miércoles, 31 de diciembre de 2014

Reservoir pics XIII

¿Una ducha?




martes, 30 de diciembre de 2014

John Wayne saca el revólver... otra vez


Tengo que reconocerlo. En ocasiones me sorprendía la programación de Visión 6 Televisión (de Albacete), la televisión local que pertenecía a la empresa para la que yo trabajaba allí en La Mancha. Sobre todo por las peliculazas que alguna vez podía uno ver. Por ejemplo, si teníamos que pasar la sobremesa, ¿con qué mejor que con una película? Y si es un western de los de toda la vida con todos los ingredientes que han hecho grande a este género, mejor. Y si es con John Wayne, ¿se puede pedir más?

Uno de esos filmes fue Chisum (1970). Bien es cierto que es rara avis en el universo de las "pelis de vaqueros" que a finales de los 60 ya estaba “contaminado” por la influencia del spaghetti western, pero la cinta, dirigida por Andrew V. McLaglen, hijo de uno de los actores fordianos (de John Ford, se entiende) por excelencia, ofrece aún argumentos de sobra para considerarlo un pequeño clásico del que disfrutábamos en el salón de nuestra casa.



McLaglen fue ayudante de dirección del maestro Ford, y también de Bud Boetticher, otro de los grandes del género, hoy casi olvidado. De su proximidad a estos notables realizadores, McLaglen junior sólo obtuvo una enorme pericia profesional en la puesta en escena, aunque su talento distaba mucho del que poseían ambos genios. De todas formas, en su larga carrera cinematográfica tuvo éxitos de taquilla gracias a su buen pulso narrativo y a su indudable capacidad para contar historias, cono ocurre en Chisum, e incluso en géneros al margen del western, como en Patos salvajes.

El argumento de Chisum nos lleva por lugares comunes: un viejo marshall vuelve a su poblado tejano, donde se encontrará con el banco robado, el sheriff asesinado y un sospechoso de esas tropelías que resulta ser su propio hijo. Lo mejor de la película es su tono clásico, con las habituales constantes propias del género, en una historia que resulta deudora de algunas de las mejores cintas del Oeste. La mejor baza para ello es, que duda cabe, la aparición del viejo John Wayne, convertido ya por aquel entonces en un mito viviente, creador de un personaje arquetípico, un pistolero de vuelta de todo que se ve obligado a enfrentarse constantemente con revólveres hostiles. A destacar la música, que es obra de Elmer Bernstein, especialista en el género. Recuérdese, sin ir más lejos, su legendario tema principal para Los siete magníficos.

La peli del oeste de toda la vida. De ver el sábado por la tarde. Pues ale, mantita y a verla si nos la ponen un día de estos.



lunes, 29 de diciembre de 2014

Ella...

Mi madre me decía que todo lo que hiciera, lo hiciera con gran empeño. Y creo que lo he conseguido. Al menos he querido serle fiel a la principal enseñanza que me quedó de ella. La que me marcó, la que quería cumplir sí o sí. Mi madre se fue demasiado pronto. Tan pronto que tengo miedo de perder los escasos recuerdos que tengo de ella. Tan pronto que siento la falta de sus consejos y sus enseñanzas.

Mi madre era una mujer culta aunque apenas supiera leer, escribir y las cuatro reglas. Su pena fue morir antes de emprender unos estudios básicos en los que había puesto los ojos. Quería aprender por aprender, pero sobre todo para poder leerse un libro en condiciones. Cuando yo leía, ella me miraba con ojos envidiosos (envidia de la buena). Mi madre quería irse con el Quijote a La Mancha y Sierra Morena, quería vivir las mil vidas de Dorian Gray, sentir las aventuras en la piel de Long John Silver, adentrarse en los bosques oscuros y tenebrosos de los cuentos de los hermanos Grimm. Ella quería disfrutar de la vida viviendo otras, pero no pudo ser...

Mi madre también era una mujer culta porque me enseñó que los garbanzos que recogía mi abuelo de la huerta se tenían que limpiar antes de forma minuciosa. Que cuando cocinas arroz, la paciencia es un grado. Que el respeto por el ser humano tiene que ser una regla inviolable... Y así, muchas cosas más.

Mi madre quedaba embelesada cuando le contaba cosas que yo aprendía en el cole. Seguro que hoy estaría encantada por ver a su hijo con una carrera (eso vestía mucho en una familia de clase media-baja hace unos años) y divirtiéndose con cosas como el teatro. Seguro que le encantaría leer lo que escribo en este blog. Estaría orgullosa como yo lo estoy de ella.

