Pues el chiste está en que con seis millones de españolitos en el paro y hasta los mismísimos huevos (perdón, perdón) de ver cómo los que nos han metido en el hoyo siguen siendo ayudados con nuestro dinero, van a ver cómo les vuelven a salvar el culo una vez más... con nuestro dinero. Rajoy ha dicho -ya es noticia que diga algo- que puede que sea necesario meter más dinero en los bancos, mientras que su amigo Rodrigo Rato ya tiene unos milloncejos llamando a la puerta de Bankia. No nos coge por sorpresa pero nos asquea igual.
El gallego se ha desmelenado en Onda Cero y ha dicho además que aunque dijo que no iba, va, así que cuando no iba a subir el IVA, lo va a subir, pero no ha dicho cuando. Me encantaría ir a saludar ahora mismo a los casi once millones de votantes del Partido Popular y pulsar su estado de (des)ánimo por comprobar cómo el salvador de las Españas está haciendo bueno al blandengue de Zapatero. Toma ya.
Lo de la subida de impuestos ya lo sabíamos, por mucho que la política de comunicación del Gobierno siga hundiéndose por las miles de grietas que han abierto los propios miembros del Gobierno en el casco del barco de la Moncloa. En cierto modo, los españoles -tan dados a las algaradas y tan provocadores como somos-, ya nos hemos dado por vencidos ante la mentira institucionalizada de Rajoy y los suyos. Es más, parece que nos da igual o que vemos como algo necesario, el que los bancos vuelvan a recibir dinero público para corregir sus propios desmanes. Bankia ya tiene sus maletines de miles de millones preparados en el despacho de Luis de Guindos. Total, seguimos emperrados en seguir por el camino de las baldosas negruzcas que no nos llevan a ningún lado. Y Dorita-Rajoy parece que ha perdido sus chapines de rubíes colorados.
Colorado se quedó ayer Le petit Nicolás Sakozy cuando vio como un sociata un tanto anodino le ganó la partida de la Presidencia de la República. La papeleta que le toca ahora jugar a François Hollande no es de las que tienen muchas opciones de triunfar. Tendrá que predicar casi en el desierto, donde el mantra de la austeridad germana ha calado tanto que hasta los socialistas seguían a pie juntillas los mandatos de frau Merkel. Ahora llega al Elíseo, monsieur Hollande diciendo que hay que apostar por el crecimiento. La teoría bien, François; la práctica... ya veremos.
En la práctica, lo que se ha roto es el pacto blando que sostenía a Patxi López al frente de la Lehendakaritza. No le gustó al PP que el socialista afeara los recortes que practica a diestro y siniestro el Gobierno central y quiera defender el estatus socio-económico de Euskadi, y ya pide elecciones anticipadas, donde por si Antonio Basagoiti no lo sabe, pueden poner en bandeja el poder a ese diablo con tridente y con olor a azufre que se llama IZQUIERDA ABERTZALE (música de peli de terror)... Este PP...
Miedito también da el líder del partido nazi Aurora Dorada (o algo así) que acaba de meter en el parlamento griego (ya saben, allí donde se inventó eso de la democracia), a 21 señores que entre otras cosas, pide que se minen las fronteras para que no entren inmigrantes (¡). Los helenos, hastiados de más de lo mismo, se han ido a los extremos y las elecciones han dado como resultado un sudoku de difícil resolución. ¡Ay, sí los filósofos griegos levantaran la cabeza!
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lunes, 7 de mayo de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
THEY COME FROM THE LAND OF ICE AND SNOW...
H
ace dos años y medio escribía una serie de tres artículos en colaboración con el compañero y amigo Raúl Moreno sobre la realidad que acaecía sobre Islandia en esos momentos. ¿Por qué Islandia? Fue el escenario casi fundacional de la crisis que nos atenaza día tras día con los ya conocidos ingredientes de esta película de terror, pésima por cierto, donde los malos son muy malos y muy patanes y los buenos no sabemos como quitarnos el susto del cuerpo.
Islandia fue prácticamente el primer país en caer en esta madeja, pero haciendo caso omiso a esos fantasmagóricos mercados que nos dirigen (por mucho que Rajoy diga que España es "super soberana") y prescindiendo de la lógica que ha imperado en las "soluciones" que han empleado otros países, optó por apoyar a quien lo pasaba peor y penar a quien los había metido en el hoyo. ¿Cómo han sido capaces de enfrentar a una crisis de dimensiones de plaga bíblica y a una suspensión de pagos literal? Acudamos a los antecedentes...
Todo comenzó una década antes... con los bancos. El pecado de las entidades financieras islandesas (Glitnir, Landsbanki y Kaupthing) fue el haber crecido demasiado perteneciendo a un país pequeño y con una moneda que nadie quiere en momentos de crisis. Tras la privatización del sector en la década pasada, se inició una agresiva expansión exterior que llenó Europa de activos y pasivos bancarios islandeses. En poco tiempo, el crecimiento de los bancos se vio impulsado por los bajos tipos de interés a que podían endeudarse en todo el mundo para, a su vez, prestar esos fondos,... y no sólo en Islandia. Empezó la "contaminación". A finales de 2007, los activos bancarios de este país equivalían al 800 por ciento del Producto Interior Bruto y se extendían por países como Suecia, Noruega o Dinamarca, llegando incluso a las redes financieras de Alemania (Merkel) y Francia (Sarkozy). ¿Curioso, no?. Pero esa rueda de endeudamiento/inversión se detuvo en el verano de 2008, cuando ya nadie quiso prestar más a los ávidos bancos islandeses.
