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lunes, 6 de junio de 2011

LO QUE ESTÁ HECHO Y LO QUE QUEDA POR HACER


C
omo nos apuntamos tarde, parece que tendríamos que ir unos cuantos pasos por detrás, pero no. A pesar de que aún existen algunos gurús negacionistas (que no viven en desiertos lejanos ni en altas montañas), sobre el hecho del cambio climático, España ha sabido posicionarse en un buen puesto de salida en la carrera por la preservación del medio común, ese entorno natural que en nuestro país es uno de los valores que nos diferencia... y por el que se nos aprecia.

En los últimos años, decimos, España se ha colocado en la élite mundial en lo tocante a arbitrar políticas y legislación que sean proclives a la conservación del medio ambiente. Leyes hidrológicas, de suelo, urbanísticas, penales (contra los que cometen delitos medioambientales),... Todo un corpus legislativo y normativo que busca proteger bienes que no son perennes, y que también buscan luchar contra el tiempo perdido en las décadas precedentes.

Parece que ahora está de moda hacerse de la comuna ecologista, pero no es una cuestión de estética sino de una ética que se presume necesaria cuando por comportamientos irresponsables y por omisión (igualmente ofensiva) de los que pudieron hacer algo en su momento, y no pusieron las herramientas para evitar esas conductas.

Naturalmente, España tiene trabajo por hacer. Si cuestionamos a los grupos ecologistas sobre el estado medioambiental del país, a buen seguro que darían un suspenso rotundo a las medidas practicadas en los últimos años. Ellos quieren más. Lógico. Pero ésto no es una carrera de velocidad, sino una de resistencia en la que quien llega con más fuerza a la meta, es el que gana.

España tiene que que ir forjando una identidad conservacionista, protegiendo aquellos entornos naturales que nos hacen más ricos como país, pero también actuado con absoluta contundencia ante aquellas insensateces (léase, un desarrollo urbanístico descontrolado en algunas zonas de costa unido a la corrupción política en la mayoría de las veces). El delito que se cometa contra el planeta, es el que se comete contra nosotros mismos.

Foto: El Pueblo.



jueves, 16 de diciembre de 2010

FRÍO PERRUNO


E
l atuendo canino, cuasi de pasarela, saluda la llegada del frío polar que asoma las orejas a partir de esta noche (eso sí, si nos atenemos a las predicciones meteorológicas). El jerseicito de rayas y colorines le queda que ni pintado a este can que pasea palmito por las calles de Albacete. No se le adivina la cara al congelado perrete que sigue el paso a su dueño. Y es que hay algunos que ya van preparados para la aventura.

Foto: María Sanz.



sábado, 24 de julio de 2010

IDEAS FRESCAS


C
on los calores que estamos pasando, pasear lo que se dice pasear, es una de las actividades que menos éxito tienen en estos días. Las altas temperaturas espantan un poco y tan sólo cuando cae el sol es cuando se puede estar más o menos bien en la calle. Aunque desde aquí, animamos al equipo de Gobierno a que piense en medidas paliativas de la canícula estival. Toldos en las calles o surtidores de agua como los que hay en la plaza de los Depósitos del Sol, por ejemplo. Ideas frescas, ya ven.



domingo, 3 de enero de 2010

COMO AGUA DE DICIEMBRE


D
espués de la nieve, llegó la lluvia. Los servicios de emergencias están en alerta permanente desde hace aproximadamente un mes y aunque la población en general sufra los efectos de las inclemencias meteorológicas, a posteriori, las bondades de tanta nieve y tanta precipitación en forma de lluvia, serán acogidas con regocijo, sobre todo en tiempos donde la ausencia de agua es más palpable.

Se llenan los embalses de Castilla-La Mancha cuando tienen que llenarse. Obviando los desperfectos causados en algunas zonas de la comunidad autónoma (nunca deseados), la subida del nivel de embalses y pantanos es una buenísima noticia en época de escasez hídrica. Parajes como las Tablas de Daimiel, en la UVI desde hace tiempo, también agradece este aporte de agua que ha venido que ni pintado para saciar la sed de este entorno natural único.

Sin embargo, este nuevo panorama, con embalses llenos y con un verano (al parecer), más tranquilo en cuanto a la pertinaz sequía que siempre se asocia a estas tierras, nos debe hacer reflexionar sobre el momento trascendental que vive el planeta. El indiscutible calentamiento global provoca cambios en la climatología tan tajantes como el que hemos vivido en apenas dos semanas. De la nieve y temperaturas bajísimas, a la lluvia y el viento incesante. Los políticos hablan, los líderes actúan, dicen desde Greenpeace, y suficiente razón llevan para dar un tirón de orejas a nuestros gobernantes.

