ellos tiene que entrar y salir de escena como alma que lleva el diablo. Los huecos se tienen que rellenar y si no hay otro actor, se abusa de voces en off y de vídeos, que se hicieron pesados e innecesarios para la narración. En tercer lugar, la ausencia de comedia. Esa prisa a la hora de montar escena tras escena hizo perder fuelle a toda la obra, aunque dudamos que en el texto original existiera una huella más persistente de tan difícil género.
Y terminamos con el ritmo. A los 10 minutos de su inicio, pensamos que la representación se nos iba a hacer muy larga. En efecto. No veíamos dinamismo, no veíamos chispa. No ayudaba en nada a tanto cambio de personaje invadidos por la peligrosa sensación de que se nos estaba vendiendo como comedia un sucedáneo. El curso de tu vida fue la insípida quinoa cuando lo que queríamos todos era zamparnos un buen arroz caldoso que nos dejara tiritando... Al menos tiritando sí que salimos con el aire acondicionado. Lo de reirnos, ya lo dejamos para la próxima semana.
Foto: @zuhmalheur
De bi- y el lat. locāre 'colocar', der. de locus 'lugar'.
1. prnl. Dicho de una persona: Hallarse en dos lugares distintos a la vez.
La Iglesia Católica, institución muy ducha en darnos lecciones absolutas de moral en nuestra vida cotidiana, confirma la existencia del milagro de la bilocación, sobre todo en algunos de sus santos más queridos como San Martín de Porres. Lo malo es que luego llegaba Santo Tomás de Aquino, o sea, uno de los suyos, afortunadamente un tipo con una mente más preclara, y negaba tal prodigio de la naturaleza o de la santidad, vaya usted a saber. El caso es que el truquito de magia de la bilocación sigue dando juego a lo largo de los siglos y si no que se lo digan a Íker Jiménez.
El pasado miércoles asistimos en el Teatro Moderno a otro ejercicio de bilocación. O se intentó. La compañía Qué Jarte, nueva por estos lares, aterrizaba en Chiclana de la mano de Pepa Rus en la dirección con un texto de Bernardo Rivera, a la sazón, actor único en este espectáculo. El curso de tu vida trata de desmontar en tono de comedia, ciertos nuevos usos que los ciudadanos (tontos) de este lugar llamado planeta Tierra, nos empeñamos en acometer. En este caso, el hacernos crudiveganos, que ya por el nombre tiene que ser una cosa horrorosa.
El curso de tu vida trata de desmontar todo eso. Trata. No lo consigue. Porque lo que pudiera ser un buen punto de partida para destrozar de forma inmisericorde la mojigatería que el ser humano está demostrando a pasos agigantados, se convierte en un quiero y no puedo, en un montaje plano donde la comedia se ausenta desde el primer momento, a no ser que por comedia se entienda tirar de tópicos y de chascarrillos localistas (el sevillano pijito, el tipo de Cuenca con pocas luces).
Lamentamos esta oportunidad desaprovechada porque Rivera yerra en varias cosas. En primer lugar, en un texto que no sabe hacia dónde ir. Tras más de una hora, el público no sabía qué se le estaba contando y se llega a un final atropellado, mal hilvanado y que apunta a una razón familiar escondida para explicar la actuación de cada uno de los personajes. En segundo lugar, los personajes. Solo hay un actor para cuatro o cinco caracterizaciones. El peligro de querer bilocarse cuando uno no puede hacer milagros. El problema viene cuando cada uno de ellos tiene que entrar y salir de escena como alma que lleva el diablo. Los huecos se tienen que rellenar y si no hay otro actor, se abusa de voces en off y de vídeos, que se hicieron pesados e innecesarios para la narración. En tercer lugar, la ausencia de comedia. Esa prisa a la hora de montar escena tras escena hizo perder fuelle a toda la obra, aunque dudamos que en el texto original existiera una huella más persistente de tan difícil género.
Y terminamos con el ritmo. A los 10 minutos de su inicio, pensamos que la representación se nos iba a hacer muy larga. En efecto. No veíamos dinamismo, no veíamos chispa. No ayudaba en nada a tanto cambio de personaje invadidos por la peligrosa sensación de que se nos estaba vendiendo como comedia un sucedáneo. El curso de tu vida fue la insípida quinoa cuando lo que queríamos todos era zamparnos un buen arroz caldoso que nos dejara tiritando... Al menos tiritando sí que salimos con el aire acondicionado. Lo de reirnos, ya lo dejamos para la próxima semana.
