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martes, 22 de mayo de 2018

El (no) gobierno del pueblo


Me gustas democracia porque estás como ausente.





miércoles, 22 de marzo de 2017

Lo que yo daría...


Me jugaría el patrimonio de la Familia Real (o sea, el de todos vosotros, españoles gañanes) por cantar como Robert Plant, tocar la guitarra como Jimmy Page, la batería como John Bonham y el bajo como John Paul Jones...



viernes, 6 de enero de 2017

Ya se fueron los Reyes

Bueno, estos aún dan guerra.





martes, 2 de febrero de 2016

Philipe VI

Pobre Felipe VI, teniendo que entrevistarse una y otra vez con los mismos
para ver si encuentra presidente...



viernes, 5 de diciembre de 2014

Oliva Sabuco. El olvido y la razón

Podría haber sido una mujer más. Una mujer del siglo XVI, de esas que por ser simplemente mujer, no eran nada. Pero Oliva eligió ser mujer y persona, y por ello tiró de rebeldía para enfrentarse a su mundo desde un pequeño pueblo de la Sierra del Segura para convertirse en una de las más eminentes humanistas que España ha dado.


La historia de Oliva Sabuco es injusta por el desconocimiento que existe sobre ella. El hecho de ser mujer ha pesado mucho en esta jugarreta que la Historia le impuso: el eliminar su rastro del olimpo de grandes nombres de la ciencia. Quizás también jugó en su contra el hecho de la controversia sobre sus logros. De nuevo, el hecho de ser mujer hizo que se quisiera negar la evidencia.

Pero, ¿quién fue Oliva Sabuco? En Albacete empecé a saber de ella. Un instituto de Secundaria lleva el nombre del padre. Leí algo sobre su vida en algún texto publicado por el Instituto de Estudios Albacetenses y luego me encontré con una referencia a su nombre en La habitación de Fermat, una película de hace unos años. Oliva no fue una mujer de su tiempo, porque ella supo ir más deprisa que los años que le tocó vivir. Oliva Sabuco es una humanista, concepción que creo atinada para describir los múltiples logros de una mujer que debe desprenderse del halo de olvido que le sobrevuela.

Hablamos de una España en la que reina Felipe II. La España imperial, donde no se ponía el Sol, donde gobernaba un rey a medio camino entre las tinieblas de sus profundas creencias católicas y su incesante cabezonería por saber y aprender. Porque el segundo de los Habsburgo que reinó en este país, por mucho que la Leyenda Negra inspirada por Guillermo de Orange quisiera ocultar, era un tipo ilustrado. En el retrato que Henry Kamen hizo de este monarca (Felipe de España, Ed. Siglo XXI, 1997), se ve a un rey preocupado por los avances de su época aunque la balanza se inclinara hacia un fanatismo e intolerancia justificada por su propensión a hacerle demasiado caso a la curia vaticana.

En ese contexto, el Renacimiento español llegó, se quedó un poquito, caló algo y se fue tal y como había venido. El aire fresco en la ciencia y las artes impregnó más a las segundas que a la primera, aunque de nuevo tuvimos que lamentar otra ocasión perdida para España. Da igual, estamos acostumbrados a perder trenes constantemente.

Quien sí se subió al tren renacentista fue una joven acomodada nacida en el seno de una familia radicada en Alcaraz (Albacete). Oliva Sabuco se aprovechó de un ambiente único en el seno familiar. La relación de su padre, un potentado boticario que luego probó suerte en la carrera política (fue procurador síndico y letrado), con los humanistas Pedro Simón Abril y Luis Vives, hizo que la joven Oliva se educara en casa bajo las enseñanzas de tan distinguidos preceptores y bajo el abrigo de una muy buena biblioteca en la que estuvo arropada por lecturas clásicas. Acudía regularmente a las tertulias ilustradas del pueblo donde completó enseñanzas y sin pisar suelo universitario se convirtió en una de las mentes más preclaras del país casi sin proponérselo.


Tan solo cuatro años después de desligarse de la tutela de Simón Abril, Oliva publicó en 1586 la Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcanzada de los grandes filósofos antiguos, la cual mejora la vida y salud humana. Compuesta por doña Oliva Sabuco. En resumidas cuentas, la Nueva Filosofía, un manual científico-filosófico y de medicina que Sabuco tardó menos de cuatro años en pergeñar y escribir, bajo la amenaza de una sociedad oscurantista y del riesgo de persecución religiosa. La Inquisición campaba a sus anchas y Oliva lo tenía todo para ser señalada: mujer y con "peligrosas ideas". Tan peligrosas como crear un corpus conceptual que atacaba la medicina tradicional procedente de las enseñanzas de Aristóteles, Hipócrates y Galeno.

