No necesita presentación... Por cierto, Feliz Navidad.
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lunes, 24 de diciembre de 2018
lunes, 26 de diciembre de 2016
Historia de un superviviente
Una tarde de diciembre, en lugar de estar por ahí como locos celebrando esa cosa de la Navidad o de estar comprando en las tiendas del pueblo (entonces aún no habían llegado los centros comerciales), unos cuantos locos chiclaneros, preocupados por esa cosa extraña y amorfa llamada cultura, se sentaron a pensar que algo había que hacer. La chispa había prendido un poco antes con un curso de teatro al que se apuntaron unos cuantos y que dio como resultado un par de obras de unos señores llamados Lorca y Molière. Pecata minuta.
Esa fría tarde de diciembre (no sabemos si en verdad era fría, pero vamos a ponernos dickensianos), un grupo de testarudos comandados por Fali Guerrero, decidieron crear una asociación cultural para fomentar la cultura en general y el teatro en particular. Cosa fina puesto que Chiclana estaba a punto de quedarse sin el único lugar escénico del municipio: el Cine Moderno. Ahí estuvo el quid de la cuestión. Ahí estuvo el nudo gordiano de la existencia de Taetro en esos primeros compases de su historia. La reivindicación surgió de los escombros del antiguo cine para reclamar urgentemente la construcción de un teatro con todas las de la ley. Se intentó convencer a los taetreros de que una casita de juventud con escenario, pero no. Ellos empezaron a merendar cada 27 de marzo para decir que teatro o teatro. Y al final hubo Casa de Cultura, pero con teatro. ¡Un señor teatro! En el impasse de espera, Taetro se inventó el teatro en un espacio industrial y así surgió la Nave del Teatro que durante unos cuantos años hizo que el nombre de Chiclana sonara como hoy suenan los de Mérida, Almagro o Palma del Río como centros de difusión de las artes escénicas.
De los estertores de la Nave del Teatro surgió otro gran aldabonazo en la historia de Taetro: el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero, que tomó el nombre del alma de la asociación fallecido un par de años antes en un desgraciado accidente de tráfico. Taetro supo reponerse a la pérdida de Fali y convirtió el Certamen en un referente a nivel internacional. Aún lo sigue haciendo cuando enfila su décimo octava edición en plenas facultades.
De algo estamos absolutamente orgullosos en Taetro: pusimos la vista en la co educación. Y allí que nos lanzamos. Gracias a las gentes de este colectivo hoy hay enseñanzas de teatro en todos los niveles de la educación. Es así, es innegable. Aquellos locos pioneros pusieron las bases de lo que fue el Teatro en la Escuela que luego con tanto tino han sabido llevar los compañeros de Teatrín (surgidos de la inmensa cantera que ha sido esta asociación). Posteriormente, se les ocurrió la idea de ampliar el espectro y llevar el teatro a Secundaria y Bachillerato y hoy hay varias opciones para continuar lo que Teatrín inicia en los colegios. De hecho, estamos orgullosos de abanderar las enseñanzas de artes escénicas en Secundaria con nuestro Taller de Teatro Grecolatino y su Comunidad de Aprendizaje de Cultura Clásica Erytheia. Aquellos pioneros seguro que también están satisfechos de lo obtenido en estas casi tres décadas de existencia.
Y camino de las tres décadas de vida, este colectivo al que se acerca la juventud con ganas de arrimar el hombro, apuesta por diversificar su oferta de actividades: videocreación, una biblioteca de barrio, apoyo al Romanticismo y difusión de la figura de Antonio García Gutiérrez, colaboración con todas las entidades sociales que nos lo pidan y por supuesto, la actuación.
Taetro está en un momento de efervescencia único. Y Chiclana debe aprovecharse de ello. Quizás aquellos locos que se sentaron a hablar un 26 de diciembre de 1988 nunca pensaron que de aquella asociación que humildemente nacía, se iba a hablar tanto y tan bien 28 años después.
Hoy es el cumpleaños de nuestra asociación. Felicidades Taetro. Por muchos años más siendo un superviviente nato.
Esa fría tarde de diciembre (no sabemos si en verdad era fría, pero vamos a ponernos dickensianos), un grupo de testarudos comandados por Fali Guerrero, decidieron crear una asociación cultural para fomentar la cultura en general y el teatro en particular. Cosa fina puesto que Chiclana estaba a punto de quedarse sin el único lugar escénico del municipio: el Cine Moderno. Ahí estuvo el quid de la cuestión. Ahí estuvo el nudo gordiano de la existencia de Taetro en esos primeros compases de su historia. La reivindicación surgió de los escombros del antiguo cine para reclamar urgentemente la construcción de un teatro con todas las de la ley. Se intentó convencer a los taetreros de que una casita de juventud con escenario, pero no. Ellos empezaron a merendar cada 27 de marzo para decir que teatro o teatro. Y al final hubo Casa de Cultura, pero con teatro. ¡Un señor teatro! En el impasse de espera, Taetro se inventó el teatro en un espacio industrial y así surgió la Nave del Teatro que durante unos cuantos años hizo que el nombre de Chiclana sonara como hoy suenan los de Mérida, Almagro o Palma del Río como centros de difusión de las artes escénicas.
