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jueves, 20 de diciembre de 2018

Mitos (II)

Este año, Queen lo ha vuelto a hacer...





lunes, 17 de diciembre de 2018

Mitos (I)

Los hemos visto millones de veces, pero nunca serán suficientes... El mítico mini concierto de los Beatles en la azotea de Abbey Road.






domingo, 27 de mayo de 2018

La consagración de la primavera

La doncella fue secuestrada al inicio de la primavera. Debía danzar hasta la muerte con tal de obtener la benevolencia de los dioses al comienzo de la nueva estación. La primavera impulsa, potencia, intensifica las emociones. Surge y florece, aromatiza y vence a los fríos invernales. La danza se hace patente, la música suena, la alegría triunfa. La muerte muere...


Stravinsky compuso hace un siglo La consagración de la primavera, uno de sus ballets más innovadores (casi da un pasmo al entendido público parisino de la época cuando se estrenó) como simbolismo de la ruptura entre dos tiempos opuestos: lo frío y lo cálido, la oscuridad y la luz, la muerte sojuzgada por la vida. Lo que allí fue con danza, lo revivimos hace unos días en el Moderno de Chiclana con la voz, poderosa, desacomplejada y cálida de Musgö, en su segunda aparición sobre las tablas del teatro municipal. La primavera como excusa temática para ofrecernos el florecimiento de una artista única, alejada de tópicos y tipismos y asentada en una carrera en la que cree firmemente. Esta vez, acompañada por una banda solvente, acompasada y que cubrió de capas sonoras la música que Mar Gabarre impone desde su arpa y dirige con su voz y su carisma.

El homenaje que la artista chiclanera ofreció a la primavera se basó fundamentalmente en versiones de temas clásicos del pop y el rock. Sin embargo, disfrutamos de canciones que tomaron vida propia en manos de Musgö. Desde la balada romántica de Elvis Presley hasta el rock progresivo de Pink Floyd (emocionante y vibrante cover de Breathe), pasando por el pop ochentero de Korgis y arribando al rock comercial de los 4 Non Blondes (su archiconocido What's up fue un digno colofón a un espectáculo imperdible). Todo sonó distinto en un concierto de sensaciones, de pulsiones y de generalizado optimismo. Las bases rítmicas, la guitarra limpia y magnífica, el cello y la flauta, organizaron un festín sonoro en torno al arpa de Mar, que siendo protagonista, en ningún momento empacha. Todo lo contrario: su sonido hipnótico hace que nos olvidemos que estamos ante un instrumento único. El ensamblaje de la banda fue perfecto, los mantos sonoros se superponían con maestría. Algo bueno tenía que salir de ahí.

Y el espectáculo fue encaminándose hacia el final con alguna incursión en temas propios de Mar que no desentonaron para nada en un set list precioso y preciso. Todo un regalo de vida. Toda una declaración de intenciones. Puro homenaje a la primavera.

La doncella no dejó de cantar. No cesó de tocar su arpa. Las flores de abrían a su paso. El camino serpenteaba alegre hacia una luminosa realidad que presagiaba un futuro certero. Un futuro en el que la música se escribe con la letra que compone Musgö. Sea.

Fotos: @zuhmalheur
Fuente: www.berenjenacompany.blogspot.com



lunes, 11 de diciembre de 2017

El final es el comienzo

Las luces del Real Teatro de las Cortes se fueron apagando paulatinamente con el eco de los aplausos del público que llenó el histórico recinto en una sesión magnífica: la presentación del segundo disco de Random Thinking, Right here and now. Tan alta ocasión merecía tirar de épica, de sueños, de constancia, de mentalidad ganadora y los profesionales sobre el escenario pusieron toneladas de todo ello para impulsarnos hacia melodías de otro tiempo y otro lugar que sonaron cercanas, humanas. Sonaron a Aurora y a Ángel. Sonaron a dos hermanos con una idea y un proyecto común bien ideado y mejor elaborado. Random Thinking es sinónimo de éxito y lo corroboraron en Las Cortes con un show bien medido y trenzado con el que dejaron la impronta que solo quedan en las más elevadas ocasiones. A su favor también jugó el verse acompañado por un grupo de músicos eficientes, que sin grandes alharacas, supo arropar bien a los grandes protagonistas de la función.

Foto: @zuhmalheur
Un largo y (a veces) tortuoso camino es el de la música. La farándula tiene estas cosas. Que es muy agradecida cuando suenan aplausos cercanos e insistentes pero muy dolorosa cuando te vas haciendo el camino. It's a long long road habla de eso. Es su primer single del nuevo disco. Es su canción fetiche y el concierto acabó con la épica de un tema pleno de matices rock y atemperado con la voz celestial de Aurora. Música en creciente ascenso, momento de gloria, éxtasis colectivo y la gente vitoreando y aplaudiendo. Es lo que merecen los Mesías de la música. Es la recompensa atribuida a un gran trabajo.

Los finales pletóricos son seña inequívoca de que antes el público se ha ido calentando con un puñado de canciones que en directo suenan bien ensambladas, perfectamente armónicas y lo suficientemente potentes. En acústico son un puntal. Saben defender a la perfección su repertorio, pero este nuevo disco de los isleños tiene grandes momentos para ser acompañados por una banda. Live to tell o Gonna take some faith suenan a gloria con la banda, aunque se agradecen los momentos íntimos, el mano a mano entre hermanos, acústica frente acústica, la voz desnuda de ella, el genio musical de él. El concierto tuvo su puente más cercano, más intimista con unos pocos temas (versión incluida del viejo blues de Robert Johnson, Malted milk) con el que quieren reivindicarse en esta parcela. Las parcelas intermedias del concierto en Las Cortes también sirvieron para echar un vistazo a ese primer disco con el que el mundo empezó a conocer a Random Thinking. Hubo recordatorios en forma de canciones como Shocked plant y Off season, entre otras.

Pero la noche pertenece a los amantes como aullaba Patti Smith. Los amantes de un sonido, el de Random Thinking que se ha vuelto más acerado, más centrado en sacar distintos matices sonoros a su música. Con Fear y We just don't really care, asomaron su parte más radical, su propuesta más innovadora por cuanto son temas complicados, plenos de experimentación. El segundo incluso, se quedó fuera del tracklist final del album. Fue una sorpresa su inclusión en el repertorio del show y también una pena que se quedara finalmente fuera del disco.

El concierto comenzaba tocando diversos palos. Desde el instrumental Distant hearts, pequeña perla sumida en la belleza hasta una primera aproximación a It's a long long road pasando por la calidez vocal y sonora de Southern blood, uno de los temas más redondos de este disco, pieza que es una prueba de la madurez del sonido de la banda isleña.

Y hemos llegado al final que es principio. El final como comienzo. Random Thinking ponen un punto y seguido con este concierto en su tierra. Es ahora cuando comienza todo. Cuando Right here and now va a empezar a rodar por toda la geografía nacional (¿para cuándo el salto a otros escenarios allende nuestras fronteras?). Es ahora cuando Aurora y Ángel tienen en su mano la posibilidad de ser únicos en su especie. Aquí y ahora. Es el momento de comenzar. Es el momento de Random Thinking.



domingo, 10 de diciembre de 2017

Shuarma o el equilibrio posible

Foto: @zuhmalheur
Cercano, cortés, amable, íntimo. Tanto Shuarma en su post concierto como el propio show en sí fueron así. El front man de Elefantes pasó por El Pelícano de Cádiz para ofrecernos su otro yo, su cara más desnuda en formato acústico y para ello eligió temas de su carrera en solitario y algunos préstamos de canciones que han significado grandes cosas para él... y también para nosotros.

