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martes, 19 de junio de 2018

Refugees welcome

En estos días de llegada masiva de pateras al Estrecho y de la acogida del Aquarius se escuchan muchas tonterías. Todas ellas son resultado de la desinformación y la ignorancia, adobadas por un poquito de odio exacerbado a todo lo que no sea español. En fin, es lo que nos toca como "civilización". Lo que más me llama la atención es escuchar a políticos de pacotilla del PP y de Ciudadanos, salvapatrias ellos, hablar del efecto llamada. Claro, vienen los negritos en barcas a España, al paraíso (vaya paraíso) y van a venir más negritos porque aquí se vive estupendamente bien. No pretendo que esos cambien de opinión porque es imposible. Así de cerril y limitado es su ideario. Y sin embargo no ven que el efecto llamada se provoca en el lugar de origen donde, por si no lo saben esas mentes limitaditas, existe la guerra, la persecución religiosa, política o por motivos de género o de identidad sexual. Allí donde el Primer Mundo no se atreve a actuar porque no quiere.

En Homeland, serie recomendable para conocer cómo funcionan los resortes de los servicios de inteligencia en su combate al fanatismo religioso en países de Oriente Medio, uno de los protagonistas daba la clave para acabar con esa plaga. Quizás si pusiéramos en práctica su idea (cara por otro lado), hoy no tendríamos que dar la bienvenida a aquellos que lo han perdido todo.

Resumiendo, un alto cargo de la CIA le pregunta a Peter Quinn, agente de campo en la ciudad siria de Raqqa -uno de los núcleos fuertes del Isis-, si la estrategia que implementa allí Estados Unidos funciona. Quinn le responde con una pregunta:

-¿Qué estrategia? Dígame cuál es la estrategia y yo le diré si funciona.

Todos los asistentes de miran inquietos y Quinn prosigue:

"Miren, es cierto que hay un problema porque ellos... ellos sí tienen una estrategia. Están reuniéndose en Raqqa aproximadamente unos 10.000 de ellos entremezclados entre la población civil, limpiando sus armas y sabiendo perfectamente qué hacen allí. Están allí por una única razón: morir por el Califato y gobernar en un mundo sin infieles".

El alto cargo de la CIA le pregunta a Quinn que sugiera una solución y él propone esto:

"Poner sobre el terreno de forma indefinida a 200.000 miembros del ejército para apoyar y defender a un número igual de médicos y de profesores de Primaria".

"Eso es imposible", dice el de la CIA.

"Entonces empiecen de nuevo bombardeando Raqqa hasta dejarla en los cimientos", termina Quinn.

Soluciones hay. Que se quieran tomar es otro cantar. Os dejo el clip en inglés del momentazo.





martes, 22 de marzo de 2016

Inmigrant song


¿Qué es ficción (aunque esté basada en la realidad) y qué no?

Nos estamos acostumbrando a que lo que hacemos con nuestros actos supere a la más crueles de las ficciones. Europa ya no es el sueño que nos vendieron. Se ha convertido en un Leviatán sin alma (la tuvo, la tuvo), en un edificio de burocracias inútiles, de consejos de gobernantes inservibles, de guardián de las esencias neocon, de posibilitador del auge fascista, de la negación de la solidaridad más básica hacia el ser humano.

Y la Historia se repite. Miles de refugiados se amontonan en territorio de la Unión Europea. El sueño de prohombres como Robert Schuman o Jean Monnet que pareció culminar con Schengen y la moneda única, pero que no supo o no quiso desarrollar una solidaridad común. Demasiados intereses contrapuestos y demasiado miedo al bárbaros (al extranjero, tomado en el sentido etimológico de la palabra griega) como para dejarlo entrar en el paraíso europeo. Pero no voy a ser demagogo y no voy a echarle las culpas a la Unión Europea, tan solo las que les corresponde como mal gestora de una situación que puede tener otra salida. La culpa tampoco la tienen los refugiados hacinados en Idomeni, ni siquiera las mafias que se enriquecen con el sufrimiento ajeno. El problema está en que la comunidad internacional -como siempre- opta por lo fácil y no cercena como cirujano con mano de hierro (como diría Joaquín Costa), el núcleo del problema. Y ese se halla en el polvorín de Oriente Medio. Siria, con su guerra interminable aceptada por todos como algo que "tenía que ocurrir", con dos bandos irreconciliables apoyados por históricos enemigos que ahora babosean de forma asquerosa con la diplomacia buscando una solución que saben que podría producirse si ellos quisieran...

