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jueves, 8 de marzo de 2018
lunes, 13 de marzo de 2017
Cachitos de "periodismo" XXX
Ay, los articulistas de opinión. Qué bella forma de entrar en el mundo del periodismo. Así fue mi caso, que sin título que "mostrar" a los mandamases de la comunicación pude "demostrar" que con ganas de aprender, rigor y fiel seguimiento de los códigos de la profesión, era un buen periodista. Por lo menos, uno de esos que hace las preguntas que hay que hacer...
Creo que de eso se trata esta profesión...
En fin, los opinadores. Esa fauna que habita entre columnas y faldones de periódicos y en programas de tertulias donde se grita demasiado y se informa poco para poder expresar aquellas opiniones que a los redactores y editorialistas no les permiten. A veces son atinadas y brillantes, otras vergonzosas. Hoy les traigo un caso de estos últimos.
Siempre fui partidario de seleccionar con buen ojo a quién podía otorgarle un espacio en blanco para escribir libremente en los periódicos donde he trabajado. Con razón nunca tuve que encontrarme con sujetos como este:
http://www.lasprovincias.es/revista-valencia/en-la-pomada/201702/06/monica-carrillo-entre-noticiario-20170206142325.html
"(...) Hay algo en ella, esos pómulos, esos ojos de avellana, ese tono moreno de piel, esas caderas de fuego, esa trasero pistonudo, como de india Pocahontas en versión palmeral de Elche. (..)".
El tal Ramón Palomar tiene que estar sacándose cada día las bolas de alcanfor debajo de los sobacos porque su discurso, al que podemos tildar de machista, está demasiado desfasado y apolillado en cuestiones de léxico. Y no voy a decir más porque el mismo artículo descalifica a quien lo firma.
Creo que de eso se trata esta profesión...
En fin, los opinadores. Esa fauna que habita entre columnas y faldones de periódicos y en programas de tertulias donde se grita demasiado y se informa poco para poder expresar aquellas opiniones que a los redactores y editorialistas no les permiten. A veces son atinadas y brillantes, otras vergonzosas. Hoy les traigo un caso de estos últimos.
Siempre fui partidario de seleccionar con buen ojo a quién podía otorgarle un espacio en blanco para escribir libremente en los periódicos donde he trabajado. Con razón nunca tuve que encontrarme con sujetos como este:
http://www.lasprovincias.es/revista-valencia/en-la-pomada/201702/06/monica-carrillo-entre-noticiario-20170206142325.html
"(...) Hay algo en ella, esos pómulos, esos ojos de avellana, ese tono moreno de piel, esas caderas de fuego, esa trasero pistonudo, como de india Pocahontas en versión palmeral de Elche. (..)".
El tal Ramón Palomar tiene que estar sacándose cada día las bolas de alcanfor debajo de los sobacos porque su discurso, al que podemos tildar de machista, está demasiado desfasado y apolillado en cuestiones de léxico. Y no voy a decir más porque el mismo artículo descalifica a quien lo firma.
martes, 7 de febrero de 2017
Virtudes teatrales
Fe. Esperanza. Caridad. Virtudes teologales. Para quien no esté muy ducho en cuestiones religiosas lo explico. Durante siglos la Iglesia Católica como único motor asistencial que existía, desplegó esta teoría para atender a los sectores más desfavorecidos trazando un detallado plan basado en una simple ecuación/transacción: el asistido se compromete a “creer”, mientras que el asistente le ayuda. Tú crees en la esperanza de que la caridad te ayudará. Así de simple.
Con el teatro hay veces en que hay que demostrar profesión de fe. Asistes a espectáculos con la vana ilusión de que te van a aportar algo y... no. Por el contrario, cuando no hay alharacas de por medio, cuando la esperanza es simple y llanamente la de ver una buena obra, con buenas interpretaciones, una dirección de garantías y unas cuantas risas, pues solo te queda, no por caridad sino por justicia, ofrecer tu aplauso.