Abriendo el Festival de Música Española de Cádiz, Shuarma se presentó escaso de equipaje (sus guitarras y un buen surtido de canciones) bajo la bóveda de la sala gaditana para hablarnos quedo, a media voz, pero con grandes dosis de emoción y a veces hasta de dramatismo, que para eso él tiene de sobra. Descubrió para quien no las conociera un ramillete de canciones de su corta pero intensa carrera en solitario pero comenzó su concierto gaditano con una aproximación a Moon River, el temazo de Henry Mancini que inmortalizó Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes. Despegamos con La única opción, canción con la que se nos alumbró el marcado sentido acústico y poético de un artista rico en matices, lleno de estratos y polivalente. Le conocemos dándolo todo ante grandes audiencias, pero Shuarma se metamorfosea en un artista que sabe pisar el formato acústico para ofrecernos perlas llenas de lirismo. Hay que descubrir su discografía para poder auscultar la apuesta por el amor y el desamor, por la permanente búsqueda de la felicidad, por el perfecto conocimiento de estados de ánimo en ebullición que Shuarma plantea en cada disco, en cada canción.

En un concierto muy uniforme, sin grandes alharacas, sin demasiados aspavientos y sin alardes de ningún tipo, Shuarma quiso pasar la noche bajo la luna gaditana contando historias de cada número musical, con momentos de gran emoción cuando revisita temas de amigos como Julio Numhauser (autor de Todo cambia), Antonio Vega o Bowie y alternando con aproximaciones a su personalísima trayectoria. Las versiones de Shuarma son suyas, propias, diferentes, personales. Son las características que debe tener una buena cover, porque si suenan igual que las originales, ¿para qué quedarse con la copia?

De su propia cosecha, resonaron plenas de contundencia canciones como , Rompe el espejo, Virgen de Guadalupe o Lo que queramos creer para ir acabando con Otra ráfaga de luz, que sonó apabullante a la guitarra. Pruebas fehacientes de que aunque corta, la carrera de Shuarma se aleja de convencionalismos y de territorios fáciles sobre los que transitar. Hay riesgo, hay compromiso con sus sones. Sones que nos aproximan a una persona que nos regaló un par de horas de su vida para que encontráramos el equilibrio posible. Alguien que nos ofertó un puñado de temas en los que encontramos confort, refugio, paz. Nada más que eso, amigos.




martes, 4 de julio de 2017

El gran escenario de Paula Gómez

Los cuatro estaban nerviosos. Entre la humareda del local y el "calor" humano rebosante de sudor y cerveza, los chicos comenzaron a tocar. Es imposible que alguno de los asistentes a aquel concierto medio improvisado de esos jóvenes pensara que algún día serían más grandes que Jesucristo... Pero no lo sé. No estaba en The Cavern de Liverpool allá por 1960, pero estoy completamente seguro que ninguno de los presentes en aquel primer concierto de The Beatles daba un chelín por aquellos greñudos.


A veces uno tiene la sensación de ver grandes estrellas en pequeños escenarios y con exiguas concurrencias. Después de muchos conciertos y actuaciones, creo que el sentido para identificar la calidad se me ha agudizado y en cierto modo, sé discernir lo que es bueno de lo que es una mediocridad. Y desde la primera vez que oí sobre un escenario a Paula Gómez, supe que ahí teníamos a una estrella. Las razones eran variadas: no es que fuera la protagonista de una revolución musical (tampoco estoy de acuerdo en que hayan existido, creo más en la simple evolución) ni que presentara ante el público algo que no hubiésemos visto antes. Pero Paula sabe mimar su producto. Sabe cómo ofrecértelo. Sabe sacarle partido a sus dos principales cualidades como músico: su pulso compositivo y su voz llena de recovecos sonoros. Cuando la maquinaria de Paula Gómez echa a andar es cuando nos damos cuenta que la estrella está ahí, ante nosotros.

El fulgor de esta estrella llegó hace unos días a un escenario curioso: un antiguo molino de mareas del siglo XIX localizado en el Caño de Zaporito de San Fernando. Ahora reutilizado como centro cultural, las piedras de este edificio histórico fueron testigos de una gran noche de Paula Gómez. A puntito de sacar nuevo disco, la chiclanera funcionó en modo acústico con un surtido de canciones que rayan en el intimismo y pellizcando en el blues, el soul y el pop, terrenos perfectamente abonados para la voz amplia y torrencial de Paula. Una cualidad vocal que la cantante ha sabido domar, modular, hasta el punto que es su gran seña de identidad.

Como soy fan de Paula, poco malo puedo decir. Sabe componer música y letra. Ahí están absolutos temazos como Go away, Pequeño escenario (delicadeza arrasadora), In a moment o For the music. Aunque el concierto rozó cotas de lirismo inimaginable con mi canción preferida de su repertorio: Lies. Escuchen este tema (lo pueden encontrar en Música para berenjenas, nuestra playlist de Spotify) y verán que no exagero cuando digo que cualquier estrella daría lo que fuera por componer ese auténtico diamante. Y ahora sí, la crítica negativa, que no lo es tanta. Paula sabe mover al personal. Ella misma tiene ganas de juerga sobre el escenario porque tiene una gran conexión con el público. Pero para ello necesita más temas que abandonen los medios tiempos y la balada para centrarse en canciones con más marcha. Sabe hacerlo: Easy o For the music son dos ejemplos, donde se la ve cómoda y encantada de azuzar al personal con dosis de vitalidad. Ya ven qué crítica... El resto del recital en el Zaporito fue una muestra de que queremos más de Paula Gómez. Ella ya está preparada para dar un paso adelante en una carrera segura y bien pensada. Así se construyen las estrellas. Así queremos disfrutarla.

Cuando alzamos la mirada y vemos en el firmamento una estrella, la disfrutamos tal cual es. Sin embargo, cuando dejamos de observarla, esa estrella sigue siendo lo que es. A Paula Gómez le pasa lo mismo. Es estrella, aunque muchos no la observen lo suficiente.

Fotos: @zuhmalheur



jueves, 8 de junio de 2017

El refugio y la tormenta (musical)

Honestidad brutal...
Brutalismo sonoro...

Para quien no se ha perdido el Interestelar versión 2.0 (o sea, el de este año), estos conceptos no les son esquivos. Primero porque el cartel de esta edición presentaba una panoplia de artistas que harían palidecer al más pintado. Lo mejor de la escena nacional, sin exagerar. Si el año pasado, teníamos a Mando Diao como gran estrella extranjera, la organización del festival hispalense ha tirado en esta ocasión de materia prima nacional. Y vaya ramillete han conseguido para ofrecerlo como regalo primaveral.

Una exacta mezcla entre veteranía y bisoñez, entre sonidos rockeros puros y pop amable, entre letras comprometidas y sonidos festivos, entre nombres asentados y estrellas emergentes. Diversión al ciento por ciento en cualquier caso. Eclecticismo al canto. Todo estaba preparado. Estábamos refugiados de la calorina sevillana (qué diferencia con respecto a la lluviosa primera edición) y la tormenta (musical) se desató.

Porque había ganas de que Love of lesbian cumplieran su compromiso con Sevilla. Los de Santi Balmes tenían la obligación de ser efectivos, de colmar las expectativas y despegaron con El Poeta Halley hacia confines siderales. Un muy equilibrado conjunto de canciones entre las que no podrían faltar grandes éxitos que levantaron al personal como ese enérgico Club de fans de John Boy o la que nunca falla: Allí donde solíamos gritar.

Si de fiesta hablamos, allí donde debíamos gritar enfervorizados era en el concierto de Fangoria. Es lo suyo. Alaska y Nacho Canut pusieron en marcha la máquina de bailar y sonaron temazos como Dramas y comedias, No sé qué me das, Bailando, Geometría polisentimental o Cementerio de mis sueños. Pura vitamina musical, puro divertimento.

Y de la fiesta, al gran nombre del rock español. Loquillo se está dando un garbeo guapo por festivales de la geografía española. Y es bien merecido porque el Loco tiene un directo apabullante y fresco tanto con sus grandes éxitos como con su nuevo material. Es una gozada verlo en plena forma sobre un escenario y los más jóvenes, seguidores del indie pop, pueden gozar del compromiso de una rock and roll star.

