Hubo una vez un político al que se le ocurrió independizar un territorio para tapar las vergüenzas de un partido masacrado por la corrupción. Consiguió embaucar a partidos en las antípodas de su ¿ideología? para hacer saltar por los aires las básicas normas de convivencia con el resto del territorio del que se querían independizar. Mientras tanto, el gobierno central no hacía nada. Al pasar el tiempo y al no hacer nada, los que se quieren independizar siguen a lo suyo (yo lo llamo "El gran engaño" puesto que el proceso independentista solo es una cortina de humo de quienes lo pergeñaron desde un primer momento) y el gobierno central echa a la policía y a los jueces contra los díscolos de la periferia.
El próximo 1 de octubre unos intentarán votar algo que saben que no tendrán validez, los otros tratarán de imponer sus razones por la fuerza y el problema seguirá enquistándose mucho más.
Absurdo tras absurdo. Es lo que pasa cuando quienes nos gobiernan, no hacen política a pesar de llamarse así. Son unos absolutos descerebrados.
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miércoles, 20 de septiembre de 2017
lunes, 29 de mayo de 2017
El peor analfabeto
“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.
Algunos cuestionan que esto lo dijera el gran Bertolt Brecht, pero suena tan a él, que merecería haberlo dicho. Y sí, tiene toda la razón.
Algunos cuestionan que esto lo dijera el gran Bertolt Brecht, pero suena tan a él, que merecería haberlo dicho. Y sí, tiene toda la razón.
lunes, 8 de mayo de 2017
La buena corrupción para el PP
"El PP gestiona mejor".
Francisco Camps, presunto demócrata.
Para el Partido Popular, la corrupción no es buena, es genial. Y lo es porque a la inmensa mayoría de españoles (muchos de los que votan a esa formación y otros que no, pero que lo consideran tolerable), ven eso de robar como algo institucionalizado. Creen que es normal. Por eso, el PP va a seguir ganando elecciones (incluso allá donde han saqueado las arcas públicas como en Valencia o Madrid) con suma facilidad. Mientras los españolitos de bien no vean que de nuevo sube el paro, que la bolsa baja -aunque no entiendan mucho en qué influye eso en sus vidas-, que tienen menos dinero para comprar en el Bresca, no dejarán de votar a la derecha.
Y eso que no se dan cuenta que están siendo robados por partida doble. Gracias al impacto económico de la corrupción del PP y también por la inminente aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, donde la inversión social baja de forma alarmante (dependencia, cultura, I+D+i, por ejemplo), mientras la ansiada reforma tributaria no llega, favoreciendo a las rentas más altas y los impuestos indirectos (que afectan a todos por igual, o sea, a los más pobres, mucho más), van a seguir subiendo en lo que se revela como un robo encubierto de legalidad.
Por eso para el PP, la corrupción es buena.
Francisco Camps, presunto demócrata.
Para el Partido Popular, la corrupción no es buena, es genial. Y lo es porque a la inmensa mayoría de españoles (muchos de los que votan a esa formación y otros que no, pero que lo consideran tolerable), ven eso de robar como algo institucionalizado. Creen que es normal. Por eso, el PP va a seguir ganando elecciones (incluso allá donde han saqueado las arcas públicas como en Valencia o Madrid) con suma facilidad. Mientras los españolitos de bien no vean que de nuevo sube el paro, que la bolsa baja -aunque no entiendan mucho en qué influye eso en sus vidas-, que tienen menos dinero para comprar en el Bresca, no dejarán de votar a la derecha.
Y eso que no se dan cuenta que están siendo robados por partida doble. Gracias al impacto económico de la corrupción del PP y también por la inminente aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, donde la inversión social baja de forma alarmante (dependencia, cultura, I+D+i, por ejemplo), mientras la ansiada reforma tributaria no llega, favoreciendo a las rentas más altas y los impuestos indirectos (que afectan a todos por igual, o sea, a los más pobres, mucho más), van a seguir subiendo en lo que se revela como un robo encubierto de legalidad.
Por eso para el PP, la corrupción es buena.
| (Foto: lne.es). |
viernes, 21 de abril de 2017
Blas de Lezo llora por su único ojo
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| Estatua de Blas de Lezo en Cádiz. |
En desagravio a uno de los mejores estrategas y gran patriota (de los de verdad, no como los que se les va la fuerza rojigualda por las redes sociales), vamos a dedicarle unas escasas líneas a don Blas de Lezo, que aunque vasco de nacimiento, tuvo mucho arraigo en Cádiz y especialmente El Puerto de Santa María. Medio hombre le llamaban porque el pobre era un cromo: debido a las numerosas heridas que le provocaron las refriegas en las que se involucró durante su vida (se ve que eso de ver la batalla de lejos, no le iba mucho) se quedó tuerto, manco y cojo. Y aún así tuvo los redaños suficientes para mandar a zurrir mierdas a los ingleses que sitiaban Cartagena de Indias en el año de nuestro Señor de 1741. Los ingleses, como dato anecdótico, superaban "levemente" a los españoles en medios, armas y hombres: 32.000 soldados contra 3.600 españolitos y 195 navíos contra solo seis. Lezo consiguió gracias a su buenas artes como estratega poner en jaque a toda la flota británica que harta (tras dos meses de sitio a la plaza) de no poder franquear el puerto de la hoy ciudad colombiana, tuvo que largarse con el rabo entre las piernas.
