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viernes, 12 de agosto de 2016

El clan de los silenciosos

No se puede criticar. No se puede alzar la voz. El que critica, molesta.

No se puede decir que hay millones de españoles que prefieren el robo a la democracia.

No se puede hablar de memoria histórica porque entonces eres un revanchista y un mal español.

No se puede hablar de fútbol porque entonces te acusan de forofismo.

No puedes criticar la religión porque entonces vas contra la libertad de expresión.

No puedes corregir fallos de otros porque entonces te juegas tu futuro.

Ante esta perspectiva, optemos por disfrazarnos de borregos, para que los "listos" no nos descubran y agazapados podamos atacarles como lobos...

Borregos no... ¡Unicornios! Que es más chupi y mariquita.

Me voy a disfrazar de esto...


Para convertirme en....
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Esto...






miércoles, 21 de octubre de 2015

Hoy es el futuro

Hoy es 21 de octubre de 2015. El día del futuro en... Regreso al futuro.


(Foto: robertphoenix.com)

- Hey, Doc. No tenemos suficiente carretera para ir a 140. 
- ¿Carretera? A donde vamos, no necesitaremos carreteras.


Y esto amigos, es mítico...





miércoles, 18 de febrero de 2015

¿Sueñan los directores con películas eléctricas?

Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Frase mítica de Blade Runner. Pero antes de entrar en harina, vayamos al principio. Al Creador. Hablar de Philip K. Dick es hacerlo de uno de los grandes nombres de la literatura de ciencia ficción. Es hablar también de un filón para el cine en los últimos treinta años, puesto que se han adaptado para la pantalla varios de sus relatos, algunos con más fortuna que otros. Spielberg hizo una adecuada recreación de uno de sus relatos (Minority report) y Ridley Scott puso de moda a un autor que moriría poco antes de ver acabada Blade Runner, adaptación de su relato corto ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968). Otros venerables nombres como el de Paul Verhoeven también se han atrevido a utilizar al señor Dick como fuente de inspiración cinematográfica (Desafío total).



La obra de Dick se ha calificado de visionaria, fría, desprovista de sentimiento pero terriblemente cercana a una verdad que puede cristalizar en los próximos años. Probablemente tampoco se equivoquen aquellos que encuentran analogías en los mundos futuros que este escritor narraba en sus obras con aquel que le tocó vivir (y con el que nos toca en suerte también a nosotros). De todas formas ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? encontró una magnífica versión cinematográfica, aunque la película de Scott incidía algo más que el libro en aspectos llamémosle sentimentales. La película se aleja en algunos asuntos del relato de Dick aunque sigue siendo una alucinante pesadilla fantacientífica cuya principal premisa argumental es la tenue línea que separa lo artificial de lo natural, expuesta en la historia de un agente, Rick Deckard, que se dedica a cazar replicantes, androides con semejanza humana y lo que es más importante, con la capacidad de sentir, algo que les hace especialmente peligrosos para el statu quo imperante (una ciudad anclada en la mitad de nuestro siglo con cierto aroma a megalópolis nipona).

Eso en el terreno literario. Pasemos al celuloide. Ridley Scott (con la ayuda literaria de Philip K. Dick y la de Hampton Fancher y David Webb Peoples en el guión), no solo monta una magnífica intriga policiaca, sino que también se esmera en detallarnos un futuro tenebroso (¿por qué el futuro casi siempre es oscuro?¿miedo a lo desconocido?), esa megalópolis que ya de por si es un personaje en el que interactuan los demás. Analogía: lo mismo ocurría con la selva que describía Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas.

Fantasía distópica en un principio, Blade Runner va más allá. Interesante mezcla de géneros incomprendida en su tiempo (y aún hoy por mentes incapaces de ir más allá de tontadas sentimentaloides perpetradas por las majors de Hollywood que pueblan nuestros cines), Scott combina cine negro, acción, drama clásico (en el sentido grecolatino de la palabra), además de ser una obra multireferencial en varios aspectos (citas inspiradas en grandes de la literatura, partidas de ajedrez famosas, etcétera). La película (así como la obra literaria de Dick), es también una avanzadilla de mundos futuros que bien podríamos vivir/sufrir. De esa labor premonitoria participaron a posteriori películas como Inteligencia Artificial (basado en un relato de otro de los grandes de la literatura fantacientífica, Brian Aldiss), Minority report, Robocop, Brazil o la saga de Matrix. Muestras de anime como Akira, Ghost in the shell, Appleseed o Cowboy Bebop son totalmente deudoras del lenguaje cinematográfico de esta película.

