La alegría vence a la muerte. Gloria se nos fue un día lanzando versos y regando de sonrisas nuestras vidas. Malditos aquellos que creen que no era buena poeta. Lo es tanto en cuanto, nos hacía felices. La poesía, el arte, la música, la risa... Hermanos de corazón y de razón. Aunque a veces la sinrazón sea buena compañera de viaje.
Foto: @zuhmalheur
Alegría la que nos llevamos al encontrarnos en Chiclana con Teatro de Malta que venía con uno de sus montajes de postín: el que precisamente lleva por título Alegría y que no es otra cosa que un inmenso homenaje al discurrir vital de Gloria Fuertes, poeta de luces que nunca dejará de guiarnos por la senda de la verdad y el conocimiento. Un espectáculo, premiado en los Max, y que lleva ya un recorrido intenso, largo y fructífero por la geografía española haciendo proselitismo de la obra de Gloria, que no es otra cosa que la obra de la vida. Ella hablaba seriamente a los niños de aprovechar el momento, de gozar con los pequeños placeres, de disfrutar con la música y las palabras, de jugar... Y Teatro de Malta nos llevó a un circo donde nos apresuramos a juguetear con libros y más libros. Volaron cuartetas, rimaron sonetos, se compusieron canciones y aparecieron las risas de la mano de doña Pito Piturra (¿o no era ella?) y del señor Antropelli (¿o no era él?), grandes anfitriones que invitaron al público (tirón de orejas a los chiclaneros por no acudir en masa a este espectáculo) a una función plagada de momentos mágicos, de pura ensoñación, de vertiginoso proceder y de risueño desenlace.
Es larga la trayectoria de Teatro de Malta en producciones pensadas ex profeso para los niños... pero que pueden ser igualmente disfrutables por los mayores. La vigorosa dramaturgia y dirección de Marta Torres, una mise-en-scène potente, música evocadora, más incluso cuando los personajes la producían y dos actuaciones de altura, las de Margarita Blurk y Delfín Caset, perfectos payasos (qué maravillosa profesión esa) con demostrado amor por el trabajo y que intercalando versos, personajes, historias de Gloria Fuertes en la dinámica del texto, supieron dar el justo homenaje a la poeta madrileña... y por ende, a todos nosotros que la queremos, la veneramos y la echamos cada día de menos.
Alegría es un montaje para ser disfrutado. Magnífica idea de partida, gran preparación escénica (preciosos tanto el vestuario como la iluminación). Está hecho para ser vivido. Está pensado para hacernos reflexionar sobre la valía de una vida vacía -la que nos quieren vender-, y la que realmente merece la pena -aquella que podemos construir con nuestros pensamientos y con unas cuantas palabras-. Fuertes lo sabía y por eso se empeñó en que nos enteráramos lanzando poemas a los cuatro vientos. Y Teatro de Malta es depositario del bien más preciado que ella supo dar al mundo: su voz y su palabra. No queda otra cosa que proclamar nuestra alegría por esas palabras que nos saben tanto a Gloria.
Jugar solo es muy triste. No hay interacción, no buscas las miradas de los amigos, no encuentras la sorpresa en cada momento, sabes que siempre saldrás ganador del envite. Lo dicho, es triste. Por eso, hay que encontrar la complicidad en el otro, el entendimiento, el saber que hay un enfrentamiento cordial en el que dos, tres o más partes se lo apuestan todo para salir vencedores. Y Juan Carlos Avecilla es uno de estos locos osados.
Lo es porque sabe exponerse. En el mundo del arte es necesario ser un valiente, querer mostrarse aunque sea para equivocarse. No fue así en esta ocasión. Con Tic Tac Toe, el bailaor chiclanero trajo a las tablas del Teatro Moderno (después de presentarse el año pasado con Melómano) una idea para arraigarla en baile, en cante y toque esenciales, de amplio registro, de gran hondura y calado. Y lo hizo con la ayuda en la parte musical de Daniel Yagüe (guitarrista de raigambre, de toque atávico, que se hace notar sin casi percibirse su maestría) y con las voces serenas y sencillas de Desirée Paredes y Pablo Oliva: ella, sentimental y muy vivaz; él, grave y depositario de los cantes con más solera. Con este acompañamiento se construyó la historia de Tic Tac Toe, una coreografía barroca, conceptual, intensa y preciosista, que gusta de recrearse en detalles, en escorzos, un auténtico ejercicio de interpretacion y de caracterización del personaje del que Avecilla supo sacar todo el jugo.