En octubre de 2008, el entonces primer ministro Geir Haarde (el mismo que está siendo juzgado por ser uno de los causantes del desplome del país), anunció a los islandeses medidas excepcionales para salvar el sistema bancario. El Gobierno se temía lo peor... pero el panorama iba a ser más terrible de lo que en un principio se pensaba. Esa fue la mecha que provocó el estallido de la crisis. Doce meses más tarde y tras recurrir a un préstamo internacional de casi 8.000 millones de euros bajo la égida del Fondo Monetario Internacional, la economía islandesa se colapsó.
¿Y cómo ha salido de ese embrollo? Justamente haciendo lo contrario a lo que proclamaban las recetas del FMI y que son las que se están aplicando en los países de la zona Euro, entre ellos España.
"Islandia hizo lo correcto asegurando que su sistema de pagos continuará funcionando mientras que los acreedores, no el contribuyente, asumió las pérdidas de los bancos". Quien esto declara es el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien sigue diciendo que "por el contrario, Irlanda ha hecho todas las cosas mal. Es probablemente el peor modelo a seguir en estas circunstancias".
El parlamento islandés aprobó una ley por la cual decidió dividir los activos y las obligaciones de sus tres mayores bancos, Kaupthing, Landsbanki y Glitnir, en función de su origen, entre nacionales y extranjeros. Por un lado, se crearon tres nuevos bancos con participación pública que vinieron a sustituir a los "bancos malos", que recibieron los depósitos y los créditos de compañías y consumidores islandeses, mientras que por otro se crearon comités para liquidar lo que quedaba en los antiguos bancos: los préstamos y las deudas foráneas que alimentaron la burbuja del país entre 2000 y 2008.
Una vez nacionalizados los bancos, el Gobierno decidió negociar con los acreedores, prácticamente todos extranjeros, y que incluían fondos de inversión y hedge funds, así como otros bancos europeos. Una reestructuración de la deuda en la que el contribuyente NO TUVO QUE APORTAR DINERO. Los acreedores ahora controlan el 87 por ciento de Arion, el sustituto de Kaupthing, y el 95 de Islandsbanki, lo que era el banco Glitnir. Una de las razones que explica cómo los islandeses se han quitado de medio el fantasma de la recesión es que los acreedores de estos bancos han asumido una quita del 70 por ciento en la deuda, según las valoraciones de los bancos. La mitad de los acreedores de Kaupthing son alemanes que tenían depósitos con cuentas a través de internet, que han logrado recuperar el principal y que ahora esperan los intereses.
Los acreedores de Landsbanki, sin embargo, sólo han obtenido un compromiso de obtener una participación en NBI, el banco sucesor. Gran parte sus acreedores eran depositantes del Reino Unido y Holanda, e Islandia ha llegado a un acuerdo para devolverles su dinero en 35 años con un interés estimable y bastante realista del 3 por ciento.
Ahora, los tres nuevos bancos, sucesores de los gigantes que llevaron al país a la ruina, registraron un beneficio de 309 millones de dólares hasta septiembre del año pasado. Sí, créanselo. El país, además de volver a crecer, tiene un inflación controlada, el 1,8 por ciento y los CDS (seguros contra el impago de la deuda soberana) han caído un 80 por ciento. De hecho, el mercado apuesta mucho más por un impago de Irlanda, Portugal, España o Italia antes que por uno islandés.
Está claro que una de las claves de la salida islandesa de la crisis está en la decisión de los acreedores de que asumieran pérdidas. Eso, junto a un decidido intervencionismo estatal, ha salvado el futuro del país. Si se hubiesen garantizado todas las obligaciones de los bancos, el país del fuego y el hielo estaría en idéntica situación que Irlanda... o España.
Foto: Raúl Moreno.
ace dos años y medio escribía una serie de tres artículos en colaboración con el compañero y amigo Raúl Moreno sobre la realidad que acaecía sobre Islandia en esos momentos. ¿Por qué Islandia? Fue el escenario casi fundacional de la crisis que nos atenaza día tras día con los ya conocidos ingredientes de esta película de terror, pésima por cierto, donde los malos son muy malos y muy patanes y los buenos no sabemos como quitarnos el susto del cuerpo.
Islandia fue prácticamente el primer país en caer en esta madeja, pero haciendo caso omiso a esos fantasmagóricos mercados que nos dirigen (por mucho que Rajoy diga que España es "super soberana") y prescindiendo de la lógica que ha imperado en las "soluciones" que han empleado otros países, optó por apoyar a quien lo pasaba peor y penar a quien los había metido en el hoyo. ¿Cómo han sido capaces de enfrentar a una crisis de dimensiones de plaga bíblica y a una suspensión de pagos literal? Acudamos a los antecedentes...
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| Manifestantes contra el anterior gobierno islandés. |
En octubre de 2008, el entonces primer ministro Geir Haarde (el mismo que está siendo juzgado por ser uno de los causantes del desplome del país), anunció a los islandeses medidas excepcionales para salvar el sistema bancario. El Gobierno se temía lo peor... pero el panorama iba a ser más terrible de lo que en un principio se pensaba. Esa fue la mecha que provocó el estallido de la crisis. Doce meses más tarde y tras recurrir a un préstamo internacional de casi 8.000 millones de euros bajo la égida del Fondo Monetario Internacional, la economía islandesa se colapsó.
