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martes, 20 de septiembre de 2011

LO QUE LA FERIA NO SE LLEVÓ


P
robablemente lo que diga en estas letras no guste a alguno, pero la Feria de Albacete necesita un reset inmediato. Necesita cambios, transformaciones, ideas, novedades, dinamismo... porque (otra vez) ha sido igual que siempre.

Tengo claro que un acontecimiento como una fiesta mayor, caso de la Feria de Albacete tienen elementos comunes, imperturbables, que apenas avanzan porque exactamente en esto (en su inmutabilidad), reside la clave del éxito, pero la Septembrina no puede caer en una monotonía que le haga perder atractivo ante los visitantes (los albaceteños van a seguir yendo a la Feria sí o sí). Sin embargo, no nos podemos conformar con seguir siempre el mismo (es el mismo, háganme caso) programa de todos los años. Poco cambia.

Además, este año, ya sea por la crisis o por cualquier razón que se nos escapa, la programación ha carecido de la chispa que ha tenido otros años. Por ejemplo, el pasado año hubo una serie de actuaciones en el Teatro de la Paz (humoristas, monologuistas), que supongo que no salió demasiado caro y que se podía haber perpetuado en el tiempo. Pero la idea cayó a pesar de su éxito de público.

El resto... más de lo mismo. Los mismos actos religiosos (no nos vamos a meter en eso, puesto que están en el origen mismo de la Feria junto a las actividades ganaderas y comerciales), los mismos actos folklóricos, las mismas verbenas, las mismas actuaciones... y el mismo Recinto Ferial...

Aqui viene cuando pueden anatemizarme. Una Feria que gana adeptos cada año y que aspira a traer a más visitantes bajo el paraguas de la Declaración de Interés Turístico Internacional (qué poco han usado esta denominación los políticos este año, cuán trillada estaba en los dos años precedentes), necesita espacios amplios, cómodos. Propongo un cambio de ubicación. Esperen antes de lapidarme por blasfemo. Todas las grandes ferias han pasado por el trance y no ha pasado nada. La singularidad de que Albacete tenga un recinto específico para la Feria es algo que no se debe perder. Simplemente optaríamos por mover atracciones, carpas, casetas y demás zonas de diversión hacia una zona abierta, con buenos accesos, amplias zonas de aparcamiento, dejando La Sartén para los actos más oficiales, los institucionales y los que requieran de una mayor solemnidad. Una Feria, dos centros.

Yo le veo más ventajas que inconvenientes, pero claro, yo no soy nadie...

Foto: José María Martínez.



sábado, 17 de septiembre de 2011

DEL REVÉS


Q
uién puede decir lo que es imposible? / Bueno, lo olvidaron, este mundo sigue girando / y con cada nuevo día / puedo sentir un cambio en todo. / Y mientras la superficie se rompe, los reflejos se desvanecen, / pero en cierta forma siguen siendo iguales / y mientras mi mente empieza a desplegar sus alas / la curiosidad no se detiene / Quiero poner todo al revés.

Upside down. Jack Johnson.

Foto: José María Martínez.




miércoles, 14 de septiembre de 2011

TRANQUILIDAD Y SEGURIDAD


M
ucha es la gente que pasa cada año por la Feria de Albacete. En fin de semana, la cifra suele subir de forma espectacular. Un recinto que no es excesivamente amplio, aglomeraciones, muchas actividades... y algunas tonterías que se cometen a cuenta de los excesos.

Para evitar que estos desmanes sucedan o para poner una “tirita” una vez que la herida ha sido abierta, están los servicios de emergencia que trabajan con denuedo durante los dos días de Feria, sin contar con la preparación de sus respectivos planes de actuación durante los días de fiesta. Muchos profesionales involucrados en que nada pase en la Septembrina, o por lo menos, si pasa, que no sea nada grave.

Cuerpos de Seguridad del Estado, servicios de emergencias médicas coordinados desde el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, Bomberos y Protección Civil velan porque la Feria de Albacete sea eso, una fiesta de todos los ciudadanos y visitantes que quieren pasar un buen rato evadiéndose de los problemas. No es la Feria un sitio para “crearse” problemas, por ello, la educación y el sosiego tienen que primar.

