| Recreación medieval fidedigna. |
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viernes, 16 de septiembre de 2016
Fidelidad histórica
En Chiclana tenemos este fin de semana una feria medieval. Como todos saben, aquí éramos muy de cota de malla y armadura en esos siglos...
lunes, 17 de agosto de 2015
Fiesta
Soy un antisocial y un aburrido. Me entran calculados ataques de agorafobia en lugares con demasiada gente y no disfruto de las muestras consensuadas de diversión que todo españolito cree universales. Además, viendo en cada telediario de cada día de cada verano, las fiestecitas populares o patronales de pueblos y ciudades de este nuestro país, a veces creo que lo de la mantilla y la pandereta no lo hemos superado. Somos paletos... lo somos, sin contemplaciones. Tenemos ese estigma de organizar fiestas con tufillo religioso y que encima roza el patetismo cuando lo mezclamos con petardos, ruidos, charanguitas y toros pillando por los huevos a tipejos hartos de alcohol que si pierden la vida es por carajotes...
Ea, ya me he quedado tranquilo. Como el toro que destripa a quien se pone por delante en cualquiera de las bonitas fiestas de nuestros pueblos.
Ea, ya me he quedado tranquilo. Como el toro que destripa a quien se pone por delante en cualquiera de las bonitas fiestas de nuestros pueblos.
| Esas bonitas tradiciones... |
martes, 20 de septiembre de 2011
LO QUE LA FERIA NO SE LLEVÓ

P
robablemente lo que diga en estas letras no guste a alguno, pero la Feria de Albacete necesita un reset inmediato. Necesita cambios, transformaciones, ideas, novedades, dinamismo... porque (otra vez) ha sido igual que siempre.
Tengo claro que un acontecimiento como una fiesta mayor, caso de la Feria de Albacete tienen elementos comunes, imperturbables, que apenas avanzan porque exactamente en esto (en su inmutabilidad), reside la clave del éxito, pero la Septembrina no puede caer en una monotonía que le haga perder atractivo ante los visitantes (los albaceteños van a seguir yendo a la Feria sí o sí). Sin embargo, no nos podemos conformar con seguir siempre el mismo (es el mismo, háganme caso) programa de todos los años. Poco cambia.
Además, este año, ya sea por la crisis o por cualquier razón que se nos escapa, la programación ha carecido de la chispa que ha tenido otros años. Por ejemplo, el pasado año hubo una serie de actuaciones en el Teatro de la Paz (humoristas, monologuistas), que supongo que no salió demasiado caro y que se podía haber perpetuado en el tiempo. Pero la idea cayó a pesar de su éxito de público.
El resto... más de lo mismo. Los mismos actos religiosos (no nos vamos a meter en eso, puesto que están en el origen mismo de la Feria junto a las actividades ganaderas y comerciales), los mismos actos folklóricos, las mismas verbenas, las mismas actuaciones... y el mismo Recinto Ferial...
Aqui viene cuando pueden anatemizarme. Una Feria que gana adeptos cada año y que aspira a traer a más visitantes bajo el paraguas de la Declaración de Interés Turístico Internacional (qué poco han usado esta denominación los políticos este año, cuán trillada estaba en los dos años precedentes), necesita espacios amplios, cómodos. Propongo un cambio de ubicación. Esperen antes de lapidarme por blasfemo. Todas las grandes ferias han pasado por el trance y no ha pasado nada. La singularidad de que Albacete tenga un recinto específico para la Feria es algo que no se debe perder. Simplemente optaríamos por mover atracciones, carpas, casetas y demás zonas de diversión hacia una zona abierta, con buenos accesos, amplias zonas de aparcamiento, dejando La Sartén para los actos más oficiales, los institucionales y los que requieran de una mayor solemnidad. Una Feria, dos centros.
Yo le veo más ventajas que inconvenientes, pero claro, yo no soy nadie...
Foto: José María Martínez.
jueves, 8 de septiembre de 2011
LO INTOCABLE Y LO PERDURABLE

T
rescientos un año contemplan a la Septembrina. Fiesta de rancio abolengo, de tradiciones consolidadas, de actividades que perduran en el tiempo y de ¿aspectos intocables?
