miércoles, 6 de agosto de 2014

Soy un mecanismo complicado de descifrar.



martes, 5 de agosto de 2014

"Lo que cuenta el disco y cómo lo cuenta, es un todo. Siento que es la primera vez que lo conseguimos"


Una tortuga que optó por creerse lo justo para no convertirse en nada. Esa era la tortuga que en La historia interminable de Michael Ende, recibía el nombre de Vetusta Morla. Pero los Vetusta Morla que visitan este viernes el Campo Municipal de Deportes de Chiclana (en lo que será el concierto del verano), se lo creyeron bastante y han conseguido convertirse en la banda española más importante de los últimos años… con permiso de ilustres compañeros de profesión. Y para que entendamos cómo fue ese proceso de pasar de ser chicos de barrio con muchas ganas de meterse de lleno en la jungla de la música a ser reyes en festivales, tuvimos la oportunidad de hablar con Juanma Latorre, guitarrista y letrista de la banda. El lugar, los estudios de Radio Chiclana. Los maestros de ceremonias, don Ernesto Salgado y un servidor…

-¿Qué ha cambiado en vosotros, como grupo y como personas desde la publicación de Un día en el mundo, vuestro primer disco?
La verdad es que han cambiado muchas cosas, pero lo esencial sigue intacto. Hemos aprendido muchísimo. Nos manejamos mejor como banda, como músicos, como dueños de un sello discográfico. Hemos aprendido muchas cosas y además, las hacemos mejor, aunque nos damos cuenta de todo lo que hacemos mal. El primer efecto de aprender es negativo porque te das cuenta de tus errores. Sin embargo somos un grupo de amigos, con gran interés por expresarse a través de la música. Y es que cuando estamos en un concierto, no queremos estar en ningún otro tiempo ni lugar. Disfrutamos con ello, recorriendo el país, viviendo aventuras. Todo lo demás es atrezo, aunque sea importante.

-Esa capacidad de sorprenderos que teníais en vuestros primeros tiempos se comprobaba en aquellos primeros conciertos. ¿Os sigue sorprendiendo vuestra capacidad de convocatoria?
Lo cierto es que sí. Y con esta gira más que nunca. Estamos alucinados por lo que está pasando con La deriva, con los tickets de conciertos ya vendidos antes de que saliera el disco. Y es que si el disco hubiese sido una castaña, ¡nos hubieran matado! (Risas). Lo cierto es que nos sorprende para bien esta respuesta que estamos teniendo de nuestros seguidores.

-Hablando de La deriva, se nota una evolución en diversos aspectos de vuestro trabajo que quizá en otros grupos no se nota tanto, pero en este último trabajo vuestro hay un tono más crudo, más amargo, más enfadado tanto en letra como en música. Suponemos que la situación social en la que nos encontramos afecta…
Sin duda. Es en parte responsable de esa crudeza del álbum. Estoy de acuerdo con este análisis. Quizás no hay enfado, pero sí rabia. Es una fuerza motora. El disco fue escrito en unas circunstancias políticas y personales que han influido en letras y música, eso es indudable. Además el modo de hacer el disco fue rápido, trabajando en comandos, en grupos de dos o tres. Eso hizo que el camino fuera más recto, con menos curvas. Así no nos detuvimos en florituras, atmósferas y el sonido sale más crudo. Puede parecer que hacer un disco rápido, con menos tiempo, puede ir en detrimento de la calidad artística, pero no ha sido así en este caso. La forma acompaña bien al mensaje.

-Está claro que sois versátiles, porque si en Un día en el mundo incluisteis temas que ya llevaban tiempo compuestos, pasáis por Mapas y llegáis a La deriva con un planteamiento totalmente diferente, grabado de forma distinta. ¿Cómo os habéis adaptado en el estudio a esta atmósfera?
Sinceramente, mejor de lo que esperábamos. Nos hemos adaptado bien. Hemos trabajado con el mismo equipo humano y técnico de anteriores trabajos y todos han sabido entender cuáles son las circunstancias con las que empezamos a trabajar y hemos sabido ponerlas a favor del disco, adaptándose los métodos de trabajo para este álbum. No es fácil porque siempre nos ha costado mucho tiempo componer, ya que siempre hemos compuesto madurando las canciones en el local de ensayo durante mucho tiempo y que además, siempre hemos compuesto tocando los seis juntos y cambiar esos hábitos no era sencillo. Si no hubiésemos tenido esa flexibilidad, todo hubiese acabado mal, pero no. Ha salido todo bien. Lo que cuenta el disco y el modo en que lo cuenta es un todo. Siento que es la primera vez que lo conseguimos.

