sábado, 28 de febrero de 2009

FE, ESPERANZA Y CARIDAD


L
as virtudes teologales son tres por los siglos de los siglos, amén: fe, esperanza y caridad. Durante siglos, la Iglesia Católica como único motor asistencial que existía, desplegó esta teoría para atender a los sectores más desfavorecidos trazando un detallado plan basado en una simple ecuación/transacción: el asistido se compromete a “creer”, mientras que el asistente le ayuda. El modelo contó con grandes errores y algunos pocos aciertos (el papel de las órdenes que curiosamente estaban más alejadas de la curia vaticana).

Desde mediados del siglo XIX, otro tipo de entidades empezaron a relevar a la Iglesia en su papel de asistente social. Las cajas de ahorro comenzaron a desarrollar un entramado de ayudas que en pleno siglo XXI tiene su verdadera razón de ser. Hoy día, las cajas de ahorro de todo el país tienen programas detallados de aportaciones económicas a colectivos de índole social cuyo ámbito de acción abarca a un número importante de personas en situación de exclusión social o simplemente necesitados de alguna ayuda (v.g. discapacitados o enfermos).

En tiempos de crisis, la importancia de estas contribuciones se torna esencial. Es por ello que un programa de asistencia como el ofrecido por Caja Castilla La Mancha debe ser suficientemente loado por llegar a más de 500 entidades que engloba a un amplio número de casuísticas en lo tocante a la atención a los sectores más necesitados de la población. Destinar más de dos millones de euros es una tarea de titanes, incluso para una entidad financiera, tal como está el patio. La CCM ha demostrado que a pesar de la desaceleración, crisis, recesión... (llámele como quiera el querido lector), tiene arrestos suficientes para dedicar una parte importante de sus beneficios a la ayuda del prójimo como si del buen samaritano se tratase. Y es que en los tiempos que corren, la principal esperanza que podemos tener es creer con suficiente fe para que la caridad no sea una limosna que llegue tan sólo a unos pocos.



viernes, 27 de febrero de 2009

BUENAS CONSTANTES


F
rente a los que en los albores de la democracia pensaban que el Estado de las Autonomías iba a significar el “fin de España” (¿no les suena a ustedes la cantinela?), el resultado a la vuelta de los años ha venido a refrendar que las diferentes regiones del país necesitaban asumir responsabilidades en forma de competencias.

Hace relativamente poco, Castilla-La Mancha obtuvo el placet del Gobierno central para organizar su propio sistema de salud pública. El balance, observando la fría estadística, es realmente bueno, y en poco tiempo podemos asegurar que la sanidad castellano-manchega ha recorrido en poco trecho lo que a otras regiones les costó más.

Quedan problemas por solucionar. Está claro que el sistema no es perfecto y menos cuando hablamos de la salud de las personas. Las quejas normalmente suelen ser numerosas en este sentido, pero el esfuerzo emprendido por la Junta para mejorar el servicio es meritorio y loable. Castilla-La Mancha sale del atraso secular en infraestructuras médicas con hospitales que están a la última en equipamiento y en lo que es más importante, el capital humano. Y es más, hasta se está destapando un tímido pero imparable camino de la investigación en varios centros hospitalarios de la región. Ante la dispersión poblacional que presenta la comunidad lo mejor es proveer a los castellano-manchegos de centros de salud. La inversión presupuestaria en los últimos años ha ido en esa dirección, así como en habilitar más y mejores recursos para una eficiente atención de quien requiera de la sanidad pública.

Lo deseable es que problemas como las listas de espera se reduzcan hasta desaparecer, aunque esto parece harto improbable. Sin embargo, la media de espera en la provincia de Albacete es singularmente inferior a la regional. Un paso más. Aunque imperfecta, está claro que la sanidad castellano-manchega ha aprendido a ser lo que debe ser un servicio público. Que otras regiones aprendan.



jueves, 26 de febrero de 2009

LAS HUELGAS SON PARA EL INVIERNO


P
arece que uno va para pitoniso... Al final Bermejo, se quemó...


Disyuntiva habemus. ¿Tienen derecho los jueces a la huelga o no? ¿La tiene la Guardia Civil? ¿Tiene derecho el ciudadano a un servicio digno de la Justicia? Respondamos a las tres cuestiones que sí, pero maticemos, puesto que en toda esta ensalada, nosotros, la gente corriente y moliente nos jugamos mucho.

