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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Los Chozos Fest, un festival gourmet

Vuelve el festival más alternativo de la gaditana Sierra de Grazalema y lo hace confirmándose como un evento exclusivo para paladares y oídos exquisitos. Se celebrará en Benaocaz los días 8, 9 y 10 de septiembre y ya se ha confirmado gran parte de su cartel.

En tiempos en los que la masificación en los grandes eventos musicales está a la orden del día no son pocos los que buscan una alternativa a estas incomodidades propiciadas por llenar un recinto cerrado con miles y miles de personas que terminan casi enlatadas. Festivales que ofrecen, por poco precio, un plantel de artistas que se repite en decenas de carteles idénticos cada verano.



Así, de un grupo de amigos cansados de esta situación, nació este oasis llamado Los Chozos Fest. Y lo hizo con un éxito rotundo en su primera edición gracias a la siguiente receta: Añádele a un lugar idílico un puñado de buenas bandas, échale sin miedo barra libre de bebidas y comidas, cúbrelo con unos chozos de piedra originales y cómodos para dormir rodeado de amigos, alíñalo con unas pinchadas en la piscina, déjalo reposar durante un fin de semana... et voilà! Ya tienes un plato gourmet.

Y aunque es importante que los asistentes puedan disfrutar de lo mejor de la gastronomía gaditana la música es el elemento sobre el que gira todo en Los Chozos Fest y por ello han seleccionado algunas de las mejores bandas del panorama independiente andaluz y nacional: Hi Corea !, Delbosque, Champagne, Detergente Líquido, Linda Guilala y las pinchadas de Satelitrex DJ y WeMakeFriends Dj ya han sido confirmadas para esta fiesta.

Lo limitado de las plazas y el interés que está despertando en las redes sociales hacen que la organización esté cerca de colgar el cartel de sold out pero aún quedan algunas plazas sobre las que se puede solicitar más información a través de loschozosfest@gmail.com, el correo del festival.

Sin duda Los Chozos Fest, más que un festival, es una experiencia vital que todos nos mereceríamos vivir y que tenemos al alcance de nuestra mano.



jueves, 24 de agosto de 2017

La teoría de la evolución

La Isla del Blues

Cuando Charles Darwin desembarcó en las Galápagos, lo vio claro. Allí ocurría algo distinto. Vio especies similares a las que existían en la América continental, pero notó que las de las islas tenían características distintas, habían progresado de forma paralela para convertirse en el mismo animal pero con distintos rasgos. Había nacido la teoría de la evolución natural que luego se convirtió en paradigma científico. Los mejores evolucionaban, la Naturaleza seleccionaba para perpetuar las especies que mejor se adaptaban al medio.

La música también evoluciona e incluso lo hacen géneros nacidos (en teoría) para quedarse estancados, alambicados en su esencia primigenia como pueden ser el flamenco o el blues. Pero centrémonos en el segundo que es el caso que nos ocupa. Hace unos días asistimos en La Isla del Blues (de vuelta a San Fernando tras unos años) al compromiso de tres bandas con la evolución de la música en general y del blues en particular. Tres variaciones del mismo género que dieron una visión bastante completita de lo que puede ofrecer el género a sus acérrimos seguidores.

Aaron Keylock venía del Reino Unido con un gran disco bajo el brazo, Cut against the grain. Juventud a raudales, potencia sonora, una voz rasgada típica de front man bluesero y power rock mezclado con grandes cantidades de blues fueron sus señas de presentación ante el público de La Isla del Blues. Un directo descarado e impetuoso que reverenció el discurso clásico del rock y del blues para impregnarlo de dosis enérgicas de nuevos sonidos que le vienen bien al género y más viniendo de gente joven que no tienen ningún reparo en mostrar modos y poses absolutamente necesarias para la evolución.