Y Labaranda Teatro consiguió eso precisamente con su representación de Y después de los polvorones, ¿qué? original de Mari Carmen Navarro con dirección de Gari León. La compañía gaditana convirtió La Estación del Té (lugar que se está convirtiendo en centro cultural sustituyendo a nuestro tristemente cerrado en sábados Teatro Moderno), en el escenario sentimental de las pequeñas historias, de las vívidas miserias, de las mundanas alegrías de tres jubiladas, de tres mujeres con el peso de sus historias a la espalda. De tres heroínas llamadas, muy acertadamente, Fe, Esperanza y Caridad. Tres mujeres virtuosas.
Lo que parece comedia lo es y no. La risa como arma y como medicina ante las miradas trabajadas y las vidas puestas al servicio del otro. El espejo de tantas y tantas mujeres. De innumerables luchadoras, de tantas madres y abuelas que no dudaron en servir a los demás sin pedir nada a cambio. Lo triste es que muchas de ellas acabaran hastiadas de esas vidas de postergación, de olvido, de secundarias cuando ellas eran las protagonistas. Sí, estábamos ante una comedia pero fíjense en lo serio que es a veces poner la sonrisa en los rostros de los demás. El drama supuraba en las historias de esas tres mujeres que dieron tanto que ni siquiera les importaba cambiar el chip para terminar con un público entregado y sonriente. Eso es mérito de todo el equipo. De un texto con mucha carga de profundidad aunque se disfrace de libreto ligero, de unas actrices muy metidas en sus papeles y de una dirección que sabe captar los matices ideológicos del material de partida. Así, no nos extraña que Labaranda se recorra nuestra geografía desafiando a este ingrato panorama cultural que nos azota.
| (Foto: @zuhmalheur) |
Con el teatro hay veces en que hay que demostrar profesión de fe. Asistes a espectáculos con la vana ilusión de que te van a aportar algo y... no. Por el contrario, cuando no hay alharacas de por medio, cuando la esperanza es simple y llanamente la de ver una buena obra, con buenas interpretaciones, una dirección de garantías y unas cuantas risas, pues solo te queda, no por caridad sino por justicia, ofrecer tu aplauso.
Y Labaranda Teatro consiguió eso precisamente con su representación de Y después de los polvorones, ¿qué? original de Mari Carmen Navarro con dirección de Gari León. La compañía gaditana convirtió La Estación del Té (lugar que se está convirtiendo en centro cultural sustituyendo a nuestro tristemente cerrado en sábados Teatro Moderno), en el escenario sentimental de las pequeñas historias, de las vívidas miserias, de las mundanas alegrías de tres jubiladas, de tres mujeres con el peso de sus historias a la espalda. De tres heroínas llamadas, muy acertadamente, Fe, Esperanza y Caridad. Tres mujeres virtuosas.
Lo que parece comedia lo es y no. La risa como arma y como medicina ante las miradas trabajadas y las vidas puestas al servicio del otro. El espejo de tantas y tantas mujeres. De innumerables luchadoras, de tantas madres y abuelas que no dudaron en servir a los demás sin pedir nada a cambio. Lo triste es que muchas de ellas acabaran hastiadas de esas vidas de postergación, de olvido, de secundarias cuando ellas eran las protagonistas. Sí, estábamos ante una comedia pero fíjense en lo serio que es a veces poner la sonrisa en los rostros de los demás. El drama supuraba en las historias de esas tres mujeres que dieron tanto que ni siquiera les importaba cambiar el chip para terminar con un público entregado y sonriente. Eso es mérito de todo el equipo. De un texto con mucha carga de profundidad aunque se disfrace de libreto ligero, de unas actrices muy metidas en sus papeles y de una dirección que sabe captar los matices ideológicos del material de partida. Así, no nos extraña que Labaranda se recorra nuestra geografía desafiando a este ingrato panorama cultural que nos azota.
martes, 20 de diciembre de 2016
Cachitos de "periodismo" XXVII
No solo es este medio. Son más. Incluso alguno de ellos, audiovisual, pero es la triste paradoja de este país que invierte dinero en "luchar" contra la violencia de género (quizá sea mejor, un buen sistema educativo que vaya a la raíz del problema) mientras los políticos no tienen ni puñetera idea de cómo actuar.
