jueves, 28 de agosto de 2014

Periodista: Profesión en la que se tratan las vergüenzas propias y las ajenas.



lunes, 25 de agosto de 2014

BoCabulario V

Novelero: Tipo de embarcación que no navega a vela pero que presume de que sí.



domingo, 24 de agosto de 2014


Si Daenerys Targaryen reinara en Chiclana, en vez de khaleesi, ¿sería caliche?


Nota: Caliche en chiclanero significa trozo de cal que se desprende de las paredes de las casas antiguas...



jueves, 21 de agosto de 2014

El polvo y la paja


No quiero masturbarme. ¡Quiero follar!

En un determinado momento de la representación, Santiago Molero le gritaba esto a Rulo Pardo, ambos autores e intérpretes de Sexpearemente, una oda al trabajo teatral, un viaje por odiseas a veces difíciles, pero siempre gratificantes. Bueno, que me disperso… Lo de hacerse pajas y follar venía a cuento por lo siguiente: en un pasaje de su propia historia teatral, los dos actores se dieron cuenta que algo fallaba, que quienes solo venían a verles al teatro eran familia, amigos y gentes de la farándula en general. Problema. De ahí la maravillosa metáfora del no querer hacérselo uno mismo, sino compartirlo con más gente. Algo así pasa en Chiclana eh… Aquí nos pajeamos mucho y follamos poco con otras personas. Quien quiera entender la metáfora, que recoja.

Si hace un par de semanas decíamos que Suripanta trajo un dinamismo pocas veces visto sobre las tablas del Teatro Moderno, llegan Pardo y Molero (actores baqueteados en cualquier género y por ello, solventes en lo suyo) y baten el récord mundial. Este repaso a su vida sobre las tablas visto a modo de cuadros y con un finísimo humor dotado de pinceladas críticas, presume de potencia con control, de exceso domado, de velocidad pausada y de una fluidez asombrosa. Normal que el sudor de los dos intérpretes regara las tablas. Sudor del trabajo bien hecho.

Sudorosos también por este frenesí teatral salimos los allí presentes. Ni muchos ni pocos ni todo lo contrario. Chiclana, oyes… El que no estuvo se perdió un espectáculo de altura que dos actores supieron dominar a la perfección. Un viaje este, por sus experiencias que es metáfora de la situación teatral en el país. Muchos proyectos que surgen al calor de las subvenciones (fantástico sketch), para luego montar compañías que ponen en escena obras de todo tipo (desternillante La casa de Bernarda Alba…ñil), hasta la reconversión en espectáculos más pequeños por modas (el Hamlet en clave de comedia) o por la crisis... con la vuelta al cabaret que nunca abandonaron. Hablando de cabaret, el final fue colosal. Uno de esos que hacía tiempo que no sentía, que no disfrutaba. Dándolo todo en los diez minutos finales, con una imaginería poderosa y con escasos pero poderosos efectos (gran selección musical, por cierto, desde Raphael a Muse) que dieron lustre a ese epílogo que nos dejó con cierta sensación agridulce… ¿Qué habrá en el futuro del teatro? Probablemente si seguimos el camino de libros que nos dejaron por el escenario, encontremos la respuesta… sexpearemente…



lunes, 18 de agosto de 2014

Pequeño vals vienés


En Viena hay diez muchachas, 
un hombro donde solloza la muerte 
y un bosque de palomas disecadas. 
Hay un fragmento de la mañana 
en el museo de la escarcha. 
Hay un salón con mil ventanas. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals con la boca cerrada. 

Este vals, este vals, este vals, 
de sí, de muerte y de coñac 
que moja su cola en el mar. 

Te quiero, te quiero, te quiero, 
con la butaca y el libro muerto, 
por el melancólico pasillo, 
en el oscuro desván del lirio, 
en nuestra cama de la luna 
y en la danza que sueña la tortuga. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals de quebrada cintura. 

En Viena hay cuatro espejos 
donde juegan tu boca y los ecos. 
Hay una muerte para piano 
que pinta de azul a los muchachos. 
Hay mendigos por los tejados. 
Hay frescas guirnaldas de llanto. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals que se muere en mis brazos. 

Porque te quiero, te quiero, amor mío, 
en el desván donde juegan los niños, 
soñando viejas luces de Hungría 
por los rumores de la tarde tibia, 
viendo ovejas y lirios de nieve 
por el silencio oscuro de tu frente. 
¡Ay, ay, ay, ay! 
Toma este vals del "Te quiero siempre". 