De evolución saben también mucho en CosmoSoul, combo multinacional (sus integrantes vienen de España, Italia, Argentina y Guinea Bissau), que lleva varios años llamando mucho la atención. Son tres discos ya en la andadura de la banda que tiene como voz cantante a Alana Sinkey y llegaban a San Fernando para presentar Walk, su último largo, que viene a reivindicarlos como una de las bandas con mejor presencia escénica del país. Alojados por la crítica especializada en el nicho del soul y el r&b, CosmoSoul se aleja de toda etiqueta cuando da su mejor versión sobre los escenarios. Una acertada mezcla de crudeza en las bases rítmicas y en la guitarra de Abel Calzetta junto con momentos de mayor intimismo y calidez surgidos de la omnipresente y fascinante voz de Alana Sinkey, en las que encontramos sus raíces africanas, sus susurros del fado portugués y el grito bluesero y rockero. Una mezcla excepcional que se apoya en una banda solvente, eficaz y virtuosa. Sus discos son puro gozo y su directo mejora la impresión que te dejan los discos.

Hablemos de fechas. El 19 de octubre en la madrileña Sala Clamores y el 11 de noviembre en el Teatro de las Cortes de San Fernando, son fechas importantes para Random Thinking (tercera pieza del cartel de La Isla del Blues) porque en ambos lugares presentarán su segundo disco que llevará por título Right here and now y que será la continuación de un primer trabajo homónimo que los ha catapultado como uno de los nombres a tener en cuenta en la evolución de la música española. Saludados por la crítica y por muchos medios como un soplo de aire fresco gracias a su combinación perfecta entre folk, pop y blues, Random Thinking pisaron el escenario del parque Almirante Laulhé de su tierra para confirmar lo ya sabido: que son una delicia para el alma musical de los asistentes, que aún estando desnudos, solo ataviados con sus guitarras y con un puñado de buenas canciones, están listos para dar el salto hacia una división superior. El segundo disco será un momento importante para ellos pero mientras llega, en cada actuación Random Thinking demuestran su versatilidad, su delicadeza, su amor por las raíces sonoras que saben catalizar en un directo que llega al corazón. Los arreglos musicales de cada tema, la voz pausada de Aurora, la pasión de Ángel por la guitarra (lo notas cuando lo ves dándolo todo extasiado sobre el escenario), son muestra del amor que estos chicos tienen por su profesión. Sonidos orgánicos, acústicos, muy empastados, compactos y que en directo alzan libre el vuelo para dar a conocer la buena nueva de Random Thinking.

Tres ejemplos de evolución partiendo de bases similares. Tres buenas noticias surgidas de propuestas frescas, jóvenes y con un futuro esplendoroso. El mismo que vislumbró el señor Darwin cuando volvió a Londres y empezó a cambiar la Historia cuando alumbró al mundo aquello de que el ser humano podía (también) evolucionar.

Fotos: @zuhmalheur.



martes, 22 de agosto de 2017

La mujer de verde (crónica sentimental del No Sin Música)

Para acompañar la lectura, la galería gráfica de Berenjena Company:

No Sin Música 2017

Apostada en primera fila del concierto, se balanceaba cadenciosamente mientras movía al compás la cabeza azuzada por el rock transgresor y fronterizo de Furia Trinidad. De vez en cuando regalaba una mirada hacia su esposo que estaba escorado en una esquina, manos atrás, mirando con una sonrisa de felicidad cómo su mujer, la mujer vestida de verde a la que había querido todos esos años, se divertía con una música que no le pertenecía. Él, que no se veía con ganas (o con fuerzas) de participar en la alquimia sonora de los portuenses, sonreía satisfecho porque su chica se mostraba feliz en la noche gaditana.

El rock and roll tiene estas cosas. Es la comunión perfecta entre cuerpo y alma. La curación de todos los males, la transmisión del buen rollo y de la felicidad. Unas cuantas notas, un buen punteo, un riff certero y el postrero aullido del cantante (en este caso, los de Goli Supersummer, frontman de Furia Trinidad), son los ingredientes concretos con los que fundar nuestra alquimia, con los que conseguir el efecto deseado. Todo se suma y a los pocos minutos estamos hipnotizados, bailando como la mujer de verde, en pleno trance, en mayestático gozo.

Buscábamos en la quinta edición del No Sin Música, el festival de Cádiz, aquel que ha sabido crecer de forma progresiva y cauta, una confirmación: la de la sabia elección de artistas en los tres días de celebración mística del rock. En los cuatro pases anteriores, ha sido una tónica definitoria del evento que comenzó en el colegio de San Felipe Neri para desembocar en el Muelle y parecía que el primer lustro de su historia no se iba a clausurar con una disminución del nivel. La organización apostó sobre seguro: viejos conocidos como Rosendo y Amaral, promesas efervescentes en el escenario del Tricentenario (donde se vivieron momentos fantásticos) y realidades consolidadas en el panorama rockero nacional como Iván Ferreiro o Lori Meyers.