El vasco medio hombre, por su parte, tuvo sus últimos estertores vitales varios meses después del enfrentamiento y fue en la misma Cartagena de Indias donde dijo adiós a una vida que merece ser conocida y reconocida por todos en un país que ha glorificado a reyes pésimos, pusilánimes, traidores y viles... Para que ahora venga un indigno corrupto y lo encarcelen en la operación policial que lleva el nombre de un español que se ganó con creces su sitio en la Historia de este puñetero y desagradecido país de mierda.
martes, 14 de marzo de 2017
Involución
Hola, soy Artur Mas, presidente de la Generalitat de Catalunya y de un partido acosado por la corrupción.
Voy a hablar de otra cosa para montar una cortina de humo. Por ejemplo.... ehm... mmmm... esto... ¡ah sí! Independencia.
Ahora la mitad de los catalanes caerán rendidos ante la engañifa, mientras los que actuamos con un poco de lógica asistimos entre maravillados y sorprendidos, por el futil ejercicio de prestidigitación independentista efectuado por Mas.
Ahora, los patriotas españoles seguirán enrocados en su inmovilismo cerril mientras los patriotas catalanes se sentirán de nuevo las víctimas de todo. Invéntate una patria que luego llenarás las páginas de los periódicos de paridas.
Mamíferos con pantalones hablando de patrias. Involución suma.
Voy a hablar de otra cosa para montar una cortina de humo. Por ejemplo.... ehm... mmmm... esto... ¡ah sí! Independencia.
Ahora la mitad de los catalanes caerán rendidos ante la engañifa, mientras los que actuamos con un poco de lógica asistimos entre maravillados y sorprendidos, por el futil ejercicio de prestidigitación independentista efectuado por Mas.
Ahora, los patriotas españoles seguirán enrocados en su inmovilismo cerril mientras los patriotas catalanes se sentirán de nuevo las víctimas de todo. Invéntate una patria que luego llenarás las páginas de los periódicos de paridas.
Mamíferos con pantalones hablando de patrias. Involución suma.
lunes, 20 de febrero de 2017
La España gilipollas
Los españoles son gilipollas. Mucho. Lo razono.
Iñaki Urdangarín roba. Ha quedado demostrado en el juicio del caso Nóos. Pena de cárcel y multa como responsable civil por haber trincado. A su señora esposa -una tal Cristina de Borbón-, la condenan a pagar también un poquito de dinero porque se lucró (y esto es importante, señores)... SE LUCRÓ gracias a lo robado por su señor esposo. No lo digo yo. Lo dice la sentencia judicial. Quien tampoco dice nada es ella porque dice que no sabía nada. Que Dios coja confesados a los españolitos que se crean tal milonga.
Pues bien, los españoles son gilipollas porque todos aquellos que apoyan ciega e ilógicamente a la monarquía (solo en la religión y en los reyes se puede creer de esa forma), son los que van a pagar realmente el cuarto de millón de euros con que la Borbón tendrá que "resarcir" al pueblo español por haberse enriquecido ilegalmente gracias a las malas artes del delicuente de su marido.
Y lo españoles son (muy) gilipollas cuando aún así siguen prefiriendo mantener a una panda de paniaguados conocidos como la Familia Real.
Que os aproveche, gilipollas.
Iñaki Urdangarín roba. Ha quedado demostrado en el juicio del caso Nóos. Pena de cárcel y multa como responsable civil por haber trincado. A su señora esposa -una tal Cristina de Borbón-, la condenan a pagar también un poquito de dinero porque se lucró (y esto es importante, señores)... SE LUCRÓ gracias a lo robado por su señor esposo. No lo digo yo. Lo dice la sentencia judicial. Quien tampoco dice nada es ella porque dice que no sabía nada. Que Dios coja confesados a los españolitos que se crean tal milonga.
Pues bien, los españoles son gilipollas porque todos aquellos que apoyan ciega e ilógicamente a la monarquía (solo en la religión y en los reyes se puede creer de esa forma), son los que van a pagar realmente el cuarto de millón de euros con que la Borbón tendrá que "resarcir" al pueblo español por haberse enriquecido ilegalmente gracias a las malas artes del delicuente de su marido.
Y lo españoles son (muy) gilipollas cuando aún así siguen prefiriendo mantener a una panda de paniaguados conocidos como la Familia Real.
Que os aproveche, gilipollas.
martes, 17 de enero de 2017
lunes, 27 de junio de 2016
La democracia no nos sienta tan bien
martes, 26 de enero de 2016
Cachitos de "periodismo" XVIII
“El Hotel Fuentemar está sin formación porque el PSOE se lo gastó en cocaína”
Así entiende el periodismo el PP de Chiclana. Una forma de inferir una conclusión de una premisa equivocada. Personalmente, censuro este tipo de sensacionalismo barato en notas de prensa como la enviada por el Partido Popular de esta localidad a los medios, que más que intentar criticar la corrupción del PSOE, lo que hace es montar un equívoco de proporciones inmensas entre el lector. Sin embargo, el subtítulo de la nota es mucho más aclarado, explicativo y adecuado:
El PP recuerda que “desde 2010 no recibe el medio millón de euros que daba la Junta de Andalucía para formación”
Así, sí. Algunos gabinetes de prensa cometen un error grave al querer hacer una llamada de atención con titulares grandilocuentes que tienden al amarillismo pueril obviando la información tal cual (que es su principal objetivo). Ante eso, el periodista que deba tratar esa nota de prensa, debe "arreglar" el desaguisado, desechando el titular dado por la fuente para conformar otro que sea mucho más imparcial y menos escabroso.