Foto: @zuhmalheur
jueves, 27 de julio de 2017
Triple salto mortal
"¡Señoras y señores! ¡Sean bienvenidos al Gran Circo de Purito Beeeeeeníteeeeeez!
(Redoble de tambor y chasqueo de platillos).
En la función de hoy les ofreceremos lo mejor de lo mejor, el gran espectáculo del circo en vivo y en directo. Sin trampa ni cartón. Vivirán sensaciones alucinantes, sentirán de cerca el furor de mil fieras carnívoras, conocerán a nuestros afamados artistas, pasearán por el alambre de las emociones fuertes y reirán... Reirán como nunca han reído.
En primer lugar, amado público, desearía presentarles a la gran estrella de la función. Un hombre que con su fuerza extrema es capaz de... Un segundo... Querido público, mantengan la calma y ocupen sus localidades. Estamos experimentando pequeños problemas con la sujección de la carpa a consecuencia del aire que se está levantando. ¡Oh, cielos! La escasa brisa se ha convertido en gran tornado y ha despedido a aquella señora del pelo azul de su asiento. ¡Pero no se vaya, señora! ¡Señora!".
El año del gran tornado. Fue hace muchos años y aparte de despeinarnos el flequillo provocó una multitud de acontecimientos que se cuentan de forma detallada en la nueva obra que ha estrenado la insigne Compañía Furtiva de Teatro en su teatro intermitente de La Bodega de Artistas. La obra se llama así: El año del gran tornado.
Todo comienza con vientos aunque nunca llegan las tempestades porque supieron ser domadas por la voluntad y el buen hacer de la compañía, encarnada en los intérpretes sin obviar el maravilloso trabajo de Jimi Cobeña a los mandos técnicos. Carlos C. Laínez (autor del libreto) y Mili Lora no confirman las expectativas de Carta de mamá, su primer trabajo; las superan. Y lo hacen con un texto mucho más madurado y repensado, un planteamiento mucho más lírico y cercano a la temática circense tan del gusto de Laínez. Un punto de partida que se acompasa a las mil maravillas con un tour de force interpretativo que necesita de un absoluto control de la escena en cuanto a marcas, uso de la escenografía, atrezo, iluminación y música y que forja su éxito en un fantástico conocimiento de los personajes por parte de los actores. Y todo eso, lo tiene este nuevo montaje al que asistimos hace unos días.
¡Ah, los actores! Esa casta de la farándula tan preñada de divismos y que solo quieren aplausos. Pero los chicos de La Furtiva los merecen porque en lugar de intentar repetir éxito con una clonación de lo que hicieron hace un año, se aventuran a meter la cabeza en las fauces de la fiera y salen vivitos y coleando. Más personajes para Carlos y Mili, con atinados gestos y actitudes que hacen diferenciar con claridad cada una de las máscaras, a pesar del furibundo ritmo imprimido a la obra desde el minuto uno (cambios de vestuario incluidos). Se nota ahí la mano maestra de Mili Lora que con su primera caracterización marca la senda. Y es que el ritmo, cosa fundamental para todo aquel que se dedique al teatro, es uno de los logros de esta función superlativa con la que se supera esa Carta de mamá de la que fuimos destinatarios hace unos meses apenas. El año del gran tornado da más: en creación literaria y dramatúrgica, en puesta en escena, en pasión por los personajes, en la inclusión de herramientas para hacer más rica la función (ese número musical tan divertido como bello a cargo de Laínez justo a mitad de obra) y en duración, aunque apenas se nota pues el rato es gozoso y evidencia lo que ya barruntamos hace un tiempo, que la Compañía Furtiva de Teatro es una esplendorosa realidad en el mundillo teatral de Cádiz y prueba de ello es que se los están rifando en municipios vecinos para verlos en acción.