Y por fin, hemos encontrado la razón de ser de este festival entre tanto marasmo de iniciativas similares en los que solo cambia el nombre, puesto que poco más pueden ofrecer: la amalgama de estilos. Rock en distintas vertientes: desde el más popero al más tradicional y arraigado a las raíces, pasando por propuestas sonoras que derivaron en más de un éxtasis del personal asistente, que por cierto, fue mucho, señal de la buena salud del No Sin Música y de que las cosas se están haciendo bien.

LEONES RAMPANTES

Con diez segundos sabíamos que iban a ser una de las sensaciones del fin de semana. León Benavente arrasan en directo, elevando el listón del sonido que emiten empaquetado en sus discos. Son otros, suenan como otros, como zeppelines de plomo arrolladores auspiciados por el carisma de Abraham Boba, su cantante. El de ellos es un show eléctrico asentado en una marca sonora espectacular que queda indeleble en un público que se entrega desde el minuto uno. Letras ácidas, repletas de poesía urbana y que buscan huir de simbolismos, un arquetipo tan indie que hace que León Benavente deje de estar catalogado inmediatamente como tal.

Sensaciones eléctricas también nos depararon dos bandas del escenario Tricentenario. Ambas con estilos definidos, clásicos pero que fueron los primeros en avisar que en ese emplazamiento se iban a vivir emociones fuertes. Rock garajero, bonito de escuchar, de atinada viveza el de Sex Museum y sonidos acrisolados, pegados a la tierra, entre el tango, el rock y el folk de El Twanguero, un músico tan excelso como (desgraciadamente) desconocido. Y es que uno solo de sus fingerpicking equivale a carreras enteras de algunas estrellas firmadas por multinacionales. Ambos conciertos pecaron de lo mismo: fueron cortos para nuestro antojo.

Con Iván Ferreiro se apuesta a ganador. El gallego es un auténtico profesional de la escena y en esta gira de presentación de Casa, su último trabajo, cuenta con una banda maravillosa y solvente. Iván es detallista, perfeccionista y ama que el directo transfiera el espíritu de sus álbumes de estudio. Es un espectáculo que toca la fibra sensible del espectador, que busca la conexión física y química con el oyente y que rebusca en el alma de cada uno de los que asistimos a sus conciertos. En definitiva, Iván es un romántico empedernido, aunque no lo aparente y nosotros quedamos prendados de su sutileza, de su ética y de su épica desde el primer momento en que pisa el escenario hasta el lastimoso momento en que lanza ese triste verso... "y digámonos adiós...".

Un hola gigantesco le dimos a quien es historia del No Sin Música por derecho propio. Eva y Juan. Amaral. Potentes, descarnados, estrellas aunque haya pasado el furor y la presencia en medios de hace diez años. Una carrera más reposada, un acertado acercamiento intimista en Nocturnal, aunque en directo son la banda resolutiva que hace honor a su cartel de favoritos del público. Su show fue dinámico, centelleante, sin dejar atisbo al descanso y la presencia de Eva es lo más similar a un huracán que puede haber sobre un escenario. Otra gran profesional que busca la conexión permanente con la audiencia. Amaral lo logra. Es contar con un seguro de vida en cualquier evento. Por eso vuelven, ahora más veteranos, más experimentados, igual de impactantes que el primer día.

La primera noche deparó destellos de impresión en bandas como Sidonie, bien pertrechados en un show bien calculado y perfectamente ejecutado o en la eficacia de El Kanka.

DÉJAME QUE BAILE PARA TI

El día del rock. Un surtido de artistas empeñados en demostrar la vigencia de un estilo, de un modo de vida. Promesas en ciernes como Rocknrolla o Guillermo Alvah y Los Predicadores. Lobos con muchos tiros dados como Los Zigarros o Quique González e instituciones como Rosendo. Para acompañarles, gente como Pájaro, Mario Díaz o MClan. Se coló en la fiesta rockera El Langui, que aunó el flow de Pan Bendito con sonidos más comerciales y que gustó al personal.