Por otro lado, en la génesis de Blade Runner no solo confluyeron una buena materia prima (relato), con un guión atinado (obra más de Peoples que de Fancher) y un director en estado de gracia (que venía de despachar así como quien no quiere la cosa Los duelistas y Alien, el octavo pasajero). Y por otro lado, este film no sería el mismo sin la influencia de la obra de Moebius o Edward Hopper, que establecieron en gran medida el estilo visual de la cinta, más un sensacional trabajo de decorados de Syd Mead, unos efectos especiales avant garde a cargo de Richard Yuricich y Douglas Trumbull y la evocadora música de Vangelis. Cóctel perfecto que no gustó apenas al otro lado del charco en el 82 cuando la película se estrenó, pero que fue capital para que el mercado videográfico se desarrollara, porque fue ahí donde el film de Ridley Scott tuvo una segunda vida y donde se convirtió en objeto de culto.

Como prácticamente toda la obra de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es un fulgurante y directo relato que absorbe al lector desde la primera página con un comienzo impactante y demoledor y que te lleva por senderos que todo aquel devoto de la película de Scott debiera conocer. Película y libro se complementan. Son las dos caras de una misma moneda. Si tenemos al alcance de nuestra mano esta joyita literaria de la ciencia ficción, podemos ver, comparar y regocijarnos con el genio de un autor, de un genio esquizofrénico (sazonado con adicción a numerosas drogas) que se ha convertido a título póstumo en uno de los reyes de la narrativa de ciencia ficción y con cuya prosa nos llevó a través de las puertas de Tannhaüser para observar naves ardiendo más allá de Orión.

Naves más allá de Orión
Si hablamos de Blade Runner, tenemos que hablar de una producción llena de obstáculos. Fue tal infierno que su muy perfeccionista director aún sigue afinando una versión definitiva, pero lo cierto es que esta cinta ha llegado a la actualidad convertida en un clásico cuya sombría visión del futuro sigue generando dividendos. Y es que, en lo que es otro dato curioso en una película repleta de ellos, Blade Runner fue tras su estreno el 25 de junio de 1982 un fracaso en Estados Unidos, pues sólo recaudó en las salas catorce millones de dólares -la mitad de su presupuesto-, pero su apabullante éxito en el recién nacido mercado del vídeo doméstico la erigió en uno de los productos más lucrativos de la Warner. Es la segunda película más demandada del catálogo de la productora, tras Casablanca.

Una explicación al éxito en vídeo y DVD es que la cantidad y calidad de las imágenes que ofrece la película es tanta que muy pocos suelen conformarse con ver sólo una vez esta mezcla de cine negro y ciencia ficción protagonizada por Harrison Ford en uno de sus mejores papeles. Rodada en decorados humedecidos por la lluvia y la neblina que caracterizan esta película en la que apenas se ve el sol, Blade Runner unió bajo una hipnótica banda sonora de Vangelis el alma caótica de Nueva York, Londres, Bangkok y Hong Kong en un diseño visual mil y una veces imitado desde entonces y bautizado como ciberpunk, mezcla de tecnología y marginalidad existencialista. Tan deudora de la imaginación del dibujante Moebius como Metrópolis (1927), de Fritz Lang, la película se sitúa en 2019, mucho después del 1992 propuesto por Philip K. Dick en su relato corto en el que se basa, muy libremente, el guión.

