viernes, 31 de octubre de 2014

BoCabulario VIII

Paquebote: Tipo de embarcación donde los pasajeros no se sienten especialmente cómodos debido a las fluctuaciones que la travesía provoca en ellos.



Genio

Paco decía que a él todo lo que le había sucedido, fue por azar. Que nunca planificó nada. Quizá el azar fue el que hizo que un día, Paco cogiera la guitarra que su hermano no sabía tocar y sacara unos acordes mágicos que asustaron a su padre. Quizás el azar alumbre genios. Y Paco, aunque no crea en la genialidad, ha dado sobradas muestras de que lo ha sido. Perdón, de serlo, porque pervive.

Durante hora y media, Paco se asoma a nuestras vidas y nos habla con un calor cercano y amable. Con la templanza, la humildad y la timidez que le son características. Curro Sánchez, su hijo, ha sabido impregnar todo el metraje de La búsqueda, de la humanidad de un genio. Porque todos sabemos que en el olimpo de los guitarristas, Paco de Lucía, el niño de la Portuguesa, tiene un sitio de privilegio reservado. Y no solo hablo de guitarristas flamencos. En ese escalafón, es el número uno (y que me perdone Sabicas, del que un servidor también es fiel seguidor).




Un genio humano que nos abre en canal su vida para ofrecernos retazos de cómo surgió el genio, el maestro. Desde aquellos atardeceres limpios y quejosos de Algeciras hasta sus últimos días, pasando por el descubrimiento de su ser como músico, La búsqueda es, un proceso íntimo de indagación en una figura monumental, un film que no deja cabos sueltos, que está contada con innegable pulso y con un conocimiento indudable de la personalidad de Paco. Sin caer en el halago fácil, en la hagiografía, esta película muestra a un artista sereno, en su madurez, aunque no voy a decir en su cumbre, puesto que como el propio Paco comenta "no quiero saber que estoy en la cumbre, porque si luego hago algo mal, me van a criticar". Una búsqueda constante de la perfección. Esa fue la obsesión del maestro y ese fue nuestro regalo, el presente que nos ha hecho durante 40 años, otorgándonos el privilegio de una música que ha evolucionado, que ha agigantado el flamenco, que ha simpatizado con otros modismos musicales y que ha universalizado un género satanizado en cierto momento de nuestra Historia: "el flamenco es el lumpen de Andalucía. Y Andalucía es el lumpen de España", decía el maestro. Innegable es que Paco de Lucía sacó del barro al flamenco y lo enalteció a los altares. Un altar en el que siempre vamos a tener a un músico excepcional, a una persona genial.



jueves, 30 de octubre de 2014

Thriller

A los católicos de mi pueblo les ha dado por celebrar Holyween... O sea, actos religiosos a punta pala para ir en contra de Halloween. Que les den...

Había que ponerlo, ¿no?





"Quieres matarme. ¿Cómo te atreves a jugar así con la vida y la muerte?"

Frankenstein o el moderno Prometeo. Mary Shelley.



Los vericuetos del arte



Un momento. Un solo instante que vale por mil. Un gesto, una forma de expresar, una palabra, un sonido... A veces basta con eso para dar por amortizada una entrada. Un bailaor con un cenital por mera compañía. El dominio del cuerpo, los gestos marcados, las sombras que recorren todos los centímetros de la piel. Y sin la compañía de la guitarra, del cajón... solo, armado con poderosas razones amigas de la armonía, de la belleza, el bailaor siembra de paz el escenario con el zapateao, con sus palillos, con ritmo electrizante a veces, manso otras. La tensión se muestra, se palpa, se transmite. El pellizco se consigue y el espectador, como fue mi caso, fue testigo de lo sublime, de los vericuetos del arte. Boca abierta, pasmo general y aplausos merecidos...

Ese fue uno de los grandes momentos que nos deparó Adalí, el espectáculo que la Compañía de Aida Gómez nos trajo hace unos días al Moderno. Un festín para los sentidos, un alarde de proporción y armonía (en el sentido neoplatónico o tomista de la palabra). Porque del ideal de armonía y de mesura, de la proporción, emana la belleza de la perfección. Y eso es lo que pudimos contemplar en un espectáculo que se nos hizo corto, cortísimo. Relamiéndonos que estábamos con la danza, cuando las luces se encendieron. Buen presagio ese. Cuando una actuación se te hace corta, es que lo que te han servido te ha dejado con grandes sensaciones. Eduardo Guerrero (qué escándalo de bailaor), Christian Lozano (templado y vistoso) y Aída Gómez fueron punzantes estiletes que inocularon estética a punta pala.

A Aída Gómez no la vamos a descubrir. Su brutal presencia escénica, su control del cuerpo, su innovación constante en un género que ha recorrido el filo del estancamiento, son sus señas de identidad. Gómez es la prueba fehaciente del ir más allá en el mundo de la danza española, del sincretismo, de la simbiosis. Y a fe mía que lo hace posible contemplando esa mezcla sabrosa de flamenco con tango y danza clásica. La coalición de las artes, la unión de la belleza. Y digo artes y digo bien, porque la música estuvo a la altura de la danza y el cante fue un aderezo esencial. Un esfuerzo titánico, heróico, que en tiempos de zozobra, haya mentes que gesten espectáculos tan embriagadores.

Gracias. Mil gracias.





miércoles, 29 de octubre de 2014

Verfremdungseffekt

Pos eso...




martes, 28 de octubre de 2014

¡Buenos días!





lunes, 27 de octubre de 2014


"La poca libertad que nos queda, nos asusta tanto que hacemos cuanto podemos para perderla".

Las cuitas del joven Werther
Goethe.