De estrellas y planetas desconocidos vienen J y sus chicos. A presentarnos su ultimísimo disco precisamente. Zona temporalmente autónoma, que así se llama el nuevo trabajo de Los Planetas es carne de festival. Si Loquillo es compromiso, los granadinos se transfiguran en el alma de eventos de este tipo. Una grata noticia verlos por la carretera de nuevo.

Y hubo más: Sidonie, Second, La Habitación Roja, Guadalupe Plata, Apartamentos Acapulco, Los News... Es fantástico comprobar el maravilloso estado de salud de la música en español. Aunque nos tenemos que rendir al show de L.A. Mallorquines pero que graban en inglés. Sonidos americanos, pulidos, expertos en tonalidades que investigan en las raíces para ofrecernos algo que suena novedoso. King Of Beasts es el último trabajo de Luis Alberto Segura que viene a reafirmarle como uno de los grandes nombres del rock no español, sino europeo. Puro oro...
Foto: Just Be Comunicación

Lástima que ante esta colección de diamantes, de piedras preciosas musicales, de profesionalismo en vena, tuviéramos que aguantar numerosos problemas sonoros en las actuaciones de L.A. o Love of lesbian (por poner dos ejemplos entre los cabezas de cartel, no digamos ya en los grupos menos conocidos). Problemas técnicos que en una segunda edición marcan mucho el devenir de un festival y que son un lastre para actuaciones tan lúcidas como las que ofrecieron mallorquines y barceloneses.

Otra pega que nos encontramos, no solo en este festival si no en algún otro: cantidad no significa calidad. A veces, tener un cartel con menos nombres puede resultar mucho más apetitoso para el público que puede concentrarse mejor en lo que el artista ofrece. Esto no es Woodstock y el modelo de festival que, como por ejemplo, oferta el No Sin Música de Cádiz, es el que hay que cultivar.

Ay, pero será cosa que los tiempos están cambiando. Precisamente, una de las canciones más vivarachas, desacomplejadas y maravillosas de la última parte de la carrera de Bob Dylan se llama Things have changed (Las cosas han cambiado). Con ella, el genio de Duluth ganó el Oscar a la mejor canción porque estaba incluida en la banda sonora de la película Jóvenes prodigiosos. Tiempos que cambian en solo un añito. Menos, solo unos meses. Las cosas han cambiado y el tiempo también. Ahora, la prodigiosa juventud, a veces tan desagradecida prefiere la cantidad a la calidad, lo mucho que abarque aunque lo bueno escasee. Prefieren los likes a la palabra, a la fotografía... Al periodismo.

Nos vemos en 2018, Interestelar... Quizás.



miércoles, 17 de mayo de 2017

Perdónanos nuestros pecados

El pecado. Ese invento de algunos para hacer que la mayoría se sienta mal ante lo predicado como malo o prohibido. ¿Cuántas cosas placenteras han sido tachadas de pecaminosas? Muchas. Todas las que nos gustan. Y en multitud de ocasiones, la música ha sido calificada, juzgada, perseguida por pecaminosa... Ignorantes.

Mr. Groovy and the Blue Heads.
Robert Johnson no lo era. Ignorante. Pecador creemos que sí. Dice la leyenda (aunque hay otros que se lo atribuyen al también bluesman Tommy Johnson) que el Rey del Blues del Delta hizo un pacto con el diablo para conseguir ser el mejor guitarrista de blues. Sería leyenda pero al bueno de Robert seguro que no le hubiese importado hacer buenas migas con el Maligno y pecar de lo lindo para conseguir satisfacción tocando su vieja Gibson, de donde salieron unos pocos temas que han pasado a la Historia de la música. Uno de ellos sonó en la segunda edición del Cadizfornia Fest, evento a mayor gloria de la cultura surf y que congregó el pasado fin de semana en el poblado de Sancti Petri a un selecto grupo de artistas que nos hizo aventurar un maravilloso despliegue de goce musical.

Iseo.
Y pecamos. Pecamos de lo lindo porque así nos lo pidieron los chicos de Mr. Groovy and the Blue Heads. Tenemos que pecar porque nadie nos puede decir que el placer es malo. Pequemos porque la música es goce, es excitación, es sentirse vivos. Y qué forma de calentar al personal tienen estos chicos con ese blues eléctrico, enérgico y puro, que bebe de las fuentes originarias para transmutarse en frenético power rock. De composiciones propias (Stuff the bank, Somos más), a la recuperación de clásicos como ese Walking blues del propio Robert Johnson, que más que cantado fue aullado. Todo acompañado por un combo sonoro excepcional, mezcla de experiencia y juventud. Quizás la clave de su puesta en escena sea esa mezcla fabulosa, mística y perturbadora. Tiritando nos dejaron. Ese día compartieron cartel con unos enérgicos Dry Martina que desplegaron su virtuosismo a ritmo de swing, rock, beat sixty dejando al personal con los pies echando humo de los bailes que se pegaron. Grandes los malagueños con un sonido limpio y excitante. Pero seguimos pecando. La noche final se cerró con el trovador de la calle, con la voz cercana y calurosa de El Kanka. El malagueño fue el epílogo a un derroche de sensaciones, de pulsiones que con sus canciones surgidas de la ironía y el desenfado, desembocaron en frenesí colectivo.

Fuimos pecadores ya el día de antes. A pesar del fresquito santipetreño, la bocanada de calor que emanaba del escenario nos hizo despojarnos de sensaciones extrañas para esta época del año. Ya nos quedó claro que los ritmos bailables iban a ser la tónica dominante en un festival que, aquí hay que agradecer a la organización su trabajo, fue una apuesta por ir más allá de lo meramente musical. Gastronomía, educación, deporte, apoyo a la artesanía... todo fue acertado sobrepasando a los escasos fallitos organizativos que suelen caracterizar a este tipo de eventos. Pero volvamos a la música. Nos volvimos malos con un verdadero descubrimiento para el que firma estas letras: Iseo & Dodosound, dúo que mezcla el dub con el reggae, con influencias del trip hop. Proyecto musical rayando en lo minimalista con la cautivadora voz de Iseo. Cat Platoon fue el álbum con el que se presentaron en sociedad y en él se contienen temazos tan subyugantes como Frozen desert o Zombies. Cautivadores fueron también The Agapornis, banda gaditana que en poco tiempo se ha hecho un nombre capital en la escena funk y soul. Garra, poder y una propuesta que invita a bailar con un sonido surgido del escrupuloso dominio de los cánones del género. Attitude, su último disco, es buena prueba de ello.
Dry Martina.

Lujazo para el Cadizfornia Fest que cerró la noche del sábado con el vitoreado regreso de No me pises que llevo chanclas. La banda de los hermanos Begines cumple 30 años de carrera en plenitud de facultades y con un bagaje de éxitos de los que que pocas bandas actuales pueden presumir. Un concierto de pura diversión y excitación con hits como Bolillón, Las calles de Chicago, Canario o ¿Y tú de quién eres? que invocó a las fuerzas pecaminosas que aún quedaban sin corromperse en el poblado.

Lástima de primera jornada que quedó deslucida por la lluvia torrencial que caía sobre Chiclana en ese momento. Aún así, a pesar de la baja de última hora de Aurora and the Betrayers, los esfuerzos de Malamanera y Arco quedaron recompensados por los aplausos de los valientes que se cobijaron en una de las carpas para escuchar la rumba-reggae de los primeros y los nuevos sonidos propuestos por quien liderara El Puchero del Hortelano hasta hace poco. Buen comienzo para un festival que presagiaba negros nubarrones y acabó por despejar dudas (y nubes) a base de ritmos bailables el resto del fin de semana.

Al final nos queda el regusto cálido de la buena música, de la fresca cerveza, de la alegría por haber incurrido en el mayor de los pecados con el que puede cargar el ser humano: pasarlo bien. Que nunca nos quiten eso.

No me pises que llevo chanclas.