Hagamos el favor a los servicios de emergencia de tener que actuar poco en estos días.
De todas formas, si lo tienen que hacer, están preparados para ello. No hay pespunte que no se haya dejado de dar para tener al día los planes de actuación de los diversos cuerpos de seguridad en esta Feria. Por eso, es necesario que entre tanta jarana, los responsables políticos pasen revista al funcionamiento de estos organismos y que nosotros nos encarguemos desde estas páginas de poner en valor el trabajo que realizan calladamente cada día.

Sólo de esta forma, podemos pagar parte de la deuda que hemos contraido con estos profesionales que mientras mucha gente disfruta, están ojo avizor sobre cualquier inicidencia que ocurra en el Recinto Ferial y alrededores. Para lo que queda de Septembrina, deseamos que tengan poca faena.

Foto: José María Martínez.



jueves, 8 de septiembre de 2011

LO INTOCABLE Y LO PERDURABLE


T
rescientos un año contemplan a la Septembrina. Fiesta de rancio abolengo, de tradiciones consolidadas, de actividades que perduran en el tiempo y de ¿aspectos intocables?

Carmen Bayod, tras hablar con los integrantes de la Cámara de Comercio, recogió un guante que puede dar que hablar. Le pidieron a la alcaldesa tocar lo que durante decenios nadie ha osado tocar: las fechas de celebración de la Feria de Albacete, festividad que si por algo es conocida (aparte de por la devoción a la Virgen de Los Llanos, su diversión sin parangón, sus gambas y sus miguelitos con sidra), es por celebrarse siempre del 7 al 17 de septiembre, circunstancia que le daba marchamo de singularidad frente a otras señeras ferias del país que no tienen reparo en cambiar de fechas para que siempre coincida con un fin de semana. El caso es que aquí se quiere tocar lo que hasta ahora era intocable con el fin de que se abarquen dos fines de semana y así mejorar las rentas de negocio de los empresarios que apuestan por la Feria como el salvavidas del año económico.

Las fechas de la Feria han perdurado a lo largo de los años. Diez días (once, más algún fin de semana que se alarga para beneficio de albaceteños que disfrutan y empresarios que ganan más), parecen más que suficientes, pero es bueno que se abra un debate ciudadano en torno a esta cuestión. ¿Son necesarios más días de Feria? ¿Son pocos los diez que tenemos actualmente? ¿Hay que echar una mano a los empresarios, hosteleros y comerciantes? ¿Qué gana Albacete y su Feria con un cambio como este?

Decimos que es bueno que se abra ese debate. En las redes sociales ya ha calado la idea y existen grupos que defienden no tocar las fechas actuales. El debate está ahí. Ahora le toca a la ciudadanía opinar y que todas las opiniones sean tomadas en cuenta por quien manda en Albacete. Una decisión como la que se ha puesto sobre la mesa tiene que tener el máximo de los consensos.

Foto: El Pueblo.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

FERIA I DESPUÉS DEL TRICENTENARIO


U
n año pasa rápido. Hace poco estábamos aún con el ‘run run’ de los fastos del Tercer Centenario cuando... ya todo pasó y nos hemos colocado en el 2011 celebrando la primera Feria que va en busca del Cuarto Centenario... aunque para eso aún resta...

La Feria de Albacete tiene el poder de reconvertirse, de ser un fenómeno poliédrico que aunque parezca que mantiene tradiciones y eventos cada año sin alteraciones, ofrece distintas caras que la hacen única y apetecible para ir a visitarla... para vivirla. Este año, la Septembrina llega con ciertos cambios. Después del Tercer Centenario toca recoger velas y ser un poco más austeros, la palabra de moda. Todas las instituciones públicas han optado por restringir gastos por aquello de no despilfarrar, intentando además mantener el nivel de actos, algo que no es moco de pavo.

De todas formas, también ofrecerá novedades interesantes que tienen por fin mejorar los servicios que la propia Feria ofrece a sus visitantes, principal aval de esta celebración. Una Feria que en los tiempos que corren (lo hemos dicho muchas veces) tiene que ser motor económico no solo de la ciudad, sino también de la provincia. La Septembrina no solo se tiene que vivir del 7 al 17 de septiembre (¿cambiarán estas fechas tras la propuesta de la alcaldesa?), sino que tiene que ser un evento vivido a lo largo de los 365 días del año, tal y como los valencianos viven y preparan sus Fallas, los pamploneses sus Sanfermines o los gaditanos sus Carnavales. Se habla y se viven esas fiestas durante todo el año y se buscan las mañas de hacer de ellas un motor generador de riqueza. En ello hay que seguir trabajando, aunque la senda emprendida es la adecuada.