-Por la evolución que lleváis en vuestra carrera, por los temas que tratáis y por la forma de parirlo, por los esquemas de composición que usáis, ¿os sentís revolucionarios?
No me siento así, porque esquemas de composición hay muchísimos y a cada banda le va bien el suyo. En nuestro caso, no tenemos un líder solo. Pucho es nuestro frontman, pero llegadas otras áreas de trabajo, cada uno coge las riendas en su parcela. Otras bandas se nos parecen, otras no. Se han dado tantas formas de componer y de hacer discos, que yo no me atrevería a decir que somos revolucionarios, porque seguro que otros ya han hecho lo que hemos hecho nosotros.

-Hace tiempo que no se os veía por Cádiz…
La verdad es que sí. Hace ya dos años que tocamos en El Puerto de Santa María y eso que es una tierra que nos encanta, pero bueno, la ocasión de tocar en Chiclana es para celebrarla…

-Por cierto, que la costa está una vez más omnipresente en el mundo Vetusta Morla pesar de ser de Madrid.
Eso es culpa mía, porque yo nací en Alicante. La ausencia de mar en Madrid hace que tenga un puntito de morriña semi dolorosa que haga que tenga presente este tema cuando compongo.

-Si pudieras viajar en el tiempo y tuvieras ocasión de hablar contigo mismo antes de grabar Un día en el mundo, ¿qué te dirías?
Esa es buena pregunta. Creo que me escondería y no me diría nada para no modificar el fluir de los acontecimientos. No se me ocurre nada mejor de lo que nos está pasando. No se dé qué manera podría ir mejor en lo artístico y emocional en lo que supone de experiencia y aventura estar tocando en Vetusta. Respondiendo a tu pregunta, observaría desde una esquinita del estudio sin decir nada.

-Lo que os está pasando es consecuencia de haber tomado las riendas de vuestro futuro, algo arriesgado pero con la seguridad de que podríais acertar y de hecho, lo habéis conseguido…
Pero también nos hemos equivocado mucho. Siempre hemos tenido una especie de fe ciega en nuestra música y posibilidades algo hasta cierto punto, inexplicable y eso que nos hemos enfrentado a pruebas duras a lo largo de estos años. Ha sido una necesidad vital el tirar adelante. Tenemos mono cuando no tocamos o no componemos. Esa pulsión que te empuja de manera inconsciente es lo que nos ha movido, a veces en contra del sentido común.

-¿Hacéis planes a largo plazo o vais paso a paso?
Somos de ir paso a paso, hacer planes a la larga no funciona. Es lo recomendable por la forma de acometer nuestro trabajo y la forma del negocio en el que estamos envueltos, muy volátil y cambiante. Te puedes hacer metas abstractas, pero no tenemos planes de dominación mundial (risas).

-¿Es suicida ser músico hoy en España?
Sí, pero es una bonita manera de suicidarse. Es hermoso y duro dedicarse a esto. Nosotros tenemos la fortuna de compaginar nuestra vida con ella y poder pagar las facturas con la música. Es una suerte porque la situación está tirando a regular. Cualquiera que se haya dedicado a esto sabe que cuando te pica el “bicho”, te aguantas porque no hay más remedio y tiras hacia delante.

-¿Cómo fue la experiencia de componer una banda sonora para un videojuego?
Fue algo bonito. Compusimos la música para Los ríos de Alice y de ahí sacamos muchas conclusiones positivas. Tengo la sensación de que fue fundamental para llegar a buen puerto con La deriva porque ahí fue donde ensayamos el trabajo por comandos que os comentaba antes. Hubiera sido mucha más duro hacer La deriva sin hacer antes la banda sonora de Los ríos de Alice. Fue un buen banco de pruebas.