Los principales problemas para Scott a la hora de sacar adelante el proyecto fueron los financieros. No sólo le despidieron una vez acabado el rodaje por sobrepasar el presupuesto (poco después se vieron obligados a readmitirle), sino que los directivos, en ningún momento se mostraron convencidos de que la película resultara comprensible. Un miedo que también afectó al propio Scott cuando tras los pases previos, el público y los críticos (que posiblemente, por la presencia de Harrison Ford, esperaba nuevas aventuras tipo La guerra de las galaxias) se quejaron por considerar la película enrevesada y pesimista.Todo ello llevó a productores y director a tomar una polémica decisión: eliminar un plano onírico que Scott creía fundamental, incluir una locución explicativa a cargo de Ford durante toda la película y alterar radicalmente el desenlace para hacer un final feliz, incluyendo idílicos planos de montañas tomados de descartes de la película El resplandor de Stanley Kubrick. A comienzos de los 90 el hallazgo de una copia de trabajo con el montaje original y su casual proyección en un pase público generó una oleada de entusiasmo popular. Entusiasmo que hizo que Warner olfateara un nuevo negocio: el reestreno de esta versión con el montaje del director y su lanzamiento en vídeo en 1992, en coincidencia con el décimo aniversario del estreno. Una fórmula que generó pingües beneficios y que en 2007 se trató de repetir con motivo del vigésimo quinto aniversario, ante el cual Warner Home Video se sacó de la manga una caja con varias de las versiones de la película. Y por si fueran pocas, Scott volvió a rodar planos para afinar de nuevo el montaje...

"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".

Ah, por cierto, en unos meses se estrena la segunda parte de la peli. Que un replicante nos machaque las neuronas, por favor.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Sancti Petri (I)

Llevo yendo a Sancti Petri toda mi vida. Siempre me he recordado allí. Siento que tengo alma de santipetreño aunque mi memoria solo alcance a recordar escombros y matorrales cercados por casi todas partes por lenguas de agua. El castillo imperante sobre el horizonte, la Punta del Boquerón y los barquitos del Náutico. El Levante y el Poniente y el sol... aunque a mi siempre me gustaron más los días nublados en la península.



Ahora está el equipo de Gobierno municipal de Chiclana (formado por el Partido Popular y el PVRE) ensoñando un futuro para Sancti Petri. Es lo que queremos todos, que haya futuro más allá del majestuoso Hércules que nos da la bienvenida al antiguo poblado almadrabero. Pero hay futuros distintos. Mientras el Gobierno municipal aspira a ver levantado el proyecto denominado Bosque Pesquero, la gran mayoría de chiclaneros no lo ve claro y opta por algo muy simple: mantener la esencia.

Me he decidido a escribir este artículo en este momento. Lo llevaba rumiando desde que volví a Chiclana hace dos años. El vivir fuera te da una perspectiva distinta de los avatares de tu pueblo y a mi me sirvió para alejarme, descansar de Chiclana pero, curiosamente, interesarme más vivamente por los temas de actualidad. Y Sancti Petri siempre ha estado ahí. También (y he de decirlo, y que me perdone la indiscreción) me ha llevado a escribir este artículo una interesante charla que mantuve a través de Facebook con Andrés Núñez, el número 2 del Gobierno local, representante político del PP al que tengo en alta estima, pero con el que no comparto ni ideología ni concepto sobre Sancti Petri. Pero para eso estamos, para dialogar. Agradecido pues a Andrés por su deferencia.

Cuando trabajaba en el Chiclana Información (que en paz descanse, qué gran periodismo se hacía en esa redacción), el tema de Sancti Petri fue casi siempre mio: que si los sucesivos dragados, que si planes de uso, que si ampliaciones de los pantalanes, que si problemas de pesca... Volví a Sancti Petri para trabajar y pude sentirme muy cercano a aquel trozo de tierra. Siempre he sido muy imaginativo y el haber estudiado Historia me proporcionó la posibilidad de transportarme a otras épocas. Y siempre me veía en el muelle santipetreño viendo a las embarcaciones llegar trayendo en las bodegas centenares de atunes. Era algo que me sobrecogía.

