El potro cabalga salvaje por la marisma. Tiene ganas de vivir, de sentirse libre, de buscar el horizonte sin detenerse por nada. El potro está pleno de fuerzas, derrochando ánimo, tesón y afán de supervivencia. El potro lo da todo, pero la vida no lo trata como es debido...
¿Qué podemos decir de Camarón? Leyenda, genio, icono, revolucionario... cantaor. De los cantes de Juana, su madre, bebió todo lo que tenía que saber. De las estrecheces de la vida, le vino la inspiración y las ganas de salir por patas hacia el éxito. Cuando lo obtuvo, empezó a escapársele de entre los dedos. Y le llegó la hora de irse, tan joven, con tanto aún por dar y cantar. Entre medias, la noche en que dejó con la boca abierta a Caracol en la Venta de Vargas, su marcha a Madrid, su encuentro providencial con Antonio Sánchez y su hijo Paco, su cambio de rumbo discográfico, Ricardo Pachón, La Leyenda del Tiempo, el triunfo, el mito y la muerte. Una vida digna de ser contada y conocida por todos.
Netflix nos ha dado la oportunidad de saber un poco más del genio de San Fernando por partida doble y en formato documental: una serie de seis capítulos (Camarón, de La Isla al mito) y una película (Camarón, flamenco y revolución). Un díptico imprescindible y estupendo para acercarnos a una figura capital de la música, apto tanto para profanos como para aficionados. En ambos casos, la figura del hombre no subyace sobre la del artista; son capas superpuestas ya que no se entiende la una sin la otra. Así era José.
Ambas aproximaciones diseccionan la figura de Camarón tomando como base fundamental la faceta de José Monge Cruz como hombre, en ocasiones superado por la inmensidad de Camarón. Se ven las fragilidades de una persona que anhelaba convertirse en lo que fue, pero que no comprendía por qué su arte trascendía más allá de los límites de lo comprensible. Su influencia se notará en décadas venideras y las razones son expuestas con sentido del ritmo, veracidad y profusión de datos y de comentarios de quienes estuvieron a su lado en todo momento. Abordar de seguidos tanto la serie de José Escudier como el largo de Alexis Morante permite descubrir no solo la leyenda que galopa sobre el tiempo sino también al hombre que solo quería cantar. Ambos son recorridos minuciosos y completistas si bien la película se acerca también a las sombras del cantaor sin que por ello, desmerezca la grandeza de una carrera musical que se antoja demasiado corta al verse truncada por la prematura muerte de Camarón.
Dos hitos que enmarcan la vida y la carrera de un artista único, alguien de otra galaxia que vino para iluminarnos aunque fuera con la simple luz de un cigarro con la que no perdamos su camino. En la serie, detallista y preñada de recuerdos y de vivencias, son sus amigos, sus familiares (emocionante La Chispa con sus hijos) o su biógrafo, quienes pintan el retrato de José. En la película de Morante es un gigantesco Juan Diego el que narra sin tapujos y con mucho duende, las etapas vitales y artísticas de un Camarón al que sentimos más cercano que nunca. Dos hitos, como decimos, imperdibles para todo aquel que quiera sentir un mínimo de emoción. Garantizamos el vellito de punta con serie y película.
Y el potro de rabia y miel busca el sol en el horizonte. Ya se siente libre. Nadie puede alcanzarle.
Artículo originalmente publicado en Berenjena Company.
miércoles, 19 de septiembre de 2018
jueves, 30 de agosto de 2018
sábado, 18 de agosto de 2018
La barraca de Federico
"El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre".
Federico García Lorca.
Federico García Lorca.
viernes, 17 de agosto de 2018
Inmorales
“Es más moral y más divertido llevarse la mano a la polla que el dedo al gatillo”.
Lawrence Lipton, poeta de la Beat Generation y un tío lúcido.
Lawrence Lipton, poeta de la Beat Generation y un tío lúcido.
domingo, 12 de agosto de 2018
sábado, 11 de agosto de 2018
Torreznos de realidad
Paquita ha vuelto y lo hace más calmada, menos desenfrenada, más madura, igual de divertida y más comedida en sus raciones de Tigretones y torreznos. Paquita Salas ahonda en el universo interior del personaje, siendo menos protagonista en su segunda temporada (auspiciada por Netflix) pero dando hueco a una mayor coralidad en el reparto, cosa que es de agradecer puesto que tras los primeros cinco episodios nos quedamos con ganas de saber más de algunos secundarios. De hecho, el gran momento de estos nuevos capítulos se da en el episodio denominado El secreto donde Lidia San José es absoluta protagonista en un retrato agridulce, emocionante y que se sale por completo de la narrativa paquitasalasiana. Una agradable sorpresa que actúa de contrapeso –y a la vez de complemento- del resto de la serie.