Dudamos que el buen lector entienda que los señores magistrados se vayan de huelga. Pero también es difícil de entender que en pleno siglo XXI haya un grupo profesional que no disfrute de ese derecho inalienable para el resto de los mortales. Pero es que si los jueces se cogen la pancarta y la chapita y paran para reclamar mejoras en su situación, el que se va a quejar va a ser el ciudadano que entenderá que no se está prestando un servicio básico a la comunidad. Rizamos aún más el rizo, porque los jueces se echan a la calle (si es que al final se echan, que de momento quieren hacerlo solo unos poquitos), porque esos ciudadanos y esa comunidad, no disfrutan de unos servicios jurídicos dignos. Así que esto es la pescadilla que se muerde la cola.

Mientras, en la villa de Albacete, los jueces no dicen ni mu, a la espera de que otros compañeros se decidan si ir o no a la huelga. Lo que de momento, sí han hecho es quejarse amargamente de su situación aprovechando un acto de juramento de nuevos letrados. Tanto el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, Vicente Rouco, como el decano de los abogados albaceteños, José Francisco Serrano, expresan su lamento por las “graves carencias” que hay en el sistema judicial y claman por medidas urgentes.

¿Dónde queda el Gobierno? De momento, Bermejo y su departamento no dice esta boca es mia. Están a la expectativa, pero a costa de que se convierta en cadáver político quemado por la crisis de los jueces, debería tener la gallardía política de afrontar una reforma integral de todo el sistema judicial español. Es lo que toca.



CAMBIO DE CARA, NO DE CICLO


D
ecíamos hace algunos días...

En tiempos como éstos, en los que como ya hemos comentado en este mismo espacio, el ejército español se ha desprendido (por fortuna) de su barniz fascistoide, los cambios regeneran las instituciones, siempre y cuando las felicitaciones para los antiguos responsables de las mismas sean adecuadamente justas.

Es lo que sucede con el ya ex coronel de la albaceteña Base Aérea de Los Llanos. Orlando Fernández deja el cargo para “enrolarse” en la OTAN en un puesto de responsabilidad con la que ha sido agraciado por su atinada labor al frente de Los Llanos en los últimos años, una instalación puntera, modélica y que ha mantenido una estrecha relación con la ciudad que la ha acogido. Los Llanos es historia de Albacete y desde los tiempos de la República hasta ahora, siempre ha jugado un papel fundamental en relación a la ciudad.

Fernández se va con el orgullo del deber cumplido y con el agradecimiento a todos los que le han apoyado en esta andadura. Su sustituto, Francisco Javier López, intentará igualar los hitos obtenidos por Fernández, que a fin de cuentas, pueden resumirse, principalmente, en el concepto de modernización y puesta al día de las instalaciones, no en vano, hace poco era impensable que en un recinto militarizado existiera un centro de atención infantil en el que se cuidan de los hijos de los trabajadores de la Base. Pero no quedan ahí las sorpresas. A pesar de las consabidas críticas que siempre sufre el estamento militar, éste se ha puesto también al día en cuestiones medioambientales. El ahorro de agua es una de las premisas fundamentales de la Base y durante el mandato de Orlando Fernández, la mejora en este aspecto ha sido sustancial.

No sólo aviones y armas. Los Llanos renueva su cúpula de mando, pero el compromiso de servicio con la sociedad, especialmente la local, se mantiene incólume. La llegada de la Escuela de Pilotos de la OTAN marcará un nuevo episodio en esta historia.



miércoles, 25 de febrero de 2009

LA NECESARIA REPARACIÓN MORAL DE LOS VENCIDOS



M
orirán los fascismos sangrientos, en España habrá ya felicidad. Así rezan los últimos versos del himno de las Brigadas Internacionales. Probablemente muchos de los que vinieron a un país extraño a dejarse la vida por un ideal que sentían como propio, recuerde este soniquete que hace setenta años se cantaba en los campos de batalla de nuestra Guerra (in)Civil. Y esos versos volvieron a estar de actualidad hace unos meses porque Albacete rindió homenaje a todos aquellos que, procedentes de una cincuentena de países, vinieron al auxilio de una República asaeteada por el golpismo franquista.

Vino ese homenaje en momentos de sesudo debate sobre la pertinencia de remover la historia, esa historia nuestra que algunos quieren olvidar, otros recuperar aunque a todos duela por igual. No debemos ser nosotros paladines de la causa garzonista, pero sí que es cierto que el recuerdo vívido de aquellos que ofrecieron su vida por restaurar la legalidad imperante en 1936, merecen el recuerdo y reconocimiento de todos los españoles.

