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sábado, 13 de noviembre de 2010

CRECIMIENTOS (O NO)


Q
ué hacer en un momento en el que no hay circulante, pero en el que suben los precios y sin embargo, los salarios no lo hacen de la misma forma. Una cuestión importante.

El caso es que estando en plena crisis, con una importante carencia de fondos en las familias de clase media-baja, con un importante déficit en el ahorro y con los créditos dándose con contador a través de las entidades financieras, el Índice de Precios al Consumo vuelve a subir en el mes de octubre. Las cosas más caras y en ocasiones, sueldos que no se mueven.

A veces hemos manifestado la necesidad de encarar reformas estructurales en la economía dándole un barniz más humano a todas esas políticas. Se nos ha olvidado que los verdaderos paganos de la crisis es la inmensa mayoría de españoles inserta en eso que llamamos clase media. Un grupo social numeroso que ve complicado eso de llegar a final de mes cuando con el mismo sueldo ve como crecen un mes sí y otro también, los precios de los productos básicos: vestido, calzado, transportes, alimentación...

Algunos piden una aplicación de las cláusulas de revisión salarial de los convenios colectivos ante el nuevo aumento de los precios en el pasado mes, y lo que es peor, la previsión de que a finales de año se supere el IPC previsto a inicios de 2010. Está claro que el poder adquisitivo de muchos españoles se ha estancado, lo que repercute en que la demanda interna se haya quedado estabilizada en números preocupantes. Los stocks aumentan y lo curioso es que ante esta perspectiva, los precios suban, cuando la lógica económica manda que sea todo lo contrario. Quizás estemos en un mundo de locos que necesite una solución más racional.



jueves, 21 de octubre de 2010

AHORRA O MUERE


C
ómo llegar a fin de mes. De entre todas las disquisiciones que en tiempos de reveses económicos se analizan de forma sesuda, la más importante (viendo el llamado lado humano de la crisis), es cómo llegar a sobrevivir a los últimos días del mes. Otros, ni siquiera pueden pensar en eso, porque no tienen ni para empezarlo. Pero la cuestión del ahorro familiar, que en 2009 se situó en un valor récord en la moderna historia de España (sobre el 19 por ciento de la renta disponible), es una variable interesante para medir la temperatura de la crisis.

Las familias empiezan a ahorrar un poco menos que en las etapas más duras de la crisis. Las cuentas no financieras de la economía española, publicadas por el INE esta semana, reflejan que los hogares han reducido el ahorro y han gastado más pese a la caída del 1,5 por ciento en su renta disponible en el segundo trimestre. La tasa de ahorro ha bajado al 17,2 por ciento de la renta disponible (5,8 puntos menos que en el mismo periodo del año anterior). Las familias obtienen así una capacidad de financiación del 6,7 por ciento del PIB; es decir, su ahorro más el saldo de las transferencias netas de capital percibidas supera las inversiones en ese porcentaje.

Estos datos pueden denotar que los tímidos brotes verdes han sido aprovechados para distender la “economía de guerra” en la que estaban sumidas muchas familias. Hasta ahora, el aumento de la precaución que el paro y la incertidumbre sobre el futuro retraían el consumo. Los individuos ahorran para acumular un patrimonio que les sirva de colchón para mantener su nivel de vida en momentos imprevisibles (paro, enfermedad) o previsibles (vejez). La propensión al ahorro, desde este punto de vista, tiene poco que ver con el comportamiento del avaro de Molière, que disfrutaba contando su capital por la noche. Para el grueso de las familias, ahorrar es prevenir. Y cuando la situación se adivinaba complicada, la respuesta fue aumentar el ahorro.

Pero hay otro importante motivo para eso: la reducción de la riqueza familiar. Para un español medio, el valor de su piso o de sus colocaciones financieras ha sido menor que hace tres años. Dado que el motivo último del ahorro es la acumulación para la precaución, cuando los precios de los activos aumentan, como sucedió entre 1996 y el 2007, la riqueza se incrementa de la misma forma en que lo haría si las familias hubieran ahorrado, por lo que la necesidad de ahorro disminuye. Esto es lo que pasó en España hasta el comienzo de la crisis, de forma que las familias, sintiéndose más ricas y con unas expectativas de crecimiento de la renta al alza, redujeron intensamente su ahorro. Pues bien, precisamente, está ocurriendo lo mismo en este perezoso camino de la recuperación, en el que hay que recordar, España sólo crece un 0,2 por ciento, mientras que economías de nuestro entorno nos sacan ya varias cabezas.
Las previsiones de los principales foros económicos del país parecen que vuelven a equivocarse. El español medio, se relaja cuando ve indicios de recuperación. La barra libre de la economía puede ser una tentación demasiado poderosa, pero ¿caeremos en los mismos errores?



viernes, 10 de septiembre de 2010

QUIJOTES EN EL DESIERTO FINANCIERO


P
ues parece que hay sensatez en el páramo en el que se ha convertido el mundo de las finanzas tras la arrasadora crisis financiera que estamos soportando. Ante ciertos comportamientos erráticos de bancos y cajas a los que la recesión ha sorprendido con el paso cambiado, hechos como la rápida y limpia fusión (denominada Proyecto Dulcinea) de las Cajas Rurales de Ciudad Real, Albacete y Cuenca, suponen un soplo de aire fresco y un espaldarazo a las buenas prácticas empresariales dentro de estas entidades en las que los clientes confían sus ahorros.