Por otro lado, la tradición es algo inherente a cualquier fiesta de tipo patronal. Y en Albacete somos muy de tradiciones, incluso de aquellas que surgidas al calor de los nuevos tiempos, han pasado ya a formar parte de la principal fiesta de los albaceteños. Por eso hace falta detenerse en esa propuesta surgida en los últimos días sobre lo pertinente de cambiar las fechas de siempre (del 7 al 17), por otras que impliquen abarcar dos fines de semana de Feria por mor de una mayor ganancia de los empresarios que viven de esta fiesta. Consenso, diálogo, puesta en común de las ideas y una decisión en firme que genere simpatías entre todos los implicados, son los ingredientes necesarios de un cóctel que tiene que servirse de forma elegante para que todos podamos disfrutar de él como siempre hemos hecho.



viernes, 2 de septiembre de 2011

LA FERIA Y SUS COSAS

L
es juro que me he intentado reprimir, que no quería hacerlo, que pensaba en otros temas para empezar la semana, pero... entre que el final del verano no está siendo muy pródigo en acontecimientos de interés (sinceramente, los vaivenes económicos y las reformas constitucionales no me parecen lo suficientemente interesantes como para largarles el rollo un día más), he tenido que caer en el tópico, y como sé que a ustedes gustan... pues ración de Feria (les prometo más antes de que la Septembrina acabe).



Hoy les hablaré de fechas y de turismo. Hablemos de lo primero. La alcaldesa ha lanzado una idea; la de cambiar las tradicionales fechas de celebración de la principal fiesta de los albaceteños. Que nos vayamos olvidando de esos díez días (bueno, once), que van del 7 al 17 y que hagamos como en muchas ferias andaluzas que van cambiando para coger siempre en fin de semana. Aquí, como somos un poquito más exagerados que en otras partes, siempre queremos dos tazones, así que nos cojan en dos fines de semana. Todo ello para que se haga más negocio. Proposición lícita la lanzada por la alcaldesa. El momento económico hace pensar en que todos los movimientos para ayudar a los empresarios del sector (feriantes, y sobre todo, hosteleros), son pocos y que la Feria, siendo un motor económico de la ciudad, tiene que ser un punto culminante para cuadrar las cuentas del año.

Sin embargo, la tradición también pesa. Si elimináramos las fechas de siempre, corremos el riesgo de perder un poco de nuestra esencia, que aunque para algunos no sea importante, lo es desde el punto de vista de los 300 años que contemplan ya a esta fiesta. Lo importante de todo este asunto es que se debate, que es algo sano hacerlo, y que se llegue a un consenso bueno para todo el mundo, incluso para los sufridos ciudadanos que pueden ver como se amplía la Feria algún que otro día (esto es, más gasto).

Sin embargo, otra herramienta esencial para captar más beneficios en la Feria es una buena promoción turística. Hay que seguir ahondando en el camino emprendido durante los últimos años en ferias sectoriales tipo Fitur, donde la Septembrina se ha convertido en eje de la publicidad institucional realizada para dar a conocer a Albacete y su provincia. Aunque sea una medida más a medio-largo plazo, las tradiciones pueden merecer que se les dé un voto de confianza... Tendremos que conservar algo de nosotros, ¿no?

Créditos: youtube.com



martes, 11 de enero de 2011

¿Y AHORA QUÉ?


F
eria y AVE. Parece que 2010 ha girado en Albacete sólo en torno a estos dos grandes temas. Bueno, esos y la crisis, pero esta vieja compañera lleva ya azuzándonos unos añitos, así que es como de la familia. Aparece el nuevo año y con el paréntesis (qué paréntesis, oiga), de las elecciones el 22 de mayo, tenemos que saber por qué derroteros caminará la ciudad en estos doce meses importantísimos desde el punto de vista económico.

Este pasado año no ha sido un desperdicio, aunque los efectos de la crisis así podrían hacerlo creer. El lastre de las malas noticias económicas ha pesado más en la balanza que todas las acciones de gestiones realizadas durante el año, que no han sido pocas. Ciertamente, el tsunami de la crisis ha tapado todo lo demás, salvo los fastos del III Centenario y la llegada del AVE.

Quizás este 2011 se quede un poco cojo de grandes hitos a los que agarrarnos en las redacciones de prensa. Las elecciones marcarán, eso sí, el año, pero en lo tocante al día a día de la ciudad, nos olvidaremos de los grandes titulares y las inauguraciones de postín para centrarnos en el construir poco a poco una ciudad que está en expansión.