Por otro lado, con nuestras reservas hídricas algo más altas que hace un mes es momento de hablar de la utilización que hacemos del agua. La errática política hidrológica seguida por los sucesivos gobiernos españoles debe descubrirnos una realidad. En el conjunto del país, el agua no sobra. Por lo tanto, la racionalidad debe aplicarse para asegurarnos un bien que se cotiza a precio de oro. Eso, en una región que tiene un Estatuto empantanado por la cuestión del agua, debe ser una tarea en la que debemos poner todo nuestro empeño.



sábado, 6 de junio de 2009

CON EL MEDIO AMBIENTE, PERO NO SÓLO DE BOQUILLA




E
ditorial nonata en El Pueblo de Albacete...

Políticamente correcto es que hoy se hable de preservación de los valores naturales del planeta, de lucha contra el cambio climático, del uso de nuevas y limpias fuentes de energía y de poner las bases de un nuevo modelo económico basado en la generación de riqueza que pueden traer esas mismas energías renovables, algo que desde esta atalaya informativa no vamos a censurar, sino todo lo contrario.

Pero, ataviados con nuestro “traje verde”, debemos hacernos una pregunta: ¿sirve de algo este furor medioambientalista cuando en la práctica son escasos los pasos que se están dando para poner coto a la degradación del planeta? Francamente, creemos que la realidad va varios pasos por delante de las medidas que nuestros políticos están poniendo en marcha para evitar un desastre global. Eso, unido a los negacionistas del cambio climático, hace que jornadas de reivindicación como la del 5 de junio, en la que se celebraba el Día Internacional del Medio Ambiente, adquiera un protagonismo que hace poco no tenía. Esta jornada debe ser el altavoz, el punto de no retorno a prácticas perniciosas para el entorno natural, la crítica sosegada hacia nuestros pasados errores y un análisis concienzudo de hacia dónde nos dirigimos con nuestra actual política energética.

En pleno debate sobre la pertinencia del uso de la energía nuclear y con el posible cierre (o no) de la central de Garoña, es momento de dar sin titubeos pasos hacia delante, aprovechando que las condiciones naturales de España lo permiten y abanderar el uso de las fuentes renovables, limpias y creadoras de empleo. Son cada vez más las voces que hablan de un futuro cercano del país generando miles de puestos de trabajo y liderando el mercado europeo en este campo. El ejemplo de Castilla-La Mancha en estas lides es paradigmático. La cuestión es si va a tener seguimiento.



lunes, 30 de marzo de 2009

LA HORA DEL PLANETA HA LLEGADO


A tención a todos los apocalípticos negacionistas del cambio climático. Ha llegado la hora del planeta. La iniciativa de WWF de “apagarnos” durante unos minutos para concienciarnos sobre el ahorro energético y alentar prácticas que detengan el imparable avance del cambio climático, deber servir para poner otro ladrillo en defensa de nuestra casa. Un planeta que sufre el deterioro al que le hemos sometido desde que un buen día (allá por finales del siglo XVIII), nos dio por utilizar combustibles fósiles para “funcionar”.

Tan sólo algunos duros de oído (y de mollera) defienden lo indefendible: que el planeta no se muere, que no hay cambio climático, ni efecto invernadero, ni injerencias humanas en el normal discurrir de los ecosistemas del planeta. Y claro, el deshielo de los polos por ejemplo ellos lo atribuirán a la elevada temperatura corporal de los esquimales o los inuit. El más ciego de todos es el que no quiere ver, y de esos hay unos cuantos por ahí.

El caso es que, tarde pero a tiempo, nos hemos dado cuenta del desaguisado que se ha montado con esa verdad incómoda que resulta ser el cambio climático. Un fenómeno ante el que más que gestos y detalles (como el que ayer se vivió en la plaza de El Altozano), hacen falta ya soluciones urgentes y eficaces tomadas a nivel global. Intentos como los efectuados en la Cumbre de Rio en 1992 o el protocolo de Kyoto (o incluso la más reciente Cumbre de Poznan), han resultado fallidos por cuanto no ha habido un consenso mundial sobre el problema. Los asuntos económicos han prevalecido sobre la conservación del planeta y desgraciadamente, el poder de los grandes lobbies y las monstruosas corporaciones imponen su ley del vil metal sobre la ley natural.
Pero algo ha cambiado en estos años. La gente ha tomado conciencia. Ahora nos importa qué pasará con el planeta. Falta sincronización en la clase política para que lleguemos a tiempo de salvarnos del desastre.