Fotos: @zuhmalheur



miércoles, 26 de abril de 2017

Los psicópatas según Jonathan Demme

Hannibal Lecter pasó a la Historia gracias al buen hacer de Jonathan Demme, fallecido hoy a los 73 años. Un puñado de buenas películas dejó el cineasta pero hoy me viene a la mente ese otro psicópata... El de los Talking Heads en Stop making sense. PsychoKiller.







jueves, 16 de febrero de 2017

El tango que santifica el pecado

Lo reconozco. No tengo adjetivos calificativos. Debe ser cosa de mi exigua formación o que no me alcanza a utilizar el lenguaje de forma adecuada pero no sé qué puedo decir más para categorizar la actuación de La Porteña Tango Trío en su última visita al Teatro Moderno de Chiclana. Quizás solo puedo decir una cosa y con eso resumo todo lo que quería expresar: sigo aprendiendo de ellos. Para un neófito del tango como es uno, asistir ya a tres recitales de Alejandro Picciano, Federico Peuvrel y Matías Picciano han sido tres auténticas master class, tres zambullidas en el fastuoso y onírico mundo del tango argentino, de sus sones y sus danzas, de su lunfardo, de su carácter arrabalero en lo fundacional, de su aire portuario en lo gestante, de su ambiente prostibulario. Y que los dioses de la música me lo permitan, que nada de ofensivo hay en calificar el origen de esta manifestación artística como tal. Orgullosos tienen que estar -y lo están- en el Río de la Plata con tan humilde (y nada pecaminoso) origen.

Sigo aprendiendo de La Porteña Tango Trío. Ya me atrevo a identificar entre tango, milonga, valsecito, candombé... ¡Osado de mi! Sigo maravillado por las sinergias raciales, artísticas y culturales que confluyeron hace más de un siglo para mezclar lo negro con lo criollo, lo italiano con lo español, lo de allí con lo de acá para hacer del tango un son universal.

Y La Porteña Tango Trío busca alimentar las ascuas de esa herencia multicultural. Lo hacen condenadamente bien porque son arqueólogos de los sonidos a los que son tan afectos. La dirección musical de Alejandro Picciano sondea en esa dirección cerciorándose que el tango no se muera, que su intrahistoria siga sonando en teatros de medio mundo y que cuando se oiga la palabra tango en Vladivostok o en Chiclana sepamos amar por igual a Gardel que a Manzi, tanto a Piazzolla como al Chupita Stamponi. Unos más conocidos, otros menos, todos memorables.


Precisamente a Héctor Stamponi está dedicado el último trabajo discográfico de La Porteña. Qué me van a hablar de amor, producido por Litto Nebbia. Con la colaboración estelar de Ana Sofía Stamponi, nieta del homenajeado, no es solo la señal inequívoca del artista que lucha por defender el tango como música del mundo, si no también la prueba fehaciente de la inmensa labor investigadora que Alejandro, Fede y Matías realizan en pro de los vestigios culturales de su país. Con la ayuda de la inmensa Eugenia Giordano, nueva cantante que acompaña al trío y que encierra en su garganta una catedral vocal, un torrente de afectos y de matices que dan para que las distintas composiciones suenen poderosas, nada complacientes para el oyente y sí plenas de color, llenas de vida. Es un acierto haberse topado con Eugenia puesto que el repertorio de Stamponi alcanza nuevos bríos con esa voz que nos ha conquistado. El último café, Ventanal o ese Perdóname que nos dejó tiritando de emoción son muestras de su dominio sobre las tablas.

De lo musical poco podemos decir que no lo hayamos dicho ya. Asumía mi fracaso al principio. Ya se me acabaron los calificativos, los adjetivos, los epítetos, las glosas para La Porteña. Aquí ya pueden ustedes comprobar cómo se las gastan estos chicos. Pero tuvimos la suerte de vivir momentos únicos como esos acercamientos a Homero Manzi o a Astor Piazzolla (crudo y brutal su Libertango), que en lo musical te atenazan y se te quedan clavados en el fuero interno. Esa es la magia de La Porteña Tango Trío. Su proselitismo es tan fiero, tan audaz, tan eficaz que aunque no sepas nada de tango, te deja clavado en el asiento y si no, escuchen su Vuelvo al Sur. Espectacular.

La Porteña Tango Trío retornó al Sur. Esta vez para demostrarnos que se puede hacer aún mejor que en otras ocasiones. Espectáculo redondo que rescató al frío público y los llevó por los arrabales para darles calor, amor, humor, teatro, danza (fantásticos Amira Luna y Damián Roezgas) y tango. Felicidades por ello y hasta la próxima. Sepan que les estaremos esperando.



viernes, 10 de febrero de 2017

En primera persona (I): El tango de La Porteña

Nueva serie comenzamos hoy. Bajo el epígrafe En primera persona (título de un programa de televisión de entrevistas que entre 206 y 2007 tuve en la extinta Chiclana TV), voy a subir los audios de algunas entrevistas que vaya haciendo con personajes de muy distinto pelaje. Empezamos con tango. Empezamos con Alejandro Picciano, director musical de La Porteña Tango Trío, unos argentinos madrileños con alma de arrabal y corazón latino. Vienen a Chiclana a tocar por segunda vez y son ya casi de la familia. Espero que les guste...





jueves, 15 de diciembre de 2016

Allegro molto vivace

La velocidad es una magnitud física que expresa la distancia recorrida de un objeto por unidad de tiempo. A veces, es importante ser veloz. En otras ocasiones, conviene la pausa, la reflexión e incluso el distanciamiento, si se me permite el uso del término brechtiano. Pero cuando la constante de la velocidad se ejecuta con control, llegamos a buen puerto. Justamente lo que podemos comprobar en la evolución progresiva de la Orquesta Joven Ciudad de Chiclana (OJCC), que volvió a las tablas del Teatro Moderno tras anteriores incursiones y salió de allí sin defraudar y con la vívida sensación de que cada paso que dan en su crecimiento es exageradamente beneficioso.

Jesús Rivera sabe conjugar el talento con el cariño. Su labor al frente de la OJCC no es meramente la de un director musical al uso. Es experto en aplicar el método pedagógico sumado a un doble cariño: a su trabajo y a sus compañeros de orquesta, que se ven mimados y respetados por un director que los lleva con paso seguro sobre la senda del triunfo.

(Foto: @zuhmalheur).

El repertorio que nos deparó la orquesta el pasado viernes siguió indagando en esa experimentación que mezcla lo clásico con lo popular con el denominador común de la búsqueda de la excelencia. Excepcional arranque con una pieza poco conocida de Gustav Holst. Su Suite Saint Paul sonó rotunda y medida en las cuerdas de la joven orquesta, siendo un aperitivo que se degustaba con fruición y alegría. Prueba de lo selecto del repertorio es la visita que los músicos hicieron por la Danza Húngara de Brahms pero en su Primer Movimiento, que aunque conocido, no es el hit que todos conocemos. Paulatinamente fueron acompasándose los ejecutantes en una prueba final de la realidad en la que se ha convertido este grupo. La primera parte del concierto quedó clausurada con la obertura de El barbero de Sevilla, de Rossini, que demostró las grandes posibilidades que tiene la OJCC de convertirse en una sinfónica de importancia a poco que tenga más apoyo público y que siga con su labor captadora de talentos.

Y es que talento no falta. Para prueba, dos botones. Sendos componentes de la orquesta (Mario Cabeza de Vaca y Blas Gómez), aportaron al repertorio dos obras originales. Travesía del Argo y Fantasía empatizaron con el respetable puesto que estamos ante dos piezas cortas pero de una madurez inusitada. Dos trabajos que enlazan perfectamente con las destrezas que muestran estos músicos y que publicitan que esta OJCC tiene aún tesoros escondidos que mostrar.