Naturalmente, la obra ganará en precisión y en riqueza en la caracterización de los personajes (aunque en este caso, el trabajo está más que pulido), así que les animamos a que los vean una vez... o dos... o tres, porque algo tiene de adictivo La Furtiva. Quien prueba repite, más de una vez y eso evidencia el amor y el mimo con el que Mili Lora y Carlos C. Laínez han preparado desde hace meses este nuevo proyecto teatral que desde ya es la sensación del verano chiclanero. Por eso no pueden ustedes perdérselo. ¿Cómo pueden adquirir sus boletos para asistir a la función del Gran Circo Purito Benitez, protagonista de El año del gran tornado? Fácil: llamen al 605583332 o al 615100691 y ahí les informarán de fechas, horarios y disponibilidad. Recuerden que el espacio es pequeño pero acogedor y se encuentra situado en La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14). Cuando estén tomando la cerveza fresquita post obra, podrán ustedes debatir con los artistas, que para entonces habrán salido vivos del triple salto mortal con el que han mantenido el corazón en un puño de los asistentes durante una hora y pico.
Si es que por algo lo llaman el mayor espectáculo del mundo, oiga.
Fotos: @zuhmalheur
(Redoble de tambor y chasqueo de platillos).
En la función de hoy les ofreceremos lo mejor de lo mejor, el gran espectáculo del circo en vivo y en directo. Sin trampa ni cartón. Vivirán sensaciones alucinantes, sentirán de cerca el furor de mil fieras carnívoras, conocerán a nuestros afamados artistas, pasearán por el alambre de las emociones fuertes y reirán... Reirán como nunca han reído.
En primer lugar, amado público, desearía presentarles a la gran estrella de la función. Un hombre que con su fuerza extrema es capaz de... Un segundo... Querido público, mantengan la calma y ocupen sus localidades. Estamos experimentando pequeños problemas con la sujección de la carpa a consecuencia del aire que se está levantando. ¡Oh, cielos! La escasa brisa se ha convertido en gran tornado y ha despedido a aquella señora del pelo azul de su asiento. ¡Pero no se vaya, señora! ¡Señora!".El año del gran tornado. Fue hace muchos años y aparte de despeinarnos el flequillo provocó una multitud de acontecimientos que se cuentan de forma detallada en la nueva obra que ha estrenado la insigne Compañía Furtiva de Teatro en su teatro intermitente de La Bodega de Artistas. La obra se llama así: El año del gran tornado.
Todo comienza con vientos aunque nunca llegan las tempestades porque supieron ser domadas por la voluntad y el buen hacer de la compañía, encarnada en los intérpretes sin obviar el maravilloso trabajo de Jimi Cobeña a los mandos técnicos. Carlos C. Laínez (autor del libreto) y Mili Lora no confirman las expectativas de Carta de mamá, su primer trabajo; las superan. Y lo hacen con un texto mucho más madurado y repensado, un planteamiento mucho más lírico y cercano a la temática circense tan del gusto de Laínez. Un punto de partida que se acompasa a las mil maravillas con un tour de force interpretativo que necesita de un absoluto control de la escena en cuanto a marcas, uso de la escenografía, atrezo, iluminación y música y que forja su éxito en un fantástico conocimiento de los personajes por parte de los actores. Y todo eso, lo tiene este nuevo montaje al que asistimos hace unos días.
¡Ah, los actores! Esa casta de la farándula tan preñada de divismos y que solo quieren aplausos. Pero los chicos de La Furtiva los merecen porque en lugar de intentar repetir éxito con una clonación de lo que hicieron hace un año, se aventuran a meter la cabeza en las fauces de la fiera y salen vivitos y coleando. Más personajes para Carlos y Mili, con atinados gestos y actitudes que hacen diferenciar con claridad cada una de las máscaras, a pesar del furibundo ritmo imprimido a la obra desde el minuto uno (cambios de vestuario incluidos). Se nota ahí la mano maestra de Mili Lora que con su primera caracterización marca la senda. Y es que el ritmo, cosa fundamental para todo aquel que se dedique al teatro, es uno de los logros de esta función superlativa con la que se supera esa Carta de mamá de la que fuimos destinatarios hace unos meses apenas. El año del gran tornado da más: en creación literaria y dramatúrgica, en puesta en escena, en pasión por los personajes, en la inclusión de herramientas para hacer más rica la función (ese número musical tan divertido como bello a cargo de Laínez justo a mitad de obra) y en duración, aunque apenas se nota pues el rato es gozoso y evidencia lo que ya barruntamos hace un tiempo, que la Compañía Furtiva de Teatro es una esplendorosa realidad en el mundillo teatral de Cádiz y prueba de ello es que se los están rifando en municipios vecinos para verlos en acción.