Poseedor del toque magistral que muy pocos bailaores pueden demostrar ante el público, Juan Carlos quiso jugar con el respetable y con sus compañeros de escena. Sus gestos contaban una historia de felicidad, de ingenuidad, de sonrisa perpetua anclándose a los cantes y bailes más genuinos. Una auténtica clase para profanos en la materia ya que se recorrieron palos de muy diversa condición, pero también un divertimento de altura para aquellos entendidos en la materia. Del polvo que levantaban los pies de Juan Carlos del escenario surgían los ecos añejos de la soleá, la caña, el fandango, las alegrías y los tangos (cantes gaditanos que no pueden faltar y que levantaron al público en perfecta comunión con los artistas).
Jugamos a lo sencillo. Cuando éramos niños preferíamos la caja a lo que esta contenía. Cogíamos una tiza y trazábamos mundos imaginarios en el suelo. Con un amigo jugábamos al tres en raya y siempre queríamos ganar. Pero si no, no ocurría nada. Siempre había otra oportunidad, otro juego. Juan Carlos Avecilla nos invita a jugar, a ensoñar, a participar en un momento de felicidad a base del flamenco del que muchos hemos bebido. En este caso, Tic Tac Toe es saber que se apuesta siempre a ganador.
Las luces del Real Teatro de las Cortes se fueron apagando paulatinamente con el eco de los aplausos del público que llenó el histórico recinto en una sesión magnífica: la presentación del segundo disco de Random Thinking, Right here and now. Tan alta ocasión merecía tirar de épica, de sueños, de constancia, de mentalidad ganadora y los profesionales sobre el escenario pusieron toneladas de todo ello para impulsarnos hacia melodías de otro tiempo y otro lugar que sonaron cercanas, humanas. Sonaron a Aurora y a Ángel. Sonaron a dos hermanos con una idea y un proyecto común bien ideado y mejor elaborado. Random Thinking es sinónimo de éxito y lo corroboraron en Las Cortes con un show bien medido y trenzado con el que dejaron la impronta que solo quedan en las más elevadas ocasiones. A su favor también jugó el verse acompañado por un grupo de músicos eficientes, que sin grandes alharacas, supo arropar bien a los grandes protagonistas de la función.
Foto: @zuhmalheur
Un largo y (a veces) tortuoso camino es el de la música. La farándula tiene estas cosas. Que es muy agradecida cuando suenan aplausos cercanos e insistentes pero muy dolorosa cuando te vas haciendo el camino. It's a long long road habla de eso. Es su primer single del nuevo disco. Es su canción fetiche y el concierto acabó con la épica de un tema pleno de matices rock y atemperado con la voz celestial de Aurora. Música en creciente ascenso, momento de gloria, éxtasis colectivo y la gente vitoreando y aplaudiendo. Es lo que merecen los Mesías de la música. Es la recompensa atribuida a un gran trabajo.
Los finales pletóricos son seña inequívoca de que antes el público se ha ido calentando con un puñado de canciones que en directo suenan bien ensambladas, perfectamente armónicas y lo suficientemente potentes. En acústico son un puntal. Saben defender a la perfección su repertorio, pero este nuevo disco de los isleños tiene grandes momentos para ser acompañados por una banda. Live to tell o Gonna take some faith suenan a gloria con la banda, aunque se agradecen los momentos íntimos, el mano a mano entre hermanos, acústica frente acústica, la voz desnuda de ella, el genio musical de él. El concierto tuvo su puente más cercano, más intimista con unos pocos temas (versión incluida del viejo blues de Robert Johnson, Malted milk) con el que quieren reivindicarse en esta parcela. Las parcelas intermedias del concierto en Las Cortes también sirvieron para echar un vistazo a ese primer disco con el que el mundo empezó a conocer a Random Thinking. Hubo recordatorios en forma de canciones como Shocked plant y Off season, entre otras.