(Foto: @zuhmalheur).
Una parte más popular y cinematográfica cerró (a falta de los bises, muy lúdicos y entregados), el recital: soberbias composiciones de Alan Silvestri para Los Vengadores y Forrest Gump y el tema de apertura de Star Wars: El despertar de la Fuerza que John Williams compuso para el retorno a la saga lucasiana fueron muy aplaudidos, aunque si algo tenemos que reprochar del trabajo de los chicos es aquí. Se notó que la partitura de Williams está escrita para una sinfónica completa, donde la épica rezume en los metales, percusiones y cuerdas. Quizá se le queda un poco grande abordar a la OJCC este tipo de trabajos pero, qué puñetas, demostrar las agallas para tocarla y que el resultado salga muy decente es la prueba fehaciente de que el trabajo que se está haciendo es maravilloso y que ese es el camino, con tempo Allegro molto vivace, que debe seguir transitando la Orquesta Joven Ciudad de Chiclana. A seguir progresando... A seguir cautivando.



viernes, 18 de noviembre de 2016

Desenchufado

Ssssssh.... Silencio.


Señores, hoy hace 23 años de la grabación de esta maravilla de concierto... (y encima temazo versionando al señor David Bowie, ¿pa qué más?).



domingo, 6 de noviembre de 2016

El refugio contra la tormenta

Mando Diao (Foto: @zuhmalheur).

Una de las canciones más contagiosas, divertidas y enérgicas del Nobel Dylan es Shelter from the storm. Ese refugio contra la tormenta, siempre simbólico, que nos espantaba fantasmas y pesares con el más puro y genuino sonido de la fase más pura y genuina que nunca ha tenido el genio de Duluth. Algo más física, más presencial fue la tormenta que sobrevoló el recinto del CAAC de Sevilla durante la celebración de la primera edición del Interestelar, festival que pisaba fuerte en sus primeros pasos y que se ha quedado como un coitus interruptus debido a las inclemencias meteorológicas. Que la de Sevilla es pura maravilla, ya lo sabemos, pero es que la lluvia, sea hispalense o no, hace mucho la puñeta cuando se trata de disfrutar de unos conciertos de calidad. Lástima de esa segunda jornada que presagiaba grandes momentos con nombres muy esperados como los de Second, León Benavente, 091 o Love of Lesbian, pero esa tormenta que encapotó las ilusiones de organizadores y asistentes, seguro que se redime en ganas multiplicadas en la próxima edición.

Iván Ferreiro (Foto: Nerea Coll).
Pero ante la tormenta tuvimos el refugio de la música en la primera jornada. Buen y prolijo cartel el que montaron las gentes del Interestelar. Una propuesta muy definida dentro del pop-rock patrio, con pinceladas más movidas, que deparó momentos ciertamente interesantes como la actuación de Mucho, grupo toledano que sorprendió por un directo brutal, dinámico y ciertamente divertido. Saben ganarse al público con un sonido que aunque nos parezca familiar, llega a convencernos de que estamos ante una propuesta novedosa. Hay que seguirlos...

Anni B. Sweet se desvistió de cantautora paradigma de lo acústico y subió el volumen y la distorsión de sus guitarras para trasladarnos el sonido más crudo de su carrera. Es ciertamente interesante que en el escenario, un artista se transforme porque da muestras de la versatilidad que se le presupone a un músico. Ana López lo consiguió y calentó el ambiente para la llegada de Iván Ferreiro que venía presentando su Casa, el último álbum del vigués que sigue dando señales de fortaleza con un nuevo trabajo típicamente ferreiriano, pero a su vez con una parte musical poderosa, habida cuenta del fantástico trabajo de grabación y producción que tiene atrás (gracias en parte a la inmensa labor de Ricky Falkner, también bajista de la banda de acompañamiento del gallego). Bajo la lluvia, Iván dejó claro que hoy por hoy es uno de los músicos más versátiles y honestos de la escena musical española, capaz de hacer vibrar al público de principio a fin del show.

Mando Diao (Foto: @zuhmalheur).
Y especialistas en shows son los suecos Mando Diao. No les perdono (en broma, eh) que no tocaran Love last forever, uno de sus mejores temas, pero todo se les perdona por saber dónde y cómo conectar con el público con absolutos hits como Dance with somebody o Gloria. Impresionante fue también comprobar cómo remontaron el ritmo de un concierto que comenzó mal y que podría haber terminado en pesadilla por repetidos problemas técnicos y de sonido, pero sacaron la garra y ante la deficiencia técnica, demostraron agallas "análogas" de músicos. Grato recuerdo que nos llevamos.

Buen ramillete de artistas, magnífica localización y buena organización que para ser la primera vez, se le puede perdonar ciertas deficiencias sin importancia. Desde ya, Sevilla tiene un color interestelar.





domingo, 9 de octubre de 2016

El viaje sideral del Interestelar



sideral
Del lat. siderālis.
1. adj. Perteneciente o relativo a las estrellas y, en general, a los astros.

No miente el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. El festival Interestelar de Sevilla (21 y 22 de octubre en el CAAC de Sevilla, Isla de la Cartuja), puede y debe calificarse de sideral por cuanto ha conseguido aunar en sus dos jornadas a un ramillete de astros, tanto foráneos como nacionales, de impresión. Y lo hace siendo consciente de que la apuesta es importante. Reunir en un mismo recinto a Mando Diao, Iván Ferreiro, Love of Lesbian o 091 no está al alcance de muchos. Y por si fuera poco, los primeros espadas se ven arropados por una panoplia de artistas que abarcan todo el amplio espacio exterior del pop y el rock en sus múltiples vertientes.

Se hacen querer los suecos Mando Diao, puesto que se cuentan por legión sus fans españoles. Ellos son frescos, galácticos, potentes en el directo, con melodías que alejándose de la facilidad sonora, ahondan en lo pegadizo. Sin lugar a dudas, el primaveral otoño sevillano será el escenario de excepción para que la banda escandinava ofrezca lo mejor de sí.

También teníamos ganas de Iván Ferreiro. Con Casa rompe su silencio que duraba ya tres largos años. Uno de los mejores letristas de este país pisa Sevilla con ganas de reivindicar su espacio en el Olimpo del rock español, con ese timing tan del vigués, ora reposado, ora furioso, tanto en sus letras como en su música.

De Love of Lesbian poco podemos decir ya que no se haya dicho antes... Y poco festival en España que no haya contado con los catalanes en su parrilla de salida. Con El Poeta Halley han vuelto a calar entre el gran público con su pop fresco, cargado de su habitual bipolaridad (sonora y temática), para hacerse con uno de los tres puestos del podium en la escena musical española.

Y la pregunta qué nos hacemos muchos... ¿por qué se fueron 091? Eran frescos, modernos, atrevidos en los 80 e inicios de los 90. Sus discos siguen sonando igual hoy que entonces. Por lo tanto, su actitud, su presencia, su música es necesaria. Los granadinos reviven con Maniobra de resurrección, un directo grabado en su Granada y ahora recorren España dejando claro que fueron y son uno de los grandes grupos del rock patrio.

¿Y qué más? Fuel Fandango, León Benavente, Maga, Zahara, Second, Miss Cafeina... Un larguísimo recorrido por artistas que se han destacado como las apuestas seguras de la música actual. No habría palabras para detallarlos a todos por lo que la mejor opción es conseguir una entrada para los dos días del festival (en http://www.interestelarsevilla.com/ toda la información) y disfrutar de esa constelación que tocará y vivirá bajo el cielo de Hispalis. Una Sevilla más sideral que nunca.



jueves, 6 de octubre de 2016

Canciones nocturnas X

Hoy: Hallelujah. Leonard Cohen (porque sí, porque siempre es necesario escuchar la voz del viejo maestro).





lunes, 12 de septiembre de 2016

Don't stop the dance!

Bryan Ferry.

Footsteps in the dark come together
Got to keep on moving or I'll die...

Sigámonos moviendo. Sigamos bailando. Sigamos disfrutando. La fiesta no ha acabado. Podemos seguir cantando y desgañitándonos hasta el final del día. Sudemos, bebamos y celebremos... Vivamos.