Carmen Bayod, tras hablar con los integrantes de la Cámara de Comercio, recogió un guante que puede dar que hablar. Le pidieron a la alcaldesa tocar lo que durante decenios nadie ha osado tocar: las fechas de celebración de la Feria de Albacete, festividad que si por algo es conocida (aparte de por la devoción a la Virgen de Los Llanos, su diversión sin parangón, sus gambas y sus miguelitos con sidra), es por celebrarse siempre del 7 al 17 de septiembre, circunstancia que le daba marchamo de singularidad frente a otras señeras ferias del país que no tienen reparo en cambiar de fechas para que siempre coincida con un fin de semana. El caso es que aquí se quiere tocar lo que hasta ahora era intocable con el fin de que se abarquen dos fines de semana y así mejorar las rentas de negocio de los empresarios que apuestan por la Feria como el salvavidas del año económico.
Las fechas de la Feria han perdurado a lo largo de los años. Diez días (once, más algún fin de semana que se alarga para beneficio de albaceteños que disfrutan y empresarios que ganan más), parecen más que suficientes, pero es bueno que se abra un debate ciudadano en torno a esta cuestión. ¿Son necesarios más días de Feria? ¿Son pocos los diez que tenemos actualmente? ¿Hay que echar una mano a los empresarios, hosteleros y comerciantes? ¿Qué gana Albacete y su Feria con un cambio como este?
Decimos que es bueno que se abra ese debate. En las redes sociales ya ha calado la idea y existen grupos que defienden no tocar las fechas actuales. El debate está ahí. Ahora le toca a la ciudadanía opinar y que todas las opiniones sean tomadas en cuenta por quien manda en Albacete. Una decisión como la que se ha puesto sobre la mesa tiene que tener el máximo de los consensos.
Foto: El Pueblo.
martes, 12 de julio de 2011
RUIDOS DE VERANO

L
a cosa está clara: sí a la diversión de la gente, pero también al descanso de muchos. Las fiestas en verano son algo muy extendido y está claro que todos hacemos un esfuerzo por adaptarnos. El caso es que cierto club social muy conocido en Albacete (y muy elitista), están dando el coñazo con sus parties findesemaneras. No digo que estas fiestas desaparezcan, pero si nos vamos a acostumbrar a regular mediante ordenanzas cívicas el descanso de los ciudadanos, hagámoslo para todos. No me vale que si cuatro chavales meten ruido por beberse una botella de Sandevid en la calle, serán multados por la Policía Local, no lo sea un colectivo o entidad que cobra por usar sus instalaciones... y que hace mucho más ruido... se lo aseguro.
Foto: margarita-perdonenlamolestia.blogspot.com
martes, 21 de septiembre de 2010
Y EL TERCER CENTENARIO CONTINÚA...

C
ontinúa porque en realidad las celebraciones por el Tercer Centenario de la Feria acabarán el próximo 6 de marzo de 2011, fecha en la que comenzará de forma oficial el “año 301” de la Septembrina. Así que desde ahora hasta esa fecha, tendremos (suponemos) más Tercer Centenario.
El asunto de fondo es que este tipo de celebraciones tienen que tener un bagaje detrás, tienen que pervivir más allá de las hemerotecas y dejar legado para la ciudad. En caso contrario, la efeméride se quedará como un residuo puntual que sirvió de mera excusa para ciertas actuaciones, pero no para un plan definido de antemano que sirva de plataforma de lanzamiento de la Feria más allá del mero hecho festivo.
La Feria ha echado el cierre. Lo hace con un balance ciertamente positivo. ¿Podría haber sido mejor? Puede que sí. Sin embargo, ha habido unanimidad absoluta entre instituciones y partidos políticos a la hora de arrimar el hombre por hacer del Tercer Centenario, una efeméride para celebrar y para recordar. Es ahí, donde todos tenemos que juntar fuerzas para hacer de aquello que tenemos en común, la fuerza para impulsar nuestro desarrollo. Ya lo hemos dicho en otras ocasiones: la Feria es más que una fiesta para Albacete. Es una oportunidad para el impulso económico. Es una ocasión única para la cohesión provincial.