¿Y cómo ha salido de ese embrollo? Justamente haciendo lo contrario a lo que proclamaban las recetas del FMI y que son las que se están aplicando en los países de la zona Euro, entre ellos España.
"Islandia hizo lo correcto asegurando que su sistema de pagos continuará funcionando mientras que los acreedores, no el contribuyente, asumió las pérdidas de los bancos". Quien esto declara es el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien sigue diciendo que "por el contrario, Irlanda ha hecho todas las cosas mal. Es probablemente el peor modelo a seguir en estas circunstancias".
El parlamento islandés aprobó una ley por la cual decidió dividir los activos y las obligaciones de sus tres mayores bancos, Kaupthing, Landsbanki y Glitnir, en función de su origen, entre nacionales y extranjeros. Por un lado, se crearon tres nuevos bancos con participación pública que vinieron a sustituir a los "bancos malos", que recibieron los depósitos y los créditos de compañías y consumidores islandeses, mientras que por otro se crearon comités para liquidar lo que quedaba en los antiguos bancos: los préstamos y las deudas foráneas que alimentaron la burbuja del país entre 2000 y 2008.
Una vez nacionalizados los bancos, el Gobierno decidió negociar con los acreedores, prácticamente todos extranjeros, y que incluían fondos de inversión y hedge funds, así como otros bancos europeos. Una reestructuración de la deuda en la que el contribuyente NO TUVO QUE APORTAR DINERO. Los acreedores ahora controlan el 87 por ciento de Arion, el sustituto de Kaupthing, y el 95 de Islandsbanki, lo que era el banco Glitnir. Una de las razones que explica cómo los islandeses se han quitado de medio el fantasma de la recesión es que los acreedores de estos bancos han asumido una quita del 70 por ciento en la deuda, según las valoraciones de los bancos. La mitad de los acreedores de Kaupthing son alemanes que tenían depósitos con cuentas a través de internet, que han logrado recuperar el principal y que ahora esperan los intereses.
Los acreedores de Landsbanki, sin embargo, sólo han obtenido un compromiso de obtener una participación en NBI, el banco sucesor. Gran parte sus acreedores eran depositantes del Reino Unido y Holanda, e Islandia ha llegado a un acuerdo para devolverles su dinero en 35 años con un interés estimable y bastante realista del 3 por ciento.
Ahora, los tres nuevos bancos, sucesores de los gigantes que llevaron al país a la ruina, registraron un beneficio de 309 millones de dólares hasta septiembre del año pasado. Sí, créanselo. El país, además de volver a crecer, tiene un inflación controlada, el 1,8 por ciento y los CDS (seguros contra el impago de la deuda soberana) han caído un 80 por ciento. De hecho, el mercado apuesta mucho más por un impago de Irlanda, Portugal, España o Italia antes que por uno islandés.
Está claro que una de las claves de la salida islandesa de la crisis está en la decisión de los acreedores de que asumieran pérdidas. Eso, junto a un decidido intervencionismo estatal, ha salvado el futuro del país. Si se hubiesen garantizado todas las obligaciones de los bancos, el país del fuego y el hielo estaría en idéntica situación que Irlanda... o España.
Foto: Raúl Moreno.
martes, 18 de octubre de 2011
HAY CRÉDITO

E
n estos procelosos tiempos en que la universidad regional parece que no transita por el mejor momento de su historia habida cuenta de los problemas económicos detectados (algo que comparte con la gran parte de las universidades españolas), es un orgullo que la UCLM sea la que ostente el honor de ofrecer a sus estudiantes el Máster en Entidades de Crédito que este año llega a su décimo sexta edición y que se convierte así en el más longevo de su categoría en el conjunto del mundo universitario español. Este Máster, que desde su génesis ha estado dirigido por Eliseo Navarro, es toda una referencia en este campo y para que me entiendan, hay tortas para entrar en él.
Este posgrado, iniciado en 1996, trata, por una parte de desarrollar habilidades técnicas y analíticas en el campo de la banca y los mercados financieros, y por otra, proporcionar a los estudiantes una formación integral que permita sentar las bases para una carrera profesional de aquellos con aspiraciones a ocupar puestos de trabajo directivos y de responsabilidad en el tejido empresarial de nuestra sociedad. Lo que para muchos será una preparación para coger un puestecito en un banco, la esencia de este máster es la de indagar en los entresijos del mundo financiero, conocer su lado bueno, sin volver la cara al negativo, ahora que está precisamente en el ojo del huracán de mucha gente indignada que ve a bancos y cajas como "el enemigo".
Eliseo Navarro ha conseguido a lo largo de los años lo que parecía imposible, que una pequeña universidad se colocara en la primera división gracias a este Máster en Entidades de Crédito que es ya una referencia nacional. Queda demostrado que con ganas, interés, buenos mimbres y una dedicación sin igual, se puede hacer mucho con poco... y salir victorioso de la lid. Y estos valores tienen que ser más relevantes en época de vacas flacas. La capacidad de análisis, de enseñar, de ofrecer conocimientos prácticos para la vida diaria de esos estudiantes, no cuesta demasiado, y este máster lo demuestra.
