L
os que seguís este blog de forma habitual sabréis de mi fijación contra el tratamiento informativo que se le está dispensando al asunto de la gripe A en España. La paranoia se nos ha instalado en nuestras vidas a cuenta del dichoso virus, que personalmente (y tirando de estadísticas y de sentido común), creo no es para tanto. Hoy, buceando en la red me he encontrado con este breve documental que desde Argentina nos "regala" Julián Alterini. Muy ilustrativo.
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lunes, 31 de agosto de 2009
martes, 25 de agosto de 2009
PASAJES ESTIVALES

C
uando despertó, Aznar todavía estaba allí. Y como una sílfide, oiga. A falta del tradicional posado veraniego de Anita Obregón, nuestros ojos se han regocijado con la inusual visión de los abdominales del ex presidente y del paseo playero de la Duquesa de Alba y su novio (probablemente acabe arrepintiéndome de haber escrito esta frase). Pardiez. El verano se va apagando mientras mis calores indican lo contrario. Sin embargo, los albaceteños tenemos ya cercana la Feria, esa que ya se huele (incisivo titular reiterado año tras año de los medios locales), con lo cual nuestros problemas se volatilizarán durante unos días.
Pero el estío ha dado para mucho más. Como por ejemplo para enterarnos que uno (una) puede acusar sin pruebas a otros y salir de rositas, mientras el pavloviano corifeo aplaude (ataque al enemigo, salivación constante). Por otro lado, por meterse en camisa de once varas con algunas amistades que presuntamente movían dineros de una parte a otra realizando dádivas al presidente de la Generalitat valenciana, a Paco Camps no le llegó la camisa al cuerpo durante un buen ratito y eso, a pesar de que tenía a Mariano siempre detrás... o al lado, no lo recuerdo. Al final, los amistosos jueces dijeron que nada de nada, que Paco está poco menos que para vestir santos... A buenas horas, mangas verdes.
La gripe sigue pululando y los que nos dedicamos a esto de escribir lo que pasa por el mundo (o por el pueblo), le estamos dando mucha vidilla, tanta que cuando llegue la gripe normal no contaremos los miles de muertos que aparecen cada año. Si es que siempre hubo clases... de gripes. Por precaución creo que voy a encargar una gurteliana bufanda para no acatarrarme... y de paso aceptaré unas anchoas de Santoña que aseguran que están muy ricas y que son buenas para alejar cualquier gérmen, Revilla dixit.
En cuanto a lo de la crisis, Spain is different! Como siempre llegamos tarde a todo. Ahora que Francia y Alemania salen de ella, nosotros seguimos en negativo, nunca positifo. Los españoles siempre por detrás (como Mariano), y la crisis ninja sigue rebanando cabezas de trabajadores, mientras unos anuncian subsidios que calman el hambre de hoy pero no el de mañana, otros hablan de subir impuestos a los ricachones y otros (que sí tienen el bolsillo bien resguardado), hablan de moderar salarios mientras la empresa para la que ¿trabaja? se lo modera... pero al alza. ¡Ay, este Gobierno! ¡Ay, qué oposición!
¡Recórcholis! Se me está acabando el espacio y medio verano sin diseccionar. Con lo que daría un jugoso y jocoso argumento para comentar las vacaciones de Federico Jiménez Losantos (¿con quién se habrá metido? ¿Con el que le pone el tinto en el chiringuito?), o del show montado por Coto Matamoros en Tailandia, o de Cristiano Ronaldo y su figura de macarra chic, o de... Me voy a callar.
A mi lo que de verdad me perturba (aparte del calor y de Perdidos), es pensar en esta clase política e imaginarme a Mariano en plena conversación con el resto de su partido donde uno diría: “¡Qué! ¿Nos vamos?”, los otros le responderían “Sí, vámonos”, y al final no se mueve nadie. Como en Esperando a Godot, pero en plena calle Génova.
jueves, 20 de agosto de 2009
ENCEFALOGRAMA PLANO