Mi madre decía que viviera disfrutando cada momento...






Mamá me ha enseñado bien
Me dijo cuando yo era joven:
"Hijo, tu vida es un libro abierto"
"No lo cierres hasta que termine"...

Mama said. Metallica.



domingo, 28 de diciembre de 2014

Reservoir pics XII

Y no, no es pose.




sábado, 27 de diciembre de 2014

Ciudadanos

"Los discursos sobre la libertad del individuo. La libertad de no servir para nada y ser desgraciado. La libertad de ser como clavija redonda en el agujero cuadrado." 'Un mundo feliz'. Aldous Huxley.




viernes, 26 de diciembre de 2014

Morir, vivir, tal vez soñar...


Mourir pour des idées, oui: mais de mort lente.

Georges Brassens



La noche que vivimos desnudos


Nadé desnudo tu oleaje
(nadé desnudo tu oleaje) 
ahora que el barco se
hunde, y solo tu 
puedes salvarme y dudas de
mis dudas, de mis ritos, 
de mis ruinas entre
siempre y jamas. 





jueves, 25 de diciembre de 2014

Reservoir pics XI

AmorRoma




miércoles, 24 de diciembre de 2014

Reservoir pics X

El beso del asesino. Stanley Kubrick (1955).




martes, 23 de diciembre de 2014

La inspiración hecha cine

Artículo publicado en El Pueblo de Albacete en septiembre de 2009... Perfecto para estas fechas.




Se apagan las luces de la sala. Tras los spots y trailers de rigor, el logo de Walt Disney. Tranquilos, la peli es de Pixar. Éxito asegurado. Supongo que la calidad también. La primera satisfacción llega con el corto con el que nos deleita este estudio con cada estreno. Especial, emotivo, humorístico. Me gustan estos chicos y sus pajarillos para nada ñoños. Empieza la función, la gente se calla pero aún se oye el gruñir de las palomitas y el sorbeteo de los refrescos. ¡Maldición! ¿Para cuándo una ley que prohiba el hacer ruido mientras se come en el cine?

Las primeras risas afloran en el patio de butacas, mientras espero el primer bofetón de buen cine. Llega pronto. Una escena, un travelling, un hecho desencadenante y una mirada a través de un cristal. ¿Cuántos directores han querido captar esas sensaciones en el cine de carne y hueso y se han visto incapaces? Ellos lo han conseguido con unos cuantos trazos, un dibujo achatado y una paleta de colores. El gran cine ha llegado pero lo mejor está por llegar.

A continuación aparecen más personajes y la historia se va desarrollando. Homenajes al gran cine mudo de los Lloyd, Chaplin, Keaton, Arbuckle. ¡Dios, qué gozada! Las risas saltan por doquier, los comentarios de la gente asustan. Siete eurazos la entrada. Siete eurazos de gran inversión.

Llegamos a un punto en el que te das cuenta de que el filme ya no es de dibujos animados, es algo más. Trasciende a la categoría en la que han querido meterla. No es cine infantil, no es entretenimiento. No es ni comedia, ni drama, sino todo lo contrario. La música (apunten este nombre, Michael Giacchino) instila gotas de dulces melodías y reiterado compás que una vez que sales del cine, aún tienes en la mente. Sencillamente deliciosa. Absolutamente magistral.

Llega el final de la película y empiezas a pensar que es lo mejor que te puede pasar viendo una película. Abundas en lo que te acaban de servir, buscas preguntas y te las respondes. Intentas meterte en el personaje, viviendo su felicidad primeriza, razonando los por qués de su angustia y su soledad, preguntándote por qué la vida puede ser tan perra cuando algo te falta. Pero el ejercicio de vivir es lo que queda, es lo que nos mantiene, valga la redundancia, vivos... y según Pixar, según Pete Docter y John Lasseter, vale la pena. Brindemos por ello.

Una vez en casa revivo la película, me veo reflejado en ese viejete, el señor Fredricksen, y tan sólo aspiro a vivir la mitad de experiencias que ese dibujo animado ha realizado en 90 minutos de celuloide. La película (no, aún no lo había dicho), es Up. Si no la han visto, corran a hacerlo. Seguro que me lo van a agradecer.



Viajes


La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!

Hunter S. Thompson.



lunes, 22 de diciembre de 2014

Reservoir pics IX

Dos del Rat Pack.