Pero la noche pertenece a los amantes como aullaba Patti Smith. Los amantes de un sonido, el de Random Thinking que se ha vuelto más acerado, más centrado en sacar distintos matices sonoros a su música. Con Fear y We just don't really care, asomaron su parte más radical, su propuesta más innovadora por cuanto son temas complicados, plenos de experimentación. El segundo incluso, se quedó fuera del tracklist final del album. Fue una sorpresa su inclusión en el repertorio del show y también una pena que se quedara finalmente fuera del disco.
El concierto comenzaba tocando diversos palos. Desde el instrumental Distant hearts, pequeña perla sumida en la belleza hasta una primera aproximación a It's a long long road pasando por la calidez vocal y sonora de Southern blood, uno de los temas más redondos de este disco, pieza que es una prueba de la madurez del sonido de la banda isleña.
Y hemos llegado al final que es principio. El final como comienzo. Random Thinking ponen un punto y seguido con este concierto en su tierra. Es ahora cuando comienza todo. Cuando Right here and now va a empezar a rodar por toda la geografía nacional (¿para cuándo el salto a otros escenarios allende nuestras fronteras?). Es ahora cuando Aurora y Ángel tienen en su mano la posibilidad de ser únicos en su especie. Aquí y ahora. Es el momento de comenzar. Es el momento de Random Thinking.
Cercano, cortés, amable, íntimo. Tanto Shuarma en su post concierto como el propio show en sí fueron así. El front man de Elefantes pasó por El Pelícano de Cádiz para ofrecernos su otro yo, su cara más desnuda en formato acústico y para ello eligió temas de su carrera en solitario y algunos préstamos de canciones que han significado grandes cosas para él... y también para nosotros.
Abriendo el Festival de Música Española de Cádiz, Shuarma se presentó escaso de equipaje (sus guitarras y un buen surtido de canciones) bajo la bóveda de la sala gaditana para hablarnos quedo, a media voz, pero con grandes dosis de emoción y a veces hasta de dramatismo, que para eso él tiene de sobra. Descubrió para quien no las conociera un ramillete de canciones de su corta pero intensa carrera en solitario pero comenzó su concierto gaditano con una aproximación a Moon River, el temazo de Henry Mancini que inmortalizó Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes. Despegamos con La única opción, canción con la que se nos alumbró el marcado sentido acústico y poético de un artista rico en matices, lleno de estratos y polivalente. Le conocemos dándolo todo ante grandes audiencias, pero Shuarma se metamorfosea en un artista que sabe pisar el formato acústico para ofrecernos perlas llenas de lirismo. Hay que descubrir su discografía para poder auscultar la apuesta por el amor y el desamor, por la permanente búsqueda de la felicidad, por el perfecto conocimiento de estados de ánimo en ebullición que Shuarma plantea en cada disco, en cada canción.
En un concierto muy uniforme, sin grandes alharacas, sin demasiados aspavientos y sin alardes de ningún tipo, Shuarma quiso pasar la noche bajo la luna gaditana contando historias de cada número musical, con momentos de gran emoción cuando revisita temas de amigos como Julio Numhauser (autor de Todo cambia), Antonio Vega o Bowie y alternando con aproximaciones a su personalísima trayectoria. Las versiones de Shuarma son suyas, propias, diferentes, personales. Son las características que debe tener una buena cover, porque si suenan igual que las originales, ¿para qué quedarse con la copia?
De su propia cosecha, resonaron plenas de contundencia canciones como Tú, Rompe el espejo, Virgen de Guadalupe o Lo que queramos creer para ir acabando con Otra ráfaga de luz, que sonó apabullante a la guitarra. Pruebas fehacientes de que aunque corta, la carrera de Shuarma se aleja de convencionalismos y de territorios fáciles sobre los que transitar. Hay riesgo, hay compromiso con sus sones. Sones que nos aproximan a una persona que nos regaló un par de horas de su vida para que encontráramos el equilibrio posible. Alguien que nos ofertó un puñado de temas en los que encontramos confort, refugio, paz. Nada más que eso, amigos.
