Ola de... evidencias.
Sí, amigos, hace frío. Pero eso es porque (y atención al descubrimiento que voy a hacer), es invierno. Igual que en verano, hace..., sí, lo han adividado, calor. Y tanto en invierno como en verano cuando el termómetro sube o baja algunos grados de la media, pues hace algo más de frío o de calor.
Bien, hasta aquí la tontería. Pero no, seguimos viendo cómo nos inundan noticiarios, páginas de periódico, boletines radiofónicos, tweets, publicaciones de Facebook y memes de whatsapp con la sorprendente noticia de que... hace frío. Bravo por esta sagacísima muestra de periodismo de investigación.
Y mientras nos recuerdan a diario que hace frío contando los grados de menos que tenemos, lo bonito de los paisajes nevados, que un grupo de niños no ha ido a clase o que la abuela se ha quedado sin pan en una aldea asturiana, con lo que realmente deberíamos quedarnos congelados es con que la bombona de butano ha subido de precio, que la luz la pagamos ahora más cara, que ciertos impuestos también, que el Gobierno de Rajoy sigue in albis (así va a estar toda la legislatura gracias a Albert Rivera convertido ya en muñeco de nieve político), la guerra en Siria sigue, los refugiados siguen en Europa del Este helándose (estos de verdad) y este fin de semana Trump va a hacer fiesta en la Casa Blanca.
Como diría Forges... país.
De regalo, el ABC en una nueva muestra de "si quiere periodismo de verdad, a mí no me busque".
http://www.abc.es/sociedad/abci-como-tirita-cada-rincon-espana-frio-201701182209_noticia.html
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jueves, 19 de enero de 2017
viernes, 23 de septiembre de 2016
Cachitos de "periodismo" XXIII
Inda, ¿en serio?
Años ha se hacía periodismo basado en el relato veraz de una noticia contrastada a veces, hasta en un par de ocasiones (ya saben, aquello de contrastar lo contrastado). Hoy se coge Twitter, un documento filtrado que tampoco tiene más valor que el meramente informativo para la cúpula de un partido (habría que ver hasta qué punto es verídico ese papel) y ya tenemos el notición del siglo. A saber: mezclamos un poquito de odio bolivariano, con meternos en la vida privada de una persona, para añadir rumores, cotilleos y suspicacias, salpicándolo de un trabajo intenso de chequeo de redes sociales y terminando por... no revelar nada. Ese es el periodismo de hoy, al parecer. Pero no es mi periodismo.
Eso es a lo que parece que se está dedicando Eduardo Inda en OKDiario, el digital que lanzó hace unos meses tras su injusta salida de El Mundo. Cierto es que, a pesar de la distancia ideológica que nos separa (además, yo soy del Barça y el merengón), a Inda le tengo cierto aprecio sobre todo por granjearse fama merecida de gran investigador junto a Esteban Urreiztieta. Me hice fan de sus informaciones sobre diversos casos de corrupción, en especial tras destapar brillantemente toda la trama del Caso Nóos. Pero sin el paraguas de un gran medio, parece que Inda se ha lanzado a lo senderos de la elucubración y de la rastrera cultura del gossip. Mal. Muy mal. Esta noticia da mucho que pensar sobre qué tipo de periodismo queremos en este país:
http://okdiario.com/investigacion/2016/07/29/podemos-borro-tuits-novia-pablo-iglesias-sobre-venezuela-283030
'Tuits', novia, Pablo Iglesias, Venezuela. En un titular no se pueden hallar más factores que conjuguen el Apocalipsis liberal. Les ha faltado decir que encima, su "novia" (relación no confirmada, por cierto), es "mora", algo que gusta mucho a la derecha de este país.