Las tres cajas han cerrado su proceso de integración entre iguales con el firme propósito de convertirse en la referencia en Castilla-La Mancha. Ingredientes para ello tienen: solvencia más que demostrada (están en el proceso de fusión sin la ayuda del FROB a la que prácticamente todos han acudido), se va a convertir en la quinta caja del grupo por número de activos y la segunda (ahí es nada) en concepto de beneficios, cuenta con una política social amplia y con fuerte arraigo en las tres provincias. Solvencia, beneficios, universalidad en la atención... tres conceptos que la nueva Caja Rural (que tendrá sede en Toledo por aquello de su capitalidad), quiere imponer como seña de identidad en esta nueva andadura a la que llega como ejemplo de lo que sí se debe hacer en procesos económicos complicados.

Precisamente de Toledo llegan malas caras por lo que el presidente de la Caja Rural de aquella provincia considera un desaire. Sin embargo, la integración también de esta otra “pata” del conjunto, debe ser ahora el fin al que deben ir encaminados todos los esfuerzos. Una gran caja regional que sea un Quijote que abandonando la locura apueste por la cordura en el desierto financiero.



jueves, 17 de junio de 2010

EPPUR SI MUOVE


S
e mueve. El sistema financiero español, queremos decir. Como si de un sistema de planetas se tratase que gira en torno al astro rey, bancos y cajas de ahorro españoles se han movido algo tarde, pero han reaccionado ante el tsunami económico que se nos ha venido encima casi sin darnos cuenta. Ahora tratan de sacar la cabeza en medio de una situación irreal que se ha ido forjando durante años. Años en los que la bonanza económica ha actuado de elemento cegador de un panorama que no hemos acertado a ver.

Una de las cosas absurdas que tienen los localismos es que buscamos señas de identidad por donde sea. Por ejemplo, las cajas de ahorro han sido durante años el orgullo de una ciudad o una provincia, arrojando números positivos y beneficios ingentes al calor de las bondades del sistema. Crecieron las cajas por doquier pero llegó un momento en el que el crédito empezó a resentirse, los activos empezaron a bajar y la incertidumbre aumentó.

Pequeñas cajas sin margen de maniobra empezaron a naufragar en un mar de dificultades que sólo tenían dos caminos: la intervención por parte del banco central o la integración/fusión con otras entidades. La segunda vía es la seguida ahora por multitud de entidades que buscan la pervivencia en un futuro compartido, mientras echan atrás la vista hacia un pasado construido en parte, sobre bases ficticias.

El futuro es lo que quieren ganar las Cajas Rurales de España que han iniciado un proceso de concentración en dos grandes grupos, dos Sistemas Institucionales de Protección (SIPs), que a buen seguro terminarán aliándose para conformar un grupo homogéneo de estas cooperativas de crédito. De momento, el Grupo Caja Rural ha sorteado los efectos más perniciosos de la crisis pero ha querido guarecerse de lo que aún está por llegar, que no es poco. Este ejemplo es paradigmático de los retos que tiene que enfrentar el sistema financiero español. Reconversión o muerte institucional. La elección es fácil. El trabajo, arduo.... eppur si muove.



lunes, 30 de marzo de 2009

LUNES TORMENTOSO EN CCM


A
nte todo, mucha calma. Ese es el mensaje lanzado por Pedro Solbes, tras la intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Banco de España. Una situación a la que se ha llegado por los problemas de liquidez de la entidad financiera, que según comentaba el ministro, no tiene agujero financiero.

Nunca una intervención del banco central español es sinónimo de buenas noticias. Todo lo contrario. Pero no es momento de falsos alarmismos puesto que el caso de la CCM no es el de Banesto, donde sí existió tal agujero y una clara gestión negligente del Consejo presidido por Mario Conde. Entre el pasivo y el activo de la caja manchega, los resultados son positivos, pero la medida de control del Banco de España va encaminada a evitar males mayores, y de paso garantizar todos los depósitos de los clientes. Una buena medida para evitar males mayores en tiempos de zozobra económica mundial.

La tranquilidad debe ser ahora la tónica dominante. El Banco de España está haciendo su trabajo y ya ha puesto al frente de CCM a un Consejo de su confianza para dotarla de mayor liquidez, algo que se pretendía conseguir con la acción privada (la frustrada fusión con la andaluza Unicaja), pero que al final ha tenido que hacerse a cargo de la cosa pública.

Lo importante en todo este asunto es el cliente de Caja Castilla La Mancha. El Banco de España y el Gobierno lo han dicho alto y claro. El Fondo de Garantía de Depósitos establecido por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero como medida anti crisis, salvaguarda los ahorros de los que un día depositaron la confianza en esta entidad financiera y existe absoluta normalidad en el funcionamiento interno de la misma. No caben por tanto alarmismos ya que los dineros no se van a perder. Los números positivos que presentó la caja así lo estiman. Y es que la solidez de nuestro sistema financiero refuerza las actuaciones emprendidas por el Banco de España.

Post scriptum: La intervención de CCM por parte del Banco de España aunque no responda a un agujero financiero que todos niegan, aunque muchos sí crean que existe, sí que es la muestra de una gestión no del todo acertada del equipo comandado por Hernández Moltó. CCM se ha dejado llevar por una política expansionista que se escapaba a sus posibilidades reales y por la confianza ciega en el sector de la construcción. Muchos créditos concedidos y poca retribución. Así no se llega a ningún sitio y luego pasa lo que pasa, que el cliente, el ciudadano que tiene sus ahorros en la CCM, anda ahora pensando en cerrar la cuenta y llevársela a otro sitio.