Ni he cursado estos estudios, ni creo que los curse en lo que me queda de vida, pero estoy completamente seguro que tanto en la etapa en la que ha sido dirigido por Navarro, como ahora que tiene nuevo director, este máster expondrá la realida de estas entidades a las que ponemos en el punto de mira. Sin ambages, sin cortapisas... lo bueno y lo malo... la realidad de saber que, por mucho que nos hayan hecho la puñeta, siguen siendo necesarias. Lo ideal sería restaurar el crédito que siempre han tenido y que ahora se han dejado por el camino de esta inacabable crisis.
Foto: UCLM.
viernes, 8 de julio de 2011
DE FECHORÍA EN FECHORÍA

P
repárense porque el dinero es más caro. Prepárense porque las hipotecas también lo serán. Y claro, todo ello, sin haber salido de la crisis. El culpable de la ocurrencia, Jean Claude Trichet, o mejor dicho, la institución que dirige: el Banco Central Europeo.
Una mala noticia en una semana de nuevo, convulsa por la nueva “fechoría” de las agencias de “descalificación” estadounidenses, al poner por los suelos la deuda de Portugal (ya de Grecia, ni hablamos). Mala noticia sobre mala noticia. Así es normal la indignación del personal.
Pero al ciudadano normal quizás le afecte más lo de la subida de los tipos de interés. El BCE los eleva por segunda vez este año, después de que en abril abandonaran el 1 por ciento, su nivel más bajo de la historia. Ahora lo tenemos en el 1,5 por ciento. La mayoría de expertos coinciden en que no es una medida adecuada en las actuales circunstancias económicas (la recuperación sigue siendo frágil, sobre todo en los países periféricos de la UE) y creen que puede ser bastante contraproducente y un golpe adicional a países con un crecimiento más ralentizado, entre ellos España.
Por otro lado, la inflación de la zona euro se situó en marzo en el 2,6 por ciento, dos décimas por encima del dato del mes anterior. El PIB de la zona euro registró en los tres primeros meses del año un crecimiento del 0,8 por ciento. En términos interanuales, la economía de la zona euro registró una expansión del 2,5 por ciento respecto al primer trimestre de 2010. En teoría, no es lo más aconsejable subir el precio del dinero. Pero Trichet es pesimista: espera que la actividad económica registre un menor ritmo de crecimiento en el segundo trimestre del año. Eso sí, no sugirió nuevas subidas de tipos en los próximos meses. Si es que no ganamos para sustos.
Foto: El Pueblo.
jueves, 7 de octubre de 2010
CRECIMIENTO Y EMPLEO

D
os conceptos que tienen que estar grabados a fuego en el cuaderno de notas de cualquier político con intervención en esta crisis. Crecimiento y empleo. Primero crecer, para enseguida, comenzar a remontar la cuesta del desempleo. Claro, que para que ambas premisas se cumplan antes tenemos que tener ciertos condicionantes, que lamentablemente, en España no se está cumpliendo.
Todos tenemos claro que los empresarios son los que crean empleo. Lo tenían claro anteayer en el Congreso regional de la patronal y todos se apresuraron a alabar el papel empresarial a la hora de salir de la crisis, pero ¿el esfuerzo empresarial es lo único que nos hace falta?
El nudo gordiano de esta pescadilla que se muerde la cola y que nos quita el sueño desde hace un par de años es el circulante que no circula (permítanme la redundancia). La paradoja tiene lo suyo. Existe un capital que debe servir para que los empresarios cumplan con su obligación social, que en este caso es la de articular el mercado de trabajo creando empleo. Si no cuentan con posibles para ello, las cifras del desempleo suben como la espuma y no existe crecimiento económico. El Pacto de Estabilidad y Desarrollo firmado por los países miembros de la Unión Europea vinculaba el progreso a que se cumplieran estas dos premisas. Pero ni hay crecimiento, ni hay empleo. La banca por tanto, una vez más en el punto de mira, por no mover ese circulante necesario para que lleguemos a una coyuntura económicamente más estable que la que vivimos actualmente.
El reto está ahí. El empresariado necesita incentivos para poder mantener la actividad. Los trabajadores necesitan el empleo que pueden crear los empresarios. Esos trabajadores son la base del consumo que hace mover a la economía de un país. Pero si no existe una base monetaria sobre la que sustentar este edificio, la crisis va a seguir llenando páginas como la que está usted leyendo.
jueves, 9 de septiembre de 2010
ALTURA DE MIRAS, PALOS EN LAS RUEDAS

S
obra la demagogia y el partidismo y se precisa más altura de miras en el debate sobre una de las enseñas (pese a quien pese) de la comunidad. Desde que hace año y medio se supo de la intervención por parte del Banco de España de Caja Castilla La Mancha, muchos han intentado torpedear los propósitos para sacar a la entidad de la delicada situación en la que se encontraba, dejando a un lado los intereses generales para escarbar en la inmundicia y sacar tajada política. Es lícito luchar por las ideas propias. Es lógico intentar sacar ventaja ante el rival, pero hacerlo con una entidad que hasta hace poco era la “niña mimada” de la región, es poner palos en la rueda del bienestar de todos.
CCM debe ser asunto de todos, pero hace mucho tiempo que el Partido Popular, que recordemos, formaba parte del consejo rector de la caja, ha dimitido de su función como garante de los servicios de los castellano-manchegos en este asunto. Ha visto una rendija por la que instilar la duda contra el Gobierno de José María Barreda y ahí están, rasca que te rasca, sirviendo a los socialistas la culpa en bandeja.