Sinceramente, el titular de la nota del PP de Chiclana es denunciable, aunque en conversación con el que esto suscribe, su líder local intentara excusarse tirando por los cerros de Úbeda. La conducta del gabinete de prensa del PP local es censurable y reprochable desde un punto de vista periodístico y punible desde el punto de vista judicial puesto que alimenta entre el ciudadano la imagen de que todos los militantes socialistas son cocainómanos. Una generalización inadecuada intolerable, más aún cuando se produce con demasiada frecuencia en los gabinetes de comunicación de cualquier partido político de nuestro país.
Quizás las asociaciones colegiadas de profesionales de la información tengan algo que decir al respecto. O quizá es que estén más pendientes de seguir convirtiendo en guettos sus colectivos. En todos lados cuecen habas.
viernes, 27 de noviembre de 2015
Prescribe un poco
- Killo, que no hace falta que pagues a Hacienda.
- ¿Qué no, illo?
- Que no. Tú hazme caso. Tú no pagues a Hacienda que esto luego prescribe en unos añitos. (*)
Gracias Rodrigo Rato. Gracias Jordi Pujol and family. Por vosotros, así estamos.
(*) Conversación oída ayer en una calle cualquiera de Chiclana de la Frontera, Cádiz.
- ¿Qué no, illo?
- Que no. Tú hazme caso. Tú no pagues a Hacienda que esto luego prescribe en unos añitos. (*)
Gracias Rodrigo Rato. Gracias Jordi Pujol and family. Por vosotros, así estamos.
(*) Conversación oída ayer en una calle cualquiera de Chiclana de la Frontera, Cádiz.
miércoles, 11 de febrero de 2015
De las noches, las más oscuras
De las noches, las más oscuras; de los amigos, los más fieles...
Y luego, la traición, la desconfianza, el miedo... Brecht de nuevo en el escenario, ocasión gozosa para celebrar la obra de un escritor que encarna como nadie la función pragmática del teatro. En La evitable ascensión de Arturo Ui, alegoría finísima del auge del nazismo pero también parábola sobre las prácticas abusivas de cierto tipo de corporación empresarial tan de moda, Bertolt Brecht lanza una llamada de advertencia sobre ciertos grupos que tienden a manipular al personal en su propio provecho. Y en este caso, lo hace en la figura de un mafioso –Arturo Ui- que busca ser reconocido, alcanzar las máximas cotas de poder, eliminando por el camino todo atisbo de oposición. Sucedía hace 80 años y sucede hoy en día. De ahí que el texto de Brecht tenga plena vigencia.
Fantástico montaje del Centro Andaluz de Teatro (CAT), bajo la relectura que del texto original ha realizado José Manuel Mora, que emprende una nueva etapa en su ya dilatada existencia con una obra más necesaria que nunca. Un escenario al que se le ven las costuras, un plantel de actores que pululan por escena durante todo el tiempo, unas proyecciones en vivo que actualizan más si cabe el mensaje, un distanciamiento brechtiano que agudiza la palabra y que se convierte en protagonista de la función, más aún cuando se busca el distanciamiento del distanciamiento casi al final de la obra, cuando el público no sabe si lo que ve está dentro o fuera del montaje. Se enlaza así con la actualidad, con la realidad, con una clase política atenazada por sus malos usos y afianzada en sus sillones y una ciudadanía que tiene ganas de cambio.
Pero Arturo Ui descubre las miserias humanas. Aquel lugar donde solo muy pocas cosas son de verdad, donde ya no vale ni la confianza personal, donde todo se vuelve oscuro, por la mentira, la desesperación y la traición. Entonces, Arturo Ui ya no es Arturo Ui, es un muñeco, es manejable aunque tienda a pensar que puede manejar a los que están a su alrededor. Este montaje actualizado del Arturo Ui de Brecht bebe de claras fuentes shakespearianas, en especial de Ricardo III, con esas apariciones fantasmales de los personajes que Arturo va dejando por el camino en su aventura de depredación de la sociedad.
Brecht quiere que tomemos partido, que opinemos, que busquemos las soluciones porque él no nos las va a ofrecer en bandeja. Los actores salen de escena..., mejor aún, la llevan al patio de butacas y hacen partícipe a público de la obra, mostrando nuestras tremendas contradicciones. Hay corrupción y hacemos poco para acabar con ella. Existe la mentira pero convive con nosotros con absoluta normalidad. Brecht nos da un bofetón para que tomemos las riendas de nuestro futuro.
Acierta en el fondo y la forma el CAT en su nueva puesta de largo, ya que lo hace con una obra de plena actualidad y con unos actores bien encajados en sus papeles, a veces tremendamente realistas, en ocasiones tan farsantes y tendentes al absurdo que da terror pensar que hay personajes en la vida real que encarnan lo peor de un carácter brechtiano. Y es que parece que a falta de amigos fieles, seguimos sumidos en las noches más oscuras.