Algo similar ocurre con la pertinencia de lo que algunos llaman “reabrir heridas”. Llámenlo memoria histórica o reconciliación nacional. Da igual. Pero seamos sensatos y tomemos el pulso a la historia para contar que la reparación moral de los muertos en el llamado bando nacional, ya se produjo. Acudan al Valle de los Caídos y lo comprobarán por sus propios ojos. Es lo que tiene participar del bando vencedor, que puedes escribir la historia a tu conveniencia. Demos pues esa misma reparación a los derrotados. Hay miles de familias resquebrajadas moralmente por tener a sus muertos en fosas indecentemente ignotas. Aprovechemos la ley surgida de la soberanía popular para darles nuestro reconocimiento y restaurar el equilibrio moral que esa “modélica” Transición no supo parir. Aprovechemos las enseñanzas de nuestros viejos brigadistas para no caer en los mismos errores de antaño.



martes, 24 de febrero de 2009

EL DEPORTE NACIONAL


P
arece que España sigue poniendo picas en Flandes... bueno, en esta ocasión en Hollywood. Después de que el año pasado Javier Bardem consiguiera el Oscar al mejor actor secundario del año por su papel de malencarado y mal peinado asesino en serie en la película No es país para viejos, este año le ha tocado el gordo (o mejor dicho, el calvo, que para eso la dorada y codiciada estatuilla es alopécica), a Penélope Cruz por convertirse en chica Allen en Vicky Cristina Barcelona. La verdad es que el papel le viene como anillo al dedo a Pe, que después de convertirse en digna sucesora de esas grandes maggiorattas del cine italiano como Anna Magnani o Sophia Loren en Volver, ahora sigue con esa estela en el filme de Woody Allen.

Aunque nunca ha sido santo de mi devoción, alabo el buen gusto que últimamente la actriz madrileña ha tenido en la elección de sus papeles. Lo suyo ha tenido dos lecturas. La facilona es haberse quedado con papelitos insustanciales que sacaban partido a su indudable belleza. Continuar enrolada a papeles de mujerona y de vez en cuando hacerse una peliculita para sacar cuartos. El camino difícil ha sido el que ella ha escogido, trabajándose papeles difíciles, arriesgando con proyectos por los que nadie da un duro y aprovechando sagázmente las oportunidades que les ofrecen algunos distinguidos realizadores, caso de Woody Allen.

Por todo ello, me alegro del premio conseguido (y de los anteriores). Lo malo es que, tal y como sucede en este país desde tiempos inmemoriales, seguro que a la Cruz le saldrán detractores por haber tentado el éxito. Así de cainitas somos en este país, que cuando alguien triunfa lo envidiamos con todo nuestro ser. Deporte nacional lo llaman. Lo más espúreo de nuestro ser digo yo. Pasó el año pasado con Bardem. Pasará ahora con Pe. Sucederá en el futuro con los que vengan. No vemos bien que otros saquen cabeza por encima de nuestro hombro. Les afeamos, los soslayamos, los enterramos, y total para qué. Para creer que somos mejores en lo que hacemos y disfrutar con nuestra absoluta nadería. That's life!

Lo que aparece como una foto fija en el cine de los últimos años (con actores que ruedan allende nuestras fronteras, con éxitos colectivos o individuales), también ocurre en otros ámbitos. Las artes, la política, el deporte. Sí. sí. ¿O es que creen que Rafa Nadal no es envidiado por sus éxitos? Seguro que habrá algún compañero que a pesa de la humildad del manacorí y de lo bien puestos que tiene los pies en el suelo, "sufrirá" con sus continuados éxitos. A Fernando Alonso también se le tiene especial tirria, aunque "el calvo de Telecinco/La Sexta", ha hecho mucho por lavar su imagen de pánfilo. Fíjense hasta donde llegan algunos que si alguno falla de forma clamorosa, nos reimos de sus infortunios. Y si no, piensen en el pobre de Carlos Sainz, del que creo que ya está pidiendo la nacionalidad en otro país.

¡Qué tropa!