El trabajo de Javier Calvo y Javier Ambrossi rezuma costumbrismo, humor canalla, momentos de gran inspiración y un marcado cambio de tono que hace evolucionar la historia de unos personajes que se engrandecen en estos cinco episodios que marcan el inicio de un arco argumental del que carecía la serie en su primera tanda. Brays Efe hace crecer a su personaje a base de una buena dosis de realidad, dejando de lado (pero sin renunciar a ello) a la astracanada, al humor visceral y a todo lo bueno que nos dio Paquita en su temporada de estreno.
Ese acercamiento a la realidad, a cierta dosis de drama en la vida de Paquita y de PS Management es uno de los aciertos de esta segunda temporada. El arco argumental además queda abierto para una continuación que ya está asegurada en Netflix y que puede desembocar en una nueva reinvención de un personaje que ya es oro puro en la ficción nacional. Solo nos queda ponernos unos buenos torreznos de Tarazona y brindar con un lingotazo de Larios por la buena salud (y el colesterol) de nuestra representante de actores y actrices 360.
Artículo originalmente aparecido en Berenjena Company.
sábado, 28 de julio de 2018
El disco perdido
Si seguimos encontrando maravillas escondidas de John Coltrane, estamos de enhorabuena...
viernes, 20 de julio de 2018
Alive!
Estamos vivos que no es poco. Y yo quiero seguir estándolo hasta que pueda tener la oportunidad de verlos en directo. Mientras tanto, un bonito homenaje (con actuación incluida). Con todos ustedes, Pearl Jam.
domingo, 15 de julio de 2018
El Choto de Doñana (I)
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| Foto: Alberto Sánchez Barea |
El Parque Nacional de Doñana es uno de los lugares más maravillosos de Europa. No exagero. Cuatro ecosistemas distintos en un único lugar. Playa virgen, dunas móviles, marismas, cotos, zonas de sotobosque, fauna y flora diversa... y turistas. Sí amigos, turistas todos los días. Lo normal es que pasen por el Coto y lo disfruten. Esos son la mayoría pero luego vienen otros que ni disfrutan ni dejan que otros lo hagan. Y además, fastidian al que allí trabaja tratando de dar a conocer esta maravilla que es Patrimonio de la Humanidad. Por eso quiero hablarles de ciertos tipos de turistas que pasan a diario por el Coto (o Choto, porque ellos se toman la visita a choteo) de Doñana. Allá vamos:
El fumador:
-Oiga, ¿aquí se puede fumar?
-¿Usted qué cree?
-Que no.
-Pues eso.
Sí amigos, son unos cuantos los que preguntan si en pleno Parque Nacional, rodeado de árboles, de arbustos, de verde por todos lados, se puede uno encender un pitillo. Hace un año hubo un incendio en el entorno de Doñana. A veces, me gustaría hacer un ninot y prenderlo... con algún fumador.
La arrabalera:
-Cari, ponte ahí que te hago la afoto. Pero niño, ¡quieres quitarte de ahí que estás jodiendo la puta afoto!
El niño era su propio hijo. Ese tipo de arrabaleras ha pasado hace poco por el poblado de La Plancha, lugar habitual de las visitas al Parque. Ella y su grupito de amigas iban vestidas con chándales fucsias, moño apretao en el pelo, grandes aros en las orejas, super maquilladas y hablaban alto. Esto sí que es una fauna interesante. Por cierto, también fumaban.
La robapiñas:
-Señora, no se puede llevar eso del Parque.
-Pero si son solo dos piñas.
-Ya, pero las normas del Parque dicen que no se puede recoger ninguna muestra del Parque. Está prohibido... Y ponen multas.
-Ah, po lo suelto. Totá, pa dos piñas de mierda...
Los niños:
Sí, los niños. Siempre hay niños y siempre dan por culo. ¿Por qué no dejáis de traer niños al mundo? Os lo pedimos por favor.
Continuará...
jueves, 28 de junio de 2018
Cosas por las que merece la pena vivir XVIII
Y terminamos este día con Bruce... Este temazo, en directo, casi 20 minutos de pura furia rockera, de fiesta, de amistad, sirve para mucho. A mi, para devolverme la serenidad tras unos días locos.
Desgraciadamente, he sido incapaz de encontrar un vídeo con imágenes del concierto. Son espectaculares. Nos queda el audio.
Desgraciadamente, he sido incapaz de encontrar un vídeo con imágenes del concierto. Son espectaculares. Nos queda el audio.
Cosas por las que merece la pena vivir XVII
Esto es oro puro. Gracias a los dioses de la música por tener a Paul (y gracias a James Corden).
Cosas por las que merece la pena vivir XVI
Hoy tenemos ración triple. Dos protagonizadas por el Boss. Bueno, esta primera en realidad es para homenajear a Clarence Clemons y a ese solo de saxo que se marca en Jungleland. Subid el volumen, abriros a la música y disfrutad.
and the poets down here don't write nothing at all...
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