Y luego, la traición, la desconfianza, el miedo... Brecht de nuevo en el escenario, ocasión gozosa para celebrar la obra de un escritor que encarna como nadie la función pragmática del teatro. En La evitable ascensión de Arturo Ui, alegoría finísima del auge del nazismo pero también parábola sobre las prácticas abusivas de cierto tipo de corporación empresarial tan de moda, Bertolt Brecht lanza una llamada de advertencia sobre ciertos grupos que tienden a manipular al personal en su propio provecho. Y en este caso, lo hace en la figura de un mafioso –Arturo Ui- que busca ser reconocido, alcanzar las máximas cotas de poder, eliminando por el camino todo atisbo de oposición. Sucedía hace 80 años y sucede hoy en día. De ahí que el texto de Brecht tenga plena vigencia.
Fantástico montaje del Centro Andaluz de Teatro (CAT), bajo la relectura que del texto original ha realizado José Manuel Mora, que emprende una nueva etapa en su ya dilatada existencia con una obra más necesaria que nunca. Un escenario al que se le ven las costuras, un plantel de actores que pululan por escena durante todo el tiempo, unas proyecciones en vivo que actualizan más si cabe el mensaje, un distanciamiento brechtiano que agudiza la palabra y que se convierte en protagonista de la función, más aún cuando se busca el distanciamiento del distanciamiento casi al final de la obra, cuando el público no sabe si lo que ve está dentro o fuera del montaje. Se enlaza así con la actualidad, con la realidad, con una clase política atenazada por sus malos usos y afianzada en sus sillones y una ciudadanía que tiene ganas de cambio.
Pero Arturo Ui descubre las miserias humanas. Aquel lugar donde solo muy pocas cosas son de verdad, donde ya no vale ni la confianza personal, donde todo se vuelve oscuro, por la mentira, la desesperación y la traición. Entonces, Arturo Ui ya no es Arturo Ui, es un muñeco, es manejable aunque tienda a pensar que puede manejar a los que están a su alrededor. Este montaje actualizado del Arturo Ui de Brecht bebe de claras fuentes shakespearianas, en especial de Ricardo III, con esas apariciones fantasmales de los personajes que Arturo va dejando por el camino en su aventura de depredación de la sociedad.
Brecht quiere que tomemos partido, que opinemos, que busquemos las soluciones porque él no nos las va a ofrecer en bandeja. Los actores salen de escena..., mejor aún, la llevan al patio de butacas y hacen partícipe a público de la obra, mostrando nuestras tremendas contradicciones. Hay corrupción y hacemos poco para acabar con ella. Existe la mentira pero convive con nosotros con absoluta normalidad. Brecht nos da un bofetón para que tomemos las riendas de nuestro futuro.
Acierta en el fondo y la forma el CAT en su nueva puesta de largo, ya que lo hace con una obra de plena actualidad y con unos actores bien encajados en sus papeles, a veces tremendamente realistas, en ocasiones tan farsantes y tendentes al absurdo que da terror pensar que hay personajes en la vida real que encarnan lo peor de un carácter brechtiano. Y es que parece que a falta de amigos fieles, seguimos sumidos en las noches más oscuras.
Fotos: Paco López.
jueves, 1 de enero de 2015
2015
Angus Pérez tenía trabajo. También tenía una familia (mujer y dos hijos en edad universitaria), pero lo que no tenía era un puto duro para llegar a fin de mes. Jodida crisis de los cojones. Alégrate que tienes trabajo, le decían algunos. Se alegraba, pero le entraban ganas de rebanar pescuezos con una katana.
Angus era un buen tipo. Trabajo decente, empleado modelo, nunca daba problemas, con la familia, bien gracias... Pero estaba harto de un país que se parecía mucho a una escena de Un día de furia. Había perdido la confianza en su país, en los políticos, en las soluciones dichas pero no hechas. Había perdido confianza en sí mismo. Quería ser positivo. La crisis pasará y volveremos a aquellos años en los que no se había tantas estrecheces:
-Aunque no creo yo que veamos de nuevo aquello de tener los Porsches Cayennes ni la casita en la playa... Que va, que va. Esos tiempos ya pasaron. La gente mirará más por lo poco que tiene,- se decía el pobre infeliz.
Angus no sabía qué malabarismos perpetrar para llegar a fin de mes. La Navidad lo había crujido pero bien. Lo normal, claro. A la vuelta de enero a pagar la luz, el agua, el gas y unos cuantos gastos más con lo que se exprime del sueldo, porque la extra hace ya muchos años que no se ve. Los chicos también querrán ir a las rebajas de renovar algo de vestuario, que hace tiempo que no piden nada. La mujer se apaña con lo que hay. No quiere pensar qué pasaría si se quedara sin trabajo. El sudor frío le recorre todo el cuerpo, piensa en el futuro de sus hijos y le entran ganas de potar. "Será posible que estos inútiles del Gobierno no hagan nada". Es su mantra y el de tantos y tantos.