EL PARO, CUESTA ABAJO Y SIN FRENOS


S
eguro que llegará algún día que los medios de comunicación abrirán sus contenidos con una buena noticia económica. Hartos de desplomes bursátiles, intervenciones estatales, agujeros bancarios, familias sufridoras, cestas de la compra por las nubes y políticos con caras de palo por no saber atajar esta situación, cada mes nos llegan las cifras del paro. Y entre ellas están las de la EPA, que aún son más sangrantes que las que emite el INEM. Una mala nueva más para nuestros sobrecogidos corazones, en vilo desde hace un año por la dichosa crisis.

Unos 23.000 parados en la provincia demuestran la realidad que vivimos. Hay crisis, pero a cada día que pasa, tenemos la sensación de que va a ser como la gripe. Lo mejor es que pase, porque no valen ibuprofenos para eliminar los molestos efectos de la enfermedad. Las aspirinas que nuestros gobernantes quieren recetar para poner coto al desplome de la economía mundial, no funcionan. Las medidas son insuficientes, incompletas y en algunos casos, inútiles. Por eso, ya estamos encomendándonos a la Virgen de Los Llanos, para que el tiempo pase raudo y podamos vislumbrar algo de luz al final de este lúgubre (para los de la LOGSE, oscuro), túnel.

Más quisiéramos tener la solución en nuestras manos, pero la experiencia dicta que no hay resoluciones de la crisis fijas. Lo cíclico de estos acontecimientos, hace que en vez de instaurar soluciones una vez se ha provocado el daño, dediquemos nuestros esfuerzos a prevenir. Lo malo es que una vez más, estamos cayendo en el mismo error, el parcheo para sortear cuanto antes la coyuntura, pero quizás tuvo razón Sarkozy cuando dijo aquello de que el capitalismo ha muerto y que hay que refundarlo (Lenin se tuvo que remover en su mausoleo con la rajada del francés). Probablemente sea el momento para que un G-20, un G-8 o un G lo que sea (con ZP o sin él), debata qué hacer con la economía mundial como medida profiláctica. Y que se dejen de minucias.



miércoles, 18 de febrero de 2009

HACIENDO PROVINCIA


D
esde esta misma tribuna hemos incidido en la imperiosa necesidad de una reformulación de la administración política española, sobre todo en lo tocante a los ayuntamientos, verdaderos hermanos pobres del entramado institucional del país. Sus agobios económicos, su dependencia en exceso de otras administraciones, su discurrir subsidiado, hacen perentóreo una nueva visión del poder municipal.

Para intentar arrimar un poco el hombro están las diputaciones provinciales. Instituciones que, según se mire, tienen o no su importancia en el actual Estado español. Para empezar han sobrevivido a las intentonas de eliminación de las que han sido objeto en la restauración democrática, alguna de ellas no tan lejana en el tiempo. Ya sea en forma de Diputación, de Cabildos, Gobiernos forales o Consell de Veguería, esta administración se ha constituido en el más próximo soporte (económico y político) que tienen los ayuntamientos en la actualidad, aunque su labor incide con más concreción en aquellos consistorios de pequeñas dimensiones, a los que tienen mayores dificultades de autofinanciación y a los que están dejados de la mano de Dios.
Ahí reside la grandeza de la labor de las instituciones provinciales. El desarrollo rural es su premisa de partida para relanzar su importancia en el tejido administrativo nacional. Sin embargo, da la sensación de que las diputaciones también han sido abandonadas a su suerte por parte de niveles políticos superiores, léase Gobierno central y autonómicos, puesto que la aglomeración de competencias deja poco espacio de acción a los Gobiernos provinciales.

Sin embargo, ya ha quedado enunciada la labor futura de las diputaciones. La asistencia a los ayuntamientos pequeños, su introducción en la administración electrónica, el arreglo de infraestructuras secundarias, los asuntos medioambientales y sociales, son y serán su seña de identidad futura.



martes, 17 de febrero de 2009

EL GOLPE DE LOS CHUSQUEROS



V
ergonzoso. Si tienes ganas de dar un golpe de Estado, hazlo con arte, salero, el guión aprendido y dos cojones. Pero el 23-F del 81 lo que hubo fue desatino, ponzoñosas actitudes por parte de los militronchos y los beneméritos, olvidos clamorosos en el deshilachado guión y... dos cojones, eso sí, que para eso los golpistas eran españoles de pura cepa. Que conste... aunque parezca filotejerista, nada más alejado de la realidad. Lo que pasa es que por más que veo las imágenes de esa tarde me entra la risa tonta viendo lo chusquero que fue todo. Por ejemplo, entrando en el Congreso de los Diputados pistolón en mano, con el uniforme de gala y creyendo que con 30 agentes se iban a meter en el bolsillo a todos los españoles. ¡Venga ya, Tejerín!. Luego, se supieron otros episodios de risa, motivo de la burla, la mofa y la befa más absoluta. Como existía el peligro de que los del exterior cortaran la luz, al bigotes sólo se le ocurrió sacar la estopa de los sillones (por cierto isabelinos, muy bonitos), y quemarla por si se iba el fluido eléctrico. Claro, meten fuego a aquello y arde todo el Congreso, con el bigotes por delante. Listo el chaval.

