Cada año me resultan menos interesantes (igual que los Goya), pero no sé por qué, pero su puntito de fascinación siguen teniendo...
El caso es que los Oscar ya tiene nominados y La La Land parece que va a batir récords. De momento ya es la más nominada de la historia junto a Titanic y Eva al desnudo (vaya comparaciones). Pero a mi me han gustado algunas cosas y otras no. Me ha gustado que:
-El musical vuelva a estar nominado.
-Tito Mel (Gibson) tenga muchas nominaciones con su última peli y encima también esté en la lista de Mejor director.
-La gente joven y menos consagrada también tenga su hueco.
-Zootrópolis esté nominada como Mejor película de animación.
-Haya presencia española (Juanjo Giménez y su corto Timecode).
-La llegada haya sido reconocida con ocho nominaciones (porque a mi me parece la mejor película del año).
-La actriz más sobrevalorada para Donald Trump esté nominada... por vigésima vez.
No me ha gustado que:
-Donald Trump no esté nominado a Mejor actor del año.
-Flash (el perezoso de Zootrópolis) no esté nominado a Mejor actor del año.
-Jóhann Jóhannsson, compositor de la banda sonora original de La llegada, no esté ni nominado.
-Amy Adams tampoco esté entre las nominadas porque en resumen, La llegada es ELLA.
¿Por qué piensas que Dylan se merecía el Nobel?... Me preguntan. Y yo respondo...
La respuesta sencilla y corta sería con otra pregunta: ¿y por qué no? Pero sin resultar pesado, creo que Dylan es el enlace perfecto entre la "literatura literatura" y la "poesía hecha música". Desde sus claras influencias en los primeros discos de gente como Dylan Thomas o simbolistas como Rimbaud, hasta sus sinergias con los beatniks y los narradores de la Lost Generation (esos retratos de perdedores existen en Steinbeck y en Dylan... luego también en Springsteen). Pero por encima de todo, porque el Nobel merecía ya salirse del campito cercado de los "escritores" para reconocer a quien es el mejor letrista del último medio siglo. La única diferencia es que Dylan pone música sobre sus versos. Y por cierto, hacía 20 años que no premiaban a alguien que se dedicara íntegramente a la poesía. El Nobel ha buscado, como digo en mi artículo anterior, abrirse un poco tras años de premiar a escritores, que lo harán muy bien, pero que no llegaban a transmitir.
Y por encima de todo, se lo merece por cosas como esta...
Now Ophelia, she's 'neath the window For her I feel so afraid On her twenty-second birthday She already is an old maid To her, death is quite romantic She wears an iron vest Her profession's her religion Her sin is her lifelessness And though her eyes are fixed upon Noah's great rainbow She spends her time peeking Into Desolation Row.
Acaba de decir Leonard Cohen que siente la muerte de cerca. Que ya a sus 82 años, toca batirse en retirada y hacerlo con honores, porque el cuerpo no aguanta aunque la mente siga fluyendo. Tiene toda la razón el canadiense cuando la Parca acaba de arrebatarnos a Darío Fo, en el mismo día que a Bob Dylan le han otorgado (merecidamente) el Nobel de Literatura. Nobel por Nobel. Fo era el látigo contra el poder establecido, a menudo corrupto. Era la conciencia de clase. Era la alarma social hecha palabra, texto teatral, dramaturgia. Era el grito contra la opresión. Decía en este mismo sitio hace un tiempo que "mi pena al terminar la función (...), es sentirme pequeño, un don nadie ante la magna figura del señor Fo. Ahora envidio aún más el querer ser como él y lamento ser un pecador que no llega a ser suficiente creyente en su dogma teatral por simple incapacidad. Que Talía me coja confesado". Lo hacía al criticar un montaje de El secuestro de la banquera, uno de sus obras más celebradas y más certeras para diseccionar el oscuro neoliberalismo en el que nos hallamos aprisionados. Le echaremos de menos. Que la tierra te sea leve, Dario.
Nobel por Nobel. El señor Robert Allen Zimmerman habrá recibido la noticia de que al fin es el nuevo Nobel de Literatura, rebuscando entre discos antiguos para después poner alguna vetusta canción en su programa semanal de radio. Lo de ser Nobel está sobrevalorado, pero quizá el jurado ha hecho una jugada maestra. Concediéndole este galardón al genio de Duluth, puede que se preste más atención a un galardón que sinceramente, no sabemos en quién ha recaído en los últimos años. Quizá porque pocos premiados tenían el carisma y dejaron la impronta que Dylan y Fo sí son capaces de dejar.
Taetro es una asociación. Pertenezco a ella desde hace unos años. Incluso soy su vicepresidente. Qué insensatez por parte de mis compañeros.