Pero no quieren. Estados Unidos y Rusia, no quieren. Les da igual que los sirios se masacren, que Bachar Al Asad gasee a su pueblo, que los rebeldes cometan ejecuciones sumarias del enemigo. Les da igual. Lo que no permitirían es que geoestratégicamente, la zona se convirtiera en un asunto irresoluble porque los intereses económicos para rusos y estadounidenses son demasiados. Que se solucione, pero poquito, que lo podamos medio controlar, aunque la sangre corra por las calles de Alepo y miles de personas tengan que huir a buscar otra vida.

Esa vida estaba en Europa, donde hay sitio a pesar de que fascistas y liberales digan que no. Saben que es cierto, pero no les sale de los cojones reconocerlo. Hoy como ayer (vamos, como en 1936, o 1939, o 1942 en el guetto de Varsovia), estamos en las mismas. Ponemos rejas, levantamos muros, realizamos deportaciones porque sabemos que el bárbaros se va a quedar fuera y nosotros podremos seguir durmiendo tranquilos mientras en el telediario de turno, vemos el humo de los bombardeos y el barro en los pies de los refugiados. Esa es nuestra Europa. Triste Europa.


No soy más que un dolor cubierto de piel...
Las uvas de la ira. John Steinbeck.



jueves, 5 de noviembre de 2015

El vecino de al lado

Son molestos. Hacen ruido. No nos dejan vivir en paz. Escudriñamos sus movimientos por la rendija de la persiana en cuanto salen de su casa. Son diferentes a nosotros, no los conocemos apenas y por eso les tenemos miedo, pero haremos cualquier cosa por defender lo nuestro. Lo nuestro...

El vecino de al lado. Del Sur. El Sur también existe pero no somos nosotros. Son extraños, por eso debemos luchar si nos invaden o atacan. Es una historia universal. Puede pasar en Arizona, en Ceuta o en las fronteras de Croacia o Hungría. Frontera es la palabra clave; es el gran mal de nuestro mundo. Desde que tenemos fronteras, no nos entendemos, nos separan, nos limitan, quieren poner barreras donde el instinto humano quiere saltar. Y se marcan las diferencias.

Histrión Teatro vuelve a Chiclana con una obra en el que las líneas artificiales trazadas en mapas son las protagonistas. Las líneas y los puntos que añade el ser humano para definir esas rayas. La diferencia, la diversidad, la ignorancia, la violencia, el miedo... Todo se une en Arizona, obra escrita y dirigida por Juan Carlos Rubio, que cumple con determinación su labor: la denuncia del huso de la herramienta del miedo en el ser humano. El miedo que mueve la Historia humana desde hace siglos. En este caso, Arizona es el miedo al vecino de al lado, al que se teme porque puede arrebatarnos nuestra feliz existencia. Puede pasar en el Sur de Estados Unidos pero puede ocurrir también en Algeciras... Y de hecho, pasa.

Una pareja, la de Arizona, interpretada por David García-Intriago y Gema Matarranz, bien pertrechados tras unos personajes que comienzan a ser esbozados como figuras planas para terminar llenos de ángulos y recovecos. Más el de Margaret que el de George, pero ambos determinados a cumplir con su función en la vida. Un compromiso con mantener el statu quo frente al diferente aunque eso implique el uso de la violencia. Espléndidos ambos intérpretes, muy cómodos con un soporte textual sobre el que navegaron con presteza a pesar de cierto momento de apagón de la acción, rápidamente superada por la versatilidad de los actores.

Histrión apuesta por el teatro ideológico, por el teatro con función social, por la pedagogía y acierta en el desarrollo de unos planteamientos que lejos de cierta parodia con la que los intérpretes acometen sus papeles, es escalofriantemente real. Por que sí, existen algunos estadounidenses que se creen cargados de razones para defender su país. Y por ello se apostan en las imaginarias fronteras (del Sur, claro). Lo trágico es que desde España vemos a los vecinos ahogarse en un trozo de mar que resulta ser una barrera ciertamente infranqueable.

