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miércoles, 18 de septiembre de 2019

Voto aunque me duela

Estoy cabreado. Mucho.

A Partido Socialista y a Unidas Podemos no se lo voy a perdonar. PP y Ciudadanos estaban en su mundo y hasta entiendo que no apoyaran desbloquear la situación. Es la derecha. Pero Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son unos irresponsables y unos negligentes. No me importa ir a votar; para mi es una satisfacción que costó mucho a nuestros padres y abuelos conseguirlo. Rindo honores depositando mi voto, pero cuatro veces en cuatro años, no. Y más aún, sabiendo que todo esto se podía evitar.

Se podía evitar el bochorno chabacano de la izquierda...

El cachondeito de la derecha...

La pérdida de tiempo...

Que tengamos inversiones paralizadas durante año y medio...

Que esa parálisis provoque que haya familias que sufran...

Que ahora tengamos que pagar una millonada por ir de nuevo a elecciones...

El problema viene ahora. Leo a muchos decir o escribir o gritar que no van a ir a votar. Casi todos son de izquierdas (o eso presumo). Y les entiendo, aunque no comparto que no quieran ir a votar. En efecto, Sánchez e Iglesias han demostrado ser unos incapaces. Somos conscientes de ello y en consecuencia lógica, no deberíamos votarles. Deberíamos botarles. Lo que sucede es que los de derechas votan a los suyos, aún sabiendo que también son unos analfabetos funcionales. Y así ganan. Y así, joden la vida a los españoles.

Y lo peor de todo es que de autocrítica, cero. Sois todos unos sinvergüenzas. Pero iré a votaros.



lunes, 4 de marzo de 2019

Estados (in)civiles

Pues eso.




martes, 22 de mayo de 2018

El (no) gobierno del pueblo


Me gustas democracia porque estás como ausente.





miércoles, 20 de septiembre de 2017

El absurdo superlativo

Hubo una vez un político al que se le ocurrió independizar un territorio para tapar las vergüenzas de un partido masacrado por la corrupción. Consiguió embaucar a partidos en las antípodas de su ¿ideología? para hacer saltar por los aires las básicas normas de convivencia con el resto del territorio del que se querían independizar. Mientras tanto, el gobierno central no hacía nada. Al pasar el tiempo y al no hacer nada, los que se quieren independizar siguen a lo suyo (yo lo llamo "El gran engaño" puesto que el proceso independentista solo es una cortina de humo de quienes lo pergeñaron desde un primer momento) y el gobierno central echa a la policía y a los jueces contra los díscolos de la periferia.

El próximo 1 de octubre unos intentarán votar algo que saben que no tendrán validez, los otros tratarán de imponer sus razones por la fuerza y el problema seguirá enquistándose mucho más.

Absurdo tras absurdo. Es lo que pasa cuando quienes nos gobiernan, no hacen política a pesar de llamarse así. Son unos absolutos descerebrados.





lunes, 24 de julio de 2017

¿Periodismo?

Vamos a jugar a suponer:

Lío veraniego. Conflicto entre dos partes que se vuelve mediático porque afecta a miles de personas que se tenían que mover/desplazar hacia un gran evento. Las culpas van danzando de una parte a la otra mientras los damnificados se ciscan en los antepasados de ambos bandos.

El lío veraniego se marca un plot twist digno de Hitchcock cuando un señor muy importante presidente de algo, desvela que hace mucho mucho tiempo, en una galaxia no tan lejana, el responsable político ya sabía que ese gran evento iba a descabalgar... y no hizo nada por evitarlo.

El lío veraniego (ahora convertido en patata caliente para el responsable político) persiste cuando se orquesta un giro inesperado de acontecimientos con un curioso y modélico (jajajajajajajaja) reportaje aparecido en un centenario medio de comunicación provincial que curiosamente barre mucho para la casa del responsable político y repartiendo mierda entre los que iba a organizar ese gran evento.

¿Casualidad? Claro hombre. ¿Qué otra cosa podría ser?

Podría ser manipulación...