Sin lugar a dudas, el desarrollo final del Plan de Ordenación Municipal será una de las grandes apuestas del año, siga siendo el PSOE la fuerza gobernante o bien sea el PP quien pilote la segunda mitad del año (y los tres años y media restantes de periodo corporativo). No hablamos de minucias. Nos jugamos la esencia de Albacete en el próximo decenio, en qué dirección navegará la ciudad hasta el horizonte de 2020. Un desarrollo urbanístico sostenible e integrador de todas las realidades de la capital provincial.

Sin lugar a duda, la apuesta por lo social también tendrá su hueco de protagonismo en este 2011. Ha sido bandera de la gestión de Carmen Oliver en sus tres años de mandato. Quiere seguir siéndolo, si finalmente el 22 de mayo se alza con el triunfo en los comicios municipales, pero si por el contrario, es Carmen Bayod quien agarra el bastón de mando, habrá que requerirle a la popular que siga apostando por estas políticas, a sabiendas de que el endeudamiento del Consistorio puede seguir subiendo (no obstante, queda lejos la capacidad de déficit local del permitido según la ley).

Puede ser este 2011, el año en que veamos la salida de la crisis, de nuevas oportnidades, de retos alternativos. Mimbres tiene la cesta de Albacete para conformar un producto de calidad. Esperemos que las hebras se sepan engarzar de la forma adecuada.

Foto: Sergio García.



viernes, 31 de diciembre de 2010

LA MONTAÑA RUSA DE TODO UN AÑO


L
o pasado, pasado está. Han transcurrido doce meses, 365 días, muchas horas. El 2010 acaba y para las hemerotecas quedan palabras ligadas a él: crisis, pobreza, paro, déficit, tragedia, pero también otras como recuperación, esperanza, campeones... Un nuevo año que envejece y uno que está por llegar. Será tiempo de hablar de la ansiada recuperación, de elecciones, de propuestas, de trabajo (esperemos, lo deseamos de verdad).

Los fines de año son tiempo de balances. Echamos la vista atrás para recordar lo que hemos hecho, lo que hemos sido, lo que hemos sufrido. Estamos, lamentablemente, acostumbrados a que en el recuento de noticias, las malas pesen más que las buenas. Es descorazonador ver como la tragedia “come” titulares, mientras que las buenas nuevas escasean. Quizás por eso nos alegramos tanto cuando algo bueno nos pasa.

En cuanto a Albacete, ha sido un año de transición, marcado desgraciadamente por la crisis económica. La ciudad lo ha sufrido, quizá menos que otras capitales de similar tamaño, pero también ha vivido acongojada por un nulo crecimiento económico que ha hecho engrosar, de más, las listas del paro. El paro, esa otra gran tragedia humana que deja zaheridos a más de cuatro millones de españoles, y lo que es peor... a sus familias.

Sin embargo, Albacete debe alegrarse de hitos importantes. Su dinamismo social hace que sean múltiples las iniciativas llevadas a cabo. El Plan de Barrios (y otras acciones de similar calado), apuntan en la dirección de mejorar sensiblemente la calidad de vida de los ciudadanos. La llegada del AVE tiene que ser motivo de alegría por cuanto de cohesión y conexión territorial tiene. La creación de riqueza está asegurada, a pesar de ciertos agoreros que veían descarrilado el tren antes de partir.
Ese dinamismo del que hace gala la ciudad, ayuda también a que el asociacionismo que exhibe sea uno de los valores intrínsecos que hace de Albacete, un sitio con razones para creer en la participación de la sociedad en la vida pública. En estos tiempos de escasos valores, ésto debe tener su recompensa.

Otro apunte esencial del año ha sido el III Centenario de la Confirmación como feria franca de la Septembrina. Llegó el ansiado momento, se sigue celebrando aún, y los albaceteños respondieron como sólo ellos saben hacerlo. Son ellos, los ciudadanos, los que hacen Feria. Son ellos los que han conseguido dar lustre a nuestra mayor fiesta. Y ellos son los que deben sentirse recompensados.

Ha sido difícil. Este año, decimos. Esperemos que 2011, que tendrá también sus vaivenes y sus complicaciones, vea cumplidos nuestros más fervientes deseos: empleo, crecimiento, una digna lid política en busca del sillón de Alcaldía y que quien salga vencedor, sepa corresponder a los albaceteños como se merecen. La ciudad así lo espera.