Pero, ¿fue realmente Oliva Sabuco la autora de la Nueva Filosofía? Algunos autores lo discuten y se lo atribuyen a su padre Miguel, aunque los estudios más fiables y la lógica imperante, implican que fue la propia Oliva la responsable del texto. Su padre, únicamente trató de protegerla del Santo Oficio y para que no quedara "de mentirosa frente al Rey y la Inquisición". Luego, una rencilla familiar y el influjo de su segunda mujer, hizo que Miguel Sabuco impusiera la idea de que fue él el verdadero autor de la obra, aunque como ya he comentado, quedó desautorizada esta idea por postreras investigaciones.

Y es que no es baladí el debate sobre la autoría de una obra que es el culmen de la ciencia y la investigación a finales del XVI y principios del XVII: ideas novedosas sobre medicina, higiene y filosofía, demuestran una suma de conocimientos y una sagacidad poco comunes, especialmente en la manera sobre cómo atajar epidemias, observaciones sobre la circulación de la sangre (escasamente 30 años después de la muerte de Miguel Servet, quemado en la hoguera por sus investigaciones hematológicas), la localización del alma en el cerebro estableciendo una primacía orgánica de la masa gris sobre los testículos (según exponía Galeno), entre otras aportaciones singulares. La Iglesia, como es lógico, empezó a poner su vista sobre la Nueva Filosofía y Oliva Sabuco.

Sin embargo, ni la Iglesia ni la cerrazón social impidió que el tratado escrito por Oliva empezara a difundirse. Ediciones en Madrid, en Lisboa, en Braga... dieron fama a una obra que incluso vaticinó con siglos de antelación aspectos novedosos en las ramas de la Zoología (al hablar de que los animales comparten con los humanos cierta vida afectiva) y la política. Es curioso que en la parte de la Nueva Filosofía llamada Tratado de las cosas que mejoran la república, Sabuco hablara de la importancia del conocimiento de la naturaleza humana para el desarrollo de la política. Muy actual, como pueden ver.


La poderosa huella de Oliva Sabuco y de su Nueva Filosofía llega hasta hoy. En los últimos años han sido varias las monografías y los estudios dedicados a su figura y a su obra, incluso alguno llegado desde Estados Unidos, donde se publicó en 2007 por primera vez en inglés, la obra de Oliva Sabuco. A pesar de intentos últimos por hacer ver que fue Miguel y no Oliva, el autor de la Nueva Filosofía, las investigaciones más fehacientes sobre el contexto social y familiar de los Sabuco, indican que Oliva, a pesar de ser mujer en esa oscura España, tuvo la valentía y los conocimientos precisos para edificar una obra monumental. Una obra que nos ha llegado hasta nuestras días con plena vigencia y con la fuerza de una mujer memorable.

Démosle su sitio en la Historia.



martes, 3 de junio de 2014

¡¡VIVA EL REY!!


El único...



domingo, 15 de abril de 2012

PERDONEN QUE NO ME RÍA


Foto de la empresa que organiza los safaris reales

Lo escribe Groucho Marx y no lo hace tan bien. La semana ha sido de traca, con especial mención a los tiros dados por la Familia Real... Si es que no ha faltado a su cita de desmanes Urdangarín al que le han descubierto otra cuenta de dinero negro por ahí. Pero parece que en esta España desvahída y un tanto pocha, lo que haya el yernísimo del Rey es pecata minuta con el cómico episodio del tiro al infantito y el viaje privado subvencionado por ti y por mi a Botswana de nuestro campechano monarca.

Dicen que Reybocop se ha quebrado la cadera tras ir a por un elefante. Me acordé de esa película que dirigió Clint Eastwood sobre la obsesión de John Huston de cazar uno de estos animalicos cuando rodaba La Reina de África. La mala pata/cadera del soberano ha llevado a Juan Carlos I a pasar otra vez por el quirófano, pero puede provocar que cierta ola de desazón cunda ante el español que veía con buenos ojos al abuelo cebolleta de las monarquías europeas. Que no. Que no está bien irse de caza (la Casa Real calla, pues otorga), cuando por otro lado, le quita el sueño el paro de los españoles. Repelús me da,... como ver la portada de hoy del ABC. Acoso hipócrita a un ciudadano, el primero de todos nosotros al parecer, que se va de caza cuando al país le duele todo. Soy hipócrita, sí.