En serio. No es el camino. El periodismo ya ha sido asesinado y enterrado. Primero por los intereses financieros que mueven este universo. Luego por las propias empresas de comunicación que han preferido el parné a la verdad. Luego por los propios periodistas que han olvidado la investigación por el rumor. Así nos explicamos luego el seguidismo y el entreguismo más absoluto que antaño, algunos medios (coherentes y creíbles en su momento), muestran con los resortes del poder. Nauseabundo. Aún así, sigo siendo un idealista y espero que gente como Eduardo Inda, reoriente su labor (encomiable por otra parte), hacia otros derroteros. Amigo Inda, Pablo Iglesias tiene muchas cosas que se le pueda criticar, pero no esto. No conviertas el periodismo político en una tertulia más de El chiringuito de Jugones. Ese no es el Inda que me gusta.
Años ha se hacía periodismo basado en el relato veraz de una noticia contrastada a veces, hasta en un par de ocasiones (ya saben, aquello de contrastar lo contrastado). Hoy se coge Twitter, un documento filtrado que tampoco tiene más valor que el meramente informativo para la cúpula de un partido (habría que ver hasta qué punto es verídico ese papel) y ya tenemos el notición del siglo. A saber: mezclamos un poquito de odio bolivariano, con meternos en la vida privada de una persona, para añadir rumores, cotilleos y suspicacias, salpicándolo de un trabajo intenso de chequeo de redes sociales y terminando por... no revelar nada. Ese es el periodismo de hoy, al parecer. Pero no es mi periodismo.
Eso es a lo que parece que se está dedicando Eduardo Inda en OKDiario, el digital que lanzó hace unos meses tras su injusta salida de El Mundo. Cierto es que, a pesar de la distancia ideológica que nos separa (además, yo soy del Barça y el merengón), a Inda le tengo cierto aprecio sobre todo por granjearse fama merecida de gran investigador junto a Esteban Urreiztieta. Me hice fan de sus informaciones sobre diversos casos de corrupción, en especial tras destapar brillantemente toda la trama del Caso Nóos. Pero sin el paraguas de un gran medio, parece que Inda se ha lanzado a lo senderos de la elucubración y de la rastrera cultura del gossip. Mal. Muy mal. Esta noticia da mucho que pensar sobre qué tipo de periodismo queremos en este país:
http://okdiario.com/investigacion/2016/07/29/podemos-borro-tuits-novia-pablo-iglesias-sobre-venezuela-283030
'Tuits', novia, Pablo Iglesias, Venezuela. En un titular no se pueden hallar más factores que conjuguen el Apocalipsis liberal. Les ha faltado decir que encima, su "novia" (relación no confirmada, por cierto), es "mora", algo que gusta mucho a la derecha de este país.
En serio. No es el camino. El periodismo ya ha sido asesinado y enterrado. Primero por los intereses financieros que mueven este universo. Luego por las propias empresas de comunicación que han preferido el parné a la verdad. Luego por los propios periodistas que han olvidado la investigación por el rumor. Así nos explicamos luego el seguidismo y el entreguismo más absoluto que antaño, algunos medios (coherentes y creíbles en su momento), muestran con los resortes del poder. Nauseabundo. Aún así, sigo siendo un idealista y espero que gente como Eduardo Inda, reoriente su labor (encomiable por otra parte), hacia otros derroteros. Amigo Inda, Pablo Iglesias tiene muchas cosas que se le pueda criticar, pero no esto. No conviertas el periodismo político en una tertulia más de El chiringuito de Jugones. Ese no es el Inda que me gusta.
lunes, 3 de agosto de 2015
Un punto azul pálido
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| «Pale Blue Dot». Fotografía tomada por la sonda Voyager 1 en 1990. |
Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.
Carl Sagan.
miércoles, 22 de octubre de 2014
Ben Bradlee o lo que Rajoy detesta
Es de mal gusto poner en la misma frase a una persona como Ben Bradlee con otra del tipo de Rajoy, pero creo que es descriptivo del tipo de periodista que el ex editor del Washington Post era: un profesional de la repregunta, del buscarle las cosquillas a la noticia, de cogerla del pescuezo y no dejarla respirar hasta exprimirle todo el jugo. Quizá así, de su tozudez, de su empeño por deshilachar la madeja, surgió la posibilidad de desentrañar todos los misterios que excedían a aquel simple robo en una habitación del hotel Watergate y que unos años después provocaría la dimisión de Richard Nixon como presidente de Estados Unidos.