Angus vuelve a casa después de trabajar. Enciende la tele. Lola, su mujer, le pone el plato de garbanzos. Cocina de puta madre. "Qué suerte tengo de tenerla", piensa para sí Angus. ¿Qué haría él sin su mujer? La tele vomita noticias: los precios que bajan por sexto mes consecutivo, la prima de riesgo que cae a niveles de 2005, el ahorro familiar que se dispara hasta límites insospechados... Sale un político de medio pelo perteneciente al partido en el Gobierno y se manosea sus puercas manos en señal de triunfo. "Las cifras macroeconómicas dicen que ya estamos enfilando el final de la crisis", gorjea el hijoputa. No hay ni un periodista que le lance una pregunta descarada que le incomode. Triunfa.
Angus tiene ganas de dejar la cuchara y hacerle un feo a Lola con los garbanzos, pero la venera demasiado para hacer eso. Se deprime viendo la tele. Desahucios, protestas, colectivos pidiendo ayuda social, recortes, el reportaje de perfil humano sacando a estudiantes en el extranjero y media hora del futbolista de moda haciendo el gilipollas. Luego viene el tiempo. Hace calorcito y con eso nos conformamos. El país va bien.
Angus se pone un café antes de volverse al tajo. Mientras lo toma a sorbos apresurados, se agobia al pensar que apenas tiene vida social. No hay conciliación de vida familiar y laboral porque el patrón de eso no entiende. Cosas de rojos trasnochados. Antes de salir pitando para su puesto de trabajo, escucha de soslayo en la tele que el presidente del Gobierno ha anunciado que bajan los impuestos en el año entrante. Claro, hay elecciones... "En fin, algo bueno tendrá lo de votar", musita para si mismo. En el curro, un compañero le habla de esperanza, de que hay nuevas opciones políticas a las que votar:
-¡Sí joder! Son tipos bien formados, cultos y educados. Se llaman la NuevaPoliticaInterna. ¡Los NPI!,-aclara Gregorio, la sempiterna sombra de Angus en el trabajo.
-NPI... y, ¿qué proponen?
-Cambiarlo todo. Mandar a tomar por culo lo anterior.
-¿Y cómo lo van a hacer? ¿Cuál es su programa?
-No sé. Pero su líder habla que te cagas...
-Las palabras vuelan...,- sentencia Angus.
Angus vuelve a casa rozando las diez de la noche. Ni se para en el bar de abajo a tomarse una caña, quizás porque mira cada moneda, quizás porque ya no tiene ganas de que los vecinos y parroquianos le hablen de la crisis. Piensa en los NPI... "Ni Puta Idea me parece a mi que tienen". La vida le ha enseñado que las ideas son buenas cuando son realizables. Lo demás es vano. Angus cambia de tercio mental, vuelve a caer en que va de casa al trabajo y del trabajo a casa. No hay vuelta de hoja. Quiere "socializarse" y piensa que le gustaría sacar a Lola más a menudo. A ella le gusta el teatro, pero está caro. Los impuestos han subido y ya uno no puede ni darse el lujo de ir al cine o a ver un espectáculo. "Nos quedamos en casa viendo la tele".
Angus sabe que si ve la tele se cabreará más. No le gusta el fútbol, no aguanta los programas de moda, si pone un informativo le tocan los huevos con la corrupción. La corrupción es lo que más le jode. "Que unos tipos puestos por nosotros metan la mano, es para cortárselas", le dijo a su cuñado una vez, sabiendo que éste era votante del partido en el poder. Ya le daba igual cumplir con las formas. Se sentía robado.
Angus empieza un año nuevo sin felicitar a nadie. Quiere hacerlo dentro de doce meses, sabiendo qué ha pasado. Si es algo bueno, se alegrará por ello. Si es algo malo, mirará al futuro con cierto halo de esperanza sabiendo que a peor no podemos ir... ¿o sí?
-Con qué cambiaría algo, ¿la katana o el voto?
lunes, 27 de octubre de 2014
miércoles, 16 de marzo de 2011
DIGNIDAD

U
no ya está hastiado de tanto comportamiento acomplejado e infantil. Fruncimos el ceño cuando un ministro alemán dimite por “copiar” en su tesis doctoral. Dimite, sí. Deja de cobrar del Estado, se va a su casita, recupera su dedicación habitual y avergonzado por el daño cometido (que para él y para su sociedad, es un daño), intenta recuperar su dignidad.
Dignidad. Hace unos veinte siglos, más o menos, los romanos hablaban de este concepto. De hecho, nuestro vocablo procede de la palabra latina dignitas, a saber, un concepto de forma de vida ligado, ante todo, a la vida política, e impregnado por un fuerte carácter moral. La dignidad romana se basa en su sistema de competencias otorgadas por una cualidades, unas capacidades y una “intachable” conducta moral que lleva asociado un reconocimiento público y por supuesto unos honores.
Hoy se habla de dignidad en muchos escenarios de la vida, pero sobre todo en política. En España hemos acostumbrado mal a nuestra democracia, hemos aprendido “demasiado deprisa” lo que significa ser democráticos, y de hecho, hemos tomado con demasiada antelación todos los vicios inherentes al “menos malo de los sistemas políticos”, tal y como lo definió Woody Allen. Nos hemos acostumbrado demasiado pronto a que la corrupción sea algo innato del ejercicio político o que la demagogia se haya instalado en nuestras vidas con absoluta condescendencia por parte de los que ofician la práctica del servicio al ciudadano.