Naturalmente, la obra ganará en precisión y en riqueza en la caracterización de los personajes (aunque en este caso, el trabajo está más que pulido), así que les animamos a que los vean una vez... o dos... o tres, porque algo tiene de adictivo La Furtiva. Quien prueba repite, más de una vez y eso evidencia el amor y el mimo con el que Mili Lora y Carlos C. Laínez han preparado desde hace meses este nuevo proyecto teatral que desde ya es la sensación del verano chiclanero. Por eso no pueden ustedes perdérselo. ¿Cómo pueden adquirir sus boletos para asistir a la función del Gran Circo Purito Benitez, protagonista de El año del gran tornado? Fácil: llamen al 605583332 o al 615100691 y ahí les informarán de fechas, horarios y disponibilidad. Recuerden que el espacio es pequeño pero acogedor y se encuentra situado en La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14). Cuando estén tomando la cerveza fresquita post obra, podrán ustedes debatir con los artistas, que para entonces habrán salido vivos del triple salto mortal con el que han mantenido el corazón en un puño de los asistentes durante una hora y pico.
Si es que por algo lo llaman el mayor espectáculo del mundo, oiga.
Fotos: @zuhmalheur
No es lo mejor de Yllana
Y no lo es porque creo firmemente que Yllana va a seguir deparándonos grandes momentos en el futuro. Ahora que he captado vuestra atención, vamos a sumergirnos en lo nuevo que no es nuevo de esta compañía que cada vez que viene, nos hace un poquito más felices.
Lo mejor de Yllana es un refrito (fuera connotación peyorativa) de grandes momentos de estos chicos que llevan un cuarto de siglo (¡bravo!) realzando el teatro del gesto mezclado con un humor ciertamente corrosivo que se ha convertido en marca de la casa (¡qué cracks!). Un humor que lleva a deconstruir costumbres, usos y escenas de la vida cotidiana alcanzando altas cotas de absurdo. Lo curioso es que en ese absurdo puede que nos sintamos mejor como seres humanos, digo yo... Y en Chiclana, esos seres humanos entraron al trapo de la celebración montada por la compañía. Con el teatro lleno, el mero gag de presentación ya punzó las ganas de pasarlo bien de la gente (vale, el chiste es malo pero es que no trabajo con ellos)...
No es moco de pavo saber hilar varios sketches de entre los cientos pergeñados por Yllana en estos 25 años. Hay que saber tocar la fibra de la gente, descuadrarlos con la dosis perfecta de humor absurdo y frenesí interpretativo de los actores. Por cierto, los actores. Tengo que nombrarlos porque a uno, que es actor aficionado, se le caen las babas a borbotones (que asco) con ese dominio escénico, esa simpleza a la hora de interactuar con escenografía y atrezzo y en esa maestría en el uso del tempo dramatúrgico. Fidel Fernández (uno de los fundadores de Yllana), Luis Cao, Juan Fran Dorado y Jony Elías, componen un cuarteto demoledor sobre las tablas, capaces de dejarte sin aliento ya sea por la fruición con que acometen cada escena como por la sensación de viveza con la que van de un montaje a otro.
Es así, sales despeinado de las dos horas de espectáculo. Se te pasan volando, pero se agradece que haya momentos algo más calmados (y bellos, como el de los astronautas flotando en el espacio), con otros que son pura locura como la de esos otros exploradores estelares que toman la calle en busca de formas inteligentes de vida (a veces no lo consiguen, qué pena). Inteligente sí que es el respetable que se deja malear por los cuatro chicos del escenario para participar activamente en el espectáculo. ¿Qué sería de Yllana sin un público ávido de experiencias cercanas a la muerte... por risa? Pues ahí quedan las bonitas experiencias de gente temerosa a las humedades o de chicas muy espabiladas que se dejan poner las esposas. Que Yllana siga así, queremos dejarnos atrapar por sus espectáculos una y mil veces más.