Las cosas de Rajoy

Otro maldito día en la oficina...




domingo, 26 de octubre de 2014

Con el teatro hemos topado


Donde se cuentan las razones que pasó este simple gacetillero con otras aventuras de felice recordación...


En un lugar de la Tacita de Plata, de cuyo nombre sí quiero acordarme, no ha mucho tiempo que visitó, un juntaletras de los de pluma en astillero, camiseta rala, gafas de pasta y furgoneta melocotonera... Un sándwich de pollo con más lechuga que carne, una cervecita descarriada y la sensación de ser observado por una patrulla de los municipales consumían las tres cuartas partes de sus desvelos cuando quiso visitar la Gran Casa de los Ladrillos Coloraos, hogar y señorío de la gran giganta Teofilinona de la Gaviota Opaca, para presenciar singular muestra de la caricaturesca teatralidad de la compañía Ron Lalá, llegada procedente de las más centradas tierras de Castilla.



En esto descubrió el simpar juntaletras cuatro o cinco actores que movían los brazos cual molinos de viento en campo manchego, presentando un bello ejemplo del teatro del que agora es buena muestra, llamado En un lugar del Quijote. Y tan presto los vio el plumilla, se dijo a si mismo (puesto que a pesar de no contar con hacienda suficiente para disponer de escudero, sí que tenía a su servicio a un becario en prácticas): "la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque lo que vemos allí, son cuatro o cinco desaforados actuantes que se descubren y con quien pienso hacer batalla intelectual, para ansí, (aunque no lo pensare de tal guisa) dejarles que me quiten la vida a pensamientos y risas, despojos míos con los que comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios mostrar al orbe entero tan buena simiente que es plantada sobre la faz de la tierra.

"¿Qué gigantes, digo, actuantes?" dijo el becario, al que llamaremos... Pequeño Nicolás...

Pero nuestro bienamado y leal escribiente continúa con su relato de los sucesos acaecidos en los dominios de la altisonante Teofilinona. Aquellos que allí ves, apostilló el versado en letras, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuesa merced, respondió Pequeño Nicolás, que aquellos que allí se parecen no son actuantes, sino magníficos actores de la compañía Ron Lalá que han venido a actuar a la Tacita de Plata, y lo que en ellos parecen brazos son las artes con las que han encandilado al personal, que por otro lado, estaba entregado a la causa. Y es que, el sabio público de la Casa de los Ladrillos Coloraos no comulga con piedras de molino y es de buenas entendederas. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras de la comedia y la tragedia; ellos son actuantes y gentes de farándula infecta, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiero y desigual parlamento. Y diciendo esto, no dio de espuelas a caballo porque no lo tenía y sin atender a las voces que su becario le daba, advirtiéndole que sin duda alguna aquellos que iba a acometer eran buenos actores dentro de un espectáculo colosal en el que la interpretación se conjugaba a la perfección con una escenografía y una música también protagonistas..., se dispuso a la marcha. Pero él iba tan puesto en que eran simples y vivarachos actuantes de medio pelo, que ni oía las voces de Pequeño Nicolás, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas: non fuyades, cobardes y viles criaturas de los escenarios, que un solo crítico es el que os acomete. Levantóse en esto un poco de viento (que esto en la Tacita es muy del gusto) y los grandes trazos de las interpretaciones de los cinco componentes de la compañía comenzaron a moverse, lo cual visto por Don Quijote, dijo: pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo y actuéis mejor que Rajonius el Plasmático, me lo habéis de pagar, que han sido 20 euros de vellón la entrada y me habéis dejado secarral en la faltriquera.


Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora la princesa Leia de Alderaan, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su cuadernito de notas, con la pluma en ristre, arremetió a todo galope con la actuación de los cinco intérpretes que poco a poco iban desgranando las bondades y virtudes de un texto que sigue siendo inmortal pero, tras una lanzada en el boli, la crítica se volvió con tanta furia, que la mera representación hizo pedazos al crítico juntaletras, llevándose tras sí sus prejuicios y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por la graciosa influencia de lo dinámico del texto y de los humorismos, y también por las canciones, siempre bien colocados por los intervinientes en la obra. Acudió Pequeño Nicolás presto a socorrer a todo el correr a su buen señor, y cuando llegó, halló que no se podía menear, tal fue el golpe que Ron Lalá provocó en el gacetillero. ¡Válame Dios! dijo el servil becario; ¿no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino grandes actores y una buena obra la que se prestaba a servirse al público, y no los podía ignorar? Calla, amigo Nicolás, respondió el esbozo de crítico, que las cosas de la cultura y de la teatralidad, más que otras, están sujetas a continua mudanza, cuanto más que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Stanislavski, que me robó el aposento y los libros, ha vuelto estos titiriteros en buenos actores por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo han de poder poco sus malas artes contra la voluntad de mi lapicero. Dios lo haga como puede, respondió Pequeño Nicolás. Y ayudándole a levantar, tornó a subir sobre su furgoneta, que medio despaldada estaba ya que no había pasado aún la ITV; y hablando en la pasada aventura, siguieron el camino de la Villa Siculana, hogar de los malvados urbanizadoresgratuitos, no sin antes volver a la serenidad y la cordura y darse cuenta que los miembros de Ron Lalá una vez más habían entablado batalla y habían salido vencedores totales de la afrenta.

Con el permiso de don Miguel de Cervantes y Saavedra.




sábado, 25 de octubre de 2014

80's

Entre las mentiras de terciopelo 
Hay una verdad sólida como el acero 
La visión nunca muere 
La vida es una rueda interminable...



Con letras así como podía uno resistirse al encanto del metal ochentero... 

Larga vida a Ronnie James Dio...





BoCabulario VII

Trajantié: Modismo que en épocas del emperador Trajano se usaba para designar al día anterior al de ayer. Dícese de la forma que tienen los chiclaneros de referirse a ese día.