En esos años de periodismo, me empapé de la historia del poblado, sobre todo de su triste e inexplicable final. Dicen que comprendiendo el pasado, entiendes mejor el futuro. Así que empecé a hablar con gente que vive (literal y figuradamente) entre los caños del Almendral y el Chanarro. También empecé a leer todo lo habido y por haber que sobre la península se ha escrito y de ese proceso saqué interesantes conclusiones. Por ejemplo, de lo maravillado que me quedé al comprobar cómo se produjo el milagro de los panes y los peces -como diría nuestro amigo Chapa en su magnífico libro sobre Sancti Petri-, levantando una fecunda industria en torno a la almadraba que daba trabajo a los que vivían allí de forma permanente y a varios miles que venían de temporeros, a una clausura que me causó desazón al comprobar cómo el gobierno de la época (1973) fue el que provocó intencionadamente el cierre de la factoría del Consorcio Nacional Almadrabero en la península. La razón oficial: no había atunes, no pasaban. Sin embargo, este extremo era difícil de creer puesto que en su peregrinar desde las aguas del Atlántico Norte hasta llegar al Mediterráneo donde desova, el atún, donde vislumbra por primera vez tierra, es precisamente en Chiclana. Ejemplares había de sobra para seguir con la actividad, pero un oscuro interés especulativo ejerció de mecha para acabar con el proyecto almadrabero en  Chiclana. La población fue obligada a desalojar sus viviendas y Sancti Petri se cerró para después en una maniobra oscurantista, amparada por el tardofranquismo y a espaldas de la ciudadanía, malvender a una empresa de nombre... Sancti Petri, SA, todo el poblado. A partir de ahí, afectación de parte del terreno a cuenta de Defensa, litigios entre empresa fantasma, el Ministerio y el pueblo de Chiclana y 40 años de abandono por parte de las administraciones que han legado a la ciudadanía un poblado en ruinas.

Porque Sancti Petri, tal y como lo conocieron muchos chiclaneros, se pudo salvar, pero simple y llanamente, no se quiso. Hoy quedan atisbos de la grandeza del poblado y algunos locos como yo pensamos que puede ser el cimiento sobre el que se pueda levantar el futuro. Pero eso lo contaremos en la segunda parte...





martes, 10 de mayo de 2011

DEL PAPEL A LOS HECHOS


L
os ciudadanos exigen hechos. Obras son amores que decía aquel, y eso es lo que al final queda de una gestión política. Una promoción de viviendas, un arreglo de calles, un nuevo parque, suelo para un colegio o un centro de salud, juegos infantiles, una piscina... Esas son las cuentas que tiene que justificar un político cuando se presenta a concejal o a alcalde. Sus vecinos le exigen hechos materiales, por encima de promesas o de ideas, a veces un tanto difusas cuando no incongruentes, y que muchas veces se pierden como lágrimas en la lluvia.

Ahora que estamos en pleno mercadeo electoral con nuestros políticos vendiendo esos panfletos a los que llaman programas electorales (esos documentos que alguien dijo que están para no cumplirlos), están sobre el papel muchas propuestas, algunas procedentes de los vecinos que a través de reuniones se lo han trasladado a nuestros representantes, y otras, directamente sacadas de la imaginación de algún asesor. Probablemente en un tanto por ciento no muy elevado, esas propuestas llegarán a ver la luz. Es lo malo de este sistema. Decía hace unas semanas que nos hemos mal acostumbrado a ciertos aspectos de la democracia. En este caso, hemos normalizado el romper el contrato social que supone una promesa de un político con sus electores.

Pero me quiero centrar en ciertos proyectos que los ciudadanos de Albacete han conocido en los últimos años y que parece que se han estancado porque no hemos visto, palpado, tocado o sentido, algo físico que nos diga que ya están al servicio de los ciudadanos. Algunos tildarán de prosaicos ciertos proyectos como el desarrollo del futuro Plan de Ordenación Municipal, pero es lo que toca. Dicen que en el horizonte de 2020 se verán resultados tangibles, pero el ritmo al que vivimos parece imponer una solución más a corto plazo. Sin embargo, el futuro de una ciudad requiere pequeños sacrificios, como el esperar unos añitos para ver qué derroteros toma Albacete en su crecimiento urbanístico.

A veces que la alcaldesa y candidata socialista a repetir en la poltrona municipal, insista en su apuesta por una ciudad sostenible parece una cuestión menor, pero no lo es. Lo será para quien quiera centrar el debate en uno o dos asuntos puntuales, que siendo importantes, no son los únicos que hay que analizar para trazar el futuro de Albacete.

En definitiva, visión global y de futuro es lo que hay que valorar. El ejercicio de la política municipal es sinónimo de cotidaneidad, pero en esta aldea global, parece buen negocio apostar por proyectos comunes y aglutinadores en vez de prometer el oro y el moro una vez cada cuatro años.