Fotos: Paco López.



lunes, 27 de julio de 2015

El tango y las lunas del arrabal

"Vuelvo al Sur, 
como se vuelve siempre al amor"...

Fernando Pino Solanas/ Astor Piazzolla



Durante muchos, muchos años, desde el Puerto de Cádiz, -el Muelle, para los que somos de aquí-, salieron demasiados barcos con rumbo al futuro. Dejando atrás la España en blanco y negro, la España de la autarquía, de la "una, grande y libre", pero esa España paupérrima que al fin y al cabo era lo que había. Los emigrantes cogieron el barquito para ultramar en busca de una vida mejor y llegaron a lejanas tierras donde se llevaron consigo un trocito de su país. Los españoles sabemos muy bien qué significa ser foráneos en otros mundos. Fuimos gentes del arrabal con un pie en tierra extraña y el corazón en la madre patria. Y a donde fuera qué íbamos, llevábamos en el hatillo nuestras costumbres, nuestra forma de ser, nuestras tradiciones. Ahí en el arrabal...

(Foto: Zúh Malheur)

Ahí surgió el tango, en un arrabal. Fue una especie de maravillosa criatura de Frankenstein, construida a base de retales de distintas culturas de países que vieron como sus naturales iban a labrarse un futuro mejor a la Argentina, tierra de promisión para muchos de aquellos emigrantes. Y ahí, con ciertos sones, con algunos instrumentos llegados de lejos, con ciertos bailes y muchas maneras, se alumbró el tango, apareció la milonga... comenzó un nuevo mundo.

Bien presente tienen este origen, humilde pero glorioso, los chicos de La Porteña Tango Trío que tan felizmente acompañan a Mariel Martínez desde hace unos años, en un cóctel exquisito. Quizás son de los mejores embajadores del tango a nivel mundial (su gira por países europeos, así lo demuestra), pero como ya dijimos en su visita a Chiclana el pasado mes de enero, van más allá, puesto que no se quedan en el regocijo de cantar siempre lo mismo. Hay diez, no más, tangos famosos, pero lo de Mariel, Federico, Alejandro y Matías, es pura labor investigadora. Bucean en los archivos sonoros de Argentina en busca de las raíces del son que los hace grandes, tratando de sacar a la luz aquel tango escondido, aquella milonga que no se canta, el vals que ya nadie quería bailar. Y lo hacen con estilo propios. Su último disco, Buenos Aires cuando lejos me ví, es un retrato preciso y amoroso de aquellos que siendo emigrantes (ellos residen en Madrid), usan la nostalgia en un poderoso ejercicio de exposición de ese viejo tango que suena nuevo.
(Foto: Zúh Malheur)

Los volvimos a ver bajo la luna de Cádiz, con la escenografía espectacular del Castillo de Santa Catalina y con un recital de campanillas donde hubo tiempo para todo, incluso para bailar, si es que alguien se hubiese atrevido. El tango se vio recompensando en las bellísimas recreaciones vocales de Mariel Martínez, especialmente intensa cuando Alejandro Picciano la acompañaba a solas, mientras que con Federico Peuvrel y Matías Picciano, la magia sonora se complementó con maestría absoluta. Me permitirán que le lance flores al más pequeño, pero es que el bandoneón del benjamín de la banda es puro gozo: en Vuelvo al Sur se pudo vivir y sentir. Esa composición de Solanas y Piazzolla fue un tremendo momento del concierto. Hubo otros: Yo no sé qué me han hecho tus ojos, del maestro Canaro, los tangos de Manzi como ese delicado Recién (y lo que no son tangos... cómo duele esa Milonga triste, pero qué bellísima que es). Y sinceramente, lo de Mariel y su versatilidad vocal, no es noticia. Su voz nos sabe llevar por los vericuetos emocionales que están plasmados en las partituras. Si fue una sorpresa encontrárnosla en Chiclana, en Cádiz nos llevó a los terrenos de la gran emoción. En resumidas cuentas, podríamos destacar todo el repertorio sin ápice de estar exagerando y es que todo este espléndido material que nos han legado los maestros porteños fue homenajeado con mimo por estos cuatro argentinos que tan nuestros son ya. Ansiosos estamos de repetir esta experiencia bajo esta u otras lunas del arrabal.




miércoles, 3 de agosto de 2011

ESA ESPAÑA NEGRA


L
ejos en el tiempo quedan aquellos sucesos de la España negra, de esa que salía en El Caso, de la que pobló el imaginario colectivo durante muchos años y que va desde los crímenes del Jarabo hasta la matanza, escopeta en mano, de Puerto Hurraco. Celos, envidias, odios viscerales soterrados durante años, locura, actos premeditados o pasionales... La crónica de sucesos de nuestro país durante los últimos cien años ha dado para escribir muchas páginas, e incluso para hacer una serie de impecable factura que se llamó La huella del crimen.

