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jueves, 5 de marzo de 2015

Elecciones

Juan Manuel Moreno el Desconocido, candidato del Partido Popular a la Junta de Andalucía se tiró el moco el otro día. Pone sobre la mesa la creación de 100.000 empleos en la construcción, eso sí, para hacer vivienda social.

A ver, amigo. ¿En la construcción? ¿En serio? Déjame que te explique, pequeñuelo, que centrar la actividad económica y la creación de empleo en un sector tan voluble como la construcción provoca una cosa llamada "burbuja inmobiliaria". No sé si te suena. Además, ¿para qué quieres construir viviendas sociales si ya están construidas y se están vendiendo a fondos buitre de Estados Unidos? ¿En serio no lo ves? Vale, sigue con lo tuyo.

Susana Díaz, archilideresa del socialismo andaluz y candidata también a la Presidencia de la Junta, va de un lado a otro de Andalucía con un ojo en San Telmo y el otro en Ferraz, no vaya a ser que se le desmande aquello más de lo debido. Y como va y viene, dice muchas cosas pero de propuestas económicas y de empleo poco. Que si vamos a crear tal, que si vamos a hacer cual y mientras tanto las reformas que cambien de una p... vez las anquilosadas estructuras económicas de Andalucía, siguen sin aparecer. Que sí, que se fomente el empleo también en la construcción, que si un plan minero (habrá que reestructurar también la minería, digo yo) subvencionado con dinero público...

Y mientras tanto, Teresa Rodríguez con Podemos y a lo loco, tratando de hacer campaña en dos meses (tranquilos, se llevará un porrón de votos; luego ya explicará a los votantes exactamente qué han votado), y el candidato de Ciudadanos que aún ni sabemos quién es, también avasallará en las votaciones. El amigo Maíllo tendrá que tragar sapos, esperar cuatro añitos trabajando duro y ver como para las próximas elecciones el panorama se volverá a despejar. PP y PSOE serán los más votados, los Mesías de ahora desaparecerán y los de Izquierda Unida volverán a ser los terceros en discordia...

La típica pegada de carteles




viernes, 6 de febrero de 2015

Pablo, yo soy de la casta



Querido Pablo:

Sirvan las presentes letras para agradecerte todo lo que has hecho por la democracia en este país. Hacía falta aire nuevo, una nueva forma de ver y vivir la democracia desde unas posiciones nada doctrinarias y que diera un sustito a la vieja política que los que solo hemos conocido lo que es vivir en libertad, es la que nos ha acompañado durante todos estos años. Hacía falta un impulso, un cambio de aires, nuevas caras. Renovación en definitiva de los usos y los modos de hacer política. Y llegaste tú con tu ceño fruncido, tu permanente cara de mala leche, tu coleta, tus camisas y esa magia de encantador de serpientes que, con un discurso convencido aunque vacuo de pragmatismo, ha sabido atraer a las masas.

Los de izquierdas, como un servidor, te agradece que hayas espoleado a unos ciudadanos dormidos a pesar de que hayan sido esquilmados y puteados por una crisis que no hemos creado los de abajo. Tus enemigos y los míos son los mismos. Yo los llamo “derecha”, “neoliberales”, “conservadores”; tú los conoces como “los de arriba”.

Me gustan tus pintas y cómo analizas lo que nos ha pasado en estos años. Ahí me encuentras contigo al cien por cien. Pero no te voy a votar porque soy casta, y te lo digo con todo el cariño que te profeso. Soy casta porque siempre he votado a la casta, -o a lo que yo creo que es casta-, aunque casi siempre he ido en el bando de los que casi nunca ganan unas elecciones. Soy la casta que lucha contra el poder establecido, contra los privilegios instaurados casi por decreto, contra las pequeñas (y grandes) corruptelas que suceden cada día en este o aquel partido, contra el enchufismo, contra los voceros resguardados tras una cabecera de periódico pagada con dinero de los políticos (o sea, con nuestro dinero), contra los abusos diarios, contra un sistema electoral que (tú y yo lo sabemos), difícilmente hará que a los minoritarios nos dé el poder suficiente para cambiar las cosas, contra una sociedad a la que veo que la democracia le viene demasiado grande.