Después del primero viene el segundo y tras algo bueno tiene que venir, por lógica, algo mejor. Lo dicta la lógica. Ese es el resumen apresurado de la aparición en el mercado del segundo disco de Random Thinking, el nombre tras el que emergen las figuras de Aurora y Ángel, hermanos ellos procedentes de la Isla de León y que tras sorprender con su primer largo en 2014, ahora confirman lo allí apuntado con una continuación que lleva por título Right here and now.
Es este un disco pleno de lógica. Fieles a un sonido polivalente, lleno de matices, rico en capas, Random Thinking aplica el sentido común a este trabajo grabado en PKO Studios bajo el amparo de Caco Refojo. Producción esmerada a cargo de Aurora y Ángel y un sonido limpio, marcado, hecho así para que el oyente descubra la calidez de la voz de ella y los contrastes sonoros de él. En esa lógica se mueve el disco: lo ya esbozado en un primer disco que sorprendió a propios y extraños, se magnifica, se amplifica y crece de forma exponencial en este segundo paso en la firme carrera de la banda isleña.
La lógica también dicta que, aunque la experimentación sea buena, sentar las bases del éxito en lo que ya conoces es la receta adecuada. Random Thinking bucea en sus influencias musicales y se liberan de etiquetas y corsés para ofrecernos un disco de amplios registros. Desde potentes números donde vence el rock como It's a long long road, hasta momentos intimistas e instrumentales como Borli, que cierra el disco o Distant hearts con un mero esbozo vocal tan sólo acompañando a una preciosa composición sonora. Tenemos motivos también para sonreir por la versatilidad vocal de Aurora que se trasmuta en cada tema como demuestra en la canción que da título al disco y en la que recuerda a una juvenil Chrissie Hynde o en Gonna take some faith, hermoso tema donde los instrumentos de cuerda predominan y donde encontramos reminiscencias de la cálida voz de Stevie Nicks. Casi nada. Pero no, no es gratuito nuestro alborozo por descubrirles una de las mejores voces de la música popular de este país.
Este segundo album de los isleños marca una nueva pauta. Ángel ha sacado lo mejor de sí y da una auténtica lección en los arreglos y la instrumentación que, capa tras capa, muestra una construcción musical primorosa. Si Phil Spector tenía su Muro de Sonido, Random Thinking ha sabido edificar un puñado de buenas canciones desde unos cimientos acústicos hasta elevarlas a monumentos sonoros.
Y sí, suenan a América. Suenan a blues, a southern, a free jazz, a rock y a pop, a folk y a honky tonk bar. Y se atreven a ponérselo a ellos mismos más difíciles sacando adelante temas que suenan con un ensamblaje perfecto: Southern blood con esas maravillosas líneas de saxo o Quite sickening, donde arreglos, composición y voz se solapan, juguetean y nos llevan al gozo.
Right here and now es un disco para degustar, para escuchar varias veces (del tirón, porque es adictivo) y es por encima de todo, la constatación de la lógica de una carrera que auguramos plena de éxitos para Random Thinking.
Os voy a dejar un segundito para adivinar quién acaba así una nota de prensa sobre la actuación de un grupo de teatro en Chiclana...
"Y es que la belleza no siempre ha de buscarse y mirarse en el propio objeto estético sino también en el proceso de hacer posible la generación de más y mejores artistas. El ejercicio continuado en espacios apropiados favorece su perfeccionamiento profesional, el incremento de sus capacidades comunicativas y generativas ante sus propios ciudadanos y ciudadanas siempre con voluntad crítica pero a la vez atenta y, por último, y el fomento directo e indirecto de empleo por y para la Ciudad".
Ya sabéis, ciudadanos y ciudadanas de esta gran "Ciudad". Id al teatro que seréis mejores personas. Os lo dicen unos titulados en Periodismo.
Algo así diría Nicanor Parra de su propia poesía... Genio.
[...] Contra la poesía de las nubes
... Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
—Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos—
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.
Los poetas bajaron del Olimpo.
Fragmento de Manifiesto. Recogido en Obra gruesa (Santiago, Universitaria, 1969).
Nicanor Parra.