En Viena bailaré contigo 
con un disfraz que tenga 
cabeza de río. 
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! 
Dejaré mi boca entre tus piernas, 
mi alma en fotografías y azucenas, 
y en las ondas oscuras de tu andar 
quiero, amor mío, amor mío, dejar, 
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico...






domingo, 17 de agosto de 2014

Dos cervezas más tarde, huí de la escena del crimen.



sábado, 16 de agosto de 2014

Melendi y la Educación para la Ciudadanía


Crónica de un concierto al que no asistí… y menos mal...

Asturias tiene cosas muy valorables. Sus quesos, sus paisajes, sus culines de sidrina, Víctor Manuel, David Villa, las ovejas xaldas, el Cantábrico, las morcillas… Pero Melendi no es una de ellas. Lo que voy a hacer, señoras y señores, es un ejercicio de funambulismo puro. Así, a bote pronto, sin red que me sostenga. Apréstome a realizar la crónica de un concierto al que no asistí… por fortuna. Como el señor director de esta publicación no me obliga a ir a todos los actos, decidí quedarme en casa viendo una película interesantísima en vez de aguantar al asturiano.

Y es que el asturiano dio lo que le pedían… Horita y media (supongo), de sus canciones que han llegado varias veces al número 1 de los 40 Principales (que si no llegas ahí, copón, no eres nadie) y que fueron coreadas (sigo suponiendo) por sus tres mil enfervorecidos seguidores (también es de suponer). Les podría desglosar aquí el listado de temazos que el chico cantó ante sus parroquianos, pero qué quieren que les diga, no me sé ninguna y tampoco tengo ganas de abrir la Wikipedia para informarme. Eso sí, a lo lejos sonaba algo parecido a música con cierto vocerío que yo presumía se trataba del propio Melendi (algún día que me explique de dónde viene el nombre artístico). Esa peculiar voz nasaloide a medio camino entre el kinki de Carabanchel y un Dylan con constipado. Eh eh, borren lo de Dylan. El genio de Duluth no se merece que lo meta en estos líos… aunque probablemente cante peor que hasta el propio Melendi. Pero Víctor Manuel canta mejor… Arrastrao, pero mejor.

Pues eso, que “tocaron” varias cancioncillas y fue de agradecer que a las 12 ya habían terminado y pude salirme a la terracita de mi casa a tomarme una birra, que a buen seguro el propio Melendi hubiese compartido conmigo. Hablando de estimulantes. Al asturiano le dio por sentar cátedra acerca de las drogas. “Chicos, no compréis droga. Haceros estrellas del ¿pop? Os la darán gratis”… Bueno, eso no lo dijo pero casi. Los pasajeros de aquel vuelo a México aún tienen que estar acordándose de los ancestros de Melendi y no aplaudirían ese gesto de bonhomía del cantante. Melendi a favor de Educación de la Ciudadanía. ¡Bravo!

Y no sé qué más contarles. Ah, sí, luces y sonido, guay. Ya se sabe, las maniobras de distracción y la teatralidad vienen muy bien cuando no hay mucho más que enseñar… salvo que la droja es mala.



viernes, 15 de agosto de 2014

Curriculum vitae


Texto literal que he enviado a una empresa que busca "community manager" en Cádiz... Que lo disfrutéis...

Buenas. Probablemente sea yo la última persona en la que os fijaréis según las pautas que buscáis.

¿Necesitáis a un periodista de carrera? No lo soy, sin embargo llevo desde 2004 trabajando para empresas como Publicaciones del Sur, Radio Chiclana, Chiclana TV o Información y Desarrollo de Albacete. En todas ellas, además, con puestos de responsabilidad. Y si me dieron esos puestos, será porque para algo sirvo... Pero no, no tengo la carrera de Ciencias de la Información.

¿Necesitáis un community manager? Sí, y yo tampoco me considero una cosa de esas, aunque en mi última empresa desarrollara los contenidos de su web y gestionara sus redes sociales. Conocimientos SEO y patatín y patatán... Pues miren, no tengo titulación alguna, pero si la web sigue funcionando a día de hoy con miles de seguidores, por algo será. No tengo ni idea de lo que es ser SEO.

¿Necesitáis a alguien que sepa inglés y que tenga títulos B1, B2, C1, C2...? No, no los tengo, pero sobrevivo cada vez que me voy fuera de viaje... Y cuatro años enseñando una bodega en inglés a estadounidenses, ingleses, suecos, alemanes, rusos... creo que puede demostrar que algo de inglés sé hablar.

Por lo demás, échenle un vistazo a mi currículum, tampoco van a perder nada.