Sin embargo, esa “huella” permanece indeleble y cada cierto tiempo salta a las portadas de los periódicos. El último ejemplo lo hemos tenido en la pedanía de Palomares, perteneciente al municipio almeriense de Cuevas del Almanzora. Sobre ese núcleo poblacional se arrojaron de ¿forma inintencionada? hace casi medio siglo cuatro bombas atómicas. Manuel Fraga se bañó en sus aguas para demostrar que no había peligro, pero ahora ese peligro ha caído en forma de otra bomba mucho más perniciosa.

La bomba del odio, del enfrentamiento con matiz racial, con trasfondo económico, ha hecho saltar una espita que ha desembocado en un atroz triple crimen a manos de un empresario de la construcción que estaba harto del acoso al que estaba siendo sometido por esa familia a la que ha acabado atacando finalmente.

Tres crímenes con un escenario regado por el odio. Un odio que siempre puede ser evitado aunque cuando expande su influencia es difícil de controlar. Ese sentimiento va muchas veces unido al temor, al miedo a lo desconocido que en ocasiones queda cristalizado en un aspecto racial. Temor al gitano, al negro, al moro, a esos que trabajan en las labores que los españoles desprecian incluso en tiempos de vacas flacas. Aunque en el caso de Palomares ha habido más causas desencadenantes del terrible suceso, cabe destacar que vuelve esa crónica de España negra, de crímenes irracionales, de asesinos que no tenían nada que perder haciendo lo que hicieron.

Odio y prevención. Dos conceptos claves interrelacionados. Lo que pasó en Palomares puede pasar en otros sitios. Puede ocurrir aquí, aunque Albacete mantiene un brillante equilibrio entre la población inmigrante y la autóctona. La simbiosis es válida porque sabemos que lo que ellos nos aportan hacen también ciudad. La labor de ciertos asociaciones asistenciales es esencial en el mantenimiento de ese statu quo, y esperemos que lo siga siendo en el futuro, a pesar de ciertos quebrantos económicos que en estos tiempos están siendo moneda de uso común. Sin embargo, el odio no entiende de estos argumentos...

Foto: Efe.



viernes, 10 de junio de 2011

FUGA DE CEREBROS


H ace 30 o 40 años, el estancamiento económico de España, sobre todo en sus zonas rurales (que por aquel entonces, eran las que predominaban), hizo que se pusiera sobre la mesa una cuestión esencial: ¿Qué modelo económico quiere seguir España? Se impuso el llamado desarrollismo, ya saben, crecimiento rápido, fácil, endeudamiento exprés, pelotazos encubiertos por la dictadura, a veces cómplice de estas conductas... y el turismo. Se vendió como un éxito del franquismo, pero lo cierto es que de aquellos polvos, llegaron unos lodos que cristalizaron en una rotunda crisis económica a finales de los 70, de la que salimos a mediados de los 80, tras un plan de reconversión industrial que dejó tiritando a muchos sectores.

Otra salida que se produjo en ese modelo económico fue la emigración. Sí. Fuimos emigrantes, y aunque la idealizada imagen que nos transmitió el gran Juanito Valderrama en aquella película en la que hacía las maletas para ganarse la vida, distaba mucho de la que vivieron miles de españoles, puede servir de punto de partida de lo que experimentaron muchos de nuestros familiares, porque ¿quién no conoce a alguien que tuvo que hacer la maleta e irse a trabajar a Francia, Suiza o Alemania?