Foto: El Pueblo.



miércoles, 8 de diciembre de 2010

IDEAS Y OCURRENCIAS


D
e todos es sabido el cariño y el apego que el albaceteño le tiene a su Feria. También a su Recinto Ferial, edificio centenario que va más allá de ser el que acoja la principal fiesta de la ciudad. Es símbolo de lo que ha sido el crecimiento y despegue económico de la ciudad, además de referente ya internacional por la Septembrina. Pocas ciudades hacen gala de tener un espacio reservado para su fiesta más señera. Albacete lo sabe y lo enseña con orgullo.

Cierto es que el paso de los años hacen mella en las cosas. Los edificios históricos merecen mayor atención si cabe. Y el entorno donde se enclavan los mismos, también tiene que recibir especiales mimos por parte de las administraciones, en este caso la local, por aquello de las competencias y la cercanía. Hace un par de años, el Grupo municipal de Izquierda Unida presentaba una moción para redefinir el espacio circundante al Recinto Ferial. Buena proposición, buena intención. Esta pasada semana se presentaban los ganadores del concurso de ideas que ciertamente, ha sido un éxito de participación.

Se nos ofrecían cuatro propuestas, cada cual más diversa. Líneas modernas, posibilidades funcionales, acciones atrevidas... La arquitectura es lo que tiene. Hay que innovar por la vía de llamar la atención. Y vaya si la ha llamado la idea ganadora que bajo el nombre de jump!! ha colocado un cinturón de arcos por toda la zona de accion (desde los Ejidos hasta la Plaza de Toros). Se nos recuerda desde el Ayuntamiento que el que haya salido vencedora en el concurso no significa que se vaya a hacer, pero ya les digo yo que esa amalgama de parábolas divergentes no va a calar en la ciudadanía cuando sea expuesta públicamente. Las "enmiendas a la totalidad" van a proliferar puesto que, siendo interesante la propuesta de reordenación, es demasiado "lesiva" o "invasora" en el entorno de la Feria. Quizás una acción más conservadora merecería más flores por parte del respetable que sabe que tocar lo que prácticamente es intocable en una ciudad como Albacete es un pecado cuasi capital.

Foto: El Pueblo.



martes, 21 de septiembre de 2010

Y EL TERCER CENTENARIO CONTINÚA...


C
ontinúa porque en realidad las celebraciones por el Tercer Centenario de la Feria acabarán el próximo 6 de marzo de 2011, fecha en la que comenzará de forma oficial el “año 301” de la Septembrina. Así que desde ahora hasta esa fecha, tendremos (suponemos) más Tercer Centenario.

El asunto de fondo es que este tipo de celebraciones tienen que tener un bagaje detrás, tienen que pervivir más allá de las hemerotecas y dejar legado para la ciudad. En caso contrario, la efeméride se quedará como un residuo puntual que sirvió de mera excusa para ciertas actuaciones, pero no para un plan definido de antemano que sirva de plataforma de lanzamiento de la Feria más allá del mero hecho festivo.

La Feria ha echado el cierre. Lo hace con un balance ciertamente positivo. ¿Podría haber sido mejor? Puede que sí. Sin embargo, ha habido unanimidad absoluta entre instituciones y partidos políticos a la hora de arrimar el hombre por hacer del Tercer Centenario, una efeméride para celebrar y para recordar. Es ahí, donde todos tenemos que juntar fuerzas para hacer de aquello que tenemos en común, la fuerza para impulsar nuestro desarrollo. Ya lo hemos dicho en otras ocasiones: la Feria es más que una fiesta para Albacete. Es una oportunidad para el impulso económico. Es una ocasión única para la cohesión provincial.

El Tercer Centenario pasará pero la Septembrina pervive. Hace su historia a cada edición que pasa, a cada día, a cada acto. Es la grandeza de esta fiesta, que a diferencia de otras, no se vive sólo en los diez días de la Sartén, si no que se explica en la cotidaneidad de una ciudad como Albacete que vive para su Feria, como ella vive para la ciudad que la acoge.



domingo, 19 de septiembre de 2010

UN PATO EN PROBLEMAS


Y
o debería estar haciendo otra cosa, por ejemplo haciendo el tonto por la Feria como ese de ahí... o como ese otro... o como aquel de allí. Pero no. Aquí estoy doblando globitos para los nenes, que ya ves tú que negociazo. Además, tengo que estar aquí de pie todo el rato para sacarme 20 míseros euros y ni siquiera me puedo meter entre pico y cola una cañica o un mojito... Y encima, haciendo el mamarracho con el traje este de pato... ¡Qué dura es la vida del feriante, por Dios!”.