N
o es si Ribèry va a fichar por el Madrid, si los protagonistas de Perdidos van a salir de la puñetera isla, o si Jimmy Giménez Arnau va a denunciar a Pipi por hostiarle de lo lindo. Lo de la gripe A es nuestra particular serpiente de verano. Ríos de tinta han corrido ya hablando del dichoso virus, de su influencia, de su propagación, de su cara mortal. Gota a gota han ido apareciendo muertos y como los periodistas lo de alarmar lo sabemos hacer muy bien, damos algunas cifras escondiendo otras. Malo, malo. La autocrítica se hace más necesaria que nunca.
Pero surgen ramificaciones del tema. En estos momentos, hay una persona que sufre por la gripe A. No por tenerla, no por el miedo a un posible contagio, no por las cifras (no comparadas ni relativizadas) de afectados y fallecidos. Esa persona sufre porque un error suyo mató a una persona. Un bebé, un recién nacido hijo de una madre portadora de la enfermedad y que falleció previamente. La Parca quiso tejer un hilo demasiado débil que con sólo un leve roce se quebró, igual que la vida de ese pequeño al que quizás le esperaban cosas interesantes por experimentar... quizás no.
Esa persona que ha sido responsable de esa muerte está recluida. Todos los dedos acusadores se cebaron con ella, todos los pecadores tiramos primero nuestras piedras sin esperar a conocer la intrahistoria, a conocer por qué se produjo ese fallo. La calumnia, de la que siempre queda algo, la fatua acusación, la mirada inquisitiva de los demás y el acoso de la sociedad han acabado con una carrera profesional y casi me atrevería a decir que con las ganas de vivir de una joven que cometió un fatal error que le ha condenado sin juicio previo.
Echo en falta un debate serio, riguroso, comprometido y razonado sobre las causas que llevaron a esta enfermera a equivocarse con las vías por donde suministrar la alimentación al pequeño Rayan. ¿Alguien se ha preguntado por los turnos infernales de las profesionales de la enfermería? ¿Alguien se ha cuestionado por la inmensa presión a la que están sometidas? ¿Por qué, llegado el momento, salen en desbandada hacia países como Portugal o el Reino Unido, donde están más consideradas profesionalmente hablando y mejor remuneradas?
Me gustaría que alguien abriese el melón de un diálogo entre todas las partes interesadas: administraciones, profesionales del sector y usuarios. El que hagan falta miles de enfermeras (y enfermeros), en nuestro sistema de salud no es buena noticia. El que huyan a otros países, es una noticia pésima. El que atropellemos a alguien por un fallo que se le escapa de las manos, es infame.
viernes, 14 de agosto de 2009
EL APOCALIPSIS VÍRICO

L
a undécima muerte asociada al virus de la Gripe A sigue avivando el fantasma del miedo a una pandemia global como la que en 1918 asoló medio mundo (en ese caso bajo la denominación de gripe española). El panorama, aunque preocupante, no deja de ser algo que se pueda controlar con las armas que tenemos a mano. El nudo gordiano de la cuestión está en la información que recibe la gente, en su exceso o en su defecto. Y en este caso, los medios de comunicación tenemos que jugar la baza del servicio público para advertir de que aunque el problema está ahí, no pasa de ser un momento estacional de alta proliferación de un virus que se ha mostrado excesivamente juguetón en ciertos ambientes.
Sinceramente, parecen excesivos los consejos lanzados desde algunos foros. La prohibición cuasi dictatorial de no dar la mano al saludar ni de besar a otra persona no hacen más que aumentar la alarma social ante un escenario que debe ser manejado con cautela. Sabemos que las autoridades sanitarias (a nivel mundial y local), están trabajando en medidas profilácticas que eviten la extensión del virus H1N1. La vacuna está en estudio y la experiencia dicta que las prisas pueden jugar malas pasadas a la hora de conseguir un medicamente efectivo.
Sin embargo, la prevención vuelve a ser el principal frente de acción contra una posible pandemia. Extremar las medidas higiénicas es un primer paso, aunque la infección siempre es posible. Ante eso, recibir atención sanitaria inmediata es el siguiente paso.
Cabe destacar el papel que juega el factor miedo en todo el alud de informaciones recibidas sobre la Gripe A. Pandemia, virus, infección, muerte... son palabras muy duras y que fácilmente calan entre la gente que no quiere verse expuesta a tales “jinetes del Apocalipsis”. Sin embargo, las cifras demuestran que la gripe normal mata en España a más gente que lo que este “simple” virus va a dejar por el camino. Da que pensar.
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