El Tercer Centenario pasará pero la Septembrina pervive. Hace su historia a cada edición que pasa, a cada día, a cada acto. Es la grandeza de esta fiesta, que a diferencia de otras, no se vive sólo en los diez días de la Sartén, si no que se explica en la cotidaneidad de una ciudad como Albacete que vive para su Feria, como ella vive para la ciudad que la acoge.
martes, 7 de septiembre de 2010
LA FERIA DEL TERCER CENTENARIO
E
ditorial del especial de Feria publicado por el diario EL PUEBLO de Albacete.
Ya está aquí. Parecía lejano el 2010 y las celebraciones tricentenarias, pero ya ha llegado. Durante los dos últimos años hemos vivido acompasados entre la Declaración de Interés Turístico Internacional de nuestra Feria (otorgada en 2008) y los fastos del Tercer Centenario de la Confirmación del principal evento festivo de la localidad. Un gran caudal de información que desde las páginas de este medio hemos intentado ofrecerles con el mayor de los rigores.
Pero el camino emprendido no llega a su fin. La Feria del 2010 no es un punto final. El Tercer Centenario, como epítome de todos los proyectos, actuaciones, desarrollos, ideas... es una mera excusa para vindicar el nombre de la Feria de Albacete, no sólo como una fiesta (circunstancia importante, esencial), si no como un “artefacto” poliédrico que ahonda en las raíces del ser albaceteño para convertirse en un vehículo de propulsión económica de la provincia. La Feria crea riqueza y no existe ya escéptico que lo dude. Esta realidad califica ya de por sí la extraordinaria naturaleza de la Septembrina como catalizador del desarrollo y de la realidad de la ciudad.
Pero la senda hay que continuarla porque el Tercer Centenario no acaba en cuanto se clausure la Puerta de Hierros el próximo día 17. El Tercer Centenario tiene que continuar una labor que debe quedar como remanente para la realidad de Albacete. De momento, al calor de esta efeméride van a quedar apuestas como la mejora de infraestructuras (arreglos en las calles Feria y San Julián), adecentamiento de parques y jardines, un impulso decidido a las actividades culturales relacionadas o no con el ciclo ferial, y quizás lo que es más importante, poner a Albacete en el mapa, porque tanto la Declaración de Interés Turístico Internacional como el Tercer Centenario, han sido (y deben seguir siendo), dos trampolines para la imagen de la capital provincial. Es ahora, con parte del bagaje ya en el zurrón, cuando los réditos conseguidos se tienen que amortizar en distintos foros no sólo por el bien de la Septembrina como evento festivo y social, si no también para que Albacete deje a un lado la imagen arquetípica de capital de provincias, y convertirse así en una ciudad anclada en el siglo XXI que apuesta, sin renunciar a sus raíces, a convertirse en paradigma del desarrollo. Y pensar que todo comenzó en 1710...
ditorial del especial de Feria publicado por el diario EL PUEBLO de Albacete.
Ya está aquí. Parecía lejano el 2010 y las celebraciones tricentenarias, pero ya ha llegado. Durante los dos últimos años hemos vivido acompasados entre la Declaración de Interés Turístico Internacional de nuestra Feria (otorgada en 2008) y los fastos del Tercer Centenario de la Confirmación del principal evento festivo de la localidad. Un gran caudal de información que desde las páginas de este medio hemos intentado ofrecerles con el mayor de los rigores.
Pero el camino emprendido no llega a su fin. La Feria del 2010 no es un punto final. El Tercer Centenario, como epítome de todos los proyectos, actuaciones, desarrollos, ideas... es una mera excusa para vindicar el nombre de la Feria de Albacete, no sólo como una fiesta (circunstancia importante, esencial), si no como un “artefacto” poliédrico que ahonda en las raíces del ser albaceteño para convertirse en un vehículo de propulsión económica de la provincia. La Feria crea riqueza y no existe ya escéptico que lo dude. Esta realidad califica ya de por sí la extraordinaria naturaleza de la Septembrina como catalizador del desarrollo y de la realidad de la ciudad.