Ahora abundan con el hecho de que la Justicia tiene que actuar, cuando por otro lado, el Banco de España dejará de tutelar la caja próximamente en vista de que la integración con Cajastur marcha por buen camino. Tanta es la buena nueva que incluso se especula con que no haya una conversión en banco (perdiéndose así la marca de la caja), si no que se espera que la entidad quede como lo que ha sido desde su configuración allá por los inicios de la década de los 90.
Sin embargo, esta no va a ser la última parada del tren de la CCM. El PP buscará tres pies al gato y no cejará en su empeño de depurar responsabilidades. Se espera claridad en las operaciones, de eso no hay duda, pero de ahí a destruir un símbolo, media un abismo.
jueves, 17 de junio de 2010
EPPUR SI MUOVE

S
e mueve. El sistema financiero español, queremos decir. Como si de un sistema de planetas se tratase que gira en torno al astro rey, bancos y cajas de ahorro españoles se han movido algo tarde, pero han reaccionado ante el tsunami económico que se nos ha venido encima casi sin darnos cuenta. Ahora tratan de sacar la cabeza en medio de una situación irreal que se ha ido forjando durante años. Años en los que la bonanza económica ha actuado de elemento cegador de un panorama que no hemos acertado a ver.
Una de las cosas absurdas que tienen los localismos es que buscamos señas de identidad por donde sea. Por ejemplo, las cajas de ahorro han sido durante años el orgullo de una ciudad o una provincia, arrojando números positivos y beneficios ingentes al calor de las bondades del sistema. Crecieron las cajas por doquier pero llegó un momento en el que el crédito empezó a resentirse, los activos empezaron a bajar y la incertidumbre aumentó.
Pequeñas cajas sin margen de maniobra empezaron a naufragar en un mar de dificultades que sólo tenían dos caminos: la intervención por parte del banco central o la integración/fusión con otras entidades. La segunda vía es la seguida ahora por multitud de entidades que buscan la pervivencia en un futuro compartido, mientras echan atrás la vista hacia un pasado construido en parte, sobre bases ficticias.
El futuro es lo que quieren ganar las Cajas Rurales de España que han iniciado un proceso de concentración en dos grandes grupos, dos Sistemas Institucionales de Protección (SIPs), que a buen seguro terminarán aliándose para conformar un grupo homogéneo de estas cooperativas de crédito. De momento, el Grupo Caja Rural ha sorteado los efectos más perniciosos de la crisis pero ha querido guarecerse de lo que aún está por llegar, que no es poco. Este ejemplo es paradigmático de los retos que tiene que enfrentar el sistema financiero español. Reconversión o muerte institucional. La elección es fácil. El trabajo, arduo.... eppur si muove.
domingo, 21 de febrero de 2010
PUES ESTARÍA BIEN...

E
staría bien que algunos políticos de esos un poco vagos que hacen poco por el país, o que algunos bancos que han sido salvados de la quema con el esfuerzo de todos, o que esos que empezaron al servicio de la res publica y la han exprimido hasta que llevan colgado el sambenito de corruptos, devuelvan algo de lo que han “ganado”. Lo malo es que quizás en esta alcancía no nos de para mucho en nuestro afán recaudatorio... perdón restitutorio.
Foto: Raúl Moreno
jueves, 26 de noviembre de 2009
ISLANDIA (II): EL ESTALLIDO DEL GÉISER

E
uropa estaba invadida de fondos bancarios islandeses. ¿Qué hace el dinero de ese frío país en entidades financieras de todo el continente? Esa era la pregunta que algunos se hacían, los más precavidos. Pero cuando todo se vino abajo, la pregunta cambió: ¿Por qué no nos dimos cuenta? Pero ya era tarde.
En el actual entorno, el banco central islandés no ha tenido la infraestructura necesaria para actuar como prestamista. La falta de confianza ha hecho mella en los bancos islandeses porque los mercados no han creído que su Gobierno tuviera capacidad para respaldar el sistema bancario. De hecho, algunos de los países en los que operan las entidades islandesas ya salieron a su rescate. Los bancos centrales de Suecia, Noruega y Dinamarca concedieron en mayo de 2008 un crédito de 1.500 millones de euros a su homólogo islandés para fortalecer su moneda y estabilizar la economía del país, aunque los resultados no han fructificado en la medida de lo deseable.
La crisis financiera ha ido pareja a un deterioro de las variables macroeconómicas del país norteño. La inflación se ha disparado hasta rayar el 15 por ciento (al inicio de
la crisis estaba sobre el 5 por ciento), una subida acentuada por el derrumbe de la divisa islandesa: a principios de 2008 un euro se cambiaba por unas 62 coronas, mientras que el tipo de cambio que muestra ahora el banco central, el Sedlabanki, es de 183, una depreciación que amenaza con asfixiar el comercio exterior de un país que depende fuertemente de las importaciones. El Sedlabanki ha subido los tipos de interés hasta cotas inimaginables para controlar la inflación y apoyar la devaluada corona.
Incapaces
Islandia se ha mostrado incapaz de salir del agujero por sí misma. El Gobierno se ha sometido al asesoramiento del FMI y en cierto momento sobrevoló el fantasma de solicitar un programa de ayuda económica (algo habitualmente reservado a países en vías de desarrollo o directamente, pobres).