A Rajoy le molestaría un tipo como Bradlee. En realidad, a nuestro presidente le molesta cualquier tipo de periodista puesto que no se fía de nosotros. Somos gente peligrosa que quiere contar más de lo que "está permitido". Por eso, Ben Bradlee, que acaba de fallecer a los 93 años, se comería con patatas fritas en un cara a cara al registrador de la propiedad de Santa Pola. No tendría con qué empezar, lo arrinconaría y lo desmenuzaría. Presidente del Gobierno frito y sacramentado. Lo que todos los que nos dedicamos a esto de juntar letras y contar historias nos gustaría hacer con este deshecho que tenemos como "líder del país".
Bradlee no fue solo el hombre del Watergate (sin su persistencia, Bernstein y Woodward no hubiesen publicado ni una coma), sino que aparte del "pequeño" detalle de colocar a un periódico local en la vanguardia de la prensa mundial, aportó una frescura hasta entonces desconocida en las redacciones. Era una estrella, alguien que sentaba cátedra con su dirección en el periódico, alguien que por encima de etiquetas y de ideologías, solo tenía un interés: la verdad. Y ya sé que suena a impostado y a peliculero, pero es que el periodismo de los 70, poco tiene que ver con el que se hace hoy. Quizá por eso, el político se siente hoy tan cómodo delante de un periodista. Hoy no ven peligro en que un simple juntaletras le haga perder su puesto...
Venga va... Jason Robards (¡grande!) haciendo de Bradlee en Todos los hombres del presidente...
A Rajoy le molestaría un tipo como Bradlee. En realidad, a nuestro presidente le molesta cualquier tipo de periodista puesto que no se fía de nosotros. Somos gente peligrosa que quiere contar más de lo que "está permitido". Por eso, Ben Bradlee, que acaba de fallecer a los 93 años, se comería con patatas fritas en un cara a cara al registrador de la propiedad de Santa Pola. No tendría con qué empezar, lo arrinconaría y lo desmenuzaría. Presidente del Gobierno frito y sacramentado. Lo que todos los que nos dedicamos a esto de juntar letras y contar historias nos gustaría hacer con este deshecho que tenemos como "líder del país".
Bradlee no fue solo el hombre del Watergate (sin su persistencia, Bernstein y Woodward no hubiesen publicado ni una coma), sino que aparte del "pequeño" detalle de colocar a un periódico local en la vanguardia de la prensa mundial, aportó una frescura hasta entonces desconocida en las redacciones. Era una estrella, alguien que sentaba cátedra con su dirección en el periódico, alguien que por encima de etiquetas y de ideologías, solo tenía un interés: la verdad. Y ya sé que suena a impostado y a peliculero, pero es que el periodismo de los 70, poco tiene que ver con el que se hace hoy. Quizá por eso, el político se siente hoy tan cómodo delante de un periodista. Hoy no ven peligro en que un simple juntaletras le haga perder su puesto...
Venga va... Jason Robards (¡grande!) haciendo de Bradlee en Todos los hombres del presidente...
viernes, 13 de junio de 2014
¿COMMUNITY MANAGER? ¡VETE A CAGAR!
El periodismo de verdad, el de redacción, el de calle, el de bar y cigarrito mientras sacas una buena entrevista o un buen reportaje para desarrollar, ha muerto y ha sido sustituido por la mierda esa del community manager, el eufemismo más casposo e inmundo que puede decirse hoy del periodista.
No chicos. Este no es el periodismo que vais a hacer en vuestras redacciones...
No chicos. Este no es el periodismo que vais a hacer en vuestras redacciones...
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