Que no pare el baile, aullaba Bryan Ferry en este clásico de su discografía, que sonó intenso en la calurosa noche del pasado domingo, como intensa fue la nueva edición del Gibraltar Music Festival que echó el telón sin defraudar a nadie porque sabe qué darle al público y además, hay sinceridad al plantear lo que se va a ofrecer. Este festival no engaña, no tiene una cara oculta; se promociona y se vende la diversión en múltiples facetas, como ya dijimos en la previa. Pero queda una cosa clara: la música es el nudo gordiano, la clave, el centro de todo y el baile acabó como tienen que acabar los bailes, con final feliz.

Bryan Ferry fue sin duda uno de los alicientes para acercarse a la colonia británica un año más. Si bien parecía que en esta ocasión el cartel brillaba algo menos que, sin ir más lejos, el de la edición anterior, las poderosas actuaciones que pudimos vivir y sentir, echaron abajo prejuicios vanos. Cantidad, sí, pero mucha calidad también, incluso en aquellos artistas a los que no hemos seguido la pista y que en un principio, no eran foco de nuestro interés. Prueba de ello fue una esplendorosa Jess Glynne que con solo escucharle un par de temas por el rabillo del ojo, supimos de su impronta furiosa sobre el escenario. Su pop contagioso y en teoría facilón, se tornó sobre las tablas del escenario principal en una panoplia de recursos desbordante. La apuntamos en la libreta de artistas a seguir.

Mucha cantidad, decíamos. Tanta que incluso nos fue imposible cubrir todo el festival a pesar de que pasaron grandes espadas como Rosario, Ne-Yo o Travis. Pero centrándonos en lo que sí pudimos vivir en primera persona, la segunda y última jornada comenzó pausada para ir agitándose paulatinamente.


Esta edición del Gibraltar Music Festival ha contado con nuevas aportaciones que solo cabe considerar como aciertos: por ejemplo, el escenario de acústicos donde pudimos deleitarnos con tamizadas voces como la de Olcay Bayir o el depurado sonido de Juan Zelada. Sobre el escenario principal, el rock sucio y puro de Second Sons nos hizo recordar a aquellos primeros compases de la carrera de The Strokes. Pura vitamina sonora que esperamos seguir en un futuro halagüeño. Los escoceses The Fratellis comenzaron a calentar al personal con su power pop y sus melodías pegadizas que aplacaron el gran calor que se cernía sobre el Victoria Stadium. Y empezamos a dar vueltas...

The Fratellis.
Porque en el Gibraltar Music Festival, si no te mueves, te lo pierdes. La asombrosa colección de artistas desperdigados por cuatro escenarios (otros dos más, hubo dedicados a la stand-up comedy y a actividades infantiles), provocaba el interés del público y de nosotros mismos, que poco a poco nos fuimos decantando por el Gibtelecom Stage, donde la organización preparó una sinergia sonora acertadísima con una fastuosa actuación del rastafari ingés Macka B, con la pausa y pasión de Los Secretos (aquí pueden leer la entrevista que le hicimos a Álvaro Urquijo), y la nostalgia encarnada en los poderosos Europe y la apasionada actuación de Bryan Ferry. Debemos agradecer a la organización lo que hace por esos sonidos eternos de los 70 y 80, porque no se pierda nuestra educación musical, por esa exitosa mezcla entre nuevos artistas y los que han dejado escrita su impronta en la Historia del pop y del rock. 

Porque Historia musical (en este caso de nuestro país), han sido Los Secretos, que no se dejaron ni un éxito en el tintero y a pesar de empezar con algo de retraso (por motivos ajenos), ofrecieron en escasa una hora un grandioso recital de ese pop de letras bien pensadas y cantadas, de oda al amor y al desamor, del trabajo bien hecho por parte del músico. Déjame, A tu lado, Por el bulevar de los sueños rotos, Ojos de gata... Un 10 para la banda liderada por Álvaro Urquijo.

Los Secretos.

De la calma a la furia de los Europe. Mucho más que el nino nino de The final countdown (que por supuesto, todos esperábamos con ansia y a todos emocionó pulsando nuestros más íntimos resortes de la nostalgia ochentera). Sonaron otros temazos del grupo liderado por Joey Tempest (Cherokee, Carrie, Rock the night), pero pudimos comprobar cómo en sus últimos trabajos han endurecido su sonido alejándose del metal blandito de sus inicios. Una actuación muy disfrutable la de los suecos.

Europe.

Como disfrutable y emocionante fue el pase de Bryan Ferry por el escenario gibraltareño. Con una numerosa banda, impecable desde el punto de vista formal, el inglés apabulló con un conjunto de temas muy compacto estéticamente hablando. No se dejó nada en el tintero y su paso por el GMF'16 fue pasional, alejando cualquier imagen de frialdad. Don't stop the dance, Avalon, Slave to love (excepcional interpretación vocal), More than this y un apabullante y emocionante Jealous guy, para cerrar el set list, cuajaron una actuación impresionante del ex de Roxy Music, que dejó con ganas de más, a pesar de que en el escenario principal ya había comenzado su actuación la banda que en principio, era cabeza de cartel: Stereophonics. Les escuchamos poco. Así que tampoco podemos decir gran cosa. Por falta de tiempo, nos quedamos con Ferry y su movimiento pélvico con el que nos hizo bambolearnos en la noche gibraltareña. Y noten ustedes que en ningún momento he usado las palabras dandy o elegante para referirme al señor Ferry. Ni falta que hace.

Macka B.
Dejo para el final el reggae y el dub de Macka B. Fiesta, felicidad, risas, baile... El baile que no se detuvo porque el señor Macka B no quiso que parara en ningún momento, a riesgo incluso de incumplir con el horario del festival (que se seguía con exquisita puntualidad británica hasta ese momento), pero poco importó porque el público se lo pasó genial con los ritmos afrolatinoamericanos (me lo acabo de inventar, ustedes perdonen) de un artista que para nosotros, fue de lo mejorcito de un festival que debe seguir indagando por la senda reggae porque es un acierto. Eleva la tensión del público, lo divierte, lleva la alegría a las gentes. En eso, misión cumplida del festival. Y es que Macka B es perro viejo y busca la interacción, la complicidad de su público, algo que es de agradecer siempre en un festival. Se fue el rastafari y quisimos volver a tenerle pronto porque nos dejó muy buenas vibraciones. No nos gusta el reggae... ¡nos encanta!

Encantados nos fuimos. Bailando hasta bien entrada la noche, ciñéndonos a la cintura del Gibraltar Music Festival al que ya nos une una relación especial por lo bien coordinado que está esta cita ineludible del mes de septiembre. Amigos, vecinos, hermanos, enlazados por la música y el baile. Por la alegría. Por la vida.

Nos vemos el año próximo, Gibraltar.

Fotos: @zuhmalheur



sábado, 3 de septiembre de 2016

"Nos perdimos la educación musical que teníamos que haber tenido en los 60 y 70"


Quien no haya tarareado alguna que otra vez Ojos de gata, Voy a beber hasta perder el control, Agárrate a mi, María o Déjame, probablemente no disponga del mínimo de cultura musical que se precie en cualquier ser humano de bien. Quien no se haya emocionado con algunas de las composiciones de Los Secretos probablemente se halle despojado de su alma. Quien quiera disfrutar con una parte importante de nuestra educación sentimental y musical de los últimos 40 años, mejor que se pase este domingo día 4 por el Gibraltar Music Festival para comprobar de primera mano cómo Los Secretos, una de las bandas míticas de la música en español, sigue en plena forma. Y con Álvaro Urquijo, uno de los fundadores de Los Secretos junto a sus hermanos (1) estuvimos charlando un ratito. Una conversación amena, larga, en la que apenas faltó casi nada por discutir, pero que al entrevistador le pareció que le faltaron temas por poner sobre el tapete. Álvaro, generoso en las respuestas, no se anda por las ramas como perro viejo que es en este negocio despiadado y a la vez fantástico que es la música...