-Nos dices que no sois revolucionarios y ¡hacéis una banda sonora para un videojuego en España!
(Risas) Bueno, me refería a los métodos de composición y de trabajo. Puede que otros hayan hecho algo similar, aunque aquí no es muy usual. Fuera me consta que sí se han producido casos similares. Y espero que se vuelva a repetir con nosotros porque es algo muy satisfactorio. Particularmente, he descubierto como los videojuegos son una forma de arte interdisciplinar. Y también que están dados de lado por los medios de comunicación Y eso que es una industria cuyos números y beneficios son mareantes.

-Hablemos del fenómeno festivales. En época de crisis, hay una floreciente muestra de eventos de este tipo por toda la geografía nacional que son muy concurridos. Vosotros sois asiduos de festivales que surgen en plena crisis con ese maldito 21 por ciento de IVA cultural…
Montar un festival es complicado, pero están teniendo un éxito de público notable porque hay mucha calidad en la oferta. En España desde el BBK, al FIB, Cruilla, Low Festival… Hay muchos festivales interesantes con figuras nacionales e internacionales. La oferta es buena y a la gente le gusta ir. Y es que se razona así: por el precio que me puedo gastar en ver a una sola banda puedo ir a ver a varias bandas. Además, son eventos divertidos y espero que la gente pueda seguir yendo… a pesar del 21 por ciento de IVA que es insoportable,… a ver si lo eliminan, porque entre el IVA, la SGAE, etcétera… el promotor de conciertos y festivales antes de que se celebren, ya ha perdido un 33 por ciento de la inversión. No creo que haya muchos negocios donde se meta una cuchara del 33 por ciento en impuestos antes de empezar…

-Y el día 8, La deriva en Chiclana…
En efecto, será un placer… Allí estaremos.







lunes, 4 de agosto de 2014

Una habitación ya vista


Eh, que uno no va nunca con prejuicios al teatro. Menos el que suscribe, que para eso se sube de vez en cuando a las tablas. Pero los dioses ya venían barruntándolo: “Que vienen a actuar gente de la tele”; “Que se llenará el Teatro Moderno”; “Que la gente aplaudirá mucho”; “Que este es teatro del bueno”…

En efecto, todo eso se oyó el pasado miércoles antes de la representación de Love room, obra de Tirso Calero que interpretaban Guillermo Ortega (Aquí no hay quien viva, La que se avecina) y Lena Fernández (sustituyendo a la inicialmente prevista Paula Prendes, también rostro televisivo).

Decía que uno va al teatro sin hacerse juicios previos de valor, pero es que al final tiene uno que reconocer que a veces aciertan. Love room es una obra mil veces vista. Retrato de un chico y una chica –infieles a sus respectivas parejas-, que tras una noche loca, se ven repetidamente durante las semanas siguientes en una habitación de hotel. Y a partir de ahí, se lo pueden ustedes imaginar: “yo te quiero”, “yo también”, “hacia dónde va nuestra relación”, “no lo sé, no me atosigues”, “yo te dejo”, “no, por favor, no lo hagas”, “deja a tu mujer”, “no puedo”. ¡Ups! Perdón por los spoilers, pero así me pueden agradecer el hecho de no tener que pagar diez euros por ver la función porque para eso ya la he visto yo por ustedes y les puedo decir que es una habitación ya vista,… remedando a E.M. Forster.

Y es que Pretty woman ha hecho mucho daño,… la película, no el tema de Roy Orbison. Chico conoce chica, chico se enamora de chica, chico tiene problemas con la chica… salvo el happy ending, todo lo demás se cumple a rajatabla en una comedia romántica que tuvo pocos momentos acertados en escena. El humor se presumía, porque la gente respondía a los chascarrillos del personaje de Guillermo Ortega (un actor enfundado en su sempiterno papel de pánfilo), pero era un humor con muy pocas cargas de profundidad. Las relaciones de pareja (y si no que se lo digan a George Cuckor o a Danny de Vito en la maravillosa La guerra de los Rose), dan para sacar lo más bastardo y asqueroso del ser humano y en clave de humor, esa lucha de géneros puede ser gloriosa. Desgraciadamente, eso no ocurrió en Love room, que aunque bien escrita, peca de naïve, de ingenua, de quedarse en una superficie donde dar pie y no hundirse. ¿Éxito fácil? Pues sí, pero no hay riesgo y si en el teatro no hay riesgo, no hay magia.