Foto: M. Carmen Jiménez.



viernes, 17 de septiembre de 2010

COMPARTIENDO (Y HACIENDO) PROVINCIA


L
a Feria de Albacete se está revelando como una magnífica propagandista de la provincia. A través del magnífico stand de la Diputación, los pueblos de Albacete se asoman a la Feria postulándose como poseedores de interesantes incentivos con el fin último de que sean más conocidos y valorados.

La Feria cumple de esta manera con uno de sus objetivos, ser vertebradora no sólo de la realidad de la capital, si no también de los pueblos de toda la provincia. La fiesta de estos díez días que están a punto de concluir se complementa con la oferta informativa de esa otra realidad albaceteña, en versión provincial, que la tenemos aquí cerca pero que muchos desconocen.

El esfuerzo de la Diputación por dar a conocer esos valores, a menudo escondidos u olvidados, de nuestros pueblos, hace que la Feria sea uno de los recursos promocionales más importantes con los que cuenta esta institución.

Hacer provincia desde todos los frentes. Hacer provincia tomando como referencia el desarrollo de la capital, locomotora industrial y comercial a la que el resto de municipios deben aferrarse para ganar el futuro.

Pero este esfuerzo por poner en vanguardia a nuestros pueblos, no debe cejar una vez que se cierre la Puerta de Hierros. Eso lo sabe Diputación, que se está mostrando como un elemento fundamental para el desarrollo de estos municipios, muchos de ellos casi sin recursos para poder afrontar esos retos del futuro. El trabajo de apoyo debe ser continuado, vertebrador, integrador. Los próximos años tienen que ser importantes tanto para Albacete ciudad como para su provincia. Es por ello que todos los esfuerzos saben a poco. Es por ello que siendo un todo se pueden afrontar las adversidades con mejor cara que yendo cada uno por su lado.



miércoles, 15 de septiembre de 2010

Y LA RUEDA EMPIEZA A GIRAR...


A
bróchense los cinturones que vienen curvas. El pistoletazo de salida marca el inicio de un frenesí que desembocará en una línea de meta llamada elecciones municipales y autonómicas y que tendrá lugar allá por el mes de mayo de 2011, concretamente el día 22.

A los incautos les advertimos que ya estamos en precampaña. Es lo que han estado haciendo los distintos partidos políticos en la “pasarela” de la Feria de Albacete. Sabedores del impacto mediático que conlleva esta fiesta, casi ninguna formación se ha olvidado de lanzar sus mensajes para que el ciudadano vaya recogiendo.

La maquinaria electoral ya está en marcha y cualquier atisbo de publicidad tiene que ser aprovechado. La Feria no es más que el puerto desde donde zarpan las naves con los mensajes idóneos para abonar al personal a unas tesis u otras. En la capital, el binomio PSOE-PP toma de nuevo protagonismo. Se prevé una encarnizada lucha entre Carmen Oliver y el candidato del PP (parece que Bayod tiene cantado que no repetirá como cabeza de cartel), con los partidos minoritarios como espectadores de lujos. Está por ver si IU puede desembarazarse de su crisis interna para seguir siendo alguien en el Consistorio o si fuerzas emergentes como UPyD, puede alzarse con un puesto en la Corporación.

Interesante también es la lucha por ver quién será el próximo inquilino del Palacio de Fuensalida. PSOE y PP se juegan mucho. Los populares apuestan a ganador con María Dolores de Cospedal, que para los conservadores tiene que ser sí o sí presidenta de la región. En caso contrario, los nubarrones se ciernen sobre la número 2 de los populares. Barreda, por su parte, busca administrar los réditos conseguidos como presidente y hacer buenas las encuestas. La rueda empieza a girar sin parar...



martes, 7 de septiembre de 2010

LA FERIA DEL TERCER CENTENARIO

E
ditorial del especial de Feria publicado por el diario EL PUEBLO de Albacete.

Ya está aquí. Parecía lejano el 2010 y las celebraciones tricentenarias, pero ya ha llegado. Durante los dos últimos años hemos vivido acompasados entre la Declaración de Interés Turístico Internacional de nuestra Feria (otorgada en 2008) y los fastos del Tercer Centenario de la Confirmación del principal evento festivo de la localidad. Un gran caudal de información que desde las páginas de este medio hemos intentado ofrecerles con el mayor de los rigores.