Porque Pablo, coincidirás conmigo en que a los españoles no les sienta bien ser demócratas. Y me pongo pedante para contarte que el 1 de octubre de 1975 había en la Plaza de Oriente de Madrid un millón de españolitos enarbolando banderas fachas y lanzando vivas al dictador. Dos meses después, murió el sátrapa y la conciencia democrática se despertó (¡oh, sorpresa!) en muchos de los que vitoreaban al asesino. En poco tiempo, esos mismos iban a votar a un partido de “centro” y en menos que canta un gallo, esos mismos se enfundaron la chaqueta de pana para darle el poder mayoritario al socialismo. En siete años, de la Plaza de Oriente y la "conjura judeo-masónica-bolchevique" al Palace y el “Felipe gobernará”. Entre medias, una Transición apresurada y que cerró en falso muchos debates que hoy se antojan necesarios. Después, muchas elecciones y muchos compatriotas creyendo que la democracia es votar cada cuatro años. Y ya. Que tengo trabajo y dinero en el bolsillo, voto al que lo ha hecho posible. Que no, voto al otro partido mayoritario. Y así en un juego infame, sin importar que más allá de pajarracos y capullos, hay vida inteligente. Los españoles se han acomodado a una democracia ficticia y ahora que las cosas vienen mal dadas y están cabreados con razón, buscan la salvación en tu partido, en Podemos, sin ni siquiera preguntar en qué bases ideológicas os plantáis o qué proponéis para salir de este asqueroso círculo vicioso. Lo sabes, Pablo. Hoy son necesarias las ideologías aunque a ti te dé vergüenza decir que eres de izquierda. A mi no me engañas con ese discurso generalista, porque las generalizaciones son siempre inadecuadas.

Los españoles te votarán en masa y lo vas a aprovechar. Bien que haces y yo me alegraré de ello (por supuesto, antes de que voten a los de siempre), pero eres consciente de que o tocas poder y te sacas de la chistera un buen programa para gobernar o te quedas en una oposición frentista y te comerás los mocos. En cualquier caso, si no eres avispado y no lo haces bien, tendrás solo cuatro años para pervivir. Luego vendrá el ostracismo, el olvido y luchar contra la mayoría.

Pablo, los españoles creen que Podemos eres tú. Que eres omnipresente y omnisciente, pero España es grande y no te presentas en todos lados. En Albacete, Tarragona o Lugo verán a otra persona que no serás tú y no confiarán en ella, así que aprovecha los cuatro años de Podemos, porque después vendrá la nada. Ya sabes, el bipartidismo otra vez, volver al juego de “voto al PP y si lo hace mal, voto al PSOE, y si lo hace mal, voto al PP...”. Ya no serás el Mesías prometido.

Soy de la casta y tú también porque queremos lo mismo. Somos hijos, para mal o para bien, de esta democracia coja, muda y tuerta que nos dieron ya elaborada. Queremos cambiarla y juntos, tú desde Podemos, y yo desde la izquierda real, pondremos nuestro granito de arena para conseguirlo. Y no te enfades por lo que aquí lees. Te aprecio mucho y alabo tu trabajo, siempre seré tu fan, pero no cometas el pecado de la soberbia: ni todo lo que dices está bien, ni tampoco te creas todo lo que dicen de ti. Tú y los tuyos ya os creéis vencedores cuando ni siquiera os habéis presentado. Yo os invito a que habléis con la gente y le digáis qué queréis hacer, más allá de esperar a que el "tic tac" os acerque a la hora de las elecciones.

Lo dicho, me gustan tus hechuras. Pero el problema no eres tú, soy yo. No voy a estar toda la vida peleando contra el bipartidismo, para hacerlo ahora contra el tripartidismo. Así que mucha suerte, yo seguiré trabajando con mis ideas y mis acciones.