La luz de Chiquito, con la que nos ha guiado por el camino del humor, de la felicidad, se va apagando poco a poco. Tiene ganas de encontrarse con su Pepita que le dejó solito hace ya unos años. Y desde entonces, Gregorio, nuestro Chiquito, estaba más tristón. Ya no soltaba tantos jaaarl, ni llamaba fistros a los que se cruzaban con él agradeciéndoles con sonrisa eterna todo lo que este malagueño universal ha hecho por todos nosotros.
Creo que estamos en deuda con Chiquito de la Calzada. Por llevar toda la vida trabajando por hacer felices a los demás. El éxito le llegó de mayor pero a tiempo. Lo ha disfrutado mucho y bien. Hasta que se le van yendo las ganas de vivir. Por eso, antes de que pase algo que nadie quiere, yo quería darle mi reconocimiento -que es también el de todos vosotros, lo sé- y a buen seguro que él, estará contento con eso. Es así de humilde.
A los que pedís (con justicia) que a Chiquito había que darle la Medalla de Oro o de Plata de Andalucía e incluso el que le nombren Hijo Predilecto, creo que ya vamos tarde. Yo no le quiero ver en el listado de premiados junto a la Duquesa de Alba, Felipe, un arzobispo o la Pantoja. Para mi, la mejor medalla que se va a llevar el gran Chiquito es la sonrisa de la gente.
Y ahora, pecador de la pradera, deja de quedarte con todo el mundo y despierta de ese coma para cagarte en nuestras muelas una vez más.
Ah no, que no es hoy. Da igual: E-bow the letter. REM con la gran Patti Smith... Pura poesía.
Look up, what do you see?
All of you and all of me
Fluorescent and starry
Some of them, they surprise
The bus ride, I went to write this,
4:00 a.m, this letter
Fields of poppies, little pearls
All the boys and all the girls sweet-toothed
Each and every one a little scary
I said your name
I wore it like a batch
of teenage film stars
Hash bars, cherry mash
and tinfoil tiaras
Dreaming of Maria Callas, whoever she is
This fame thing, I don't get it
I wrap my hand in plastic to try to look through it
Maybelline eyes and girl-as-boy moves
I can take you far
This star thing, I don't get it
I'll take you over there
I'll take you over there
Aluminum, tastes like fear
Adrenaline, it pulls us near
I'll take you over
It tastes like fear there, I'll take you over
Will you live to 83? Will you ever welcome me?
Will you show me something that nobody else has seen?
Smoke it, drink, here comes the flood
Anything to thin the blood
These corrosives do their magic slowly and sweet
Phone, eat it, drink, just another chink
Cuts and dents, they catch the light
Aluminum, the weakest link
I don't want to disappoint you
I'm not here to anoint you, I would lick your feet
But is that the sickest move?
I wear my own crown and sadness and sorrow
And who'd have thought tomorrow
could be so strange?
My loss, and here we go again
I'll take you over there
I'll take you over there
Aluminum, tastes like fear
Adrenaline, it pulls us near
I'll take you over
It tastes like fear there, it holds us near
I'll take you over
Look up, what do you see?
All of you and all of me
Fluorescent and starry
Some of them, they surprise
I can't look it in the eyes
Seconal, spanish fly, absinthe, kerosene
Cherry-flavored neck and collar
I can smell the sorrow on your breath
The sweat, the victory and sorrow, the smell of fear
I got it
I'll take you over there
I'll take you over there
Aluminum, tastes like fear
Adrenaline, it pulls us near
I'll take you over it tastes like fear there
I'll take you over
Pulls us near
Tastes like fear..
Nearer, nearer
over, over, over, over
Yeah, look over
I'll take you there, oh, yeah
I'll take you there
Oh, over
I'll take you there
Over, let me
I'll take you there..
There, there, baby, yeah..
Y una traducción guapa que he encontrado por ahí.
Mira hacia arriba. ¿Qué es lo que ves?
Puedes ver todo sobre mí,
y sobre tí, fluorescente y estrellado.
Algunos de ellos, se sorprenden…
Un viaje en autobús. Escribí ésto.
Las 4 de la mañana. Ésta carta.
Campos de amapolas, pequeñas perlas.
Todos los chicos, y las chicas, con sus brillantes sonrisas.