Contratar a Quique González (en esta ocasión con la espalda cubierta por Los Detectives) es sinónimo de tranquilidad. De contar con un músico de excepción que hace soñar incluso al neófito en su ya larga carrera. Lo mismo podríamos decir de MClan, que firmaron un buen show... a secas. Gran ritmo de inicio pero que fue perdiendo fuelle en una parte central del concierto demasiado tranquila para lo que se presupone a una banda de corte rockero. Eso sí, el final fue hacia arriba con el colofón (y el acompañamiento de Los Zigarros) de ese himno que es Concierto salvaje. El dinamismo, el ritmo... ese pecado que ni en teatro ni en la música se puede uno permitir el lujo de cometer.

Pero para ritmo y tablas los de Rosendo. El de Carabanchel es patrimonio nacional. Demostró que él solo necesita su guitarra para montar un jolgorio de categoría. Sigue sacando discos, humildes, honestos y cañeros y en directo se muestra tal y como es. Sonidos sencillos, distorsión a tope, volumen al máximo y la voz convertida en aullido en aquellos himnos que calan entre la gente. Flojos de pantalón, Masculino singular, No dudaría, Agradecido y el colofón espléndido del recuerdo a Leño con Maneras de vivir. Fueron los 80 de nuevo, los 80 más golfos, más comprometidos con la sociedad y con la música. Algo con lo que Taburete (!), el grupito del niño de Bárcenas, jamás podrá soñar. Porque Rosendo solo hay uno y es patrimonio de todos.

EL RUIDO Y LA FURIA

Sonaban espléndidos los sevillanos Full cuando llegábamos al recinto portuario prestos a vivir una noche intensa... Pero no sabíamos que íbamos a vivir una de las grandes jornadas del No Sin Música en sus cinco años de vida. Nos pusieron sobre aviso Ángel y Aurora, integrantes de Random Thinking, una de las grandes revelaciones musicales de los últimos años. Se nos hizo corto, muy corto el concierto de un dúo que mezcla con tesón y sabiduría folk, blues, pop y rock con unas letras bien trabajadas. La sencillez encumbrada a niveles sonoros de gran calado. Lo dicho, tan corto se nos hizo que ya tenemos ganas de verlos de nuevo.

Buscamos más sensaciones fuertes cuando la tarde iba cayendo. Y Depedro dio con la clave. De menos a más fue su trabajo sobre el escenario principal. Un concierto convertido en ritual del rock, efectivo, sin alharacas ni poses, pero con un gusto esencial por el buen trato en directo al material de partida del músico madrileño. Envolviendo con cariño su vieja guitarra acústica, Jairo Zavala (alter ego de Depedro) da una clase soberana de qué debe ser la música: trabajo, dedicación, paciencia y saber colocar el producto. Vestigios americanos en la música, letras cercanas, un cóctel del que es imposible no enamorarse. Nubes de papel, Como el viento... Temas donde demuestra la sapiencia que ha ido atesorando en sus múltiples viajes sonoros, algunos de ellos acompañando a Calexico...

¡Ah, Calexico! Establecemos nexo de unión entre Depedro y Furia Trinidad a través de la banda liderada por Joey Burns y John Convertino. Porque ambos han trabajado con los de Arizona y porque también son deudores de un sonido fronterizo, americano, desértico y rabioso. Precisamente, el ratito que compartimos con Furia Trinidad es lo mejor que vimos en el No Sin Música 2017. Qué corto se nos hizo, qué maravilloso el esfuerzo de la banda portuense sobre un escenario al que poco a poco se fueron acercando acólitos del rock, fieles de la distorsión, creyentes en la palabra propagada por She and the sunshine, segundo largo de Furia Trinidad. Ya decíamos en nuestra previa que teníamos muchas ganas de presenciar la comunión entre artista y público y no nos equivocamos. Una experiencia bestial, trepidante y contagiosa. La música de Furia Trinidad, tomando retazos de grunge, de rock garajero, de post rock, huele a triunfo, a majestad. Tuvimos irremediablemente que ponernos de rodillas y saludar a nuestros nuevos apóstoles de la buena nueva del rock.