La educación y el teatro son sus fines. Y cada año tenemos un proyecto hermosísimo: el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero. Obras de unos diez o quince minutos de duración que luego podemos premiar representándolas nosotros mismos y publicando los originales ganadores. Si quieres participar, aún estás a tiempo. Lee...
La asociación cultural Taetro mantiene abierto el plazo de admisión de obras de su XVIII Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero hasta el próximo 30 de septiembre. En esta nueva edición del concurso pionero en España de esta modalidad teatral, los participantes pueden remitir un máximo de dos obras originales a la dirección de correo electrónico teatrominimochiclana@gmail.com siempre que cumplan con los requisitos solicitados por la organización y que se pueden consultar en el blog de la propia asociación (http://taetro-teatrominimo.blogspot.com.es/). Las obras, de temática libre y con una duración estimada de unos diez minutos de representación, serán valoradas por un jurado de prestigio que emitirá el fallo durante la celebración del Día Mundial del Teatro (27 de marzo de 2016). Los premios consistirán en la publicación de las obras seleccionadas así como la representación a cargo de los miembros de Taetro de algunas piezas seleccionadas.
Cela. Centenario Nobel. Fue ayer pero me la pela. Los brutales inicios de novelas se recuerdan no un día, sino todos... "Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo". La familia de Pascual Duarte (1942). Camilo José Cela (1916-2002).
Vaya por delante que los Oscars no son un referente en cuestiones de calidad cinematográfica, si no, no se pueden entender olvidos imperdonables en genios del cine que no tienen una estatuilla del eunuco dorado o que Rocky (estimable y divertida, eso sí, pero no una obra maestra del Séptimo Arte) derrotara en 1976 a títulos como Network, Todos los hombres del presidente o Taxi driver. Los Premios de la Academia (su nombre oficial) son como Eurovisión: se premia teniendo en cuenta muchas variables como por ejemplo, la cuota de cine independiente, la cuota racial, la compensación porque en otro año no se otorgó un galardón a tal o cual personaje, incluso me atrevería a decir que se mueven más por temas económicos ya que el estudio que paga más en promoción y en "convencer" a los académicos de que den su voto a su propuesta, ayuda mucho a entender luego el palmarés de los mayores premios cinematográficos del globo.
El caso es que este año hay ocho candidatas a mejor película pero parece que la batalla va a estar entre Mad Max: Fury Road y El renacido. Yo quiero que gane la primera porque es mejor película que la segunda. Simplemente por eso. Pero voy a razonarlo un poco más.
¿Por qué quiero que gane Mad Max en lugar de El renacido?
-Tiene un planteamiento más osado. Siendo dos historias con un planteamiento narrativo sencillo, la epopeya apocalíptica de George Miller se aventura más en contar cosas. Iñárritu patina al querer mostrarse trascendente con esas escenas oníricas más propias de Malick (señores, El árbol de la vida es ABURRIDA) que del mexicano. Que sí, que son imágenes subyugantes, pero vacías de contenido y narrativamente, no aportan nada.
-Porque huele que apesta que a Iñárritu le den un segundo Oscar consecutivo tras llevárselo el año pasado con Birdman. Eso denota o falta de ideas en el mundo del cine actual (que también) o que el realizador mexicano es el puto amo (que tampoco).
-Mad Max ha sido la película que, tras una grandísima expectación (hype que dicen los modernos), supo dar al público lo que quería: volver a ese mundo post apocalíptico de la trilogía primigenia para darle una pátina actualizada y quitarle el protagonismo al elemento masculino para bascular hacia un marcado cariz femenino que es quien lleva el peso de la función.
-Porque Mad Max es una peli de mujeres. ¡Viva Imperator Furiosa!
-Ritmo. El renacido, salvo por sus soberbios primeros 20 minutos y su tenso final, decae hasta casi la depresión en hora y media de metraje. Loable eso sí, la interpretación de Leonardo Di Caprio por sostener el entramado del film él solito. Pero Mad Max te mantiene tensionado durante todo el metraje y eso hoy día, hay pocos cineastas que logren hacerlo. George Miller, el padre de Babe, el cerdito, sí que sabe.
-Empate en cuestiones técnicas. Mención especial a la fotografía de ambas películas, aunque aquí sí que gana El renacido gracias a la tremenda (una vez más) labor de Emanuel Lubezki, que para mi se va a llevar el tercer Oscar consecutivo (Gravity, Birdman). Fotografía con luz natural. Kubrick se moriría por trabajar con él. Lástima por John Seale porque también ha creado magia con esa fotografía quemada en las escenas diurnas y esa luminiscencia en las nocturnas.
-Tom Hardy sale en las dos y va a estar contento pase lo que pase... Excepto si gana El puente de los espías.
-Es más divertida. Hitchcock lo tenía claro: "Estoy en esto para divertir a la gente". Pues eso.