Un saludo afectuoso,
Miguel.




miércoles, 18 de mayo de 2011

PROMESAS Y REALIDADES


M
ucho se está hablando en esta campaña electoral de la ascendencia de la política nacional sobre unos comicios que deben leerse en clave regional y municipal. Más en Castilla-La Mancha, si cabe, por el protagonismo de la número dos del PP, a la sazón candidata a la Presidencia de la Junta de Comunidades.

Sin embargo, el escenario principal preñado de temas de carácter nacional, no empaña que se hable también de asuntos que tocan la cotidaneidad de los ciudadanos. El paro, la crisis, la falta de oportunidades... centran muchos discursos que ya hemos analizado en días previos. Sin embargo, tímidamente se va haciendo hueco otro tema que parecía aletargado por el marasmo de la campaña: la vivienda.

Génesis española de la crisis, la vivienda, o mejor dicho, la burbuja inmobiliaria creada en la década anterior, estalló dejando al descubierto un gran stock de viviendas nuevas que no encuentran comprador por el actual contexto de crisis económica.

Los partidos saben que es un apunte fundamental en sus programas. La gente necesita un acceso a la vivienda no condicionado por hipotecas leoninas. Hace falta crédito para que las familias puedan disponer de viviendas en condiciones ventajosas, y poder liberar un stock demasiado elevado. Las constructoras podrían emprender nuevas promociones, aunque bien es cierto que, para que eso ocurra, hacen falta medidas imaginativas y valentía política para desahogar un sector que atenaza la economía nacional.

Hasta ahora, PSOE e IU han presentado sus medidas sobre vivienda. En resumidas cuentas, apuesta por el alquiler, bajada de precios y facilidades. Los otros partidos también traerán un pan (o un ladrillo) bajo el brazo. O no...

Foto: El Pueblo.



martes, 22 de marzo de 2011

LAS NAVAJAS SE QUEDAN FUERA


L
a primera mano la reparte Oliver. Quiere debate. No se estila mucho en la esfera local. Bueno, no es que no se estile, es que tampoco tiene el eco mediático de los “grandes” debates a nivel nacional (aquellos en que te desean buenas noches y buena suerte, mientras una niña aparece por las inmediaciones). Que me voy por las ramas. Debate.

Victoria Delicado, que para que lo sepan es la alcaldable por Izquierda Unida, pone sus cartas sobre la mesa e iguala la apuesta de la alcaldesa. También quiere charlar de esto y aquello. Llega Carmen Bayod y entre pitos y flautas (o lo que es lo mismo, entre AVEs que ya no son mulas cojas, y campañas publicitarias de la alcaldesa), envida a la regidora y aumenta la apuesta: “Quiero debate en condiciones de igualdad”. Nadie dice lo contrario, Carmen.

De momento, hay otros dos partidos (UPyD y el Partido por un Mundo más Justo), que no han dicho esta boca es mia, pero que a buen seguro, también se apuntarían a la partida. Ahora bien, lo interesante es que eso del debate empezara a moverse, se supieran fechas (ya que estamos, que no haya un sólo debate, sino dos o tres), contenidos, lugares, condiciones... ¿Habrá debate morboso entre las dos Cármenes o no se arrimarán al cara a cara? Esto se pone interesante señores.

Lo del debate puede ser interesante para los ciudadanos por aquello de tener algo más claro a quien van a votar, aunque luego cada uno tengamos decidido el sentido de nuestro voto. También lo es para los que nos dedicamos a esto del periodismo porque siempre se pueden rellenar páginas y obtener suculentos titulares. E incluso, les sirve a los políticos a defenderse en unos condicionantes a los que habitualmente no están acostumbrados, así que la cosa está bastante clara: ¡que haya debates! Personalmente, no tengo mucha fe en que los debates sirvan para cambiar tendencias de voto, aunque sí es bueno para detectar las debilidades de los señores (señoras) que ponen su cara en un cartel electoral. Los momentos de debilidad de un político son muy pero que muy interesantes... créanme.

Foto: asisomosasitrabajamos.blogspot.com