En aquella época se iba la mano de obra del campo en busca de ser otra pieza más en alguna cadena de montaje. Se forjaron allí grandes especialistas que casi nunca volvieron para invertir esas capacidades en la industria patria. Hoy también se produce un éxodo de españoles al extranjero. No es ni mucho menos, tan numeroso como el producido hace unas décadas, ni tampoco son jornaleros los que se marcha. Ahora países como Alemania (que poco cambian las cosas, ¿no?) precisa de ingenieros, informáticos, médicos, programadores... técnicos ampliamente cualificados para puestos de trabajo de gran responsabilidad y ampliamente remunerados. Alemania como el gran maná. Fuga de cerebros sin billete de retorno. En Albacete, 76 jóvenes pusieron tierra de por medio y se han marchado a otros países donde su cualificación y su experiencia es más valorada. Pero cabe preguntarse si en pleno debate sobre cambio de modelo productivo, de incentivos a la I-D-i, y con un progreso constante en las tecnologías derivadas de las energías renovables y de la Sociedad del Conocimiento (un amplio semillero de profesionales), es aconsejable que muchos jóvenes que podrían perfectamente trabajar aquí, se marchen a favorecer las economías de nuestros competidores.

¿Qué falla entonces? Lo de siempre. Buenas intenciones, buenas palabras, pero nula determinación política y escasa financiación para invertir en estos campos. Si no cambiamos el chip, la emigración de ahora nos va a hacer más daño a la larga puesto que no dispondremos de personal idóneo para realizar estas tareas. ¿Estamos dispuestos a ficharlos del extranjero?

Foto: swotti.com



martes, 25 de enero de 2011

LOS OLVIDADOS


C
asi 13.000 personas de otras nacionalidades, casi un centenar si la memoria no me falla, es el número de inmigrantes que viven actualmente en Albacete. Sobre una población cercana a los 170.000 habitantes, diría yo que es un tanto por ciento considerable como para poner nuestra atención (tan sólo un momento, hagan el favor) sobre un colectivo que ha sido objeto de inquinas desde muy diversos frentes. El miedo a "lo desconocido" apunta en una sóla dirección: cuando hay problemas, la inmigración (sobre todo, la mal llamada "ilegal"), se va a llevar todos los palos. Y ahora estamos en problemas, con una crisis económica de la que no sabemos salir. Traduciendo... menos trabajo, más inmigrantes, más competencia, y esas miradas.

En España no hemos tenido los problemas surgidos en países de nuestro entorno como Francia, donde Sarkozy, con la vergonzante connivencia de la Unión Europea, ha contravenido las reglas del juego (el marido de la Bruni se ha cargado el acuerdo de libre circulación de personas en países del ámbito comunitario), expulsando a gitanos rumanos y búlgaros. En España no hemos tenido ese problema... de momento, porque en cualquier momento puede saltar la chispa.

Albacete, como casi todas las ciudades, ha tenido problemas con esa inmigración que en determinados momentos ha llegado en aluvión a la ciudad. De hecho, que existan campamentos como La Dehesa dan la razón a este argumento. El que fuera cerrado (temporalmente), también denota que las herramientas para tratar este asunto son insuficientes, y el que durante unos cuantos meses, el Parque Lineal se convirtiera en campamento improvisado, es otro apunte más que nos debe hacer despertar sobre el "sueño español", ese en el que parecía fluir las oportunidades (vulgo dinero), al calor del desarrollismo de pies de barro de los años precedentes.

El Ayuntamiento parece que se pone manos a la obra con la Mesa de la Inmigración y un plan municipal que debe servir para establecer un escenario realista de la situación. Posteriormente, tienen que llegar las acciones a desarrollar. Acciones resolutivas y no paliativas, porque un campamento de refugiados no es una solución, por mucho que una asociación asistencial se haga cargo de ella. O sea, dar una caña y no el pescado.

No es pecata minuta. La crisis sigue estando ahí. Acechando. Si de verdad Albacete quiere seguir ostentando el título de ciudad participativa, abierta, tiene que ocuparse de aquellos olvidados de la crisis. De aquellos que también la sufren. De aquellos que se ponen en las estadísticas buenas (ya saben, eso de que los inmigrantes ayudan a crear riqueza y a rejuvenecer la población), pero que cuando vienen mal dadas, se colocan en la fila de los "números rojos". A ver qué hacemos.