Bonus: Menuda competencia en el Oscar a la mejor banda sonora. Consagrados como John Williams, Ennio Morricone o Thomas Newman, con outsiders como Carter Burwell o Jóhann Jóhannsson(brutal su score para Sicario, una de las pelis olvidadas del año).
Hace mucho tiempo -exactamente cuatro décadas- en una galaxia muy muy lejana, nació el mito. Ya hace 38 años desde que un joven, hasta entonces prácticamente desconocido, George Lucas deslumbrara al mundo con la primera entrega de Star Wars (La guerra de las galaxias) conocida más tarde como el Episodio IV. Una nueva esperanza dentro de la cronología interna de la saga.
El 25 de mayo de 1977, Darth Vader, Luke Skywalker, Obi Wan Kenobi, Chewbacca, Han Solo y la princesa Leia irrumpieron en los cines cosechando un éxito sin precedentes que sorprendió a propios y extraños y convirtió al film en un clásico de la ciencia ficción y en uno de los más taquilleros de todos los tiempos.
A partir de ahí la historia es de sobra conocida, millones de fans atrapados por la Fuerza, por esa lucha de los caballeros jedi y los sith, entre el bien y el Lado Oscuro, que siguen la saga como si de una religión se tratara y consumen de forma compulsiva todo lo que tenga que ver con el universo warsie.
Pero los comienzos no fueron tan galácticos. En su primer fin de semana, la primera entrega de Star Wars recaudó 1.554 dólares en las apenas 40 salas en las que se estrenó. A finales del año la cifra llegó a 36 millones de dólares y el film se exhibía en más de 2.000 cines. Fue el primer film de la historia en superar la barrera de los 300 millones de dólares y la película más taquillera de todos los tiempos durante dos décadas, hasta la llegada de Titanic en 1997. Recaudó cerca de 800 millones de dólares, casi 70 veces más de lo que costó, tan sólo once millones de dólares de la época. Y además del reconocimiento del público, Star Wars. Una nueva esperanza también logró el de la crítica y estuvo nominado a diez Oscars, entre ellos a los de mejor película, mejor director y mejor guión original, aunque finalmente solo se llevó seis estatuillas, todas ellas en categorías técnicas.
Ahora, casi cuarenta años después, en todo el planeta legiones de fans se lanzarán a las calles perfectamente ataviados con sus trajes de soldados imperiales o caballeros jedi para rendir homenaje a la saga en los múltiples desfiles y eventos que se organizan en todo el globo. Hoy se estrena Star Wars. El despertar de la Fuerza, el considerado séptimo capítulo de la saga galáctica, ya bajo el paraguas de Disney y con Lucas al margen del proyecto. Los meses atrás han sido de un continuo y gigantesco hype por la gran repercusión que tiene la vuelta de un universo que tiene mucho de mítico en varias generaciones. J.J. Abrams es el responsable de que nadie vulnere las reglas del mundo warsie. Hasta hoy, los millones de fieles seguidores habrán disfrutado de las más de 13 horas de metraje galáctico de las seis películas anteriores para ponerse en antecedentes, aunque la marca dejada a lo largo de los años por esta historia y sus personajes es tan fuerte, que no hace falta acudir a las películas precedentes... aunque siempre es un placer volver a acudir a la trilogía original.
Anakin Skywalker luchando contra Obi Wan, Leia junto a R2-D2, Han Solo y Chewbacca, el mítico casco de Darth Vader, el malvado emperador Palpatine, Luke Skywalker iluminado por los dos soles de Tatooine, el maestro Yoda o el Halcón Milenario son algunas de las inolvidables imágenes de Star Wars que los fans tendrán en mente hoy cuando vean el nuevo material que se estrena en todo el mundo. En las oficinas de Disney, sus directivos reirán con sonoras carcajadas
Una saga lucrativa
Porque cuatro décadas después, no hay ninguna duda de que la de Lucas es la saga más lucrativa de la historia del cine. Según los datos de la revista Forbes, las luchas entre los caballeros jedi y los sith han generado unos beneficios que rondan los 30.000 millones de dólares (datos de hace dos años, con lo cual, habrán subido en unos cuantos milloncejos). En esta mareante cifra entrarían la recaudación en taquilla, las ventas en DVD, los innumerables videojuegos y juegos de mesa, libros, cómics y un inmenso catálogo de juguetes creados más pensando en los fetichistas fans de la saga que en la diversión de los más pequeños.
Y lo que queda. Porque Disney no va a cejar en su empeño de ordeñar la vaca. Spin offs (Rogue One), otras dos secuelas (Episodios VIII y XI) y proyectos paralelos, más un aluvión de merchandising.