De los estertores de la Nave del Teatro surgió otro gran aldabonazo en la historia de Taetro: el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero, que tomó el nombre del alma de la asociación fallecido un par de años antes en un desgraciado accidente de tráfico. Taetro supo reponerse a la pérdida de Fali y convirtió el Certamen en un referente a nivel internacional. Aún lo sigue haciendo cuando enfila su décimo octava edición en plenas facultades.
De algo estamos absolutamente orgullosos en Taetro: pusimos la vista en la co educación. Y allí que nos lanzamos. Gracias a las gentes de este colectivo hoy hay enseñanzas de teatro en todos los niveles de la educación. Es así, es innegable. Aquellos locos pioneros pusieron las bases de lo que fue el Teatro en la Escuela que luego con tanto tino han sabido llevar los compañeros de Teatrín (surgidos de la inmensa cantera que ha sido esta asociación). Posteriormente, se les ocurrió la idea de ampliar el espectro y llevar el teatro a Secundaria y Bachillerato y hoy hay varias opciones para continuar lo que Teatrín inicia en los colegios. De hecho, estamos orgullosos de abanderar las enseñanzas de artes escénicas en Secundaria con nuestro Taller de Teatro Grecolatino y su Comunidad de Aprendizaje de Cultura Clásica Erytheia. Aquellos pioneros seguro que también están satisfechos de lo obtenido en estas casi tres décadas de existencia.
Y camino de las tres décadas de vida, este colectivo al que se acerca la juventud con ganas de arrimar el hombro, apuesta por diversificar su oferta de actividades: videocreación, una biblioteca de barrio, apoyo al Romanticismo y difusión de la figura de Antonio García Gutiérrez, colaboración con todas las entidades sociales que nos lo pidan y por supuesto, la actuación.
Taetro está en un momento de efervescencia único. Y Chiclana debe aprovecharse de ello. Quizás aquellos locos que se sentaron a hablar un 26 de diciembre de 1988 nunca pensaron que de aquella asociación que humildemente nacía, se iba a hablar tanto y tan bien 28 años después.
Hoy es el cumpleaños de nuestra asociación. Felicidades Taetro. Por muchos años más siendo un superviviente nato.
domingo, 25 de diciembre de 2016
Canción navideña... o yo que sé
Mi vida es tan exitosa
Tengo todo lo que un hombre pudiera necesitar
Tengo un corte de cabello de mil dólares
E incluso tengo un talk show en la televisión
Y sé que debería ser feliz, pero en vez de eso
Hay una pregunta que no puedo sacar de mi cabeza
¿Cuál es el significado de Stonehenge?
Me está matando que nadie sepa
Por qué fue construida hace 5000 años
¿Cómo construyeron Stonehenge?
¿Cómo pudieron levantar las rocas tan alto,
completamente sin la tecnología
que tenemos hoy?
Cuando hago mis jalapeños
Calamares y prosciutto
Soy el rey
Mi esposa me aplaude en la cocina
Cuando le digo que todo lo que compro es de la tienda local
Y cuando los niños se han ido a dormir, estamos solos
Ella me sonríe
Y entonces juega con mis bolas
Pero en todo lo que pienso es Stonehenge
Pienso en ello cuando sueño
El más grande henge que he visto
¿Cuál es el propósito de Stonehenge?
¿Un gigante pastel de cumpleaños de granito?
¿Una prisión demasiado fácil de escapar?
(¡Stonehenge! ¡Stonehenge! ¡Un montón de rocas en hilera!)
Cada roca pesaba 25 toneladas, mi amigo
Pero asombrosamente las bajaron a todas por la arena
Y las movieron (¡Stonehenge!)
Y las arrastraron (¡Stonehenge!)
Y las rodaron 46 millas desde Gales
¿De qué va Stonehenge?
(Oh, de qué va, de qué va, de qué va)
Deberían haber dejado un pequeño indicio
Cuando hicieron este jodido laberinto de piedra
¿Quién mierda construye un Stonehenge?
Dos hombres de la Edad de Piedra preguntándose qué hacer
Que dijeron “tío, construyamos un henge o dos”
Daría todo por saber
(Sobre el Stonehenge)
Sí, daría todo lo que pueda dar
(¿Les darías tu auto?)