El periodista Alfons Quintà asesina a su exmujer y después se suicida
El hombre, convaleciente de una grave operación de corazón, utilizó una escopeta de caza
Titular y subtítulo son de La Vanguardia: aquí, el artículo completo. Juzguen ustedes mismos si consciente o inconscientemente hay un doble rasero a la hora de calificar a las víctimas.
El periodista Alfons Quintà asesina a su exmujer y después se suicida
El hombre, convaleciente de una grave operación de corazón, utilizó una escopeta de caza
Titular y subtítulo son de La Vanguardia: aquí, el artículo completo. Juzguen ustedes mismos si consciente o inconscientemente hay un doble rasero a la hora de calificar a las víctimas.
lunes, 12 de diciembre de 2016
Carolina Coronado. Feminismo y Romanticismo
Creo que no voy a decir nada mejor que este texto que hoy ha colgado en su Facebook el Museo Nacional del Prado. Y es que conocí a Carolina Coronado hace un año aproximadamente, investigando sobre mujeres del Romanticismo y desde entonces he incluido poemas suyos en cada CaféRomàntico que ha organizado la asociación cultural Taetro, firme defensora de los valores transmitidos por esta corriente vital y literaria. Pues lo dicho. Carolina Coronado, una mujer progresista, feminista y gran escritora, injustamente olvidada, como tantas otras... Os dejo con el texto del Prado:
Tal día como hoy en 1820 nacía la escritora romántica Carolina Coronado. Educada en una familia de ideología progresista y abanderada de los ideales liberales de la época, instituyó en su casa de Madrid un cenáculo literario y musical al que acudían artistas, intelectuales y políticos. Afectada desde su juventud por una catalepsia crónica que le llevó a “morir en vida” en varias ocasiones, encarna el ideal de artista y escritor del Romanticismo.
Federico de Madrazo realiza esta obra hacia 1855, uno de los ejemplos más bellos de la retratística del siglo XIX. Madrazo fue capaz de captar psicológicamente a una Carolina Coronado valiente, soñadora y decidida; todo ello con una mezcla entre melancolía, por la reciente muerte de su hijo, y una sonrisa contenida. Cubriendo parcialmente su cabeza con una mantilla negra, la sencillez cromática remite a la tradición barroca española.
Escritora de exquisita sensibilidad y con una gran carga de sensualidad, dedica parte de su obra a reivindicar el papel de las mujeres; así lo hace en el poema Libertad del que recogemos algunos versos:
¡Libertad! ¿qué nos importa?
¿qué ganamos, qué tendremos?
¿un encierro por tribuna
y una aguja por derecho?
¡Libertad! ¿de qué nos vale
si son los tiranos nuestros
no el yugo de los monarcas,
el yugo de nuestro sexo?
Tal día como hoy en 1820 nacía la escritora romántica Carolina Coronado. Educada en una familia de ideología progresista y abanderada de los ideales liberales de la época, instituyó en su casa de Madrid un cenáculo literario y musical al que acudían artistas, intelectuales y políticos. Afectada desde su juventud por una catalepsia crónica que le llevó a “morir en vida” en varias ocasiones, encarna el ideal de artista y escritor del Romanticismo.
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| (Créditos: Museo Nacional del Prado). |
Federico de Madrazo realiza esta obra hacia 1855, uno de los ejemplos más bellos de la retratística del siglo XIX. Madrazo fue capaz de captar psicológicamente a una Carolina Coronado valiente, soñadora y decidida; todo ello con una mezcla entre melancolía, por la reciente muerte de su hijo, y una sonrisa contenida. Cubriendo parcialmente su cabeza con una mantilla negra, la sencillez cromática remite a la tradición barroca española.
Escritora de exquisita sensibilidad y con una gran carga de sensualidad, dedica parte de su obra a reivindicar el papel de las mujeres; así lo hace en el poema Libertad del que recogemos algunos versos:
¡Libertad! ¿qué nos importa?
¿qué ganamos, qué tendremos?