Decía al principio que este show no es lo mejor de Yllana. Recoge partes de lo más selecto de su trabajo a lo largo de todos estos años, pero ya sea en solitario o en colaboración con otras compañías, sabe sacar de la coctelera nuevas ideas con la que seguir poniendo patas arriba ciertas convenciones sociales a ritmo de humor descerebrado pero inteligente. Yo quiero brindar por ese ideal. Quiero brindar por esos 25 años de Yllana y por que sigan haciéndonos felices aunque sea con un simple gesto. Algunos no saben lo difícil que es eso.
Fotos: @zuhmalheur
Lo mejor de Yllana es un refrito (fuera connotación peyorativa) de grandes momentos de estos chicos que llevan un cuarto de siglo (¡bravo!) realzando el teatro del gesto mezclado con un humor ciertamente corrosivo que se ha convertido en marca de la casa (¡qué cracks!). Un humor que lleva a deconstruir costumbres, usos y escenas de la vida cotidiana alcanzando altas cotas de absurdo. Lo curioso es que en ese absurdo puede que nos sintamos mejor como seres humanos, digo yo... Y en Chiclana, esos seres humanos entraron al trapo de la celebración montada por la compañía. Con el teatro lleno, el mero gag de presentación ya punzó las ganas de pasarlo bien de la gente (vale, el chiste es malo pero es que no trabajo con ellos)...
No es moco de pavo saber hilar varios sketches de entre los cientos pergeñados por Yllana en estos 25 años. Hay que saber tocar la fibra de la gente, descuadrarlos con la dosis perfecta de humor absurdo y frenesí interpretativo de los actores. Por cierto, los actores. Tengo que nombrarlos porque a uno, que es actor aficionado, se le caen las babas a borbotones (que asco) con ese dominio escénico, esa simpleza a la hora de interactuar con escenografía y atrezzo y en esa maestría en el uso del tempo dramatúrgico. Fidel Fernández (uno de los fundadores de Yllana), Luis Cao, Juan Fran Dorado y Jony Elías, componen un cuarteto demoledor sobre las tablas, capaces de dejarte sin aliento ya sea por la fruición con que acometen cada escena como por la sensación de viveza con la que van de un montaje a otro.
Es así, sales despeinado de las dos horas de espectáculo. Se te pasan volando, pero se agradece que haya momentos algo más calmados (y bellos, como el de los astronautas flotando en el espacio), con otros que son pura locura como la de esos otros exploradores estelares que toman la calle en busca de formas inteligentes de vida (a veces no lo consiguen, qué pena). Inteligente sí que es el respetable que se deja malear por los cuatro chicos del escenario para participar activamente en el espectáculo. ¿Qué sería de Yllana sin un público ávido de experiencias cercanas a la muerte... por risa? Pues ahí quedan las bonitas experiencias de gente temerosa a las humedades o de chicas muy espabiladas que se dejan poner las esposas. Que Yllana siga así, queremos dejarnos atrapar por sus espectáculos una y mil veces más.
Decía al principio que este show no es lo mejor de Yllana. Recoge partes de lo más selecto de su trabajo a lo largo de todos estos años, pero ya sea en solitario o en colaboración con otras compañías, sabe sacar de la coctelera nuevas ideas con la que seguir poniendo patas arriba ciertas convenciones sociales a ritmo de humor descerebrado pero inteligente. Yo quiero brindar por ese ideal. Quiero brindar por esos 25 años de Yllana y por que sigan haciéndonos felices aunque sea con un simple gesto. Algunos no saben lo difícil que es eso.
Fotos: @zuhmalheur
sábado, 1 de julio de 2017
La Compañía Furtiva de Teatro estrena su segundo montaje
Con Carta de mamá consiguieron algo al alcance de muy pocos: que una compañía primeriza consiguiera unánimes alabanzas de crítica y público y hacerlo además alejándose de los cauces habituales de difusión del teatro. Su primera obra fue estrenada hace un año en el pequeño y coqueto espacio de La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14), espacio cultural multidisciplinar que por unas horas se convertía en un teatro alternativo.
Ahora, la Compañía Furtiva de Teatro da continuidad a ese exitoso primer montaje con una nueva propuesta. Original de Carlos C. Laínez, El año del gran tornado es una fábula sobre el paso del tiempo, impregnada del característico humor de la compañía chiclanera, a medio camino entre el clown y el absurdo. En esta ocasión, tanto Mili Lora (la otra integrante del grupo) como el propio Laínez -ambos co directores del texto-, elevan la apuesta con una obra de mayor carga literaria, con más personajes y con algo más de duración que Carta de mamá (que terminaba por hacerse demasiado corta). Un proyecto con el que La Furtiva quiere llegar a un momento de maduración como compañía y poder acometer nuevos logros, como puede ser por ejemplo, alargar la campaña teatral en La Bodega de Artistas, más allá de la temporada estival.