El golpe fue cómico desde el principio. Un tipo que ya fue advertido judicialmente (no fue ni encarcelado), un año antes por lo de la Operación Galaxia, se le ocurre la genial idea de querer ser golpista again. Le comió el coco a otros fachillas como Milans del Bosch (un tonto con pistola, lo peor que te puedes encontrar) y al ínclito de Armada (que se creía que se iba a comer algo y que luego fue traidor de los traidores), y a secuestrar a sus señorías, que seguro que se cagan por la pata abajo. Luego hubo actitudes execrables pero vuelvo sobre lo mismo. Ese fue un golpe de risa aunque a algunos españoles lo primero que le dio fue un golpe de tos seca (y sin Iniston ), al ver a la Menetérica entrar en el Congreso. Flaco favor le hizo Tejerín al Instituto Armado. Tuvieron que pasar muchos años para que este cuerpo recuperara su prestigio.

Pero alejándome del análisis de las causas de la asonada (eso se lo dejo a los doctos en la materia), me queda una duda y una certeza. Empiezo por la última. Afortunadamente, España se supo sobreponer a este sustito. El país tenía problemas más importantes que los intereses de poder de unos fachillas que no creo que ni quisieran honrar la memoria del franquismo con esta comedia. Simplemente querían ser protagonistas después de estar muchos años en segunda línea durante la dictadura. La crisis económica (ríete tú de la actual), y la política eran absolutamente reales y el país necesitaba un revulsivo. El pobre de Calvo Sotelo tan sólo pudo capear el temporal y pilotar con el automático hasta que llegó el tornado Felipe, foco de esperanzas luego rotas para algunos. Lo que sí provocó la llegada del PSOE al poder fue que la democracia en España por fin se normalizaba. Tan sólo queríamos eso.

La duda me ha sumido en estos últimos días en cierto desasosiego. De los juicios posteriores al 23-F (por cierto, que bien salieron Tejerín y los suyos de todo eso), tan sólo se encausó a un civil. Pero es que la trama civil existió. Alguien debería preguntarse quién o quiénes participaron. Sería interesante por el bien de la democracia. Por el bien de todos.



lunes, 16 de febrero de 2009

FAMILIAS AL BORDE DE UN ATAQUE DE PRECIOS


H
ipotecas sub prime, Dow Jones, Nikkei, inflación... ¿Qué le importan al ciudadano de a pie estos términos? El que en Estados Unidos el sistema hipotecario quiebre, le importa más bien poco. Lo que duele es lo que toca al bolsillo y aquí encontramos la horma de nuestros zapatos. Cuando acudir a un super a comprar lo que nos hace falta para lo esencial (subsistir) se convierte en un calvario, cuando el llegar a fin de mes se convierte en un ejercicio colosal, cuando hay familias que tienen que acudir a la asistencia social por no poder cubrir sus necesidades, es que algo va mal.

No vamos a descubrir las causas de la crisis económica, ni vamos a discutir las “recetas milagrosas” para salir de esta coyuntura, pero si echamos un vistazo a los precios de los artículos básicos, los que consumimos todos los días, nos tenemos que llevar las manos a la cabeza porque esto no funciona. Lo dicen los informes de la OCU, aunque tampoco hacía falta analizar 800 supermercados del país para darse cuenta de que los precios han subido, el consumo privado ha bajado y la gente anda como loca buscando cómo ahorrar unos eurillos de aquí y otros de allá.

Es cierto que acudiendo a ciertos establecimientos se puede ahorrar. Es cierto que adquiriendo las ya famosas marcas blancas se consigue una buena relación calidad-precio. Pero lo que no cabe en cabeza ajena (ni en la propia) es que con una congelación de nuestro poder adquisitivo, suframos un alza de precios como sucedió en los primeros estertores de la recesión. Puede parecer osado pero el capitalismo no carbura. Se supone que vivimos en un Estado del Bienestar construido durante años a base de esfuerzos, ahorros, apretones de cinturón y políticas austeras.