¡Que no, que no! Eso no pasa en la prensa seria. Es solo un suponer. Que voy a saber yo si ni siquiera estoy afiliado a la Asociación de la Prensa.



lunes, 22 de mayo de 2017

Cachitos de "periodismo" XXXIV

Juan Luis Cebrián y el director de El País, junto a dos monos locos puestos de crack, escribiendo la editorial de ese periódico en el día de hoy.


Ese es mi análisis de la bravuconada del antaño prestigioso periódico español sobre la victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE. Triste cómo desaparece el periodismo y es sustituido por el forofismo (dependiente de los poderes económicos no tan ocultos).



lunes, 8 de mayo de 2017

La buena corrupción para el PP

"El PP gestiona mejor".

Francisco Camps, presunto demócrata.

Para el Partido Popular, la corrupción no es buena, es genial. Y lo es porque a la inmensa mayoría de españoles (muchos de los que votan a esa formación y otros que no, pero que lo consideran tolerable), ven eso de robar como algo institucionalizado. Creen que es normal. Por eso, el PP va a seguir ganando elecciones (incluso allá donde han saqueado las arcas públicas como en Valencia o Madrid) con suma facilidad. Mientras los españolitos de bien no vean que de nuevo sube el paro, que la bolsa baja -aunque no entiendan mucho en qué influye eso en sus vidas-, que tienen menos dinero para comprar en el Bresca, no dejarán de votar a la derecha.

Y eso que no se dan cuenta que están siendo robados por partida doble. Gracias al impacto económico de la corrupción del PP y también por la inminente aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, donde la inversión social baja de forma alarmante (dependencia, cultura, I+D+i, por ejemplo), mientras la ansiada reforma tributaria no llega, favoreciendo a las rentas más altas y los impuestos indirectos (que afectan a todos por igual, o sea, a los más pobres, mucho más), van a seguir subiendo en lo que se revela como un robo encubierto de legalidad.

Por eso para el PP, la corrupción es buena.

(Foto: lne.es).



viernes, 31 de marzo de 2017

España, estado policial


Estado policial (Deltoya, 1992). Extremoduro.



martes, 24 de enero de 2017

Cerdos

Cuarenta años de un disco fundamental en la Historia del rock: Animals de Pink Floyd.

Cerdos como políticos tiranos corruptos, perros como fuerzas represivas, ovejas como pueblo callado y sojuzgado, temeroso de las élites. Orwell puso la idea. Pink Floyd lo convirtió en obra maestra.


Brutalísima actuación de Roger Waters hace unos tres meses en México DF avisando de lo que nos venía con Trump.





martes, 17 de enero de 2017

Algunos aún justifican esto con su voto

Pero no es justificable.

Foto: publico.es




lunes, 10 de octubre de 2016

Perdónanos nuestra inocencia

Marat/Sade es una obra peligrosa para nuestra sociedad... Vaya usted a verla.

Marat/Sade es una obra que debería estar perseguida, censurada y prohibida... Si se asusta al pensar de forma libre. Vaya usted a verla.

Marat/Sade es la constatación de que vivimos en la más absoluta indigencia moral ya que las palabras e ideas de hace 200 años pueden ser extrapoladas punto por punto a la actual situación social y política en la que vivimos. Vaya usted a verla.

(Foto: Paco López).
Hay cierta provocación en las ideas, modos y discursos de Jean Paul Marat, aquel jacobino que murió desangrado en su bañera presa de los brillos mortales que empuñaba Charlotte Corday. Provocación a ojos de los profetas de lo políticamente correcto. Verdad a quien se ose a quitarse la venda de los ojos. Y Marat/Sade solo es la correa de transmisión de esas ideas, apuntaladas por unos personajes, unos locos más cuerdos que los que está fuera del sanatorio de Charenton. Y es que aunque nunca olvidamos en este clásico de Peter Weiss que nos encontramos delante de una representación teatral dentro de otra representación teatral (deudora del teatro de la convención consciente de Meyerhold, aunque en el texto de Weiss se va un paso más allá puesto que vemos a actores haciendo de actores), la sensación de dèja vú es constante. Sabemos que lo que nos cuentan los locos dirigidos por Sade es algo que nos suena y no precisamente por sabernos de pe a pa la vida de Marat y de la Revolución Francesa. Sabemos que las disquisiciones sobre la libertad del individuo, el rechazo al Absolutismo (personificado en la monarquía borbónica), la separación de poderes y la protección de las clases populares ante su indefensión social y económica, son temáticas de moda hace doscientos años... pero también hoy. Lo fueron también hace medio siglo cuando Weiss dio forma a este vodevil que Atalaya ha dotado de frescura, ingenio, atrevimiento y un absoluto dominio de los recursos escénicos por parte de los actores, que ayudan a dar fluidez a un texto cortante, fluido y dinámico.