Esta misma semana se ha hablado de dignidad en Albacete. La exigía Carmen Oliver a la oposición. El PP acusa a la alcaldesa de usar fondos públicos para una campaña personal, imputación que aún queda por demostrar puesto que no se han presentado pruebas al respecto. Oliver amenaza con los juzgados y los ciudadanos asisten impasibles al circo que se monta de tanto en cuanto, puesto que hoy será acusar a la alcaldesa de “robar”, pero mañana será que tal concejal de tal partido habrá cometido no sé qué delito... presuntamente, claro.
Pide la alcaldesa dignidad en el ejercicio de la política. Esperemos que tal y como ha sucedido lamentablemente con el concepto de democracia, no sea tomado en vano, no quede usurpado de su significado original, no sea pisoteado en su misma esencia. Quizás, si todo eso ocurre, a la dignidad le ocurrirá lo que decía Schopenhauer: “Me parece que el concepto de dignidad, basado en un ser tan pecaminoso en voluntad, tan limitado en espíritu, tan caduco y vulnerable en el cuerpo como es el hombre, solo puede emplearse irónicamente”. Pues eso.
martes, 31 de agosto de 2010
HERMANITA POBRE

P
arece que va a pasar la legislatura y nos vamos a quedar con la misma asignatura pendiente de siempre. Desde que vivimos en el actual sistema administrativo parido de nuestra aún joven democracia, los ayuntamientos siguen aparcados en un rinconcito, como si estuvieran castigados en el rincón de pensar. Y en ese rincón hacen cábalas sobre cómo solventar los graves problemas monetarios que arrastran desde hacen años.
Las palabras claves con las que usted se debe quedar son financiación municipal. El alfa y el omega de los quebrantos causados por la financiación municipal ha sido el boom inmobiliario, el ladrillazo, las pequeñas y/o grandes corruptelas que en algunos casos han sazonado la actuación de ciertos munícipes (casi siempre en municipios del litoral). Durante muchos años, las haciendas locales lo fiaron todo al gran maná del ladrillo. Lo que entraba en la caja procedía de este sector que se convirtió en estratégico sin contar con que un simple pinchazo en la burbuja iba a provocar un cataclismo de consecuencias imprevisibles y por el que aún estamos temblando.
La ruina se asomaba a las cuentas municipales, y en estas estamos cuando el Gobierno anuncia que la financiación estatal a los consistorios va a ser este año similar a la aportada en 2006. No hay dinero señores. Si los ayuntamientos están “flacos”, no digamos la Hacienda estatal que busca debajo de las piedras balones de oxígeno que acompañen el trecho de la salida de la crisis.
Los ayuntamientos españoles soportan una deuda total que ronda los 30.000 millones (casi un cuarto, lo adeuda el de Madrid, sumido en una crisis sin precedente y del que ni siquiera el estoico Gallardón sabe cómo salir de ella), y para ello se han puesto en pie de guerra reclamando al Ministerio de Hacienda que abra nuevas vías de entrada de cash. Lo paradójico es que esas vías quieren hacerse a través de mayor endeudamiento, algo que el Gobierno no quiere consentir de ninguna de las maneras. Lo cierto es que parece contraproducente. Las líneas de préstamos organizadas por el ICO tampoco se han abierto y podrían ser una solución a corto-medio plazo para aliviar las tensiones financieras de las administraciones locales, aunque se corre el peligro de acudir a lo fácil (léase, volver a confiar en el ladrillo como modo de hacer que entre fácilmente el dinero en la caja). En estos días también nos hemos enterado que Hacienda les ha recordado a los consistorios que deben devolver los anticipos que el Gobierno autorizó y que son otro dolor de cabeza para muchos ayuntamientos que están con el agua al cuello.
Con este panorama, al Gobierno se le pasa el arroz de la financiación municipal. Hace más de un año, la FEMP urgió al ministro Chaves a que empezara a pensar en un plan para socorrer a los consistorios. Ahora sí, ahora parece que no. El tema es lo suficientemente grave como para dejarlo arriconado en un cajón del ministerio. La hermanita pobre de la democracia corre el peligro de quedarse con lo puesto. Y la verdad es que ahora mismo sólo le quedan unos pocos andrajos con los que vestirse.
miércoles, 7 de abril de 2010
¿CÓMO SER UN BUEN POLÍTICO?
E
n este momento, en el que ser político no está precisamente de moda, presentar un código de buen gobierno puede sonar a positivo, porque supone un compromiso con la sociedad. El Ayuntamiento de Albacete se ha querido mojar en este sentido y aprobará el código elaborado por la Federación Española de Municipios y Provincias. En éste se reflejan aspectos como que los munícipes actuarán en el desempeño de sus funciones de acuerdo con la Constitución, los respectivos Estatutos de Autonomía y el resto de ordenamiento jurídico; que las actuaciones de los políticos se regirán bajo la eficacia y el buen servicio a la ciudadanía, amén de trabajar en pro de la inclusión social, respetar los derechos humanos y fomentar los valores cívicos, entre otros asuntos.