¿Bromeas? Claro que les habría dado el auto
(¿Qué auto conduces?)
Conduzco un Civic, conduzco un Civic, ¡conduzco un Civic!
(¡Un auto en el que puedes confiar!)
No importa el auto, hablemos del henge
(¿Qué henge es ese, otra vez?)
Es Stonehenge, es Stonehenge
¡Dios, es el más grande henge de todos!
¿Cuál es el significado de Stonehenge?
Stonehenge (2011). Ylvis.
domingo, 3 de enero de 2010
HAMBRE DE BELÉN

B
uena caldereta la que deben estar preparando estos buenos señores que deambulaban por Belén hace 2010 años... Mientras el hijo de Dios nacía, ellos a lo suyo. Ricos ingredientes para saciar el hambre, su buen plato con viandas (entre las que adivinamos algún huevo frito), y unas sabrosas hogazas de pan de pueblo... Todo como mandan los cánones en las pantagruélicas comidas de estas fechas... Desde luego, que bien comían en Judea hace veinte siglos...
Foto: Laura Arroyo
domingo, 21 de diciembre de 2008
CREO QUE NO ME VA A TOCAR LA LOTERÍA

F
undamentalmente, porque no llevo ni un décimo, ni participación, ni ná de ná. En fin, desastrado tipo que soy, que no sigo una de las tradiciones más españolas que existen que es jugar a la lotería de Navidad a ver si te cae algo. Ya ven. Aunque aún estoy a tiempo de irme a una administración y gastarme los cuartos en un trocito de papel a ver si me da la felicidad y me quita de trabajar (bueno, eso no... que a mi me da gustico levantarme e irme a la redacción a “juntar letras”. Sí, soy masoca, ¿qué pasa?).
Lo de las tradiciones tiene su miga, eh. Piensen en todas las cosas que hacemos todos los años en plan borrego. Porque eso somos, borreguillos que azuzados por la vara de una especie de demiúrgo, va derechito por la cañada en busca de su particular pasto. Y si no, ya me dirán. Llegan las navidades y todos nos entregamos a la espiral consumista. Comidas, regalos, compras, aguinaldos, más comidas, más regalos... y así hasta el infinito y más allá. Luego tenemos los rituales típicos de estas fechas como el comernos las uvas, brindar con champán (perdón, cava), jugar a la lotería, amén de otras frikadas por el estilo.
Fuera de estas fiestas, también hay ciertos hábitos aceptados de forma consuetudinaria que ya rozan lo pesadito. Vacaciones de verano, tralará. Aunque el niño tiene unos cuantos cates, la familia se mete en unas cuantas deudas (deporte nacional, oiga), y se marcha a la Manga del Mar Menor o Torrevieja (que recuerdos del Un, dos tres), a darse chapuzones. La barbacoa, no está de más. Pues ahí tienen a millones de españoles protagonizando primeras páginas de periódicos y entradillas de informativos de la tele con lo de la Operación Salida. Erre que erre. Todos los añitos igual.
Nos enteramos de que tenemos que regalarles a nuestros novios/novias por San Valentín porque unos grandes almacenes, fiel a su cita anual con el desvalijado económico de los españoles, prepara sus spots y sus cuñas. Tradicional como la vida misma.
Analicemos ahora las fiestas patrias. No me diga que algo se le revolvería en su interior si no disfrutarse usted, querido lector, de la Semana Santa de Tobarra, de Hellín o si nos vamos más lejos de Zamora o de Sevilla. Cita obligada. También lo es el correr delante de morlacos cada 7 de julio, ¡San Fermín! o acordarse de Cádiz cuando llegan las fechas de Carnestolendas. San Juan lo relacionamos con Alicante y San José con Valencia... Tradiciones apañadas a lo largo de los siglos.
En el acto circunspecto y genuinamente español de la caña y la tapa también somos muy tradicionales. Nos equiparamos incluso a los hijos de la Pérfida Albión con su té de las cinco. Nuestra cervecita y el pincho correspondiente que nadie nos lo toque antes de ir a comer y lo mismo podemos decir de la costumbre albaceteña del almuerzo, que para el que no es oriundo se asemeja a ese segundo desayuno que practicaban los hobbits de El señor de los anillos.
Después de este exiguo recorrido por todo aquello que nos define (para bien o para mal, seamos sinceros), queda claro que al españolito de pie le van las tradiciones. Y por eso, acude como ovejilla a su cita anual con la suerte. Así que hoy comprueben sus décimos o participaciones a ver si les cae algo al zurrón. Lástima que eso no sea tan tradicional. Seguro que la puñetera crisis no se notaba tanto con un aporte monetario anual gracias a la tradición.
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