Por mantenernos en tensión también hicieron lo suyo los gaditanos Detergente Líquido (qué bien sonaron, oiga) y The Grooves, madrileñas que aunaron clase con potencia para depararnos un producto muy controlado, muy medido y del que aún estamos relamiéndonos. Otra banda a seguir con atención.

Y para el final dejamos a los tres cabezas de cartel de la última jornada...

Miss Cafeina envuelven un producto bonito, bien estructurado y bien trabajado aunque adolecen de riesgo. Gustan, son resolutivos en escena y enganchan con el público pero hay demasiados peces similares en el estanque.

Coque Malla es otro currante de la escena. Su show mantuvo un perfil muy estable durante la hora y algo de duración. Rock y pop bien engarzado, que se deja escuchar bien y que estimuló lo suficiente al personal tanto como para saber que no podemos vivir sin Lori Meyers. Los de Loja pusieron la pica en el Puerto de Cádiz y salvo un momentín en que quizás se pasaron de solemnidad, convirtieron Cádiz en una fiesta. Primero con una puesta de escena apabullante, tanto como lo es En la espiral, su último trabajo. Se nota la evolución, se nota el gusto por sonidos más progresivos, por letras enjundiosas. El resultado en vivo es espectacular en su traslación visual y sonora. Puro goce para los sentidos. La segunda parte del concierto se transformó en una gran fiesta a lomos de los himnos de los granadinos. Emborracharme, Mi realidad o Alta fidelidad sonaron épicos, tremendos y catárquicos bajo el manto estrellado de Cádiz.

Una noche, la del fin de fiesta del No Sin Música, que vio bailar a la mujer de verde. Empezó con Depedro, terminó con Lori Meyers y supo disfrutar de la música con la locura de Furia Trinidad. Al final, ella y él se echaron un bailecito. No recuerdo qué canción sonaba. Solo veía la felicidad en sus rostros. A veces sueño en ser como ellos.

La mujer de verde
Fotos: @zuhmalheur



viernes, 28 de julio de 2017

Meridiano Cero. Cénit total

El punto más alto del cielo. Eso es el cénit, así explicado rápido. La vida te pone a pruebas muchas veces y cuando alcanzamos ciertos logros nos sentimos tocando el cielo, en todo nuestro apogeo, rayando el cénit que nos abriga. Pero esa vana sensación de seguridad y felicidad no hay que creérsela. El único secreto del éxito es el trabajo y si pueden añadirle unas gotas de humildad, mucho mejor.
Smokers Die Young.
De éxito, de ir poco a poco, no tentando a la suerte, sino yendo sobre seguro, saben mucho en la Familia Palmer, organizadores del Meridiano Cero Festival en la Isla de León. Loable también que un ayuntamiento, en este caso el de San Fernando, colabore en la organización de un evento musical, pequeño sí, pero con ganas de ofrecer alternativas al ocio oficial en esta época de canícula. Y por cierto, no he visto a vecinos isleños quejarse del "ruido" de los músicos. Tampoco a los hosteleros isleños bramar contra el festival. Será cuestión de buen gusto... y de tener cierta cultura.

A lo que íbamos. Sorpresa por el buen cartel y por la "mínima" organización. Todo muy familiar, todo muy cercano, quizás ahí radica el secreto. Y todo bien coordinado entre los dos escenarios del evento que no dejaba lugar para el descanso al respetable que se congregaba en el fantástico Parque del Barrero. Hasta los mosquitos se sumaron a la fiesta sonora donde pegaron buenas dentelladas rockeras las gentes de The Milkyway Express o las calores que nos entran de escuchar a los grandes Nueva Vulcano, tan esperados por el público. Y luego, una pléyade de artistas y bandas que junto a las mencionadas tienen en común una cosa por encima de todas: que buscan la diversión del personal a través de la propia satisfacción sobre el escenario. Así desde las bases de Zines hasta la fiesta de Kill Kill! pasando por Perlita o Los Ganglios, todos cumplieron el axioma a la perfección. El público sonreía. Buena señal.