Pero lo más destacable de este documento, que como tal puede ser bueno (en caso de llevar a cabo todas las acciones mencionadas) o quedar en papel mojado (si se guarda en un cajón a dormir el sueño de los justos), viene dado por las menciones a buenas prácticas como el fomento de la transparencia y la democracia participativa, además de instar a la clase política a que se abstengan de utilizar las prerrogativas de su cargo para intereses privados (ese concepto que se llama prevaricación y que los políticos usan tan a la ligera cuando de acusar al contrario se trata). Se hace también mención a los posibles regalos que se pueden recibir. En este caso, no se deben aceptar por aquello de no caer en ciertos vicios de la política que en los últimos tiempos han estado tan en boga. Es un buen punto de partida. Sin sacar las cosas de sus casillas, es una buena guía de conducta, pero cuesta creer que con lo que llevamos vivido, nuestros representantes aún tengan que tirar de manuales para saber cómo se juega a esto de la política.
n este momento, en el que ser político no está precisamente de moda, presentar un código de buen gobierno puede sonar a positivo, porque supone un compromiso con la sociedad. El Ayuntamiento de Albacete se ha querido mojar en este sentido y aprobará el código elaborado por la Federación Española de Municipios y Provincias. En éste se reflejan aspectos como que los munícipes actuarán en el desempeño de sus funciones de acuerdo con la Constitución, los respectivos Estatutos de Autonomía y el resto de ordenamiento jurídico; que las actuaciones de los políticos se regirán bajo la eficacia y el buen servicio a la ciudadanía, amén de trabajar en pro de la inclusión social, respetar los derechos humanos y fomentar los valores cívicos, entre otros asuntos.

Pero lo más destacable de este documento, que como tal puede ser bueno (en caso de llevar a cabo todas las acciones mencionadas) o quedar en papel mojado (si se guarda en un cajón a dormir el sueño de los justos), viene dado por las menciones a buenas prácticas como el fomento de la transparencia y la democracia participativa, además de instar a la clase política a que se abstengan de utilizar las prerrogativas de su cargo para intereses privados (ese concepto que se llama prevaricación y que los políticos usan tan a la ligera cuando de acusar al contrario se trata). Se hace también mención a los posibles regalos que se pueden recibir. En este caso, no se deben aceptar por aquello de no caer en ciertos vicios de la política que en los últimos tiempos han estado tan en boga. Es un buen punto de partida. Sin sacar las cosas de sus casillas, es una buena guía de conducta, pero cuesta creer que con lo que llevamos vivido, nuestros representantes aún tengan que tirar de manuales para saber cómo se juega a esto de la política.
domingo, 21 de febrero de 2010
PUES ESTARÍA BIEN...

E
staría bien que algunos políticos de esos un poco vagos que hacen poco por el país, o que algunos bancos que han sido salvados de la quema con el esfuerzo de todos, o que esos que empezaron al servicio de la res publica y la han exprimido hasta que llevan colgado el sambenito de corruptos, devuelvan algo de lo que han “ganado”. Lo malo es que quizás en esta alcancía no nos de para mucho en nuestro afán recaudatorio... perdón restitutorio.
Foto: Raúl Moreno
domingo, 24 de enero de 2010
ELECTORALISMOS

H
ablan las encuestas del CIS que los españoles no confían en sus políticos. Para la ciudadanía, son un problema más grave que el terrorismo. No se han visto en otra los que se dedican a la res publica, pero donde debería haber componenda se quedan en el sostenella y no enmendalla. Así nos cunde esta clase política que más que dirigirnos, nos zarandea a través de los procelosos mares de crisis, escándalos, corruptelas varias y elecciones venideras.
Precisamente, con el horizonte de comicios generales en 24 meses, se pone sobre la mesa otro tema jugosito para hincarle el diente. ¿Qué hacer con los inmigrantes? ¿No teníamos solucionado este tema? ¿Vuelven a ser un problema ahora que olemos a urna caliente? ¿Se busca el electoralismo fácil con promesas que dormirán el sueño de los justos una vez pasen las votaciones?
Partiendo de la base de que lo de Vic (y lo de Torrejón de Ardoz, aunque el PP lo niegue), es una tomadura de pelo a la democracia y al respeto a los seres humanos que vienen a España a por su Eldorado particular, algunos aprovechan para hablar de “orden y control” como ayer afirmó el líder de la oposición. Ya tenemos de nuevo la mano dura, el no pasarán, el hacer nuevas leyes más restrictivas... Por un lado, el señor Rajoy afea la conducta de los catalanes mientras por otra habla de desaguisado provocado por la Ley de Extranjería, convirtiéndose así en la más perfecta reencarnación del perro del hortelano, ayudado desde la barrera por el que se fue... pero no a desiertos remotos ni montañas lejanas. Si la ley es mala (que no decimos que sea perfecta, pero es la que hay y como tal hay que aplicarla), el PP debería poner ya sobre la mesa su propuesta de reforma. Pero, ¿era mala antes de saltar la liebre de lo de Vic o lo es ahora una vez que se ha hecho público? ¿Incurre Rajoy en un vacuo electoralismo buscando votos de donde sea porque no las tiene todas consigo con vistas al 2012? Los caminos de la elección son inescrutables...