Lo que sí se ha confirmado es la reapertura del recurrente debate sobre la integración en la Unión Europea que ya se ha vuelto a poner sobre la mesa.
La crisis islandesa también ha puesto de manifiesto que la consigna sálvese quien pueda es válida en momentos de tribulación, empezando por los directivos financieros y parte de la clase política. No en vano, el gobierno presidido por el conservador Geir Haarde, se vio obligado a dimitir, cerrando así 18 años de poder de la derecha. En la actualidad, es la socialdemócrata Jóhanna Sigurðardóttir, la que rige los destinos del país.
Pero aquellos que no han podido salvarse han sido los ciudadanos de clase media, los más damnificados por el estallido del géiser financiero. Algo raro de ver en las calles de Reikiavik eran las manifestaciones. Las ha habido, al estilo islandés (tranquilas, sosegadas), pero manifestaciones al fin y al cabo. En algunas de ellas, han participado José y Moses. El primero español, el segundo chileno. Ambos emigrantes en tierra extraña y con negocio propios. A los dos les ha afectado la recesión de forma distinta.
José, afincado en la isla desde hace diez años, cuenta que en el restaurante donde él es encargado aún no se nota demasiado la crisis, porque dice estar todo casi como siempre. Sin embargo, como ciudadano ve que “las cosas no van bien en el país como si iban antes”. Un caso distinto es el de Moses Kjartan, que vive en Islandia desde hace nueve años. Él ha visto como su negocio de importación de productos españoles se ha venido abajo de golpe. El banco no le da crédito para poder traer sus productos. Aún así, tiene esperanza en recuperar lo perdido.
Sólo dos casos de cómo se vive la crisis en Islandia. Un país que busca salidas a la encerrona que la avaricia de unos pocos ha creado.
Continuará...
Un reportaje de Raúl Moreno y Miguel Á. Bolaños
lunes, 23 de noviembre de 2009
ISLANDIA (I): EL GLACIAR ECONÓMICO

I
gual que una erupción volcánica hizo desaparecer en 1883 la isla indonesia de Krakatoa, el huracán financiero mundial se ha llevado por delante la economía de otra isla volcánica. Islandia, que en la última década se había convertido en un modelo de moderna prosperidad, llegando incluso a liderar los índices de desarrollo humano, se encuentra al borde del colapso. La recesión (iniciada con la quiebra del sistema de hipotecas sub prime en Estados Unidos), se ha cebado en este pequeño país donde todo el oro que relucía ha perdido su brillo. El sistema bancario -basado en dos o tres entidades financieras que capitalizaban la mayoría de recursos monetarios del país-, tardó poco en caer y arrastró al desastre tanto la economía del país como la de muchas familias de clase media. ¿Cómo ha podido llegar hasta aquí un país que en 2004 y 2005 creció más del 7 por ciento y en 2006 y 2007 por encima del 4?
Las pruebas del fracaso
Las obras paradas en Reikiavik, la capital, es una imagen habitual desde que la crisis financiera golpeó con fuerza al país hace ahora un año. Muchas de estas construcciones inacabadas podrían seguir así durante una década. El sector ha sido el primero en sufrir las consecuencias de la quiebra del sistema bancario islandés que ha colocado al país al borde de la bancarrota.
Echando la vista atrás, el 6 de octubre de 2008, el entonces primer ministro Geir Haarde, anunció a los islandeses medidas excepcionales para salvar el sistema bancario. El Gobierno se temía lo peor... pero el panorama iba a ser más terrible de lo que en un principio se pensaba. Eso fue la mecha que provocó el estallido de la crisis. Doce meses más tarde y tras recurrir a un préstamo internacional de casi 8.000 millones de euros bajo la égida del Fondo Monetario Internacional, la economía islandesa está en un pozo.
En toda crisis económica, la clase trabajadora es la gran sufridora. En un país con unos altísimos índices de desarrollo, el desempleo era prácticamente desconocido. La tasa oscilaba entre el uno y el tres por ciento (siempre en el peor de los casos), mientras que ahora se acerca al 10. Lo de la inflación es aún más sangrante puesto que alcanza el 15,2 por ciento, aunque meses atrás ha alcanzado un techo superior. El déficit presupuestario llegó al 13,5 por ciento este año, mientras que el PIB se contrajo hasta el 10 por ciento.
La moneda por los suelos
La época de vacas flacas se instaló en las vidas de los fríos islandeses que cuando vieron en serio peligro sus economías, empezaron a calentarse. Las clases medias son además las grandes damnificadas por este negro escenario en el que han visto duplicarse sus hipotecas. Sin llegar a la casuística que se da en otros países, en Islandia se ha certificado que la vida no era color de rosa y que el crecimiento económico previo, era irreal. Mientras la corona islandesa se depreciaba con respecto a monedas más fuertes como el euro (en este momento se cambia a 183 coronas, pero
ha llegado a pagarse 300=1), los precios de los productos básicos empezaban a subir. Como se repite en cualquier crisis, lo que no subían eran los salarios. Ante los pagos mensuales de cada familia, los islandeses han tenido que recurrir a congelar mensualidades regularmente, pero ésta ha sido una solución momentánea, a expensas de que el Gobierno (que en mitad del embrollo económico cambió de caras), ponga rumbo a la recuperación. Por su parte, el elevado número de desempleados, sin perspectivas claras en el país, comienzan a pensar seriamente en emigrar hacia economías más potentes y que ya están experimentando crecimiento positivo, caso de Alemania, Dinamarca o Suecia.