¿un encierro por tribuna
y una aguja por derecho?
¡Libertad! ¿de qué nos vale
si son los tiranos nuestros
no el yugo de los monarcas,
el yugo de nuestro sexo?
lunes, 29 de febrero de 2016
¡Agáchate mamita!
"Que te voy a dar tras tras...".
El mismo Ayuntamiento que se gasta mi dinero... tú dinero, en campañas para intensificar la igualdad de género, también se lo gasta en estas mierdas. Lean...
Danny Romero esto se llama agáchate
como todos agachados, tú sabes
Y a mi me gusta cuando te mueves
así cuando mueves la cabeza, cuando te acercas
a mi y poquito poquito me besas,
cuando mueves la cabeza
Y a mi me gusta cuando te mueves
así cuando mueves la cabeza, cuando te acercas
a mi y poquito poquito me besas,
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
Despacio lento mamita yote siento
agresivo o violento haz este movimiento
y agáchate ven agáchate hacia la pared
agáchate atrévete ha hacerlo esta vez.
Tú me vuelves loco y sólo al caminar
tú me vuelves loco y te voy a dar
tra, tra, tra, mami déjate llevar
tra, tra, tra, que se que esto te va a gustar
tra, tra, tra, mami yo te voy a dar, pa´ lante y pa´tras
Y dale goza no seas mentirosa yo sé
que eres golosa, no te me pongas sosa
y dale más, ven agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
Tú me vuelves loco y sólo al caminar
tú me vuelves loco y te voy a dar
tra, tra, tra, mami déjate llevar
tra, tra, tra, que se que esto te va a gustar
Agáchate.
tra, tra, tra, mami yo te voy a dar, pa´ lante y pa´tras
Esta "letra" es de una "canción" de un "artista" llamado Danny Romero. Un chavalín que "canta" electrolatino (?) y que ha sido contratado por el Ayuntamiento de Chiclana para dar un concierto para la juventud. Y con otros cuatro o cinco "cantantes" más que vete tú a saber qué lindezas ofrecerán a los jovenes chiclaneros.
Ustedes mismos...
Nota: Las faltas de ortografía de la letra de la "canción" son literales. No me he inventado nada.
El mismo Ayuntamiento que se gasta mi dinero... tú dinero, en campañas para intensificar la igualdad de género, también se lo gasta en estas mierdas. Lean...
Danny Romero esto se llama agáchate
como todos agachados, tú sabes
Y a mi me gusta cuando te mueves
así cuando mueves la cabeza, cuando te acercas
a mi y poquito poquito me besas,
cuando mueves la cabeza
Y a mi me gusta cuando te mueves
así cuando mueves la cabeza, cuando te acercas
a mi y poquito poquito me besas,
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
Despacio lento mamita yote siento
agresivo o violento haz este movimiento
y agáchate ven agáchate hacia la pared
agáchate atrévete ha hacerlo esta vez.
Tú me vuelves loco y sólo al caminar
tú me vuelves loco y te voy a dar
tra, tra, tra, mami déjate llevar
tra, tra, tra, que se que esto te va a gustar
tra, tra, tra, mami yo te voy a dar, pa´ lante y pa´tras
Y dale goza no seas mentirosa yo sé
que eres golosa, no te me pongas sosa
y dale más, ven agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
y ven agáchate, agáchate, agáchate
Tú me vuelves loco y sólo al caminar
tú me vuelves loco y te voy a dar
tra, tra, tra, mami déjate llevar
tra, tra, tra, que se que esto te va a gustar
Agáchate.
tra, tra, tra, mami yo te voy a dar, pa´ lante y pa´tras
Esta "letra" es de una "canción" de un "artista" llamado Danny Romero. Un chavalín que "canta" electrolatino (?) y que ha sido contratado por el Ayuntamiento de Chiclana para dar un concierto para la juventud. Y con otros cuatro o cinco "cantantes" más que vete tú a saber qué lindezas ofrecerán a los jovenes chiclaneros.
Ustedes mismos...
Nota: Las faltas de ortografía de la letra de la "canción" son literales. No me he inventado nada.
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