Atalaya da una muestra más de su maestría con un conjunto en el que nada chirría. Desde unos actores que toman pizcas del teatro épico de Brecht y de la biomecánica de Meyerhold pasando por su simbiosis con una escenografía lograda a base de telas blancas que dan volumen y geometría a un escenario envuelto en sombras y claroscuros que fortalecen el mensaje frío en ocasiones, apasionado en otras, de personajes que están al límite: unos por su cuerda locura, otros por su claridad mental que les conduce irremisiblemente a la perdición (ahí están esos Marat y Corday, llenos de dudas ante su futuro, mientras los enfermos son los que más anclados a la realidad están).

Y volvemos a la idea inicial. No dudamos de la necesidad de textos como Marat/Sade. Obra política (huyendo de su acepción como modo de representación y sí como compromiso ciudadano con su realidad), el texto de Weiss tristemente, seguirá siendo un referente de todo lo que debemos reflexionar sobre esa indigencia moral que nos aflige. O eso, o mejor volverse rematadamente locos. Tanto que veamos la realidad con meridiana lucidez.



viernes, 30 de septiembre de 2016

Nosotros somos la revolución

"¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos".

Jean Paul Marat (1743-1793).

Y Marat acabó así...

La muerte de Marat. Jacques-Louis David (1793).




miércoles, 28 de septiembre de 2016

Ahora sólo eres alguien a quien solía conocer

Lo que está pensando Pedro Sánchez de sus "compañeros" socialistas...





lunes, 19 de septiembre de 2016

Besugos a la española

Los políticos españoles son... especiales, por llamarlos de alguna forma.

Los políticos daneses (aunque sean de ficción) se gritan, se interpelan, se pelean, discuten y al final de todo... llegan a un acuerdo.

Lo primero es diálogo de besugos. Lo de los españoles, digo. Pura pantomima de políticos que no merecen llamarse tal porque no tienen ni puñetera idea de las básicas ideas que rigen en democracia donde por encima de todo se encuentra algo que desconocen: el bien común.

Lo segundo lo pueden ustedes disfrutar viendo la excelente serie danesa Borgen. A Mariano, Pedro, Pablo y Albert les invito a que se la pongan de inmediato para que puedan aprender y luego, pedir perdón a todos los españoles. Porque en Borgen, se hace posible la utopía y uno se da cuenta que tampoco está tan lejos como creemos de obtenerla.





jueves, 25 de agosto de 2016

Engaños

Foto: publico.es




Puedes engañar a todos algún tiempo y a algunos todo el tiempo; pero no puedes engañar a todos todo el tiempo.

Abraham Lincoln.



lunes, 27 de junio de 2016

La democracia no nos sienta tan bien

Hace años escribí que España... los españoles, no estaban preparados para ser demócratas. Nos falta fondo participativo porque durante muchos años, muchos siglos hemos estado acostumbrados a que nos mandaran. Y luego pasa lo de ayer...

Los españoles cuando llegan unas elecciones.




domingo, 26 de junio de 2016

El voto y la utopía

No hay pueblo que pueda tener un gobierno de hombres justos. Tendría que haber un medio social sano, cuerdo, en perfecto equilibrio. Es decir, que para sostener una utopía habría que inventar otra.

Memorias de un hombre de acción. Pío Baroja.



martes, 10 de mayo de 2016

Política ficción

Domingo 26 de junio de 2016. 23.30 horas. Ya se conoce el resultado de las elecciones generales, las segundas en seis meses.