Hablábamos antes de soluciones: con el otrora robusto sector bancario arruinado (el Gobierno tuvo que nacionalizar las tres principales entidades del país: Glitnir, Landsbanki y Kaupthing), Islandia se vuelve hacia otras actividades de menos riesgo que actúen de acicate de la recuperación.
El derrumbe del sistema bancario islandés es un ejemplo definitorio de lo que ha sido la crisis a nivel global. El pecado de los bancos islandeses ha sido el haber crecido demasiado perteneciendo a un país pequeño y con una moneda que nadie quiere en momentos de crisis. Tras la privatización del sector en la década pasada, se inició una agresiva expansión exterior que llenó Europa de activos y pasivos bancarios islandeses.
Durante años, el crecimiento de los bancos se vio impulsado por los bajos tipos de interés a que podían endeudarse en todo el mundo para, a su vez, prestar esos fondos, y no sólo en Islandia.
A finales de 2007, los activos bancarios de este país equivalían al 800 por ciento del Producto Interior Bruto y se extendían por países como Suecia, Noruega o Dinamarca. Pero esa rueda de endeudamiento/inversión se detuvo el pasado verano, cuando ya nadie quiso prestar más a los ávidos bancos islandeses. Entonces, ¿qué puede hacer un país con reservas de divisas por un importe de tan sólo 2.000 millones de euros en caso de que su sector bancario, con 100.000 millones de euros de activos repartidos por Europa, esté en peligro?
Tras la catástrofe, las vías de escape. Una de las actividades con las que los islandesdes quieren salir del embrollo es la exportación de aluminio, amplia fuente de ingresos, pero a la que la caída de los los precios internacionales también ha afectado gravemente. El mismo problema se plantea con las exportaciones derivadas de la pesca, la actividad tradicional en Islandia. El turismo es otro sector en alza, aprovechando la caída de la corona frente a un euro fuerte. Por eso, miles de habitantes de la Zona Euro, han puesto su vista en un paraíso natural en el que algunos creyeron ver otro tipo de paraíso (fiscal), que ahora ha quedado derruido.
Continuará...
Un reportaje de Raúl Moreno y Miguel Á. Bolaños
viernes, 11 de septiembre de 2009
LA ÚNICA SALIDA PARA CCM

N
o hay más dinero para sanear. Se tercia la fusión... y cuanto antes, mejor porque la supervivencia de Caja Castilla La Mancha está en el alero. Esa es, prácticamente, la única salida que el Banco de España le ha indicado a los actuales gestores de CCM, tras su intervención y la auditoría de control interna que ha revelado graves deficiencias en la gestión del anterior cuerpo directivo.
Ante esta perspectiva, que no por menos sabida deja de ser grave para la entidad financiera, José María Barreda quiso entrevistarse con el gobernador del banco emisor, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, para garantizar la mayor parte de los puestos de trabajo en la caja (unos 3.000 empleados) y que el nombre y la sede social queden en la comunidad. Las peticiones del presidente regional parecen cuestión baladí cuando hablamos de la única entidad financiera intervenida por el Banco de España en lo que llevamos de crisis, organismo que lleva aportados 2.600 millones de euros para insuflar de liquidez a los activos de CCM, pero para Fernández Ordoñez así no se llega a nada y podría crearse un precedente peligroso que podrían seguir otras cajas de ahorro en precaria situación.
Por otro lado, el banco inversor UBS ha planteado tres escenarios de futuro: más inyección de capital (en torno a los 1.000 millones), fusión o venta o subasta de activos (los intereses inmobiliarios de la caja), para centrarse en el negocio básico. Descartada ésta última y siendo improbable la primera por la negativa del Banco de España, la fusión es la única vía de salida. Afortunadamente novias hay. De momento, las mejores situadas son BBK, Ibercaja, Cajasol y Caja Murcia, aunque de momento nadie ha dicho esta boca es mía.
Lo turbio del "asunto CCM" es que pasan los meses y a sabiendas de que hemos asistido a un gran engaño perpetrado por la anterior directiva, las aguas parecen que se van a dejar correr. Mientras tanto, el ciudadano pierde día tras día su confianza en CCM. Parece que la edad de la inocencia se ha terminado.
viernes, 3 de abril de 2009
LOS OLVIDADOS
D
ecíamos hace unos meses en EL PUEBLO...
Más de una vez hemos apuntado desde estas páginas que en todo este barullo que se ha formado con la crisis, desaceleración, recesión o como quieran llamarle, los grandes damnificados (que no son los bancos, fondos de inversiones, chanchulleros y poderosos en general), no han sido atendidos por los poderes públicos. Pero hete aquí, que el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, se ha acordado de los olvidados, en concreto de las familias de la región, que podrían recibir una aportación extra a esas maltrechas economías que son verdaderas expertas en llegar a final de mes con cuatro duros... perdón, euros.
La cuestión es que de estas ayudas podrán beneficiarse cerca de 7.000 familias de la comunidad, para lo que el Ejecutivo autonómico va a destinar una inversión de 6 millones de euros. Estas ayudas irán dirigidas a compensar la pérdida de ingresos de los trabajadores que han decidido ejercer sus derechos de conciliación a través de la reducción, excedencia o suspensión contractual y, por otro lado, a cubrir los gastos de servicio de atención a hijos menores como pueden ser las guarderías.