Pero la senda hay que continuarla porque el Tercer Centenario no acaba en cuanto se clausure la Puerta de Hierros el próximo día 17. El Tercer Centenario tiene que continuar una labor que debe quedar como remanente para la realidad de Albacete. De momento, al calor de esta efeméride van a quedar apuestas como la mejora de infraestructuras (arreglos en las calles Feria y San Julián), adecentamiento de parques y jardines, un impulso decidido a las actividades culturales relacionadas o no con el ciclo ferial, y quizás lo que es más importante, poner a Albacete en el mapa, porque tanto la Declaración de Interés Turístico Internacional como el Tercer Centenario, han sido (y deben seguir siendo), dos trampolines para la imagen de la capital provincial. Es ahora, con parte del bagaje ya en el zurrón, cuando los réditos conseguidos se tienen que amortizar en distintos foros no sólo por el bien de la Septembrina como evento festivo y social, si no también para que Albacete deje a un lado la imagen arquetípica de capital de provincias, y convertirse así en una ciudad anclada en el siglo XXI que apuesta, sin renunciar a sus raíces, a convertirse en paradigma del desarrollo. Y pensar que todo comenzó en 1710...
jueves, 8 de julio de 2010
MÁS (PERO TAMBIÉN MEJOR) FERIA

L
os amantes de la Feria están de enhorabuena. Aunque la duración oficial de la principal fiesta de los albaceteños no va a variar -esto es, los canónicos diez días de rigor-, el Ayuntamiento sí que ha accedido a que el fin de semana siguiente al fin de la fiesta, las atracciones y actividades de fuera de La Sartén se sigan celebrando. Todo sea por el bien de la fiesta, por darle un respiro a las cuitas diarias de los ciudadanos y para ofrecerle una oportunidad ampliada de negocio a los profesionales que se dejan el alma por hacer de esta Feria una de las más importantes del país.
El Tercer Centenario de la Confirmación de la Septembrina como feria franca está aquí. Nuestros gobernantes insisten en que lo vivimos desde hace tiempo, aunque para el albaceteño, los fastos y boatos que han ido apareciendo en los últimos tiempos como añadidos a los días señalados de festividad no han calado mucho, aunque no le vamos a restar la importancia intrínseca que tienen todos los eventos y actividades programadas.
Sin embargo, tenemos la sensación de que la Feria es por sí misma, un evento polimórfico, poliédrico. Son muchas Ferias en una y está claro, que cada cual la vive a su forma. Si la Septembrina quiere ser considerada como un evento de primera división, tiene que trascender al planteamiento meramente festivo (que sí, que es esencial por ser su motivación original), pero nuestra Feria debe lanzar cabos hacia lo social, lo cultural y hacia todo aquello que sirva como vertebrador de la sociedad albaceteña.
Quedan dos meses escasos para que se abra la Puerta de Hierros. Trescientos años contemplan a nuestra principal celebración y se nota que en la calle hay ganas de olvidar pesares diarios para disfrutar de los encantos de una Feria, que por encima de catalogaciones más o menos honoríficas (y polémicas políticas vacías de contenido), sirve para encontrarnos con lo que realmente somos.
domingo, 1 de noviembre de 2009
EL ALBA TIENE UN COMODÍN

U
n comodín... o lo que es lo mismo... Cuenta con el Joker en sus filas. Por lo menos eso es lo que parece al ver a este aficionado que aprovechando que se celebraba la fiesta de Halloween, se puso la sonrisa de la némesis de Batman como intentando conjurar una posible derrota del Alba ante el Murcia que hubiese puesto contra las cuerdas a Pepe ídem. Al final, el Joker sonríe (como siempre), los aficionados también y el entrenador de los manchegos se siente hoy como Batman con traje nuevo.