Foto: marygodiva.blogspot.com



jueves, 6 de enero de 2011

CUANDO LA ESTADÍSTICA SE TORNA PREOCUPANTE


E
s sólo una cifra más, un número, una estadística. Algo frío que esconde una terrible realidad. Lo decimos en voz alta. Ojalá no existan organizaciones como Cáritas Diocesana, ojalá no existan porque eso indicaría que la desigualdad, la falta de oportunidades, la pobreza... desaparecerían de nuestra sociedad.

Pero lamentablemente se dan casos así. Para más de 3.000 familias albaceteñas, el año 2010 ha sido nefasto desde todos los puntos de vista. Y si los recursos públicos no alcanzan para atender todas las necesidades de las mismas, acuden al auxilio organizaciones como Cáritas, que lleva años desvelándose por hacer más fácil la vida a los demás, y por integrar a aquellos a los que el sistema deja en la cuneta.

Una tarea que no es fácil, que resulta ingente por la cantidad de recursos que hay que mover, y por las numerosas puertas a las que hay que llamar en pos de que la labor que realizan los voluntarios sea beneficiosa para el conjunto de los atendidos. Cáritas no está sola en su desempeño diario. Las instituciones públicas, y algunas privadas, ayudan en la medida de lo posible para que en estos tiempos crueles de crisis económica, muchos puedan sentir el aliento de aquellos que dan un poco de su tiempo en ayudar.

Muchos son también los inmigrantes que son atendidos por este tipo asociaciones. La red de voluntariado en Albacete, una de las más activas y dinámicas del país, consigue un imposible cada día al apoyar a quien lo necesita, pero el trabajo no está finalizado. El 2010 se cierra con un balance estadístico brutal. Esperemos que el nuevo año sea más beneficioso para los intereses de todos.

De momento, brindemos por el trabajo desinteresado de unos cuantos que ponen luz en el gris cotidiano.

Foto: Juan Prats.



jueves, 2 de diciembre de 2010

COMO FRUTA MADURA


L
a travesía en el desierto ha acabado para Artur Mas. El político nacionalista, cachorro de esa inmensa figura de la política catalana (y nacional, no lo olvidemos), llamado Jordi Pujol, ha demostrado templanza, saber estar y unas formas exquisitas en su faceta pública. En plan picapedrero, Mas ha esperado a que el experimento del tripartito fracasara per se. En otras palabras, el futuro inquilino del Palau de la Generalitat ha practicado la política de fruta madura, aquella que puso de moda el presidente de EEUU, John Quincy Adams, hace casi dos siglos con respecto a Cuba, y consistente en dejar que las cosas caigan por su propio peso, sin hacer otra cosa más que esperar. En otras palabras, lo que está haciendo Rajoy con Zapatero.

En el caso de Mas, la jugada le ha salido redonda. El catastrófico tripartito (tanto lo ha sido que Montilla ya dijo que de ganar, no hubiese repetido fórmula, sabedor de las deudas que ello conllevaba), ha naufragado y salvo Iniciativa, las otras dos patas han salido escaldadas de las elecciones del pasado domingo.

Aparte de Convergencia i Unió, hay otros dos claros triunfadores: el PP de Alicia Sánchez Camacho y la apuesta independentista de Joan Laporta. El ex presidente del Barça ha entrado por la puerta grande en el Parlament y se ha quedado a escasos votos de conformar grupo político propio. El votante independentista, tan volátil en tierras catalanas ha hecho un trasvase de sufragios desde la opción clásica de Esquerra a los nuevos vientos que propugna Laporta.

Por su parte, Sánchez Camacho ha sacado partido del voto españolista. Su “política de inmigración” que no es otra que la política del miedo ha calado en ciertas clases medias del cinturón de Barcelona, habitual caladero de votos de los socialistas. Es ahí también donde más se ha notado la crisis económica en Cataluña. Inmigración + miedo + crisis= el PP obtiene sus mejores resultados.

Un toque de atención también merece el “casi” éxito de la xenófoba, demagógica, populista y agresiva Plataforma por Cataluña de Josep Anglada. La extrema derecha ha estado a un tris de colarse en el Parlamento catalán. Cosa seria. Pero más seria se puede poner la cosa si esa advertencia nos la tomamos por el pito del sereno (que será lo que pase) y no ponemos coto a estas formaciones de raíz indudablemente anti democrática. La cosa tiene su intríngulis porque Cataluña tradicionalmente ha sido región receptora de inmigrantes y de naturaleza acogedora. Cataluña la han construido los emigrantes y que cierta esencia racista esté naciendo en su seno es realmente peligroso.