Cada uno de ellos, y todos juntos a la vez, dan miedo.
Dije tu nombre…
La llevo como una insignia
de una estrella de cine adolescente
Una piedra de hachís, un caramelo de cereza,
una diadema de papel de aluminio.
Soñando con Maria Callas dondequiera que ella esté
Esta fama que me persigue, yo no la busqué
Envuelvo mi mano en plástico, intentando ver a través de él
Maybelline en los ojos, chica busca chico.
No te puedo llevar lejos
Ésto de ser una estrella, no fue lo que elegí.
Te llevaré allí
Te llevaré allí
Aluminio, sabor a miedo
Adrenalina, nos empuja juntos
Te llevaré
Allí, sabe como el miedo. Te llevaré
¿Vivirás hasta el 83? ¿Seré bienvenido para tí algún día?
¿Me enseñarás algo que nadie haya visto antes?
Fúmalo, bebe. Aquí llega ese fluido
Lo que sea para licuar más la sangre
Éste corrosivo practica su magia lenta y dulcemente.
Teléfono, cómelo, bebe. Tan sólo otra grieta.
Cortes y golpes, capturan la luz.
Aluminio, el enlace más débil.
No quiero decepcionarte.
No he venido para darte la paliza. Lamería tus pies,
pero, ¿no es ése un acto enfermizo?
Llevo mi propia corona, tristeza y pesar.
¿Y quién se iba a imaginar que el mañana
sería tan extraño?
Mi pérdida, ahí vamos otra vez…
Te llevaré allí
Te llevaré allí
Aluminio, sabor a miedo
Adrenalina, nos empuja juntos
Te llevaré
Allí, sabe como el miedo. Nos mantiene juntos.
Te llevaré
Mira hacia arriba. ¿Qué es lo que ves?
Puedes ver todo sobre mí,
y sobre tí, fluorescente y estrellado.
Algunos de ellos, se sorprenden…
No puedo mirarlo a los ojos.
Seconal, Spanish Fly, absenta, keroseno.
Collar de perlas con sabor a cereza.
Puedo oler el aroma a tristeza en tu aliento.
El sudor, la victoria, la tristeza. El olor del miedo,
lo tengo.
Te llevaré allí te llevaré allí
Te llevaré allí te llevaré allí
Aluminio, sabor a miedo
Adrenalina, nos empuja juntos
Te llevaré. Sabe a miedo allí-
Te llevaré.
No empuja.
Sabe a miedo…
Más cerca, más cerca.
Arriba…
Sí, mira arriba
Te llevaré allí, sí.
Te llevaré.
Oh, allá arriba.
Te llevaré.
Arriba. Déjame…
llevarte allí.
Allí, allí, cariño, sí...
El poeta del fuego sagrado se fue lentamente, desvaneciéndose, susurrando palabras, recitando poemas y dejándonos You want it darker, un disco lúgubre y mágico como testamento vital. No hacía falta que nos maravilláramos de su gloria pero Leonard Cohen quiso morir cantando y contando, llevándonos de nuevo al séptimo cielo de los trovadores de lo milagroso. El poeta del fuego sagrado mantiene su compromiso con la vida a través de versos y canciones.
Cohen entendió como pocos que en el crisol de estilos estaba la salvación de la poesía y la música. Todos recordamos aquel benéfico encuentro con ese español mendigo en Montreal que le enseñó cuatro acordes y le contó historias del flamenco viejo y de Lorca. Ahí cambió la vida de Leonard Cohen. Ahí se magnificó su figura. Entramos en una nueva dimensión. Años más tarde, los flamencos conocieron al genio canadiense. Una noche, un amigo suyo puso un disco de Cohen a Pepe Habichuela y Enrique Morente y los maestros quisieron conocerlo. La sinergia estaba lista. Y de esa noche al homenaje continuo del cante jondo, a las traducciones y traslaciones del cancionero de Cohen al universo flamenco, a Omega, pocos pasos fueron dados.