Foto: Laura Arroyo.
viernes, 18 de septiembre de 2009
FERIA (VI): UN BUEN CONSEJO

N
unca está de más que nos recuerden que todo tiene su justa medida. En tiempos de fiesta más. Está claro que prohibir por prohibir es plato de mal gusto, así que lo sensato es favorecer que la gente se lo pase bien pero con sensatez. Por eso, consejos como el que vemos en el Recinto Ferial, recordándonos que si se bebe, se haga con cabeza, es siempre una iniciativa loable. Si no se bebe así, luego te puede venir el dolor... de cabeza.
Foto: Pablo Lorente.
domingo, 21 de diciembre de 2008
CREO QUE NO ME VA A TOCAR LA LOTERÍA

F
undamentalmente, porque no llevo ni un décimo, ni participación, ni ná de ná. En fin, desastrado tipo que soy, que no sigo una de las tradiciones más españolas que existen que es jugar a la lotería de Navidad a ver si te cae algo. Ya ven. Aunque aún estoy a tiempo de irme a una administración y gastarme los cuartos en un trocito de papel a ver si me da la felicidad y me quita de trabajar (bueno, eso no... que a mi me da gustico levantarme e irme a la redacción a “juntar letras”. Sí, soy masoca, ¿qué pasa?).
Lo de las tradiciones tiene su miga, eh. Piensen en todas las cosas que hacemos todos los años en plan borrego. Porque eso somos, borreguillos que azuzados por la vara de una especie de demiúrgo, va derechito por la cañada en busca de su particular pasto. Y si no, ya me dirán. Llegan las navidades y todos nos entregamos a la espiral consumista. Comidas, regalos, compras, aguinaldos, más comidas, más regalos... y así hasta el infinito y más allá. Luego tenemos los rituales típicos de estas fechas como el comernos las uvas, brindar con champán (perdón, cava), jugar a la lotería, amén de otras frikadas por el estilo.
Fuera de estas fiestas, también hay ciertos hábitos aceptados de forma consuetudinaria que ya rozan lo pesadito. Vacaciones de verano, tralará. Aunque el niño tiene unos cuantos cates, la familia se mete en unas cuantas deudas (deporte nacional, oiga), y se marcha a la Manga del Mar Menor o Torrevieja (que recuerdos del Un, dos tres), a darse chapuzones. La barbacoa, no está de más. Pues ahí tienen a millones de españoles protagonizando primeras páginas de periódicos y entradillas de informativos de la tele con lo de la Operación Salida. Erre que erre. Todos los añitos igual.
Nos enteramos de que tenemos que regalarles a nuestros novios/novias por San Valentín porque unos grandes almacenes, fiel a su cita anual con el desvalijado económico de los españoles, prepara sus spots y sus cuñas. Tradicional como la vida misma.
Analicemos ahora las fiestas patrias. No me diga que algo se le revolvería en su interior si no disfrutarse usted, querido lector, de la Semana Santa de Tobarra, de Hellín o si nos vamos más lejos de Zamora o de Sevilla. Cita obligada. También lo es el correr delante de morlacos cada 7 de julio, ¡San Fermín! o acordarse de Cádiz cuando llegan las fechas de Carnestolendas. San Juan lo relacionamos con Alicante y San José con Valencia... Tradiciones apañadas a lo largo de los siglos.
En el acto circunspecto y genuinamente español de la caña y la tapa también somos muy tradicionales. Nos equiparamos incluso a los hijos de la Pérfida Albión con su té de las cinco. Nuestra cervecita y el pincho correspondiente que nadie nos lo toque antes de ir a comer y lo mismo podemos decir de la costumbre albaceteña del almuerzo, que para el que no es oriundo se asemeja a ese segundo desayuno que practicaban los hobbits de El señor de los anillos.
Después de este exiguo recorrido por todo aquello que nos define (para bien o para mal, seamos sinceros), queda claro que al españolito de pie le van las tradiciones. Y por eso, acude como ovejilla a su cita anual con la suerte. Así que hoy comprueben sus décimos o participaciones a ver si les cae algo al zurrón. Lástima que eso no sea tan tradicional. Seguro que la puñetera crisis no se notaba tanto con un aporte monetario anual gracias a la tradición.
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