Afortunadamente, modelos de integración como los que experimentamos en Albacete pueden ser la vía para acotar estas perniciosas ideas. Un modelo inclusivo que no trate a los inmigrantes como “pobres”, como gente rara, como alguien de quien tener miedo, puede ser la solución para muchos de nuestros males.

Foto: Juan Prats.



lunes, 25 de octubre de 2010

LECCIONES Y EJEMPLOS


A
nte los problemas (más veces programados que suscitados per se), surgidos al calor de la inmigración denominada ilegal, existen dos vías: o represión (vía expulsión o exclusión social) o integración. Parece que algunos en el marco de la Unión Europea le ha reído la gracia al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que ha visto refrendado su ascendente sobre los órganos de poder de la UE, porque éstos han corrido un tupido velo sobre su polémica decisión de expulsar a gitanos rumanos y búlgaros de suelo francés, quebrantando de forma flagrante el Tratado de Libre Circulación de Personas vigente en territorio comunitario (recordemos que Bulgaria y Rumanía son países pertenecientes a la UE).

Sin embargo, Sarkozy puede aprender algo (mucho) de lo que se hace en Albacete con este grupo étnico sujeto a vaivenes sociales y a la cerrazón ideológica de ciertos políticos. El concepto de integración cobra especial relevancia en nuestra ciudad que puede presumir de contar con suficientes recursos y herramientas como para no tratar a los inmigrantes como basura.

A través de la acción de la administración local en coordinación con organizaciones de carácter social, la inclusión de gitanos rumanos (en este caso, pero también pasa con magrebíes, iberoamericanos, subsaharianos...), se ejerce dando motivos para que se produzca una relación simbiótica entre inmigrante y población autóctona. Se toman los nexos comunes de ambas comunidades para compartirlos, mientras que ante las diferencias, se buscan explicaciones.

En momentos de crisis económica, el germen del miedo al desconocido surge de forma larvada para explotar como un manantial. Ha sucedido y seguirá sucediendo si no se traslada a la opinión pública que la integración es la “medicina” ideal para tratar a los que llegan a nuestro país en busca de una oportunidad. Conocerlos es integrarlos. Lo malo viene cuando ni siquiera se les da la oportunidad de poder ambientarse en un país. De eso Sarkozy sabe mucho.

Foto: Laura Arroyo



viernes, 24 de septiembre de 2010

UN ESLABÓN MÁS DE LA CADENA


L
a demagogia lleva al lado oscuro. Y precisamente, no al de la Fuerza lucasiana, si no al de los oportunistas que intentan establecer conexiones entre inseguridad ciudadana, pobreza e inmigración. Esos oportunistas que cuando pudieron (hacer algo) no quisieron, y ahora hacen campaña buscando el voto del miedo entre los parroquianos.

Intentando separar el grano de la paja y sin ponernos la venda en los ojos (está claro que existe y existirá cierto tipo de delincuencia asociada a la mal llamada inmigración ilegal), hay que alentar otras conductas que ayudan a hacer país, que buscando el pan de cada uno, empujan en el común empeño del desarrollo de un país. Por eso, analizar el número de afiliaciones de extranjeros a la Seguridad Social es un buen punto de partida para diagnosticar el estado de salud de la inclusión social de la población inmigrante.

Es precisamente el modelo inclusivo español el que ha sido tomado como modelo de integración en ciertos países de nuestro entorno, cuando precisamente en naciones vecinas se pasan eso de la inclusión por el Arco del Triunfo (de los Campos Elíseos).
Albacete se ha convertido en los últimos años en una provincia acogedora de población inmigrante. Aunque los datos de la Seguridad Social muestren en los últimos meses tímidos descensos en las cotizaciones de la población foránea, lo cierto es que la carga de trabajo aportada por este grupo social es fundamental para el sostenimiento de un edificio (cotizaciones, pensiones, jubilación...), que de no ser por ello, poco tardaría en caer. Esos rendimientos del trabajo de los inmigrantes (en un gran porcentaje, población muy joven), hace que el sistema siga siendo válido, siempre que desde el Gobierno se aprueben los retoques necesarios.



lunes, 22 de marzo de 2010

EL JUEGO DE LAS CONVENCIONES SOCIALES


E
xiste un convencimiento generalizado en el que caemos todos y por el cual España se declara como un país no racista. Echando la vista atrás, con nuestra historia reciente como país emigrante y siendo en la actualidad un estado receptor de gentes de otros países, algunos apuntes de desconfianza (cuando no de xenofobia pura y dura), han calado en la sociedad.