-Álvaro, me gustaría empezar hablando de vuestra participación en la próxima edición del Gibraltar Music Festival, que para quien no lo conozca, es un evento muy ecléctico donde se mezclan distintos estilos musicales, con gente de diversa procedencia... ¿Cómo afrontáis esta actuación tan peculiar en la colonia británica?
Con muchas ganas porque nunca hemos estado allí y porque es un festival con artistas ingleses, españoles... La verdad es que los festivales no son nuestro fuerte porque solemos tocar en conciertos cerrados y el público espera que toquemos nuestro repertorio. Estamos muy acostumbrados a que el público bese por donde pisamos, pero tocar en un sitio donde no eres ni el plato fuerte ni el más conocido del cartel, es un reto que nos gusta porque es abrir un mercado que antes no teníamos.

-Eso es. De hecho, el formato festival es algo muy concreto, con unos horarios por cumplir y además en este caso, con un público muy variopinto. Te tienes que amoldar a todo ello...
Hay que cambiar el chip. Ya hemos ensayado qué es lo que vamos a tocar en nuestro concierto, pero tiene que quedar una cosa clara: lo haremos dándolo todo, con el mismo compromiso y ofreciendo al público lo que queremos que vea de Los Secretos. Naturalmente, alguien que nos conozca lo saboreará mejor, pero indudablemente estarán en el concierto los "buques insignias" que representan a Los Secretos en su esencia.

-Lleváis casi 40 años en este negocio...
Sí las primeras maquetas con Tos que sonaron en la radio lo hicieron ya hace 40 años. Los cumplimos el año que viene.

-Y en plena forma...
Está feo que lo diga yo, pero creo que nunca Los Secretos han estado en mejor forma, porque hemos aprendido muchas cosas por el camino, nos hemos aplicado bien, no hemos perdido el tiempo, hemos ido variando paulatinamente lo que le damos al público (conciertos acústicos, acústicos en trío, acústicos en quinteto, con acompañamiento de cuerda, eléctricos...). Hemos hecho de todo y hemos aprendido por nuestra cuenta.

Por ejemplo, yo era un guitarrista que cantaba alguna canción de vez en cuando hasta que murió mi hermano Enrique. Las canciones que componía a medias con él, si a él les gustaba cantarlas, las cantaba. Yo cantaba las que mas me gustaban a mi y poco más. ¿Qué ocurre? Tras su muerte tuve que sacrificar una parte de mi dedicación a la guitarra para cantar como solista. La voz es lo que más se oye en una banda; si haces mal la voz, la gente va a creer que estás fatal y que el concierto no ha estado bien. Hace 17 años me tomé en serio lo de cantar y si no, se trataba de apagar la máquina de Los Secretos. Tenía que dar la talla con canciones que antes sonaban de otra manera en la voz de Enrique. En eso he estado estos años y creo que he conseguido cierta calidad a la hora de interpretar vocalmente y por el camino, recupero en cada concierto, algo de lo que hacía antes, compaginando lo vocal y lo instrumental. Cantar con rollo y ser bueno a la guitarra requiere cierta compartimentación mental. Y es ahora es cuando me sale bien.

También hemos depurado el sonido, hemos aprendido a matizar, hemos aprendido a que el silencio sea un aliado, cosas que no te suceden si no mantienes a un mismo grupo de gente durante tantos años. Es la ventaja que tiene permanecer (con sus defectos y sus virtudes), los mismos cinco integrantes desde hace tanto tiempo. Y la suma de los cinco supera el 100 por 100 que damos en cada actuación porque cada uno aporta más de un 20 por ciento a la ecuación. Por eso soy un gran fan de este grupo. Y en Los Secretos cada uno aporta algo interesante que se puede fusionar a lo del otro. Mira, el método de fusión más plausible y estandarizado son las bandas, porque si tienes un batería que tiene un cierto aire sureño, si el guitarrista viene del blues y el que compone hace temazos, tienes un hit seguro. Así consigues éxito y una banda de peso en la escena musical. Fíjate que al principio de nuestra carrera éramos muy jóvenes, muy pillos, pero desde el principio nos dio por perfeccionar todo lo que estábamos aprendiendo. Queríamos, en lo tocante a calidad musical, emular a nuestros ídolos sabiendo que la gente que iba a acudir a nuestros conciertos va a tener un concepto parecido al que yo tengo cuando voy a ver a Jackson Browne, James Taylor o Neil Young. Sé que el sonido va a estar bien, que los músicos lo van a dar todo y encima me van a dar un montón de canciones que quiero escuchar. Eso es lo que queremos en Los Secretos, una banda con un estilo refinado donde nosotros somos nuestros propios técnicos, porque matizamos los sonidos de las guitarras, el bajo...


-Una nota predominante y que vuestros seguidores lo notan, es esa compenetración entre vosotros y ese interés perfeccionista, que sinceramente creo que es el secreto de la supervivencia de una banda durante cuatro décadas.
Esto no deja de ser un espectáculo y un entretenimiento, aunque no me guste la expresión, pero mientras consigamos sorprender, habremos cumplido la función. Si a Mick Jagger le preguntan por qué sigue tocando si está forrado, seguro que se enfada, porque a él le apetece seguir divirtiendo al público. Pocos músicos se jubilan porque quieren, sobre todo si tienes a un público agradable delante. Se jubilan por enfermedad o por problemas internos ¿Por qué bandas como los Heartbreakers siguen juntos? Tienen cambios en la formación, pero siguen manteniendo su compromiso con el público. Lo normal, vamos. Lo anormal es lo que pasa aquí. Cuando a mi me preguntan cuál es el secreto de haber sobrevivido como único grupo que viene de la Movida, yo les respondo que pregunten a Mecano o Gabinete por qué no siguen juntos. Y eran gente con más nombre y tirón que nosotros. Las canciones son el secreto de bandas como la nuestra. Con ellas te metes a la gente en el bolsillo, porque se las saben, son parte de su vida, ocupan un trozo de su historia, tienen un significado para ellos. Eso es lo que hace tan maravillosa a la música.

-Y ese mundo de la música, ¿os ha tratado bien?
Hay dos respuestas para esa pregunta. Rotundamente sí, por un lado. Hemos sido muy bien tratados, porque tenemos un trabajo que encima es de calidad, el público nos respeta y no dependemos de modas ni de productos comerciales para sobrevivir. Pero hay otra respuesta: esto lo hemos conseguido muy solitos, a pesar de las medallitas que se pongan los de las discográficas. Los Secretos se metían en el estudio a grabar nuestras sus propias canciones sin que discográficas, ni incluso el mánager supiera lo que estábamos grabando. Hemos tenido independencia artística y estilística. Fíjate que a inicios de los 80 no nos renovaron con nuestra compañía después del tercer disco porque hacíamos country cuando los demás hacían techno. Nos decían "mirad lo que suena en las radios. Vuestro disco huele a vaca". Entonces se llevaba pinchar a Video, Olé Olé, Duran Duran... En un inicio la Movida (2) fue más punk, pero en el resto del mundo pegaba la New Wave con Police, Nick Lowe, Elvis Costello... toda una maraña de gente cada uno con un estilo definido. Lo que pasa es que en España el meollo musical estaba en Madrid. Por eso surgió el tema de la Movida. La gente venía a la capital a vivir eso que estaba pasando. De hecho, nosotros no estuvimos al principio en lo que se llamó la Movida porque no teníamos ningún paralelismo, ni estético ni musical con este movimiento... Esa diferenciación con lo que estaba de moda nos costó el que nos dieran la espalda la industria, la prensa... De hecho, hasta preferíamos que no nos hicieran críticas en prensa, a pesar de tener los conciertos llenos allá por donde íbamos. De todas formas, los medios se hacían poco eco de nosotros.

-Los medios creo que son los que, con honrosas excepciones, son culpables de la desaparición de la música en las plataformas tradicionales de difusión. Se ha perdido el gusto por poner música en directo por ejemplo en la televisión...
Tengo una teoría que va unida a la especificas cualidades del ser humano y sus inconvenientes. ¿Qué ha pasado en España en los últimos 40 años? El pelotazo. La definición de pelotazo es la ocasión de acelerar un proceso para conseguir el máximo rendimiento económico con el mínimo esfuerzo empleado...