Foto: fernandotellado.com



domingo, 20 de marzo de 2011

AYUDADOS, NO SUBSIDIADOS


E
s una apuesta de futuro, aunque en primera instancia se intente paliar los efectos de la crisis sobre un colectivo tan vulnerable como los jóvenes desocupados. En el ánimo de todos está aprovechar los remanentes que puede dejar la generación mejor preparada del país (y de la comunidad). Por eso hablamos de apuesta de futuro. Lo que hagamos ahora, tendrá su recompensa en el mañana.

Muchas críticas se han vertido sobre ciertos planes o medidas anticrisis que tienen la creación de empleo como eje fundamental de su funcionamiento. Se habla de generar una sociedad subsidiada, cuando en todo caso lo que se pretende hacer es incentivar colectivos que presentan dificultades a la hora de encontrar la “aguja” del empleo en el “pajar” de la crisis.

Fuera demagogias por tanto, y más arrimar el hombro, en unas políticas que se han demostrado efectivas, sino para acabar con la crisis (nos tememos que eso va a responder más a una dinámica estructural y global, que a acciones concretas realizadas en España), sí para apostar por ayudar a los empresarios a seguir creando riqueza y empleo, gracias a planes que inciden en la formación de jóvenes y en su inclusión paulatina en el mercado laboral.

Lo que queda por hacer, puestos los cimientos del edificio, es consolidarlo. Es el turno de los empresarios que son ayudados a crear empleo, para que sigan manteniendo esos puestos en unas condiciones dignas; o lo que es lo mismo, trabajando en el presente para consolidar el futuro.

De momento, los planes de la Junta de Comunidades (Plan de Acción Jóven, Planes Experimentales, talleres de empleo, Primer Contrato...), están funcionando. Nadie puede negar que haya herramientas para que la dinámica laboral de la región se vea fortalecida.

Foto: Laura Arroyo.



viernes, 21 de enero de 2011

A VEINTE AÑOS VISTA


U
na ciudad tiene que reinventarse cada cierto tiempo y una de las herramientas que ayudan a conseguirlo son los planeamientos urbanísticos. Algunos de estos documentos son de medio-largo recorrido, digamos que apuntan a un desarrollo a cinco o diez años vista. Otros, en cambio, vinculan ese futuro de la ciudad a estrategias más detalladas que apuntan a un horizonte cercano a las dos décadas de seguimiento.

Algo parecido a este último presupuesto es lo que persigue Albacete con su nuevo Plan de Ordenación Municipal, que en este 2011 tiene que ser una de las noticias destacadas del año. Sin embargo, asistiremos a los primeros balbuceos de un documento que tienen que trazar las líneas futuras de desarrollo de la capital. La alcaldesa lo ha dicho: se está hablando del escenario en el que se “jugará el partido” durante las dos próximas décadas.

El documento urbanístico que se ha puesto sobre la mesa, y que ahora tendrá que pasar por los preceptivos trámites legales tales como exposición pública, alegaciones, revisión por parte de la Junta, etcétera, cuenta con el aval de contar con un alto grado de participación social y compromiso político. Además, el equipo redactor ha propuesto varios escenarios de desarrollo. De la lógica política saldrá el resultado final hacia el que nos tendremos que encaminar en los próximos años.

También conviene aclarar ciertos conceptos. Un plan de estas características no denota simplemente crecimiento urbanístico. Está claro que es un componente importante desde el punto de vista de cohesión social y desde lo tocante a la economía (por aquello de aprovechar los excedentes de aprovechamiento), pero un documento como éste llega a tocar más sensibilidades. Además, la transversalidad teñirá casi todos los contenidos del documento, ya que esa es la pretensión del equipo de Gobierno, que busca remozar el anterior documento que se ha quedado obsoleto en ciertos aspectos.

Quizás podemos ponerle un pero al avance que hemos conocido del documento. La ciudad saltará las vías del tren, pero no sé si a nadie se le ha ocurrido que ese salto provocará que la ciudad se divida en dos. En otras ciudades, el soterramiento del ferrocarril ha traído mayor cohesión. Probablemente hayamos perdido una oportunidad histórica para ver el AVE enterrado (físicamente y no figuradamente como algunos han pretendido). Las ventajas eran claras. Lo que no queda claro es por qué en algunos de los supuestos no se había incluido esa realidad.