Lo curioso de todo ello es que haya ocurrido el mismo día de celebración del octogésimo primer aniversario de la proclamación de la Segunda República, esa que provoca tantas añoranzas y tantos odios a partes iguales. Pero lo que me provoca más rubor de todo es que en este país que precisa chapa y pintura de manera urgente, aparezca la censura con su fantasmagórica sombra. ¿Es que no podemos saber a qué dedica nuestro rey el tiempo libre... y nuestro dinero? Preocupante. Mucho.

Foto: yotambiensoyunareina.blogspot.com



jueves, 12 de agosto de 2010

ENTRE REYES ANDA EL JUEGO


D
on Juan Carlos ha decidido quitar razones a los que creen que su figura es meramente testimonial y que no sirve a los intereses del Estado. Por sorpresa, sin que nadie se lo pida y demostrando un sentido de la oportunidad único, ha decidido llamar a Mohamed VI, rey de Marruecos, para, con buenas palabras y modos, cantarle las cuarenta ahora que el país vecino ha vuelto a ponerse un poco “tonto” con los intereses españoles en el Norte de África.

Esos intereses se llaman Ceuta y Melilla, ciudades autónomas del Estado español y plazas ocupadas para la monarquía alauíta. Cada cierto tiempo a Marruecos se le enciende la lucecita anti imperialista y vuelve a tocar el tema de sus “plazas invadidas por España”. Ahora la excusa ha sido el trato que las Fuerzas de Seguridad españoles dan a los que pasan por la frontera entre ambos países tanto en Ceuta como en Melilla.

El fantasma del racismo ha sido agitado por el gobierno norteafricano, mientras que España pide respeto al trabajo de la Policía y de la Guardia Civil, haciendo saber las difíciles condiciones en las que trabajan los profesionales de la seguridad. Son puntos calientes ambas fronteras y no es nada fácil trabajar en ellas. Problemas hay y habrá, pero de ahí a acusar de racismo a los agentes españoles media un abismo. Hace bien el Rey en templar gaitas con su homólogo marroquí. Aprovechando las buenas relaciones entre sus respectivas familias, Don Juan Carlos ha expresado que por el bien de las interacciones bilaterales, desea que ningún “pequeño problema” perturbe el clima de entendimiento que hay entre estos dos países.

Queda ahora por ver si los marroquíes se olvidan de Ceuta y Melilla por un tiempo. Eso sí, volverán a tocar a rrebato dentro de un tiempo. La diplomacia española tiene que seguir firme en sus posicionamientos ante tanta jactancia de nuestros vecinos.



lunes, 12 de enero de 2009

LA POLÉMICA INVENTADA DE LA SEMANA


L
a semana ha estado salpicada de polémicas con las que el PP (bueno, Rajoy, que el PP es muy grande y me parece que tiene más jefes que indios), quiere dar guerra a Zapatero. El gallego de Pontevedra, como le llama nuestro buen amigo Juan Francisco Fernández, mete cizaña con lo que sea para intentar menoscabar a un presidente que a pesar de la marea contraria que le llega con cada mal dato económico, mantiene su impostura de encantador de serpientes, y a las encuestas me remito. Esta semana algún periódico le ha hecho un favorcete a don Mariano dedicando una editorial al modelito que lució Carme Chacón en la Pascua Militar. Muy mona que iba la ministra de Defensa y apropiada la vestimenta que lucía según la Casa del Rey que fue consultada de los trapitos que iba llevar la catalana al acto.

Pero para según qué parte del pensamiento conservador español, el traje de chaqueta fue una afrenta. La mujer con falda larga, como Dios manda. Alguna asociación de militares también ha alzado la voz... y luego piden democracia interna... Una actualización a los tiempos que vivimos es lo que les haría falta. Primera polémica de estos siete días, vacua como pueden comprobar.

Mediada ya la semana llegaron las nieves, y resulta que el que caigan copillos es culpa de mi paisana Magdalena Álvarez, a la que le llegan palos de todos lados pero que está en plan insumergible. La mujer aguanta lo que le echen y ahí está. Seguro que su gestión no será fácilmente olvidada, porque aunque indudablemente ha tenido fallos clamorosos, también quedan aciertos... lo que pasa es que solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena... o cuando nieva.

La culpa por tanto, según el PP, de que nieve la tiene Magdalena, que presta a coger el toro por los cuernos se enfrentará próximamente a sus señorías en una sesión de control parlamentaria que se promete calentita.