El Partido Popular vuelve a ganar aumentando un poco sus apoyos. La alianza entre Izquierda Unida y Podemos se coloca segunda, seguida tras el PSOE y Ciudadanos. No hay mayorías claras, pero sí dos bloques que uniéndose ideológicamente pueden formar gobierno. 

A un lado, la derecha. PP y Ciudadanos pueden coaligarse y optar a la investidura de Rajoy pero... no llegan por poco a la mayoría absoluta y además Albert Rivera no traga con Rajoy. O sea, nada.

Pedro Sánchez está con los cuernos revueltos porque Pablo Iglesias y Alberto Garzón han logrado el sorpasso y se niega a llegar a un acuerdo con los izquierdosos.

Mientras tanto, 47 millones de españoles (casi todos menos los televidentes de Mujeres, hombres y viceversa), se preguntan para qué coño han ido a votar otra vez si todo va a quedarse tal y como estaba...

Menos mal que todo esto es política ficción y nada de esto va a suceder...



miércoles, 27 de abril de 2016

Una jaula de grillos (y II)

Érase una vez un pueblo llamado Chiclana...



Ese pueblo que va al tran tran, a verlas venir, sin un objetivo definido y que se mueve por designios cuasi divinos que al más común de los mortales nos hace palidecer en nuestra candidez. Pero empecemos. Hablamos de la situación política actual de Chiclana, que a muy pocos importará, vertebrando la narración a través de el último espasmódico y surrealista capítulo a cuenta del urbanismo local... Otra jaula de grillos.

Porque, por si no lo saben, Chiclana tiene un grave problema con su urbanismo, mejor dicho, con su falta de ordenación urbanística y con los desastres que desde hace medio siglo vienen consintiendo los que mandan. La última prueba la tienen con la aprobación plenaria del último Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), con los votos favorables de casi todos los partidos y la abstención de alguno que otro, cosa inexplicable siendo sabedores todos ellos que va a ser un documento tumbado en cuanto llegue a sede judicial. Tienen razón los ecologistas al hablar de deficiencias en la génesis del documento. Es aquí donde encontramos al primer culpable: Territorio y Ciudad, empresa de diseño y gestión urbanística dirigida por Manuel Ángel González Fustegueras, un señor que ha sido responsable de los últimos planes redactados para Chiclana... y que curiosamente, todos han acabado en la basura, por sus defectos en fondo y forma que la Justicia ha interpretado como ilegalidades contantes y sonantes. Una anécdota para que ustedes se hagan una idea de cómo trabaja este estudio. Fustegueras y su equipo redactan planes urbanísticos para Chiclana y San Fernando. El equipo de Gobierno isleño denuncia que en el documento de ordenación de Chiclana aparece registrado el castillo de Sancti Petri que también lo está en el de la vecina localidad. ¿Ustedes lo comprenden? Yo no. La incógnita es saber por qué una vez tras otra, el dinero de los chiclaneros sirve para pagar el trabajo mal desempeñado de esta empresa.

Pero cojamos la máquina del tiempo y hagamos un poco de Historia, que eso siempre es saludable. Año 1967. El entonces Consistorio tardofranquista chiclanero ordena redactar un documento de ordenación urbanística ante el auge y desarrollo que vive el municipio, recién salido de los efectos de la Riada del 65 y con nuevas infraestructuras en funcionamiento (todo el nuevo entramado de pluviales y de fecales construidos a raíz de ese episodio que marcó el siglo XX del pueblo). Ese plan del 67 legal (con todas las reservas sabiendo en qué tiempo histórico nos encontrábamos) dio pábulo a que algunos chiclaneros empezaran a levantar sus "campitos" y a salirse de los "limites" del casco urbano. Los 70 siguieron el ritmo marcado en la época anterior y con el cambio de dictadura a democracia, poco tiempo se le prestó al descontrol urbanístico que por entonces asomaba.