De todas formas, queda tiempo para la reflexión, el análisis y el consenso. Albacete se merece un modelo de ciudad habitable y sostenible. Esperemos que con el devenir de los años, lo plasmado negro sobre blanco salte más allá de los márgenes del papel.

Foto: El Pueblo.



lunes, 3 de agosto de 2009

MILAGROS PENDIENTES


P
uede que salir en la tele, ser visto por millones de españoles y sonar en todas partes, no sea una buena idea. Eso al menos es lo que piensan algunos vecinos del barrio de La Milagrosa después de verse “retratados” por el programa de Cuatro, Callejeros. Ciertamente, la imagen no salió bien parada. A las Tres Mil de Sevilla, El Príncipe de Ceuta o Las Barranquillas de Madrid (aunque no es un barrio en sí mismo), se une ahora Las Seiscientas por mor del programa de periodismo verité. Pero lo que se ha visto en la televisión no ha gustado a los residentes en esta zona, una de las más deprimidas de Albacete, eso sí es cierto, pero al que el futuro le puede reservar alguna sorpresa agradable.

Las Seiscientas y el resto de la ciudad se han dado la espalda de forma secular. La marginación y la delincuencia son moneda de uso común en la zona, algo incuestionable a pesar de que haya quien presuma de seguridad en esta parte de Albacete, pero también es cierto que la dejadez ha sido “labor” compartida de vecinos y la administración. Quizá la solución esté en ese plan Urbanitas que parece la panacea pero del que sabemos cosas a cuentagotas.

Este barrio cuenta con un aval de futuro que no lo tienen otros comúnmente denominados marginales. Está en la ciudad. A pesar de ese muro invisible que parece separarlo de las zonas “nobles” de Albacete, el barrio está a dos pasos del centro y la prolongación del Parque Lineal podría ser la punta de lanza de una integración urbanística que podría ayudar a Las Seiscientas a abandonar la aureola de zona no recomendable. Sencillamente sería algo que no sólo agradecerían sus habitantes si no también todos los que vivimos en esta ciudad.

Quizás no se ha hecho justicia con este barrio. Quizás la mítica de la inseguridad que rodea a Las Seiscientas haya sido más grande de lo que realmente es. Toca reflexionar en un ejercicio común para que tergiversaciones catódicas no pongan a Albacete como modelo de “ciudad chunga”.



miércoles, 11 de marzo de 2009

EL GRAN MANÁ


Y
a es oficial. Castilla-La Mancha se ha dado cuenta de las inmensas posibilidades que se le abren haciendo del turismo una de sus principales industrias. Era ciertamente incomprensible que con la riqueza natural, paisajística, cultural, patrimonial, gastronómica y de ocio con la que cuenta la región, aún no fuera el turismo uno de las principales fuentes de ingresos. Finalmente, el Gobierno de José María Barreda a través de herramientas como el Instituto de Promoción Turística, se ha dado cuenta de la importancia de este sector, que a pesar de la crisis económica mundial, vive buenos momentos (dentro de la mala coyuntura general), en la comunidad.
Prueba de ese buen momento es que en la provincia de Albacete, el índice de pernoctaciones ha aumentado sensiblemente, tal y como publicó EL PUEBLO hace un par de semanas, siendo la segunda provincia del país en este capítulo, tan sólo superada por la Zaragoza de la Expo.

La región cuenta con los mimbres necesarios para hacer del turismo el maná del futuro. En turismo rural y enológico, podemos decir que el potencial es ingente. Sin embargo, fallan ciertas infraestructuras, tanto técnicas como físicas, que en este momento están siendo analizadas para poner soluciones de futuro.