Ah, eso sí, sé redactar notas de prensa y relacionarme con gente de puta madre... perdón, bastante bien (uno también tiene su puntito ególatra, porque sí, soy bueno en lo que hago).

Muchas gracias.



jueves, 14 de agosto de 2014

Lo que uno oye por ahí

A ti la ropa te afea mucho... Mejor desnudo.



miércoles, 13 de agosto de 2014

Betty Joan Perske


La mirada lánguida, el cigarrillo posado sobre sus labios, su melena rubia que apenas quería esconder ese luminoso rostro. Se nos ha ido Lauren Bacall... bueno, se me ha ido una de mis actrices favoritas, desde que la ví (al igual que Bogart), la primera vez diciendo que silbara si la necesitaba. Un tío raro como Lars von Trier la necesitó y echó mano de ella. Nunca se llevó un Oscar y eso que la nominaron, pero da igual. Quien quiere una estatuilla cuando una se sabe grande entre las grandes.

Salía pocos minutos en Misery y yo simplemente fui feliz verla en esa pesadilla comandada por Kathy Bates. Fue sospechosa en el Asesinato en el Orient Express y la vimos junto a Paul Newman en Harper, investigador privado, que todo hay que decirlo, es un peliculón. Ya solo con esta carrera estaría considerada como una buena actriz, pero no era una buena actriz era una actriz jodidamente buena: Escrito sobre el viento, Cómo casarse con un millonario, Mi desconfiada esposa y una tríada maravillosa (Cayo Largo, El sueño eterno y Tener o no tener). Con semejante curriculum no hay "persona humana" que no pueda caer rendida a los pies de Lauren.

Voy a silbar a ver si se me aparece de nuevo. La necesito...




La cara de pánfilo que se le queda a Bogey. Puro amor.



lunes, 11 de agosto de 2014

El pecado de no ser Darío Fo


Podríamos hablar de la crítica que subyace en todos los textos de Darío Fo, de su genialidad para usar el absurdo y la sátira en textos que transgreden convenciones sociales y provocan incomodidad en las élites dominantes. Podríamos hablar de la evidente carga política de esos escritos y de la actualidad que rebosan a pesar de que algunos hayan sido publicados hace tres décadas. Pero simplemente vamos a hablar de lo divertido que puede llegar a ser el Nobel de Literatura… cuando hay una compañía como Suripanta que sabe de qué va esta cosa del teatro.

El secuestro de la banquera, dirigida por Esteve Ferrer y presentada en el Moderno por los extremeños Suripanta, es un lujazo, un regalo a todos los que pudimos ver un montaje hiperbólico, exagerado, verborreico, exaltado, dinámico, grotesco. Una obra bien montada y mejor ejecutada a pesar de lo dificultoso de poner en escena un texto denso pero divertido, crítico pero hilarante. El elenco, a la altura, con un trabajo previo digno de encomio. Esas réplicas que entran a tiempo en un texto que se sucede a la velocidad de una ametralladora son gloria bendita para el amante del teatro. Incluso supieron salir de algún jardín (se nota que es la primera vez que se hacía ante público y aún hay que pulir detalles) con cierta gracia y elegancia.

Soy de los que piensa que la crítica, si es con humor, entra mejor. Y Fo en eso siempre ha sido un maestro demostrándolo hasta en sus obras con un trasfondo más dramático, como por ejemplo hizo en Muerte accidental de un anarquista. Se agradece el humor en tiempos tan tenebrosos. Si sumamos Fo + Texto brillante + Montaje sencillo pero efectivo + Reparto en estado de gracia tenemos un espectáculo de categoría. Un aplauso a estos actores que se han metido hasta el tuétano en unos personajes que a simple vista pueden parecer de muy bajo perfil pero que esconden segundas y terceras intenciones. Lo de Fo también es admirable en su trabajo con los arquetipos. Otro en su lugar, hubiese apostado sobre seguro y no se hubiese metido en definiciones severas de personajes como “el ladrón” o “la banquera”, pero el dramaturgo italiano sabe hacer fácil lo difícil. Por eso funcionan tan bien esos personajes. La sencillez como marca de algo bien trabajado.

Mi pena al terminar la función (por cierto, doblemente reivindicativa en su final), es sentirme pequeño, un don nadie ante la magna figura del señor Fo. Ahora envidio aún más el querer ser como él y lamento ser un pecador que no llega a ser suficiente creyente en su dogma teatral por simple incapacidad. Que Talía me coja confesado.



domingo, 10 de agosto de 2014

-Jefe, ¿tiene un sigarrito?

Chiclanerismos...