Ese amigo de Cohen que abrió los ojos a los flamencos fue Alberto Manzano, biógrafo y traductor del poeta canadiense y una de las figuras que más y mejor le conoce. Se pasó por Chiclana para hablarnos, para recitarnos y para ofrecernos como regalo un espectáculo -Flamencohen- que aúna versos y música, canciones y flamenco bajo la inspirada égida de la cantaora Rocío Segura y la Banda del Corazón, agraciado grupo de acompañamiento (que contaba con uno de los violinistas que acompañó a Leonard en su última gira). Todo el conjunto se desvivió por ofrecernos un repaso de la confluencia entre la obra de Cohen y su impronta flamenca. Textos que pasaron por las manos de Duquende, Mayte Martín, Enrique Morente (en su inmortal disco Omega) y que sonaron frescos, vibrantes y emocionales en la voz de Rocío Segura y en la magnífica pulsión musical de la banda de acompañamiento. A thousand kisses deep, Hallelujah, Chelsea Hotel #2, Famous blue raincoat, The gypsy wife... Temas inmortales que traducidos por Manzano, llenaron de poesía y flamenco el Teatro Moderno de Chiclana.
Un precioso recuerdo a un artista inconmensurable, un acercamiento para neófitos, una gozada para los ya iniciados. Flamencohen nos recordó cuánto le debemos a Leonard Cohen, ese protector del fuego sagrado, ese poeta que nunca pudo agradecerle a aquel vagabundo todo lo que le pudo enseñar en cuatro tardes.
Don Enrique Bunbury siempre me ha parecido un personaje muy lampedusiano: que todo cambie para que no cambie nada. No lo tiene fácil el zaragozano puesto que debe contentar a su numerosa prole de seguidores que a estas alturas del partido quiere al Bunbury honesto, al que es capaz de ofrecerle un ramillete de temas inconfundibles en su temática, en sus capas sonoras, en sus recorridos vertiginosos por las músicas de aquí y de allá.
Bunbury se reconvierte a cada paso, en cada disco, diríamos que en cada concierto. Y ya decimos, no es fácil. No es fácil parecer que haces lo mismo cuando en realidad vas evolucionando sobre una misma senda. Probablemente por eso, por esa disimulada reconversión, su carrera sea una de las más calculadas del panorama musical nacional. Ahora nos lleva a otros territorios con Expectativas su último disco con el que de nuevo se lanzará a la carretera, que es lo que a un músico como Bunbury le pone de verdad.
Expectativas llega en un momento especial para el músico aragonés. Recién cumplidos los 50, con vida sosegada alejada de esta España ajada y arrastrada, Enrique asume un papel de observador cuasi omnisciente sobre las realidades poliédricas que le ofrece este mundo. Y se desmarca con un disco honesto, sin brutalidades, sin estridencias, pero pleno de mensajes diáfanos, claros, llamadas de atención sobre la deshonra de la mentira y sobre la necesidad de afirmarse uno mismo.
En las entrañas musicales de Expectativas, nos topamos con diversas tonalidades, muchos Bunburys, nuestro Rey Lagarto, que parte y reparte buenas muestras de lo versátil que es un género como el rock, abanderado por el aragonés errante en otro ejercicio de funambulismo en forma de disco. Buenos tiempos para la lírica rockera de Bunbury y Los Santos Inocentes, su banda de referencia. Si es cierto que en este disco, se han abandonado ciertos lugares y tropos simbolistas, tan del gusto bunburiano para acercarse con proximidad a una realidad preocupante, cuasi mundana, circunstancia que es de agradecer en un músico y ciudadano militante. Ejercicios curiosos y divertidos como Bartleby-Mis dominios, temas contundentes llamados a ser carne de directo como Cuna de Caín o La ceremonia de la confusión y manifiestos abiertamente reivindicativos como Mi libertad pueblan un trabajo producido con pulcritud y esmero. Expectativas es un disco para ser escuchado de arriba a abajo, en modo conceptual. Diviértanse con los recovecos sonoros, con las experiencias lingüisticas, con el devenir de ideas. Así es Bunbury. Para bien o para mal. A unos les gusta (a nosotros), otros lo desprecian sin alcanzar a saber por qué. Pero siempre nos quedará la figura erguida de quien se sabe insobornable.
Aún estamos a la expectativa de la siguiente transmutación del aragonés...