Se queja el presidente de los empresarios albaceteños de que los premios de Promoción Empresarial que anualmente entrega la Cámara de Comercio no distingan iniciativas empresariales de valor y que por eso, el galardón se lo ha llevado el cineasta albaceteño José Luis Cuerda. Desconocemos si el mandamás de la patronal rechaza que una de las personas que más ha hecho por su tierra con su trabajo sea digno de recibir el citado premio, pero con sus declaraciones parece curarse en salud de lo que parece ser “un mal año” para el empresariado de la localidad.
Pero rompamos una lanza por José Luis Cuerda, esperando que el también presidente de la Cámara no le eche en cara al director de cine que produzca vino en Galicia y no en La Manchuela. Cuerda marcó un hito en la historia del cine español con una película absolutamente maravillosa, absurda, hilarante, magistral, descacharrante y que para colmo, ha hecho por la imagen turística de la provincia mucho más de lo que cualquier campaña institucional ha hecho hasta el presente. Amanece que no es poco, de la que precisamente ahora se cumplen veinte años de su estreno, probablemente haya dado mucho dinero a Albacete... y el líder de nuestros empresarios parece no saberlo. Si no, vayan a Ayna, a Liétor, a Férez o a Molinicos, que entre otros parajes, acogieron el rodaje de la cinta. Seguro que allí agradecen el carácter “empresarial” del amigo Cuerda al elegir esas localizaciones y hacerlas ya famosas en toda España, donde esta película se ha convertido en objeto de culto.
Probablemente, el jefe de los empresarios no considere el Séptimo Arte como una industria que además de amasar millones (que mire a Hollywood), sirve para generar importantes ingresos por publicidad. La promoción turística en una provincia donde en este asunto aún estamos en bragas también se consigue a través de pantallas de cine. Así que, habrá que aprender de otras experiencias... que no es poco.
P arece que España sigue poniendo picas en Flandes... bueno, en esta ocasión en Hollywood. Después de que el año pasado Javier Bardem consiguiera el Oscar al mejor actor secundario del año por su papel de malencarado y mal peinado asesino en serie en la película No es país para viejos, este año le ha tocado el gordo (o mejor dicho, el calvo, que para eso la dorada y codiciada estatuilla es alopécica), a Penélope Cruz por convertirse en chica Allen en Vicky Cristina Barcelona. La verdad es que el papel le viene como anillo al dedo a Pe, que después de convertirse en digna sucesora de esas grandes maggiorattas del cine italiano como Anna Magnani o Sophia Loren en Volver, ahora sigue con esa estela en el filme de Woody Allen.
Aunque nunca ha sido santo de mi devoción, alabo el buen gusto que últimamente la actriz madrileña ha tenido en la elección de sus papeles. Lo suyo ha tenido dos lecturas. La facilona es haberse quedado con papelitos insustanciales que sacaban partido a su indudable belleza. Continuar enrolada a papeles de mujerona y de vez en cuando hacerse una peliculita para sacar cuartos. El camino difícil ha sido el que ella ha escogido, trabajándose papeles difíciles, arriesgando con proyectos por los que nadie da un duro y aprovechando sagázmente las oportunidades que les ofrecen algunos distinguidos realizadores, caso de Woody Allen.
Por todo ello, me alegro del premio conseguido (y de los anteriores). Lo malo es que, tal y como sucede en este país desde tiempos inmemoriales, seguro que a la Cruz le saldrán detractores por haber tentado el éxito. Así de cainitas somos en este país, que cuando alguien triunfa lo envidiamos con todo nuestro ser. Deporte nacional lo llaman. Lo más espúreo de nuestro ser digo yo. Pasó el año pasado con Bardem. Pasará ahora con Pe. Sucederá en el futuro con los que vengan. No vemos bien que otros saquen cabeza por encima de nuestro hombro. Les afeamos, los soslayamos, los enterramos, y total para qué. Para creer que somos mejores en lo que hacemos y disfrutar con nuestra absoluta nadería. That's life!
Lo que aparece como una foto fija en el cine de los últimos años (con actores que ruedan allende nuestras fronteras, con éxitos colectivos o individuales), también ocurre en otros ámbitos. Las artes, la política, el deporte. Sí. sí. ¿O es que creen que Rafa Nadal no es envidiado por sus éxitos? Seguro que habrá algún compañero que a pesa de la humildad del manacorí y de lo bien puestos que tiene los pies en el suelo, "sufrirá" con sus continuados éxitos. A Fernando Alonso también se le tiene especial tirria, aunque "el calvo de Telecinco/La Sexta", ha hecho mucho por lavar su imagen de pánfilo. Fíjense hasta donde llegan algunos que si alguno falla de forma clamorosa, nos reimos de sus infortunios. Y si no, piensen en el pobre de Carlos Sainz, del que creo que ya está pidiendo la nacionalidad en otro país.