Y aún más..., las tonalidades. Capas y capas de sonido. Sonido bonito, delicioso, para acariciar hasta no poder más. Sonidos para enamorarse, para bailar, para hacer pogo o para detenerse con una cerveza a descifrar letras, enigmas y sonidos. Apartamentos Acapulco son un poco así, de esto último. Es una de las sensaciones del último año y se están hartando de hacer bolos porque su propuesta llega. Su némesis sónica son los Smokers Die Young, a los que ya conocemos de batallas pasadas y que, sin incidencias técnicas de por medio, hubiesen firmado uno de sus mejores conciertos. Sensacionales a la hora de escoger el tracklist y a la hora de mezclar en la coctelera el hard rock de los 90, con sonidos alternativos que enlazan con la escena actual, estos tres chavales saben lo que se traen entre manos y lo hacen explotar delante de nuestras caras. No puedes quedar impasible ante su trabajo.

Impasible tampoco se queda Mar Gabarre, alma mater de Musgö, proyecto poliédrico de la chiclanera que sabe sacar a su arpa eléctrica toda una panoplia de tonos y sabores que encaja muy bien con una propuesta a medio camino entre el soul, el pop y el rock. Fantástico acompañamiento de guitarra y batería que apuntala un sonido peculiar pero que el buen hacer de Mar hace que suene familiar. Maravillosa su labor de difusión de nuevos instrumentos y nuevas sonoridades.

El apogeo del Meridiano Cero no ha llegado afortunadamente. Es una propuesta a construir que debe seguir la estela marcada. Nosotros lo tenemos claro. Apostamos por ellos.

Fotos: @zuhmalheur



jueves, 20 de julio de 2017

Aquí llega el sol del No Sin Música

Here comes the sun...

Tenemos debilidad por el más joven de todos, por aquel chico enclenque que entró en los Beatles cuando apenas le asomaba una pelusilla en el rostro. Agazapado ante los talentos creadores de Lennon y McCartney, despuntó poco en los principios, pero cuando empezó a hacerlo, su figura se agigantó. Y entonces, George Harrison compuso Here comes the sun. Aquí llega el sol. En un verso de este clásico, el beatle más tímido dice que "parece que hace años que estás aquí". Desde ya, es lo que sentimos con el No Sin Música Tan joven, tan nuestro. Y su crecimiento ha sido muy similar al de Harrison. Humilde en sus principios, casi sin hacer ruido. Asentándose hasta alcanzar la madurez. Y ya llevamos cinco años...

Menos mal que tenemos al No Sin Música porque es la prueba fehaciente de lo que tiene que ser un festival. Ante el pantagruélico desfile de artistas por dos, tres y hasta cuatro escenarios en otros festivales que creen que más es mejor, el festival del Puerto de Cádiz busca la mesura como medio de alcanzar la virtud. Pocos artistas, sin atosigar al público asistente, pero con un nivel de calidad muy equilibrado. Ese es el modelo a seguir porque de lo contrario, los festivales "mastodónticos" morirán de éxito. Y si no al tiempo.

Pero los inquietos chicos que organizan el No Sin Música saben qué ofrecer al personal. El line up que nos ha preparado el festival gaditano este año está preñado de grandes figuras, de nombres emergentes, de realidades consolidadas, todo con un denominador común: que los tres días de festival sean una celebración de la música por encima de todo. Ya lo decíamos en la previa del primer festival al que este medio asistió. Aquí, rezuma orgullo por la música.

Y vamos a meternos en harina. Tres días y tres cabezas de cartel: pop-rock que se balancea entre la furia y los medios tiempos; rock puro y castizo y sonidos indies. Amaral, Rosendo y Lori Meyers. No puede ser más acertada la elección ya que hay para todos los gustos. Además, tendremos delante nuestra a tres auténticas máquinas del directo, de esas que masacran (para bien) al espectador.