Internet es otro gran aliado de la comunidad. El portal www.turismocastillalamancha.com, recibe numerosas visitas y es una herramienta valiosísima por cuanto procura ciertos recursos al visitante que son útiles para preparar una estancia en la región. La última edición de Fitur significó la puesta de largo de esa Castilla-La Mancha que se ha hecho grande en materia turística. Sabemos con qué recursos contamos y conocemos lo que queremos. Es momento por tanto de aplicar las enseñanzas que hemos acumulado durante los últimos años y aprovecharnos de un filón que a buen seguro, puede ser una ayuda válida para superar mejor el mal trago de la crisis. Los castellano-manchegos apuestan por ello.



domingo, 1 de febrero de 2009

DE RE MILITARI


D
esprovistos ya del barniz fascistoide del régimen franquista, el Ejército español se ha convertido en avanzadilla de lo que debe ser un cuerpo militarizado de élite y que está a la última. Las campañas que actualmente podemos ver en televisión, alabando las virtudes de un estamento que no se dedica a guerrear y sí a pacificar, que no cuenta con avezados aprendices de sátrapas y sí con voluntades de hierro puestas a disposición de hacer el bien, que casi rechaza su papel militarista por prestarse a una labor humanitaria, son idóneas para identificar al actual Ejército de España.

Buena parte de estos éxitos habrá que debérselos a Narcis Serra, ministro de la cosa militar en tiempos de Felipe González y que supo democratizar un cuerpo acostumbrado a golpes de Estado y asonadas para subvertir el orden establecido. Casi treinta años después de esa proeza, el Ejército español mira al futuro con intereses renovados, después de labrarse justificada fama en campos de batalla ajenos donde cosecha, no victorias militares, pero sí morales. Ahí están las intervenciones españolas en los Balcanes, en Guatemala, en Oriente Próximo, en Afganistán, etcétera. El único pero que está en el haber de este estamento fue Irak. Punto negro no por deseo de los militares, sino por capricho de un señor seguidista de las políticas del ya ex inquilino de la Casa Blanca.

Solventado ese error, los militares son hoy día considerados como una de las instituciones más respetadas del país. Su papel humanitario en confines lejanos ha hecho mucho por esa imagen ganada a pulso. La integración de la población inmigrante es otro punto a favor de la actual consideración del Ejército. Falta por mejorar un tanto las condiciones económicas de la escala militar para poder decir que contamos con un cuerpo adaptado a los tiempos. Lástima que estos avances ya no puedan ser disfrutados por los tres pilotos fallecidos en Albacete hace unos días. Los éxitos futuros también serán suyos.



lunes, 26 de enero de 2009

EL FUTURO


E
l primer toque de atención llegó en 1973. Los países productores de petróleo cerraron el grifo a las naciones que necesitaban del oro negro para su día a día. Desde entonces, la dependencia ha ido creciendo, mientras el petróleo se ha convertido en regulador de los mercados económicos, que se han quedado a merced de las fluctuaciones del barril de este escaso elemento.

El cambio climático que ya se nos ha instalado en nuestras vidas (mal que le pese a algunos negacionistas), hace más urgente un cambio de mentalidades y lo que es más importante, un cambio en nuestras acciones. El petróleo escasea, se acaba, no va a ser la solución del futuro, pero la energía vamos a seguir necesitándola. En España la situación es diáfana. Importamos más del 80 por ciento de la energía que consumimos y eso cuesta dinero, por eso son loables los intentos por acudir a otras fuentes de energía renovables y limpias en contraposición del petróleo que nos hace esclavos de sus designios (o de los designios de los que poseen barriles).

El actual Gobierno socialista parece tenerlo claro. El futuro está en generar energía a través de recursos alternativos no contaminantes. El problema está en que es más caro y como ocurre en el caso de la energía solar, no se puede almacenar. Desarrollar iniciativas como la pila de combustible propulsada por hidrógeno, alternativa propuesta por la empresa albaceteña Ajusa, puede ser un buen método para el futuro. Una propuesta que parece utópica pero que si no nos la tomamos en serio, acabaremos por rendirnos al imperio de la ley petrolero, que a fin de cuentas, va a resultar al país mucho más gravoso (piensen en la cantidad de divisas que van a parar a los países de la OPEP), que el invertir en tecnología de energías consideradas limpias.

Toca valentía en las decisiones para acometer el cambio. Obama se apuntó a la transformación y esperemos que bajo su mandato, las circunstancias cambien. Nos jugamos nuestro futuro más inmediato.