Los 80 fueron los años clave. Las viñas fueron sustituidas por ladrillo y cemento. El corte de vides auspiciado por el Marco de Jerez a sus zonas de producción ante la amenaza de sanciones de la Comunidad Económica Europea (España también estrenó "europeidad" en esa década) no provocó la reconversión de la tierra en nuevas áreas cultivables, sino en manga ancha para el desarrollo del -sí señores, lo han adivinado-, ladrillo. El dinero corría de buena manera en una Chiclana que crecía y crecía, mientras también aumentaba la especulación, los trapicheos y el dinero negro. Las segundas residencias proliferaban entre los naturales del pueblo y algunos extranjeros ya olían el potencial turístico de la localidad y se asentaban a buenos precios en el extrarradio. Justamente antes del boom turístico y de la venta (a precio irrisorio) de los terrenos del Novo Sancti Petri, en el Ayuntamiento de Chiclana se encendió una luz de alarma -pequeñita, no se vayan a creer ustedes que la gente se volvía loca por tan grave problema-, y se publicaron unas Normas Subsidiarias en 1987 que vinieron a sustituir al PGOU ya anticuado de veinte años antes. Como verán, sustituimos un plan por unas normas, no nos vayamos a poner serios eh...

Con esa normativa del 87 estuvimos sobreviviendo unos cuantos años hasta que el auge turístico primero y el del ladrillo después hizo despertar ciertas alarmas y algún político local empezó a pensar que quizá era momento de arreglar una situación que por entonces -años 90- no había saltado a la opinión pública. Chiclana estaba en boca de todos, sí, pero por su impresionante crecimiento económico y por su riqueza, procedente del turismo... y de la construcción. Muchos chiclaneros y unos cuantos extranjeros habían "ocupado" el extrarradio, zonas sin urbanizar y por lo tanto, sin servicios básicos de luz, agua, recogida de residuos, etcétera y lo habían hecho sin cumplir las más mínimas exigencias previstas en la (escasa) legislación. Aquí hallamos a más culpables. Ese grupo de chiclaneros que sabiendo que estaban cometiendo una ilegalidad, siguieron con sus planes. Esos mismos chiclaneros que en algún momento de esta tétrica historia incluso se atrevieron a pedir una legalización gratuita de sus casas cuando la gran mayoría de sus paisanos pagaba y pagaba por licencias de obra o por impuestos de sus viviendas. Injusto, ¿no creen?

Los 90 pasaron y en los medios de comunicación empezaron a surgir los escándalos de corrupción urbanística. A algún iluminado político chiclanero se le ocurrió que lo de Operación Malaya tenía que ver con que era un dispositivo contra la corrupción urbanística efectuada entre Mal-aga y Aya-monte. Y que por esa regla de tres, Chiclana iba a ser incluida y todos los culpables del desastre urbanístico (o sea, según ellos, el PSOE), se iban a ir a la cárcel cuales vulgares apandadores marbellíes. La cuestión es que eso no pasó, aunque está claro que el PSOE, tanto local como el de la Junta, también tuvieron su gran parte de culpa en este desaguisado. Primero por omisión y luego por una absoluta condescendencia con lo que estaba pasando. Algo que también repitió el equipo de Gobierno del Partido Popular cuando le tocó gobernar. En este último caso, podemos añadir además, la absoluta desidia para arreglar este problema, así como una lamentable falta de ideas. A todo ello hay que añadir la insultante fiebre de la construcción en este pueblo (¿cuántos Porches Cayenne se compraron en esa época, señor mio?), la connivencia de los poderes públicos con constructores, corredores, inmobiliarias y pequeños mafiosos que se han hartado de ganar dinero a costa de muchos chiclaneros que apostaron por ahorrarse algo de pasta para tener la casa de sus sueños en terrenos sin servicios y -ojo al dato-, hasta inundables (léase, la Rana Verde). Daba igual. Ese es el lema de este triste pueblo. Da igual todo.

La cuestión es que entre esas Normas Subsidiarias del 87 y este último PGOU que ha sido aprobado en Pleno pero al que auguro un final abrupto por ilegal, han pasado por nuestro pueblo al menos cuatro ordenamientos jurídicos distintos que no han servido para ofertar soluciones. Documentos elaborados por el mismo equipo redactor, al que nunca se les ha pedido responsabilidades por su falta de celo profesional. Estoy convencido de que el próximo Plan General de Chiclana lo ganará de nuevo en concurso público y en buena lid este gran equipo de trabajadores.