Pero el camino emprendido no llega a su fin. La Feria del 2010 no es un punto final. El Tercer Centenario, como epítome de todos los proyectos, actuaciones, desarrollos, ideas... es una mera excusa para vindicar el nombre de la Feria de Albacete, no sólo como una fiesta (circunstancia importante, esencial), si no como un “artefacto” poliédrico que ahonda en las raíces del ser albaceteño para convertirse en un vehículo de propulsión económica de la provincia. La Feria crea riqueza y no existe ya escéptico que lo dude. Esta realidad califica ya de por sí la extraordinaria naturaleza de la Septembrina como catalizador del desarrollo y de la realidad de la ciudad.

Pero la senda hay que continuarla porque el Tercer Centenario no acaba en cuanto se clausure la Puerta de Hierros el próximo día 17. El Tercer Centenario tiene que continuar una labor que debe quedar como remanente para la realidad de Albacete. De momento, al calor de esta efeméride van a quedar apuestas como la mejora de infraestructuras (arreglos en las calles Feria y San Julián), adecentamiento de parques y jardines, un impulso decidido a las actividades culturales relacionadas o no con el ciclo ferial, y quizás lo que es más importante, poner a Albacete en el mapa, porque tanto la Declaración de Interés Turístico Internacional como el Tercer Centenario, han sido (y deben seguir siendo), dos trampolines para la imagen de la capital provincial. Es ahora, con parte del bagaje ya en el zurrón, cuando los réditos conseguidos se tienen que amortizar en distintos foros no sólo por el bien de la Septembrina como evento festivo y social, si no también para que Albacete deje a un lado la imagen arquetípica de capital de provincias, y convertirse así en una ciudad anclada en el siglo XXI que apuesta, sin renunciar a sus raíces, a convertirse en paradigma del desarrollo. Y pensar que todo comenzó en 1710...




jueves, 8 de julio de 2010

MÁS (PERO TAMBIÉN MEJOR) FERIA


L
os amantes de la Feria están de enhorabuena. Aunque la duración oficial de la principal fiesta de los albaceteños no va a variar -esto es, los canónicos diez días de rigor-, el Ayuntamiento sí que ha accedido a que el fin de semana siguiente al fin de la fiesta, las atracciones y actividades de fuera de La Sartén se sigan celebrando. Todo sea por el bien de la fiesta, por darle un respiro a las cuitas diarias de los ciudadanos y para ofrecerle una oportunidad ampliada de negocio a los profesionales que se dejan el alma por hacer de esta Feria una de las más importantes del país.

El Tercer Centenario de la Confirmación de la Septembrina como feria franca está aquí. Nuestros gobernantes insisten en que lo vivimos desde hace tiempo, aunque para el albaceteño, los fastos y boatos que han ido apareciendo en los últimos tiempos como añadidos a los días señalados de festividad no han calado mucho, aunque no le vamos a restar la importancia intrínseca que tienen todos los eventos y actividades programadas.

Sin embargo, tenemos la sensación de que la Feria es por sí misma, un evento polimórfico, poliédrico. Son muchas Ferias en una y está claro, que cada cual la vive a su forma. Si la Septembrina quiere ser considerada como un evento de primera división, tiene que trascender al planteamiento meramente festivo (que sí, que es esencial por ser su motivación original), pero nuestra Feria debe lanzar cabos hacia lo social, lo cultural y hacia todo aquello que sirva como vertebrador de la sociedad albaceteña.

Quedan dos meses escasos para que se abra la Puerta de Hierros. Trescientos años contemplan a nuestra principal celebración y se nota que en la calle hay ganas de olvidar pesares diarios para disfrutar de los encantos de una Feria, que por encima de catalogaciones más o menos honoríficas (y polémicas políticas vacías de contenido), sirve para encontrarnos con lo que realmente somos.



lunes, 14 de junio de 2010

FÉRIATE UNA OBRA


S
inceramente, más de uno se va a alegrar de que llegue la Feria. A los fastos del III Centenario y las ganas de juerga del personal, se va a unir (eso esperamos), el fin de las obras que mantienen abiertas varias calles de los alrededores de la Sartén. Los sufridos viandantes y los amortiguadores de los coches, lo agradecerán.



miércoles, 20 de enero de 2010

CON...FITUR...AS


U
no de los mayores escaparates del mundo comienza hoy. La Feria Internacional de Turismo de Madrid, Fitur, comienza su trigésima edición con la intención de olvidarse de la crisis y apostar por la promoción turística como un resorte fundamental para sortear las destemplanzas económicas. En España, más si cabe, puesto que hablamos de la principal industria nacional, que además, se ha visto afectada por los bajos ánimos provocados por la recesión. El país necesita recuperar visitas y en el año pregonado como el de la recuperación, Fitur se convierte en la principal lanzadera para obtener tal fin.