La Furtiva estrenará El año del gran tornado (obra para todo tipo de público) el próximo sábado 1 de julio a las 21.30 horas en La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14, junto a la capilla de La Soledad) y mantendrá la dinámica habitual en sus funciones: la entrada tiene el precio de 5 euros e incluye una consumición al final del espectáculo y así, sábado tras sábado. Teniendo en cuenta, el limitado aforo de la sala, conviene reservar con antelación en los teléfonos 605583332 y 615100691.
ACTO: Estreno de la obra El año del gran tornado.
DÍA Y HORA: Sábado 1 de julio de 2017; 21.30 horas.
LUGAR: La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14; Chiclana de la Frontera).
PRECIO: 5 euros (incluye consumición).
Ahora, la Compañía Furtiva de Teatro da continuidad a ese exitoso primer montaje con una nueva propuesta. Original de Carlos C. Laínez, El año del gran tornado es una fábula sobre el paso del tiempo, impregnada del característico humor de la compañía chiclanera, a medio camino entre el clown y el absurdo. En esta ocasión, tanto Mili Lora (la otra integrante del grupo) como el propio Laínez -ambos co directores del texto-, elevan la apuesta con una obra de mayor carga literaria, con más personajes y con algo más de duración que Carta de mamá (que terminaba por hacerse demasiado corta). Un proyecto con el que La Furtiva quiere llegar a un momento de maduración como compañía y poder acometer nuevos logros, como puede ser por ejemplo, alargar la campaña teatral en La Bodega de Artistas, más allá de la temporada estival.
La Furtiva estrenará El año del gran tornado (obra para todo tipo de público) el próximo sábado 1 de julio a las 21.30 horas en La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14, junto a la capilla de La Soledad) y mantendrá la dinámica habitual en sus funciones: la entrada tiene el precio de 5 euros e incluye una consumición al final del espectáculo y así, sábado tras sábado. Teniendo en cuenta, el limitado aforo de la sala, conviene reservar con antelación en los teléfonos 605583332 y 615100691.
ACTO: Estreno de la obra El año del gran tornado.
DÍA Y HORA: Sábado 1 de julio de 2017; 21.30 horas.
LUGAR: La Bodega de Artistas (calle La Vid, 14; Chiclana de la Frontera).
PRECIO: 5 euros (incluye consumición).
domingo, 18 de junio de 2017
¡Mamá, yo quiero ser católico... de verdad!
Porque ser católico tiene que ser la leche: poseedores de la verdad absoluta, vigilantes de lo inmoral, custodios del buen gusto, absolutistas del miedo, plañideras institucionales y por encima de todo, los mejores críticos culturales del mundo. Esto último va porque los católicos sufren de confusión a menudo y siempre tratan de equivocarse a su favor. Pinchen en el vídeo de aquí abajo. Tranquilos, es una obra de teatro: crítica (como tiene que ser el teatro), humorística (como tiene que ser la comedia bufa), irónica (como son los buenos autores, y el de esta pieza lo es). El caso es que cuando se descubren las vergüenzas del católico (y esta obra, involutariamente, lo ha hecho), se da uno de cuenta de lo paupérrima de su educación en valores. Pues eso. Vamos a disfrutar del teatro, quizás aprendan una o dos cosas, que siempre es bueno.
Por cierto, la obra se llama Al cielo con ella, premiada hace ya varios años en el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero que organiza Taetro. Uno de los mínimos más exitosos y representados. Obra de Javier García Teba y dirección de Gari León, que son los culpables de hacer descubrir las vergüenzas de algunos católicos de mente hueca.