jueves, 14 de enero de 2010
DIVERSIFICA, QUE ALGO QUEDA

C
omo buen encantador de serpientes, Felipe González supo mantener encandilados a los españoles durante casi 14 años, hasta que los casos de corrupción pudieron con él y con ese sueño que comenzó en 1982 y que luego produjo “monstruos” tan detestables como los Roldanes, Rubios y demás. No se le puede acusar a Isidoro de pacato o interesado a la hora de conservar el inmenso vivero de votos que cosechó entonces. No en vano, parece que la templanza no era una de sus virtudes, más bien las ganas de acometer reformas estructurales. La industria española de principios de los 80 estaba totalmente obsoleta y era incapaz de competir en igualdad de condiciones con países que nos llevaban varios cuerpos de ventaja. Altos hornos en Vizcaya, Asturias o Sagunto (recuerden la llamada Marcha del Hierro protagonizada años más tarde por empleados de AHV y Ensidesa), astilleros en Andalucía o Galicia, textil en Cataluña,... La descomposición del franquismo y la tibieza de sus dirigentes impidió que se llevara a cabo la necesaria reconversión industrial, dejándose en tareas pendientes para la década siguiente. Además, la entrada en 1986 en la Comunidad Económica Europea, obligó a un nuevo impulso en esa reconversión que dejó por el camino multitud de víctimas en forma de empleados de esas caducas industrias.
Pero no estamos aquí para historiar, que para eso doctores tiene la iglesia que lo han hecho mejor que el que suscribe. Simplemente el esbozo inicial debe servir para ejercer una comparación necesaria en tiempos de quebrantos económicos como éstos. España ha construido en las dos últimas décadas un crecimiento (que ha quedado demostrado que ha sido más ficticio que otra cosa), basado en un sector como el de la construcción que se agigantó sobre pilares ciertamente débiles, todo ello bajo la parsimonia y la condescendencia de los sucesivos gobiernos. Visto el fracaso del modelo se habla ahora de diversificación de la economía, bonito eufemismo que mucho nos tememos se quedará en eso, en hueca palabrería ya que para encontrar otra vía de crecimiento económico sostenido que sustituya al edificio anterior, han de tenerse agallas políticas para efectuar verdaderas transformaciones en el tejido productivo, algo que no parece que sucederá a pesar de buenas ideas como la Ley de Economía Sostenible. ¿Y por qué no habrá diversificación? Ante todo, porque la cultura del dinero fácil y rápido, del pelotazo, funciona muy bien en nuestra sociedad, segundo, porque un cambio tan brutal en las estructuras económicas implicaría el hacer “mucha pupita” a los sectores que tradicionalmente han manejado el cotarro y tercero, por que dudamos que haya un Gobierno (presente y futuro) con “talante” tan reconversor como haría falta en esta coyuntura.
¿Qué nos queda entonces? Buscar pequeños espacios donde hacer crecer simientes de nuevas actividades alejadas de esa cultura económica que tan perniciosa se ha demostrado para España y tener la esperanza de que su germinación sirva para hacer florecer un entramado lo suficientemente interesante como para considerarlo un activo de nuestra productividad. Mientras tanto, veremos pasar el cadáver de la economía nacional asaeteado por los lumbreras de siempre. Y si no, al tiempo.
martes, 3 de noviembre de 2009
¿EL NUEVO SAQUEO DE ESPAÑA?

E
n los peores momentos del Gobierno de Felipe González, con los GAL, los Filesa, Roldanes, Marianos Rubios, y demás calaña, campando por doquier en titulares de prensa y juzgados, una pareja de periodistas no precisamente devotos del felipismo escribieron una crónica de aquellos años a la que bautizaron El saqueo de España. Para ahorrarles la lectura, venían a decir estos insignes plumillas (ella es ahora tertuliana telecinquera y pancartera al por mayor) que los socialistas habían utilizado sus casi 14 años de gestión “para robar”.
En estos días ingratos para el oficio político, en el que sobrevivir es un arte, surgen Malayas, Gürteles, Pretorias y algunos chanchullos menores que no dejan de ser carnaza para la desvergüenza de los servidores de la res publica. Los medios de comunicación se relamen por ver de nuevo a ciertos políticos dirigirse a la puerta del juzgado para dar cuenta de sus andanzas al filo de la ley.
El caso es que tanto entonces como ahora, se demuestra que la enfermedad de la corrupción (algo inherente al ser humano si tiramos de ideario maquiavélico), no es exclusiva de unas siglas para resbalarle a otras. Aquí todos “trincan” para vergüenza ajena y a los hechos nos remitimos, y ésto debe servir de aldabonazo para que los partidos políticos hagan examen de conciencia y empiecen a aplicar “prácticas de saneamiento”. A saber: por mucho que nos creamos aquello que decía Platón de que el “hombre es un ser político”, nadie sabe de política a priori. Se aprende cuando se “hace” política. El error aparece cuando junto con el servicio público aparecen las malas prácticas. Es ahí donde los partidos, deben actuar buscando a los primus inter pares para que sean éstos los que se ocupen de trabajar por los demás. El problema es que en un país donde hemos convivido con una cultura del dinero fácil, acabar con las manzanas podridas es tarea de titanes. Y ahí no se escapa ni PSOE ni PP. ¿O es que sólo saqueaban los socialistas?
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