El miedo al otro, al desconocido ha sido agitado con denuedo por algunos, incluso de forma inconsciente, pero existe una grandísima mayoría de la sociedad española que vive instalada en la confianza en un contingente inmigrante que es necesario. Una vez llegados, existen dos vertientes importantes en el tema de la inmigración. Este colectivo debe hacer un esfuerzo por integrarse en la sociedad que les acoge. Difícil empresa. El choque cultural muchas veces impide el objetivo. Los españoles de los años 60 y 70 tampoco es que participaran mucho de la vida de países a los que iban con esperanzas de labrarse un futuro. Pero las cosas cambian. Aquellos inmigrantes con permiso de residencia encontrarán menos trabas si saben cómo funcionamos los españoles.

La otra parte de esta historia viene por cuenta nuestra. La convivencia, basada en el respeto, tiene que ser una prioridad. Por ello, herramientas como las que ponen en marcha algunas asociaciones albaceteñas, son de gran utilidad. El hecho de que entidades como Albacete Acoge ayuden a los inmigrantes a insertarse en la sociedad que les acoge, prestándoles ayuda y consejo a la hora de acceder a una vivienda, es una tarea que no tiene precio.

Naturalmente hay problemas. Ya hemos comentado que la incomunicación y la nula integración que algunos muestran deben ser obstáculos a salvar, pero estamos al principio de esta senda en la que todos vamos caminando en busca de ese futuro mejor. Para ellos y para nosotros. Es lastimoso ver a personas durmiendo al raso, sin una oportunidad. Una oportunidad que algunos de nuestros parientes sí tuvieron... no hace mucho tiempo.



domingo, 24 de enero de 2010

ELECTORALISMOS


H
ablan las encuestas del CIS que los españoles no confían en sus políticos. Para la ciudadanía, son un problema más grave que el terrorismo. No se han visto en otra los que se dedican a la res publica, pero donde debería haber componenda se quedan en el sostenella y no enmendalla. Así nos cunde esta clase política que más que dirigirnos, nos zarandea a través de los procelosos mares de crisis, escándalos, corruptelas varias y elecciones venideras.

Precisamente, con el horizonte de comicios generales en 24 meses, se pone sobre la mesa otro tema jugosito para hincarle el diente. ¿Qué hacer con los inmigrantes? ¿No teníamos solucionado este tema? ¿Vuelven a ser un problema ahora que olemos a urna caliente? ¿Se busca el electoralismo fácil con promesas que dormirán el sueño de los justos una vez pasen las votaciones?

Partiendo de la base de que lo de Vic (y lo de Torrejón de Ardoz, aunque el PP lo niegue), es una tomadura de pelo a la democracia y al respeto a los seres humanos que vienen a España a por su Eldorado particular, algunos aprovechan para hablar de “orden y control” como ayer afirmó el líder de la oposición. Ya tenemos de nuevo la mano dura, el no pasarán, el hacer nuevas leyes más restrictivas... Por un lado, el señor Rajoy afea la conducta de los catalanes mientras por otra habla de desaguisado provocado por la Ley de Extranjería, convirtiéndose así en la más perfecta reencarnación del perro del hortelano, ayudado desde la barrera por el que se fue... pero no a desiertos remotos ni montañas lejanas. Si la ley es mala (que no decimos que sea perfecta, pero es la que hay y como tal hay que aplicarla), el PP debería poner ya sobre la mesa su propuesta de reforma. Pero, ¿era mala antes de saltar la liebre de lo de Vic o lo es ahora una vez que se ha hecho público? ¿Incurre Rajoy en un vacuo electoralismo buscando votos de donde sea porque no las tiene todas consigo con vistas al 2012? Los caminos de la elección son inescrutables...