He aquí por tanto una verdadera política social. No sabemos si la decisión del Gabinete de Barreda le dará votos, pero sí que ha sido consecuente con el pensamiento socialista al echar un cable a aquellos grandes damnificados de la crisis que no han llamado a la puerta de La Moncloa (por poner un ejemplo), para que les salven de los desmanes realizados (leáse el sistema financiero).
Aplaudimos por tanto esta iniciativa del señor Barreda, pero recordemos que aún queda mucho por hacer. Ha sido tarde, muy tarde cuando nuestros gobernantes se han acordado de los que al fin y al cabo (y que no lo olviden), son los que los ponen en las poltronas. Por una vez en la vida, parece que las familias tienen su hueco en el corazón de los políticos. ¿Durará?
lunes, 30 de marzo de 2009
LUNES TORMENTOSO EN CCM

A
nte todo, mucha calma. Ese es el mensaje lanzado por Pedro Solbes, tras la intervención de Caja Castilla La Mancha por parte del Banco de España. Una situación a la que se ha llegado por los problemas de liquidez de la entidad financiera, que según comentaba el ministro, no tiene agujero financiero.
Nunca una intervención del banco central español es sinónimo de buenas noticias. Todo lo contrario. Pero no es momento de falsos alarmismos puesto que el caso de la CCM no es el de Banesto, donde sí existió tal agujero y una clara gestión negligente del Consejo presidido por Mario Conde. Entre el pasivo y el activo de la caja manchega, los resultados son positivos, pero la medida de control del Banco de España va encaminada a evitar males mayores, y de paso garantizar todos los depósitos de los clientes. Una buena medida para evitar males mayores en tiempos de zozobra económica mundial.
La tranquilidad debe ser ahora la tónica dominante. El Banco de España está haciendo su trabajo y ya ha puesto al frente de CCM a un Consejo de su confianza para dotarla de mayor liquidez, algo que se pretendía conseguir con la acción privada (la frustrada fusión con la andaluza Unicaja), pero que al final ha tenido que hacerse a cargo de la cosa pública.
Lo importante en todo este asunto es el cliente de Caja Castilla La Mancha. El Banco de España y el Gobierno lo han dicho alto y claro. El Fondo de Garantía de Depósitos establecido por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero como medida anti crisis, salvaguarda los ahorros de los que un día depositaron la confianza en esta entidad financiera y existe absoluta normalidad en el funcionamiento interno de la misma. No caben por tanto alarmismos ya que los dineros no se van a perder. Los números positivos que presentó la caja así lo estiman. Y es que la solidez de nuestro sistema financiero refuerza las actuaciones emprendidas por el Banco de España.
Post scriptum: La intervención de CCM por parte del Banco de España aunque no responda a un agujero financiero que todos niegan, aunque muchos sí crean que existe, sí que es la muestra de una gestión no del todo acertada del equipo comandado por Hernández Moltó. CCM se ha dejado llevar por una política expansionista que se escapaba a sus posibilidades reales y por la confianza ciega en el sector de la construcción. Muchos créditos concedidos y poca retribución. Así no se llega a ningún sitio y luego pasa lo que pasa, que el cliente, el ciudadano que tiene sus ahorros en la CCM, anda ahora pensando en cerrar la cuenta y llevársela a otro sitio.
lunes, 16 de febrero de 2009
LA CRISIS NUESTRA DE CADA DÍA

C
ompra usted marcas blancas en el súper, no se fía de los bancos, piensa en meter los ahorros bajo el colchón, de pedir préstamos ni hablar, hace equilibrios para cuadrar las cuentas y llegar a fin de mes... En efecto, es usted un damnificado más de la coyuntura de crisis mundial.
Si por el contrario es usted un banquero de alguna acreditada entidad financiera que, ¡oh sorpresa!, tiene un agujero en sus activos producido por una mala planificación, no se preocupe. Usted no se verá afectado por los embates de la mala situación económica puesto que para arreglar el desaguisado ya están los políticos neoliberales intervencionistas (sí, sí, créanlo, neocon comunistas en nuestro siglo XXI). Contradictoramente real. Como la vida misma.
Ante el obsceno caudal de dinero inyectado en las “maltrechas” cuentas de nuestros banqueros, a los ciudadanos de a pie les queda pelear por mejorar su calidad de vida. Una de las principales preocupaciones de los españoles (y por ende, de los albaceteños), es el paro. Más de 10.000 desempleados se cuenta en nuestra ciudad, situación que se debe paliar con medidas efectivas.
Para contrarrestar los efectos de la crisis sobre la situación laboral de los albaceteños, el papel de órganos como la Mesa Local de Empleo se antoja esencial. La concejala del ídem propugnó ante el plenario la puesta en marcha de una serie de acciones destinadas a mejorar la inserción laboral. Bravo, bravo, pero... Siempre hay un pero. Usurpando y transformando un tema de Sinatra, lo peor está por llegar. Lo ha dicho la propia alcaldesa. Por muchas ideas que surjan y que a priori parezcan buenas para insuflar aire a un alicaído mercado laboral, hace falta la implicación de los sectores empresariales que deben tener un compromiso de contratación de esos futuribles empleados. Pero los empresarios necesitan mayor seguridad financiera, sino no se atreven a contratar. Entre pitos y flautas, una pescadilla que se muerde la cola y que seguro, también estará preocupada por la crisis.
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