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lunes, 17 de enero de 2011

PENSIONISTAS DE PRIMERA Y DE SEGUNDA


D
e todos es sabido que los ex presidentes del Gobierno no se quedan desamparados una vez que dejan el cargo. Reciben una pensión vitalicia a la que no le han hecho ascos. Unos 80.000 euros anuales, algo más de lo que puede ganar Zapatero desempeñando actualmente el cargo. El debate político se ha centrado esta semana en la “polémica” (por llamarla de alguna forma), de que tanto Felipe González como José María Aznar han cerrado filas en torno a su asignación. La quieren, no quieren renunciar a ella y quieren cerrar cualquier disquisición en torno a lo que ellos creen que es legítimo. Luego está el asunto de que ambos han empezado a “trabajar” para dos grandes empresas energéticas cobrando, claro, sueldos un tanto elevados.

Como está recogido en la legislación vigente el hecho de que estos ex altos cargos (y otros de la administración) reciban una pensión vitalicia en virtud de sus servicios a la patria, creemos que no hay debate que valga. Todo es puro artificio en torno a lo que se ha dicho en los últimos días. González y Aznar tienen derecho a defender lo suyo.

Quizá el debate haya que centrarlo en las reformas pertinentes para que los políticos que dejen la actividad pública no cobren esos emolumentos al cargo del erario de todos. Es bien sabido que ningún ex presidente se va a morir de hambre. Los mencionados tienen cubiertas las espaldas con sus puestos en ciertas empresas y su actividad como conferenciantes, así que en algún momento futuro (puede que éste no sea el mejor), se abra un turno de palabra sobre la pertinencia de ahorrar gastos públicos en el pago de pensiones a personas que hayan tenido responsabilidades en la Administración. En tiempos de crisis probablemente la ciudadanía lo agradezca, más aún tal y como está el asunto de las pensiones para el común de los mortales.

El ex ministro Jordi Sevilla quiso hacer algo de eso con la Ley de Incompatibilidades, pero misteriosamente ni el PP, ni su propio partido han hecho mucho por sacarla adelante... ¿Por qué será?

Foto: elproyectomatriz.wordpress.com



miércoles, 5 de enero de 2011

UNA DÉCADA NUEVA, ¿UNA CUENTA NUEVA?


A
cudamos a los tradicionales tópicos. Acabó el 2010 y aprovechamos para hacer borrón y cuenta nueva. Queremos eliminar de la lista las tragedias colectivas e individuales (desastres naturales, hambruna, violencia de género, terrorismo...). Queremos dejar atrás la ominosa influencia de una crisis que no ceja en el empeño de perseguirnos por tercer año consecutivo. Queremos descolgarnos de la corrupción en política y los inútiles servilismos de ciertas conductas que no llevan a nada.

Por otro lado, anhelamos volver a ser centro de los comentarios por nuestro progreso y crecimiento económico, por saber hacer los deberes (que sí, que parece que los hacemos, pero han llegado tarde), por estar a la vanguardia en políticas sociales y de igualdad, por ser el país en el que todo el mundo puede contar con una oportunidad.

Desgraciadamente, esos deseos están lejos de cumplirse a día de hoy. Quedan doce meses por delante para demostrar(nos) que 2011 puede ser el año del relanzamiento, del despegue económico (ciertamente, lo que más nos preocupa en la actualidad).

Es el gran desafío que tenemos por delante. Zapatero y su Gobierno van a quemar las naves (las pocas que le quedan), en tratar que este año vea el aumento de la ocupación y la disminución de esa tragedia cotidiana que es el desempleo. Por delante, el Ejecutivo tiene otros retos por delante: déficit, pensiones, terrorismo, el paso por las elecciones de mayo que serán tomadas como un plebiscito de su gestión...

Sea como sea, este nuevo 2011 que ha echado a andar no puede ser otro año perdido, no puede quedarse en otra mancha negra en el calendario del siglo. Demasiado tiempo hemos desperdiciado analizando las causas que nos ha llevado a esta crisis, así que levantémos la mirada y busquemos la puerta de salida. España (y Castilla-La Mancha, por consiguiente), tienen condiciones de sobra para sortear esta peliaguda situación. Deseamos de todo corazón, que el trabajo no esté en peligro de extinción... por el bien de todos.

Foto: definanzas.com