Y los políticos... Ahí están. Ciegos, sordos, mudos ante una realidad palpable, vergonzosa. Y todo ello ante un pueblo, el chiclanero que ni siente ni padece. Solo va al tran tran... a ver cómo pasa el tiempo sin que suceda nada. Y eso es lo que pasa en un pueblo como Chiclana, donde el héroe es aquel que fomenta su empleo a cambio de prostituir ideas. Y aquel que no vende sus ideas es tildado de loco.

Y colorín, colorado, aquí esta historia ha acabado... Aunque espera, ¿todo era ficción?



lunes, 25 de abril de 2016

Una jaula de grillos (I)

España es una jaula de grillos...

Como esta, pero sin tanta pluma...

Cinco meses sin gobierno tras unas elecciones que cristalizaron en un nuevo parlamento con más variedad, más color y más esperanza... Pero, la jaula de las locas pronto empezó a tomar cuerpo. Yo no quiero hablar contigo, yo quiero pactar con la izquierda pero mi partido (de izquierdas) no me deja. Yo quiero la unidad popular pero a IU lo voy a joder dejándole sin grupo parlamentario. Yo quiero ser centrado pero se me ve la pluma derechista. Yo firmo un convenio de paja contigo para hacer el paripé y que vean que somos serios pero en realidad estamos haciendo el panoli. Como esto se atranca, yo propongo que una "persona de prestigio" sea el presidente (oh wait!). Yo sigo con mi matraca happy flower porque me quiero muchísimo aunque el pragmatismo y la realidad la deje en las esquinas. Yo, como estoy en funciones, funciono poco... Niños. Niños que se pelean en el recreo. Tenía razón Manuela Carmena. Mucha razón.

España no se merece esto. No se merece a unos políticos avejentados en sus ideas. No se merece a un Partido Popular podrido por la crisis pero al que casi ocho millones de españoles siguen votando por no se sabe qué misterio divino. No se merece a un Rajoy, en plan autómata, esperando a ganar unas nuevas elecciones sin haber movido un dedo.

Tampoco se merece a un Partido Socialista en declive, falto de idas, de esperanza, de lucha, con un discurso vacuo, repetitivo y preocupante para el verdadero militante socialista. Pedro Sánchez, entre su falta de carisma y las puñaladas traperas de sus compañeros, se ha dejado embaucar por Ciudadanos en un acuerdo de gobernabilidad fútil y sin sentido...

Porque el sentido del PSOE es que se entienda con la izquierda. Podemos, las Mareas, Izquierda Unida. Pero tampoco ha sido posible por el inútil pacto entre Sánchez y Rivera y porque los podemitas han tensado la cuerda hasta más de lo debido pensando en unas elecciones en las que creen que darán el sorpasso. Así de soberbios se muestran los chicos de Pablo Iglesias, que empieza ya a dar síntomas de cansancio como proyecto político (luchas internas, decisiones bastante sorprendentes y pobres, falta de carácter político, indefinición en las ideologías, falta de programa realista...). Un partido al que le veo un final precipitado y a medio plazo.

Un Podemos al que sintiéndolo mucho, no debería unirse Izquierda Unida. Los 923.000 dignos votos que consiguió Garzón se multiplicarán en una nueva cita electoral, porque IU es así de impredecible. Puede estar en el fango, pero de pronto renacer. Y lo va a hacer a cuenta de un puñado de votos que ganará de PSOE y Podemos. Sufragios desencantados con unos políticos que tenían ocasión de ser estadistas, ante una ocasión de hacer verdadera historia, pero que no han querido... o no han sabido. Ante tipos así de lamentables, lo mejor es volver a las urnas y taparnos los ojos porque nada bueno nos espera en esta España tan triste, tan lamentable, que ante la imposibilidad de hablar, de llegar a un acuerdo, lo único que nos quedan son lloriqueos, pataletas y acusaciones cruzadas. Niños...