Y para acompañar a los primeros espadas, lujo tras lujo. Iván Ferreiro y Sidonie, magos del directo con nuevo material bajo el brazo, MClan, El Langui y Quique González (con Los Detectives), que adobarán otras salsas sonoras y que siempre son fiables y confiables en concierto, Coque Malla y Miss Caffeína, clásicos festivaleros y que arriban al Puerto de Cádiz con ganas de dejar su indeleble huella en este festival. Pero el público no dejará de disfrutar con las propuestas que completan el festival donde hay desde realidades contundentes como las de León Benavente y El Kanka (que vuelve después de su visita hace un par de ediciones) a Marío Díaz, Los Zigarros, Pájaro, The Electric Alley, Full, Depedro, Varry Brava o los portuenses de Furia Trinidad (qué ganas de escucharlos con She and the sunshine). En el cartel, podéis ver que la oferta no decae con gente como Sex Museum, Twanguero, Santísima, Man or Ants, Enseco, Guillermo Alvah y Los Predicadores, Detergente Líquido, The Grooves, Champagne o Random Thinking. Experiencias sonoras para todos y para todos los gustos.

La presencia de Furia Trinidad revela (por ejemplo) otro de los detalles por los que al No Sin Música se le tiene como uno de los mejores festivales del país: su gusto por cuidar, mimar y dar chance a los que juegan en el equipo local. Desde la experiencia del Off No Sin Música, donde plazas de la ciudad de Cádiz se llenan de conciertos de bandas de la zona, hasta la oportunidad que se le da a gente de aquí como Rock'n rolla, que tendrá ocasión de demostrarnos ese sonido tan contundente y americano. Ese cuidado del artista es definitorio de por qué este festival siente orgullo por la música.

Zarpa el No Sin Música y lo hace con un sol resplandeciente, como el que canta Furia Trinidad, como el que musitaba el gran George Harrison. Con inusitada expectación estaremos esperando la llegada del festival (del 20 al 22 de julio) que nos hace brillar en mitad del verano gaditano.

Para más info: https://www.nosinmusicafestival.es/



sábado, 8 de julio de 2017

Sin rumbo

Hace un par de años, coincidí en un acto con uno de los jefazos de una de las más importantes cadenas hoteleras de las que están en el Novo. Tras un par de cervezas y media hora de charla me dijo: "Mira que he hablado con alcaldes y concejales de Turismo, con expertos en esta temática poseedores de toda la sabiduría. Pues eres el único que ha analizado a la perfección lo que le pasa a Chiclana".

No es por lanzarme flores, pero pretendo usar la crítica constructiva para mejorar un pueblo que está en coma desde hace treinta años. Y a los hechos me remito. Lo último, la cancelación in extremis de Alrumbo, festival que nació en Chiclana y cuya historia se resume en:

-Alrumbo nace y crece en Chiclana.
-Nadie apoya al festival desde el punto de vista institucional y se tienen que largar.
-Chipiona y Rota lo acoge y se desarolla de forma vigorosa.
-Vuelve a Chiclana con todas las bendiciones del mundo.
-Los vecinos de la zona se quejan, los hoteleros se quejan, algunos empresarios "turísticos" se quejan.
-El PSOE declara Hijo Adoptivo a uno de esos empresarios "turísticos" que siempre se quejan.
-Alrumbo se cancela.
-Alrumbo se celebrará en 2018 en otra ciudad que no sea Chiclana.

Mientras tanto, el pueblo se queda sin un inmejorable escaparate, más de 2.000 personas se quedarán sin trabajar y los artistas tendrán un hueco en esta semana que bien podrían aprovechar para haber cerrado otro bolo. Todo aspectos negativos. Los vecinos de la zona donde se iba a desarrollar el evento y esos empresarios "turísticos" son los únicos que ganan.

Creo que un día tendremos que sentarnos a repensar Chiclana. Así en su conjunto porque aún no nos hemos dado cuenta que vivimos en una ciudad fallida.



jueves, 8 de junio de 2017

El refugio y la tormenta (musical)

Honestidad brutal...
Brutalismo sonoro...

Para quien no se ha perdido el Interestelar versión 2.0 (o sea, el de este año), estos conceptos no les son esquivos. Primero porque el cartel de esta edición presentaba una panoplia de artistas que harían palidecer al más pintado. Lo mejor de la escena nacional, sin exagerar. Si el año pasado, teníamos a Mando Diao como gran estrella extranjera, la organización del festival hispalense ha tirado en esta ocasión de materia prima nacional. Y vaya ramillete han conseguido para ofrecerlo como regalo primaveral.