Albacete se suma este año al evento en plenos preparativos de lo que va a ser la celebración del III Centenario de su Feria de septiembre. En los dos últimos años, múltiples han sido las ideas surgidas en torno a este acontecimiento que en teoría, debe poner a la ciudad en el punto de mira de los profesionales del sector, más incluso después de que ya llevemos más de un año disfrutando de la Declaración de Interés Turístico Internacional.

Ideas, proyectos, actuaciones... Negro sobre blanco la cosa pinta bien. Con los días de fiesta en el horizonte, 2010 se presenta como una oportunidad única de hacer de la ciudad un punto de interés más allá de las navajas y los tópicos típicos. Actuaciones en infraestructuras, adecentamiento de calles en la zona adyacente al Recinto Ferial, impulso a la imagen de la ciudad no ya en el extranjero, sino en el resto del país (Albacete, esa gran desconocida), inversiones propias y ajenas, ¿una ocasión propicia para dejar atrás definitivamente la crisis?...

Eso sobre el papel. Pero en este país somos especialistas en que lo que está planeado luego no se lleva a ejecución y grandes acontecimientos quedan en un hecho puntual con cierta trascedencia temporal y que luego desaparecen como lágrimas en la lluvia. Este año, el año del III Centenario, debe empezar a dar frutos ya. Un hecho tan excepcional como cumplir tres siglos de Feria debe vivirse a los largo de los doce meses del año y no tan sólo en los diez días de fiesta. Queda claro que del 7 al 17 de septiembre, albaceteños y visitantes deben sentir la Feria como algo único, irrepetible, memorable, pero la Septembrina debe dejarnos herencia y ahí las cosas no parecen tan claras.

En el debe del Ayuntamiento, en especial del equipo de Gobierno, tenemos apuntados todos esos proyectos que bajo el paraguas del III Centenario debe servir a la ciudad para relanzarse como un destino apetecible, como una capital de provincias, sí, pero que mira al futuro con determinación, como un centro económico que aprovechando su excepcional situación, tiene que ser la locomotora del progreso de Castilla-La Mancha. Fitur es la primera parada. Veamos qué se nos ofrece. Brindemos por un año tricentenario de proyectos definidos y de alegrías para el futuro. Y esperemos que el humo de esa máquina no se disipe dejando la nadería más absoluta.



viernes, 18 de septiembre de 2009

FERIA (Y VII): ¿LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO?


B
ueno, lo parece. Pero no es un naufragio, sino una botella de sidra que ya ha sido disfrutada junto a unos miguelitos... justo antes de que cayera un buen chaparrón sobre los Redondeles. La Feria más lluviosa de los últimos años nos está dejando estampas realmente curiosas, como el hecho de que algunos incansables de la fiesta persigan aún esos deseables momentos de diversión,... en medio del aguacero.

Foto: Pablo Lorente.



FERIA (VI): UN BUEN CONSEJO


N
unca está de más que nos recuerden que todo tiene su justa medida. En tiempos de fiesta más. Está claro que prohibir por prohibir es plato de mal gusto, así que lo sensato es favorecer que la gente se lo pase bien pero con sensatez. Por eso, consejos como el que vemos en el Recinto Ferial, recordándonos que si se bebe, se haga con cabeza, es siempre una iniciativa loable. Si no se bebe así, luego te puede venir el dolor... de cabeza.

Foto: Pablo Lorente.



FERIA (V): FELICES PRECIOS


P
ues con razón algunos hacen negocio (del siglo, podríamos decir), en plena Feria. Si te quieres tomar un café te cuesta 1,80 euros, mientras que si es con una miaja de leche, la cosa se pone en los 1,90. Eso se llama sablazo. A estas alturas, no vamos ni a poder desayunar tranquilos. Cuán lejos quedan aquellos tiempos en los que el café en los bares costaba unos 80 céntimos... si eras el presidente del Gobierno claro.

Foto: Pablo Lorente.