-¿En tu opinión ha habido pelotazo en la industria discográfica también?
En la industria discográfica, la que más. A mi incluso me dijeron en una ocasión que le aconsejara a mi hermano Enrique que no compusiera canciones bonitas, porque "total, para que os pongan en la radio una... Metéis en el disco un par de canciones buenas y lo demás, relleno". Eso dicho por la compañía de discos, eh. Imagen de la época. En los 80 funcionaba el videoclip, tenías éxito y luego para completar, hacías unos pocos conciertos. Pero lo que quiere la industria es crear a un artista que venda un millón de copias con un disco y repetir la jugada. Que saque un segundo disco con canciones desechadas del primero y que vuelva a tener éxito. Pero no lo tiene. Del primero vende un millón de copias, del segundo 15.000. Luego ese artista tiene que saber convivir con esos altibajos creativos y comerciales. Esa es la realidad. Una compañía puede cargarse una carrera por conquistar el pelotazo.

Cuando nosotros llegamos al mundo de la música, es la época justa cuando se formaron los grandes conglomerados del mundo de la música, que además han sido los responsables de frenar la carrera de muchos artistas. No son empresas musicales, van a lucrarse. La industria musical murió cuando Warner, Sony, Universal, compraron empresas por mero interés comercial y no por el interés artístico. Gente como los Eagles, Pink Floyd o Peter Frampton vendían millones de discos en un año a finales de los 70 y trabajaban para sellos pequeñitos o de mediano tamaño. A partir de ahí cambió la cosa con la compra de esas pequeñas discográficas donde grababan esta gente y ya se convirtieron en grupos de multinacional. Compraron también oficinas de representación. En España no pasó eso. Directamente entraron las multinacionales y nos perdimos toda la educación musical que teníamos que haber tenido en los años 60 y 70. Ese aprendizaje nos lo saltamos. Nos convirtieron en pequeños aprendices de demócratas totalmente incultos. Pero eso sí, ya eramos modernos con Visa, teléfono móvil y democracia. Nuestra generación viene de una pequeña etapa de vacío donde solo los grupos urbanos (Leño, Asfalto, Barón Rojo), tenían respuesta de público, pero la Movida nació en el 80 sin lazo con la generación anterior. Tampoco teníamos nexo de unión con el rock urbano porque no hacíamos rock and roll. La industria no ha sabido tratar las opciones que tenían según qué grupos tenían en nómina porque no estaba el público preparado para escuchar nada más que un solo estilo, que es lo que esté de moda. Eso sigue sucediendo ahora.

-Quería hacerte una analogía aunque a lo mejor no estás de acuerdo conmigo. Antes me comentabas que Los Secretos eran como una especie de verso libre dentro de La Movida. Hoy con tantos grupos indies llenando festivales y ocupando espacio en los medios de comunicación, que además elevan el nivel musical en España a un escalón superior... No sé, pero yo es que os veía a vosotros como los indies de los años 80...
Pensándolo en frío, tienes bastante razón, porque Los Secretos no encajaban en ningún lado, íbamos por nuestra cuenta, teníamos nuestro público e íbamos al margen de modas y tendencias. Tampoco salíamos en prensa porque no encajábamos en los prototipos que se estilaban en la época. Si haces canciones chulas, al final a la gente termina gustándole, se tenga la edad que se tenga. Nosotros queríamos ser como nuestros ídolos, gente que hacía canciones. Mi hermano Enrique quería escribir canciones que perduraran, música en serio para ganarse el respeto de la mayoría. En aquellos años, los tres hermanos dejamos los estudios por la música, que era algo como un gran pecado. Eso requería un compromiso con la música. Hablando de compromiso, te cuento algo que me sucedió hace poco. Un señor quiso hacerse una foto conmigo. Me dijo que era el padre de Roger, un chico que ganó La Voz Kids... como si yo tuviera que conocerlo por el mero hecho de salir en la tele. Se puso a contarme todo lo que habían hecho con su hijo: la multinacional primero crea al personaje para que se haga famoso pero no se habla en ningún momento de música. Le pregunté si tenía canciones para un disco y el padre me dijo que no, que primero debían "lanzarlo" a la fama. Por esa razón no se hacen canciones buenas últimamente. En nuestra época o hacías temas buenos o te ibas a la mierda, nadie iba a verte. Ahora con ser celebrity o ser un dj ya eres un privilegiado... y encima tus padres te apoyan. Eso te da una idea del vacío en la exigencia de contenido en el mundo de la música en la actualidad. Lo deseable es que canciones que dispongan de calidad, tempo, poso, respiración, voces matices ocupen un lugar mas importante que una canción hecha con ritmos pesados como el reggaetón o la bachata. Eso no son canciones que perduren.

-El año pasado publicásteis Algo prestado, un disco de versiones de artistas a los que les debéis mucho. ¿Qué estáis preparando ahora?
Ahora mismo estoy en el estudio montando unas maquetas, ordenando un poco algunas canciones que tenemos por grabar. Calculo que antes de primavera podremos sacar un nuevo disco con temas originales. Porque al público le pedimos que nunca nos de la espalda, porque estas canciones son lo único que sabemos hacer.

(1) Los Secretos fue una banda surgida del embrión de Tos. Los hermanos Urquijo (Javier, Álvaro y Enrique) fueron la columna vertebral de ambas formaciones.
(2) La Movida, como movimiento cultural nació en el Concierto Homenaje a Canito, celebrado en la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid el 9 de febrero de 1980. Canito era el batería de Tos, grupo germen de Los Secretos.



viernes, 2 de septiembre de 2016

Alternancias en La Roca

Gibraltar no tiene un festival musical. Tiene un parque temático de la diversión con la música de excusa perfecta para llevar a cabo una celebración por todo lo alto el primer fin de semana de septiembre. Las anteriores ediciones del Gibraltar Music Festival han ido allanando el terreno para la consolidación de un evento multidisciplinar que va más allá del mero encuentro veraniego de músicos, porque hay animación para toda la familia, actividades deportivas e incluso actuaciones de cómicos ingleses. Todo aderezado con la salsa especial que da el propio escenario. Y es que Gibraltar luce con sus mejores galas en ese fin de semana.

En lo estrictamente musical, el Gibraltar Music Festival es el evento de la alternancia: estilos, procedencias, épocas... Todo es repentinamente distinto, nada es homogéneo. Y eso se hace para poder copar un espectro más amplio de seguidores del festival, donde lo mismo te puedes encontrar a ídolos del teen pop que a absolutos consagrados, "repetidores" del año pasado, con sorpresas llegadas directamente de los 80, artistas españoles junto con ingleses y gibraltareños... Un cóctel maravilloso donde creemos que nadie puede decir que se lo ha pasado mal. Nosotros lo vivimos el pasado año y les aseguro que mal mal... no se pasa.

Porque, ¿quién no va a disfrutar de Bryan Ferry y sus melodías asépticamente elegantes o del flow de Ne-Yo o de los límpidos sonidos pop de Stereophonics y Travis o de la vibrante presentación en directo de los temas de KT Tunstall? Los más nostálgicos que vibraron el pasado año con Duran Duran o Madness tienen este año su ración con Europe (ni no ni noooo) y Paul Young y para las almas más latinas ahí está Rosario y su rumba mezclada con el poso calmado del pop de Los Secretos.

Amplio es el cartel. Densa la oferta del Gibraltar Music Festival. Es una oportunidad para la que no hay que pensar, solo acudir. Lo tenemos fácil: en el Sur del Sur, en casa de nuestros vecinos y hermanos.

Para más información: http://www.gibraltarmusicfestival.com/es/



miércoles, 31 de agosto de 2016

Por encima de las nubes


El Tubular Bells III, que a mi particularmente me encanta, cumple hoy 18 años.