Una exacta mezcla entre veteranía y bisoñez, entre sonidos rockeros puros y pop amable, entre letras comprometidas y sonidos festivos, entre nombres asentados y estrellas emergentes. Diversión al ciento por ciento en cualquier caso. Eclecticismo al canto. Todo estaba preparado. Estábamos refugiados de la calorina sevillana (qué diferencia con respecto a la lluviosa primera edición) y la tormenta (musical) se desató.

Porque había ganas de que Love of lesbian cumplieran su compromiso con Sevilla. Los de Santi Balmes tenían la obligación de ser efectivos, de colmar las expectativas y despegaron con El Poeta Halley hacia confines siderales. Un muy equilibrado conjunto de canciones entre las que no podrían faltar grandes éxitos que levantaron al personal como ese enérgico Club de fans de John Boy o la que nunca falla: Allí donde solíamos gritar.

Si de fiesta hablamos, allí donde debíamos gritar enfervorizados era en el concierto de Fangoria. Es lo suyo. Alaska y Nacho Canut pusieron en marcha la máquina de bailar y sonaron temazos como Dramas y comedias, No sé qué me das, Bailando, Geometría polisentimental o Cementerio de mis sueños. Pura vitamina musical, puro divertimento.

Y de la fiesta, al gran nombre del rock español. Loquillo se está dando un garbeo guapo por festivales de la geografía española. Y es bien merecido porque el Loco tiene un directo apabullante y fresco tanto con sus grandes éxitos como con su nuevo material. Es una gozada verlo en plena forma sobre un escenario y los más jóvenes, seguidores del indie pop, pueden gozar del compromiso de una rock and roll star.

De estrellas y planetas desconocidos vienen J y sus chicos. A presentarnos su ultimísimo disco precisamente. Zona temporalmente autónoma, que así se llama el nuevo trabajo de Los Planetas es carne de festival. Si Loquillo es compromiso, los granadinos se transfiguran en el alma de eventos de este tipo. Una grata noticia verlos por la carretera de nuevo.

Y hubo más: Sidonie, Second, La Habitación Roja, Guadalupe Plata, Apartamentos Acapulco, Los News... Es fantástico comprobar el maravilloso estado de salud de la música en español. Aunque nos tenemos que rendir al show de L.A. Mallorquines pero que graban en inglés. Sonidos americanos, pulidos, expertos en tonalidades que investigan en las raíces para ofrecernos algo que suena novedoso. King Of Beasts es el último trabajo de Luis Alberto Segura que viene a reafirmarle como uno de los grandes nombres del rock no español, sino europeo. Puro oro...
Foto: Just Be Comunicación

Lástima que ante esta colección de diamantes, de piedras preciosas musicales, de profesionalismo en vena, tuviéramos que aguantar numerosos problemas sonoros en las actuaciones de L.A. o Love of lesbian (por poner dos ejemplos entre los cabezas de cartel, no digamos ya en los grupos menos conocidos). Problemas técnicos que en una segunda edición marcan mucho el devenir de un festival y que son un lastre para actuaciones tan lúcidas como las que ofrecieron mallorquines y barceloneses.

Otra pega que nos encontramos, no solo en este festival si no en algún otro: cantidad no significa calidad. A veces, tener un cartel con menos nombres puede resultar mucho más apetitoso para el público que puede concentrarse mejor en lo que el artista ofrece. Esto no es Woodstock y el modelo de festival que, como por ejemplo, oferta el No Sin Música de Cádiz, es el que hay que cultivar.

Ay, pero será cosa que los tiempos están cambiando. Precisamente, una de las canciones más vivarachas, desacomplejadas y maravillosas de la última parte de la carrera de Bob Dylan se llama Things have changed (Las cosas han cambiado). Con ella, el genio de Duluth ganó el Oscar a la mejor canción porque estaba incluida en la banda sonora de la película Jóvenes prodigiosos. Tiempos que cambian en solo un añito. Menos, solo unos meses. Las cosas han cambiado y el tiempo también. Ahora, la prodigiosa juventud, a veces tan desagradecida prefiere la cantidad a la calidad, lo mucho que abarque aunque lo bueno escasee. Prefieren los likes a la palabra, a la fotografía... Al periodismo.

Nos vemos en 2018, Interestelar... Quizás.