Por cierto, la obra se llama Al cielo con ella, premiada hace ya varios años en el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero que organiza Taetro. Uno de los mínimos más exitosos y representados. Obra de Javier García Teba y dirección de Gari León, que son los culpables de hacer descubrir las vergüenzas de algunos católicos de mente hueca.
lunes, 12 de junio de 2017
jueves, 20 de abril de 2017
Cuatro décadas con Annie Hall
"Recordé aquel viejo chiste, aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: 'Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina'. Y el doctor responde: '¿Pues por qué no lo mete en un manicomio?' Y el tipo le dice: 'Lo haría, pero necesito los huevos'. Pues, eso más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, saben, son totalmente irracionales y locas y absurdas, pero supongo que continuamos manteniéndolas porque la mayoría necesitamos los huevos."
martes, 27 de diciembre de 2016
BoCabulario XXI
Caraipirinha: Cóctel que consiste principalmente en que cuando lo pides y te lo tomas, luego te fusilan con el precio.
domingo, 25 de diciembre de 2016
Canción navideña... o yo que sé
Mi vida es tan exitosa
Tengo todo lo que un hombre pudiera necesitar
Tengo un corte de cabello de mil dólares
E incluso tengo un talk show en la televisión
Y sé que debería ser feliz, pero en vez de eso
Hay una pregunta que no puedo sacar de mi cabeza
¿Cuál es el significado de Stonehenge?
Me está matando que nadie sepa
Por qué fue construida hace 5000 años
¿Cómo construyeron Stonehenge?
¿Cómo pudieron levantar las rocas tan alto,
completamente sin la tecnología
que tenemos hoy?
Cuando hago mis jalapeños
Calamares y prosciutto
Soy el rey
Mi esposa me aplaude en la cocina
Cuando le digo que todo lo que compro es de la tienda local
Y cuando los niños se han ido a dormir, estamos solos
Ella me sonríe
Y entonces juega con mis bolas
Pero en todo lo que pienso es Stonehenge
Pienso en ello cuando sueño
El más grande henge que he visto
¿Cuál es el propósito de Stonehenge?
¿Un gigante pastel de cumpleaños de granito?
¿Una prisión demasiado fácil de escapar?
(¡Stonehenge! ¡Stonehenge! ¡Un montón de rocas en hilera!)
Cada roca pesaba 25 toneladas, mi amigo
Pero asombrosamente las bajaron a todas por la arena
Y las movieron (¡Stonehenge!)
Y las arrastraron (¡Stonehenge!)
Y las rodaron 46 millas desde Gales
¿De qué va Stonehenge?
(Oh, de qué va, de qué va, de qué va)
Deberían haber dejado un pequeño indicio
Cuando hicieron este jodido laberinto de piedra
¿Quién mierda construye un Stonehenge?
Dos hombres de la Edad de Piedra preguntándose qué hacer
Que dijeron “tío, construyamos un henge o dos”
Daría todo por saber
(Sobre el Stonehenge)
Sí, daría todo lo que pueda dar
(¿Les darías tu auto?)
¿Bromeas? Claro que les habría dado el auto
(¿Qué auto conduces?)
Conduzco un Civic, conduzco un Civic, ¡conduzco un Civic!
(¡Un auto en el que puedes confiar!)
No importa el auto, hablemos del henge
(¿Qué henge es ese, otra vez?)
Es Stonehenge, es Stonehenge
¡Dios, es el más grande henge de todos!
¿Cuál es el significado de Stonehenge?
Stonehenge (2011). Ylvis.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Momentacos VI
"Le dije a usted, cuando me pidió permiso para ejercer de escritor en el pueblo, que era mejor que hiciese lo que hacen los otros sudamericanos, que unos días van en bici y otros huelen bien. Y ahora me dicen que ha escrito usted Luz de agosto, la novela de Faulkner, ¡de William Faulkner! ¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?".
El cabo Gutiérrez.
Amanece que no es poco (1989). Director: José Luis Cuerda. Interpretada entre por otros muchos grandes actores y actrices, por Saza.
El cabo Gutiérrez.
Amanece que no es poco (1989). Director: José Luis Cuerda. Interpretada entre por otros muchos grandes actores y actrices, por Saza.
viernes, 11 de noviembre de 2016
Cosas por las que merece la pena vivir X
Penny:-Y, ¿cómo sabes todo eso?
Sheldon:-Penny... Soy un físico, tengo conocimientos básicos del universo entero y todo lo que contiene.
Penny:-¿Quiénes son Radiohead?
Sheldon:-...tengo conocimiento básico de las cosas importantes en el universo. Adiós.
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