Poco más que destacar en una obra que sí, que hay que programarla, pero que a buen seguro puede quedar ensombrecida por próximos montajes que pasarán por el Moderno. Por poner una notita más alta a esta función, la actuación de Lena Fernández, bien plantada, seria e intensa cuando la trama lo requería. Por lo demás, pueden ustedes volver a ver Pretty woman. Total para ver una cosa vista ya mil veces…



Kierkegaard nos persigue


Nos sigue alguien. Lo noto, lo huelo, intuyo su presencia, su sombra lánguida, su vocecita apenas apreciable. Miro hacia atrás y se muestra esquivo, huidizo. Viene tras nosotros, es implacable, quiere alcanzarnos, ponerse a nuestra altura, ser siniestra compaña en noche oscura. Surgen el miedo y las preguntas: ¿qué querrá de nosotros? ¿Por qué nos persigue? ¿No podremos zafarnos de nuestra presencia? Nos comemos el coco más y más. Huimos, cada vez más rápido, no encontramos respiro de este ser que nos atenaza, que nos desasosiega... El horror...

A los pocos metros, se detiene, se muestra, nos mira y decide volver sobre nuestros pasos. Kierkegaard nos da la espalda pensando en lo gilipollas que hemos sido haciéndole protagonista de nuestros desvelos... Hijoputa gato.





Kierkegaard, de espaldas. Misterio.



sábado, 2 de agosto de 2014


El "pero" es la palabra más puta que conozco. "Te quiero, pero...", "Podría ser, pero...", "No es grave, pero...". ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.

El secreto de sus ojos.



viernes, 1 de agosto de 2014


Tiene que empezar en algún lugar,
tiene que empezar en algún momento...

Zach de la Rocha.



Prefiero mi willkommen a tu auf wiedersehen!



jueves, 31 de julio de 2014

BoCabulario III

Trabucarse: Incapacidad de hablar bien por ocupar la boca con un arma bandolera del siglo XIX.



domingo, 27 de julio de 2014

Como yo te amo...


Nadie te amará. Porque esa tersura al tacto, el aroma penetrante al acercarme a ti, el sabor de tus bocados que persiste largo tiempo, el estallido de sensaciones que me provocas con tu sola y oleaginosa presencia, la turbación de tenerte entre mis manos, de saber que serás mio y que cuando terminemos, pronto, no muy tarde, volveré a saborearte, a recorrer todos tus rincones, todos tus ángulos, a meterte en mi boca, en mis ojos...

Este romance viene de largo tiempo. Nunca nos hemos peleado. Hemos tenido épocas donde te he sido infiel, en las que busqué otras cosas que estimularan mis sentidos y debo confesarte que disfruté con esa infidelidad. Pero a pesar de esos escarceos, siempre vuelvo a ti. Y lo hago porque nunca me has defraudado, porque tu aroma, tu sabor, tu todo sigue intacto y eso me embriaga, entro en éxtasis. Los minutos contigo se hacen horas.

Tú, siempre tan apetecible, siempre tan manoseable, siempre tan violable, siempre tan caliente. Tú, siempre tú. Te amo, sandwich de pollo.

Tuyo siempre,

Boli.



viernes, 25 de julio de 2014

BoCabulario II

Bartracio: Se dice de los vertrebrados de temperatura variable que son acuáticos y respiran por branquias durante su primera edad, se hacen aéreos y respiran por pulmones en su estado adulto y acaban visitando bares de la región griega de Tracia en su senectud. Después mueren.



BoCabulario I

Croacssant: Batracio con especial predilección por la bollería francesa.



jueves, 24 de julio de 2014

¿Hola? ¿Hay alguien ahí?


The ceremony is about to begin...