Lo lastimoso (y este es un tema para ser largamente debatido), es que en apenas unos meses, una crisis económica surgida al amparo de una descerebrada política económica practicada allende nuestras fronteras, se cargue lo que entre todos hemos construido con tanto esfuerzo.



LA CRISIS NUESTRA DE CADA DÍA


C
ompra usted marcas blancas en el súper, no se fía de los bancos, piensa en meter los ahorros bajo el colchón, de pedir préstamos ni hablar, hace equilibrios para cuadrar las cuentas y llegar a fin de mes... En efecto, es usted un damnificado más de la coyuntura de crisis mundial.

Si por el contrario es usted un banquero de alguna acreditada entidad financiera que, ¡oh sorpresa!, tiene un agujero en sus activos producido por una mala planificación, no se preocupe. Usted no se verá afectado por los embates de la mala situación económica puesto que para arreglar el desaguisado ya están los políticos neoliberales intervencionistas (sí, sí, créanlo, neocon comunistas en nuestro siglo XXI). Contradictoramente real. Como la vida misma.

Ante el obsceno caudal de dinero inyectado en las “maltrechas” cuentas de nuestros banqueros, a los ciudadanos de a pie les queda pelear por mejorar su calidad de vida. Una de las principales preocupaciones de los españoles (y por ende, de los albaceteños), es el paro. Más de 10.000 desempleados se cuenta en nuestra ciudad, situación que se debe paliar con medidas efectivas.

Para contrarrestar los efectos de la crisis sobre la situación laboral de los albaceteños, el papel de órganos como la Mesa Local de Empleo se antoja esencial. La concejala del ídem propugnó ante el plenario la puesta en marcha de una serie de acciones destinadas a mejorar la inserción laboral. Bravo, bravo, pero... Siempre hay un pero. Usurpando y transformando un tema de Sinatra, lo peor está por llegar. Lo ha dicho la propia alcaldesa. Por muchas ideas que surjan y que a priori parezcan buenas para insuflar aire a un alicaído mercado laboral, hace falta la implicación de los sectores empresariales que deben tener un compromiso de contratación de esos futuribles empleados. Pero los empresarios necesitan mayor seguridad financiera, sino no se atreven a contratar. Entre pitos y flautas, una pescadilla que se muerde la cola y que seguro, también estará preocupada por la crisis.



viernes, 13 de febrero de 2009

ESE GRAN INVENTO DEL TURISMO


L
ejanos quedaron los tiempos en los que el turismo era “un gran invento” propio del desarrollismo español del tardofranquismo. El sol y la playa como productos de exportación y como garantes de balanzas económicas positivas, ha quedado como elemento trasnochado ante nuevas realidades del sector. Con fuerza han irrumpido en los últimos años realidades como el turismo cultural, el de interior o incluso concretando mucho, el gastronómico o el enológico. Albacete se ha dado cuenta de que algo tiene que cambiar. Se abren nuevos campos de acción y la ciudad no se puede quedar atrás en la adquisición de nuevos retos de futuro.

Queda claro, y así lo ha manifestado el concejal de Promoción Económica del Consistorio, Ramón Sotos, que Albacete no cuenta con un casco histórico atractivo (culpables de que no lo tengamos hay que buscarlos en la historia), y que aquí tampoco hay playa. ¿Solución? Reivindicar lo que tenemos y enaltecerlo. Habrá que aprovecharse por tanto de la declaración de la Feria como evento de Interés Turístico Internacional y propiciar que lo que nos caracteriza sea punta de lanza de la promoción de la ciudad. En ese ámbito, el Plan de Dinamización Turística se conforma como elemento de máxima utilidad para abrir nuevas vías de negocio, que al fin y al cabo, es lo que interesa. Seamos francos y hablemos claro. Ante la galopante crisis que sufrimos, el aprovechar cualquier resquicio que nos permita nuestra maltrecha economía, se antoja necesario.

Utilicemos pues nuestros recursos. Agitemos en la coctelera un poco del atractivo de nuestra tricentenaria Feria, aprovechemos las magníficas instalaciones congresuales de las que disponemos, añadamos unas gotas del potencial que tiene el centro urbano (con una atractiva oferta hostelera), y aportemos algún que otro ingrediente como la Historia que nos hace ser lo que somos. Ese cóctel puede deparar agradables sensaciones al visitante que tenga la suerte de degustarlo.