Calentitos también están los andaluces (hoy ya ven, tenemos el día), envueltos sin quererlo en otra vana polémica originada por una diputada catalana del PP, que a cuenta del “acento de chiste” de la ministra, han sido injuriados en su amor propio. A mi como andaluz ni me va ni me viene. Hablo bien y claro. A lo mejor la señora Nebrera (que así se llama la ínclita), es que tiene mal el oído y por eso no nos entiende. Para rematarlo, la popular aseguró que cuando llama por teléfono a Andalucía, no entiende nada de nada y claro, haciendo un razonamiento (i)lógico y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, relaciona una cosa con otra y dice que el caos invernal ha sido originado porque a la señora ministra no se la entiende. Lo más gravoso del asunto es que esta señora cobra del erario público para decir estas sandeces. Si con estas alforjas quiere el Partido Popular llegar a ganar unas elecciones, el gallego de Pontevedra lo tiene claro. Ya puede ir encomendándose a la Virgen de los Llanos o al sumsum corda.

Polémicas y más polémicas. Y fíjense que en casi todas ellas está el PP de por medio. Un PP que debe apuntarse a la seriedad, al trabajo y al futuro, en vez de ir vistiendo o desvistiendo a su antojo a la ministra de la cosa militar, en vez de culpar a Magdalena de las nevadas y en vez de meterse en trifulcas lingüísticas que no viene a cuento.



martes, 11 de noviembre de 2008

MONÁRQUICO DE LOS DE TODA LA VIDA


Tenía su cosa aquello del primus inter pares. Venga vale, como por fuerza estoy obligado a aceptar un régimen monárquico impuesto con el que no estoy de acuerdo, hagámoslo bien. En plan suizo. Que de forma rotatoria haya reyes variados. El principal entre iguales. Buena idea. Total, como no van a dejar que se decida entre monarquía o república... Si tenemos a más reyes/reinas, podemos tener otros beneficios. Por ejemplo, al democratizar el sistema podremos meter el dedo en la llaga cuando la jodan. Ya no más intocables en la monarquía. Se podría criticar abiertamente a los monarcas... aunque pensándolo bien, como los variados reyes ficticios de nuestro futuro tengan la misma fertilidad que nuestra actual Familia Real, no íbamos a ganar para potitos y peleles de los herederos. Que chungo madre mia.

Yo veo bien que la Reina, el Rey, el Príncipe, las Infantas y los/as Infantitos/as, hablen y digan lo que piensan. Es más, lo deseo, porque se les veía venir desde leguas. Es curioso como después de que haya sido emitida una nota oficial de Zarzuela desmintiendo a Pilar Urbano, la práctica totalidad de la población de las Españas sigue creyendo a pie juntillas que a Sofía no le va el mariconeo. Bueno, ni el mariconeo, ni el derecho personal y sagrado a decidir sobre la vida de uno mismo y a no pasar dolor, ni el que una mujer juzgue qué hacer con su embarazo, ni otras tantas cosas... Tradicional como la vida misma. Y un cojón de pato.

Pues lo dicho, que hablen. Son ciudadanos, ¿no? Ya que están en plan florero en nuestra democracia por lo menos que opinen para que podamos crucificarlos si la cagan. Como a todo buen hijo de vecino. Como a mi mismo si al querido lector no le gusta ni un pelo lo que está leyendo. Porque para eso escribo, para que usted me diga que lo hago bien o mal. Pues lo mismo deberían hacer Juancar y Sofi. Opinar, que no se retratan desde el 78 con aquello de la Constitución... y ya ha llovido desde entonces.

Lo que está claro es que de un tiempo a esta parte, a los españoles nos ha dado por hacer revisitación monárquica. Que nos gusta la campechanería de Juan Carlos, la discreción de Sofía y la buena planta de Felipe, pero que con lo del cese temporal de la convivencia de Marichalar y Elena o la operación (u operaciones si hacemos caso a la prensa del colorín), de Letizia, la Real Familia está en el disparadero. Lo ideal es que ante rumores, cotilleos, comentarios, putadas y tergiversaciones, ellos salieran y dijeran, voz en ristre o de su puño y letra, que esa boca es la suya. Y santas pascuas. Pero no, el oscurantismo brilla en toda su apariencia en todo lo tocante a los inquilinos de la Zarzuela. Y así nos luce el pelo a los españolitos de bien, sufragadores de dispendios monárquicos, mal que le pese a unos cuantos... ¡Yupi!

Ante tan desolador panorama (nóteseme la ironía, por favor), creo que estoy por irme de cañas con el inefable de Peñafiel, ya que ahora ha convertido a alguna miembra de la regia familia en blanco de sus iras monárquicas.